Posts tagged ‘Soria’

agosto 8, 2012

Después de la huelga y de las movilizaciones comienza la represión: cinco mineros encarcelados

Iturria: asturbulla.org – 2012/08/08

¿Esta es la solución que el Gobierno da para la salida de la crisis?

Cinco mineros pertenecientes a las explotaciones mineras de Cangas del Narcea han sido conducidos, en la mañana del martes 7, al cuartel de Rubín de la Guardia Civil de Oviedo.

La dentención se produjo el lunes 6 en Cangas del Narcea. El traslado a Oviedo, realizado por la Guardia Civil, parece que tenía por objeto que prestaran declaración en el cuartel de Oviedo. El resultado es que se negaron a declarar y, hoy miércoles, están citados para declarar en el juzgado de Cangas del Narcea a las once y media de la mañana.

Se desconocen los cargos de los que han sido acusados.

En ningún caso y circunstancia parece que los problemas de la minería y de los miles de trabajadores que de la mina dependen, se pueda resolver comenzando por encarcelar precisamente a los mineros.

La crisis de la minería no ha sido originada por ningún minero, como tampoco es cosa de los trabajadores de la mina la utilización y destino de los cientos o miles de millones de euros de los fondos mineros, algo que sí es importante, aunque a las autoridades a esto no le hayan dado importancia.

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julio 11, 2012

«¿Dónde está el dinero de Bruselas? Aquí no han llegado»

Iturria: naiz.info – 2012/07/05

Los mineros de Asturias y León han cumplido ya un mes de huelga sin que el Gobierno español revoque su decisión de eliminar el 63% de las ayudas al sector. En medio de la falta de expectativas, exigen saber qué ocurrió con las ayudas procedentes de Europa y destinadas a revitalizar la zona.

Ciñera, un pequeño municipio un millar de habitantes, depende completamente de la mina, que da trabajo al doble de personas que habitantes tiene la localidad

«Desde 1996, Europa lleva subvencionando los planes Miner. ¿Dónde está el dinero de Bruselas? Aquí no han llegado las ayudas. Si no luchamos, todos los jóvenes se verán en la calle este mismo año». Enfundado en un mono azul y todavía acalorado tras casi dos horas de enfrentamientos con la Guardia Civil, Abel (nombre ficticio) no se quita el nervio del cuerpo. Junto a otros cinco compañeros, se refugia en un pequeño parque de Ciñera, una pequeña localidad de León donde ayer se registraron los incidentes más duros de la vigesimotercera jornada de huelga minera en el Estado español. Abel, («no quiero dar mi nombre, no quiero publicidad, eso lo haría si fuese un político») nacido en el pueblo, con toda una vida de pozo a sus espaldas y prejubilado desde hace seis años, apela al «orgullo minero» como receta para revocar la decisión del Gobierno español de recortar en un 63% las subvenciones al carbón.

«Dicen que somos terroristas. ¡Estamos peleando por nuestro pan!» Ante la perspectiva de que los pozos terminen clausurados a finales de este año, los mineros buscan una salida en la negociación. Pero no creen en las palabras conciliadoras que les llegan desde la Administración. Ciñera, un pequeño municipio en el que apenas residen un millar de personas, depende completamente de la mina de Hullera Vasco Leonesa, que da trabajo al doble de personas que habitantes tiene la localidad. Al margen de los pozos, un pequeño polígono, desaprovechado según los vecinos, constituye la única opción de empleo.

Dinero para empresarios

La pregunta es por qué se ha llegado a esta situación. «Se han incumplido todas las condiciones, sin embargo, las ayudas han seguido llegando. Como se reparten desde Valladolid, no han tenido repercusión en la zona», explica Juan Carlos, Zapa, miembro de Izquierda Unida. Se supone que las subvenciones, muchas de ellas procedentes de Europa, deberían de haber reflotado el tejido industrial. Sin embargo, esto nunca ocurrió.

«No vino ninguna empresa, y los fondos solo sirvieron para que pequeños talleres que ya estaban en el pueblo se trasladasen de lugar», asegura. Además, también están las ayudas directas a empresarios. «Se acordó que por cada nueve prejubilaciones se garantizarían cuatro nuevos contratos. Nunca ocurrió», denuncia. Realizar una auditoría para saber qué ocurrió con los fondos europeos y quién se benefició de ellos constituye una de las reivindicaciones de las organizaciones de izquierdas.

Recordar Sabero y Cistirna

Son las 11.30 horas y la carretera que bordea el municipio ya está atravesada por al menos siete barricadas. Los trabajadores han cruzado los quitamiedos, reforzando las barricadas con troncos y matorrales para prenderles fuego. Ante la falta de perspectivas, hay dos nombres que se repiten incesantemente entre las conversaciones de los mineros: Sabero y Cistirna. Ambos municipios leoneses sufrieron hace 25 años un proceso de reconversión industrial que, tal y como denuncia «Zapa», se redujo a un «desmantelamiento» de la minería sin generar ningún recurso. «¿Dónde están las fábricas que iban a desarrollar?» se pregunta Iñaki, un minero embozado que recomienda darse un paseo por estas dos «localidades fantasma» para comprobar las consecuencias de la clausura.

Cuando toca hablar sobre el futuro, los discursos no varían en las minas de Asturias o de León. «No estamos pidiendo un aumento de sueldo, ni mejoras en nuestras condiciones. Lo único que exigimos es que cumplan con lo pactado», señala Iñaki. Junto a él, otro compañero, que también prefiere no ser identificado, lamenta que «sin empleo y sin opciones, no quedará otra que emigrar». En su caso, la minería es algo que le ha acompañado durante las últimas tres generaciones.

«Mi abuelo, mi padre y mis tíos trabajaron el carbón», señala. Aunque esto no le impide reconocer que todos sabían que esto llegaría a su fin, teniendo en cuenta que el Plan General de la Minería ya había puesto fecha de caducidad para los pozos en 2018. De hecho, esta es una certeza que sobrevolaba desde 1996. Pero, nuevamente, aparece el gran interrogante sobre qué uso se dio a los fondos europeos.

Casi un mes de huelga

Ayer, los mineros miraban de reojo dos puntos alejados de sus centros de trabajo pero en los que se estaba definiendo su futuro inmediato. En primer lugar, la votación de los Presupuestos Generales del Estado en el Senado español. En segundo, una reunión de los sindicatos para definir las próximas movilizaciones. Las minas se acercan ya a cumplir un mes de huelga y el diálogo con el Ejecutivo parece algo lejano.

En este contexto, los cortes de carretera se sucedieron, nuevamente, en toda la cuenca minera. Aunque los incidentes de mayor envergadura tuvieron lugar en Ciñera. Al contrario de lo ocurrido 24 horas antes, la Guardia Civil sí que acudió para intentar levantar las barricadas. Para las 12.00, la carretera que bordea el municipio llevaba más de una hora cortada. También la vía férrea, lo que había logrado bloquear algunas comunicaciones. Los minutos previos a la irrupción de los antidisturbios, por el puente que lleva al interior del municipio confluyen mineros encapuchados, extrabajadores y vecinos preocupados. La grave situación económica centra la conversación. Hasta que los rumores de una inminente carga ponen en tensión al medio millar de personas que ocupa la carretera.

Hora y media de cargas

«¡Se están acercando!» Un aviso y cada cual toma el puesto que le corresponde. En la retaguardia, muchos de los habitantes corean gritos en favor de la minería. En las primeras barricadas, las que llegan hasta un túnel por el que tienen que pasar obligatoriamente los uniformados, un grupo espera para lanzar la primera ráfaga de «voladores». En pocos minutos, las calles exteriores de Ciñera y la carretera se convierten en el escenario de una batalla entre guardias civiles y trabajadores.

Las calles del municipio, con recovecos para cobijarse, y el apoyo vecinal, suponen una ventaja importante para los mineros. Una hora y media después, los antidisturbios terminan abandonando los accesos perseguidos por unos mineros que han dejado atrás los cohetes para centrarse en las piedras, que recogen de las vías del tren. Es la segunda vez en este mes que la Guardia Civil no logra penetrar en Ciñera. En medio de la euforia, los habitantes que se habían refugiado en sus casas salen con las pruebas de la carga: pelotas de goma y botes de humo que han provocado daños en fachadas y ventanas.

«Hay que esperar a ver si entran en razón, pero nosotros estamos dispuestos a todo», argumenta uno de los mineros tras la refriega. Por el momento, no hay perspectivas que permitan vislumbrar el acuerdo.

julio 10, 2012

El conflicto minero

Iturria: naiz.info – 2012/07/05

La protesta minera, acallada primero y criminalizada después, lleva ya más de un mes alzando su voz en defensa de las cuencas mineras de Asturias, León y Teruel, entre otras comarcas. Protestan contra la decisión del Gobierno español de reducir las ayudas a la minería en un 64% de la noche a la mañana; una decisión sin contrapeso alguno en forma de proyecto de reconversión de las cuencas.

Gran parte del dinero destinado a la reconversión industrial de las cuencas mineras se invirtió en el «saneamiento financiero» de las empresas.

El tema de la reconversión industrial de las cuencas mineras no es nuevo. De hecho, viene de muy lejos, concretamente, desde cuando la industria del carbón dejó de ser rentable debido a la liberalización del comercio del carbón y la imposible competencia con el carbón extranjero -hoy en día las minas del Estado español producen 8,5 millones de toneladas anuales, mientras que se importan entre 16 y 20-. El concepto de la reconversión -y las cantidades ingentes de dinero que ha llevado consigo- planean, por lo tanto, desde hace más de 20 años sobre las cuencas mineras del norte del Estado, sin que haya habido resultados tangibles a día de hoy.

El primer gran plan de reconversión industrial fue puesto en marcha por Felipe González, que dedicó la poco despreciable cifra de tres billones de pesetas para remodelar el sector; dinero que no provenía de la Unión Europea, sino de las propias arcas del Estado. De reconversión, sin embargo, poco o nada, ya que la mayor parte de la inversión se dedicó al «saneamiento financiero» de las empresas mineras.

Durante las siguientes décadas, las subvenciones para la industria minera y su reconversión siguieron llegando, sobre todo desde la Unión Europea, hasta que en 2010, la propia UE anunció la prohibición de subvencionar las minas de carbón a partir de 2014 -poco después prorrogó dicha fecha hasta el año 2018-. Autoproclamado como líder de la austeridad, el PP parece haber querido adelantar dicha fecha seis años y poner fin a las ayudas cuanto antes.

Vale decir que durante todos estos años la actividad minera ha descendido notablemente, pasando de los 52.910 mineros de 1985 a los 7.900 de la actualidad. Poca duda cabe también sobre el poco futuro que le queda a un combustible fósil como el carbón en una sociedad que tendrá que caminar inexorablemente hacia las energías renovables y no contaminantes si es que quiere seguir habitando este planeta. Pero de aquí a cerrar las minas de la noche a la mañana, condenando a las cuencas mineras a un negro futuro, hay un buen trecho.

Y ese futuro sería negro, como ya se ha dicho, debido al fracaso de los sucesivos planes de reconversión. Después de jugar a ignorar la protesta, cuando la caverna mediática se ha lanzado a estigmatizar a los mineros, ha jugado la baza de las altas jubilaciones que reciben los trabajadores al dejar las minas a los cuarenta y algo años. Resulta difícil criticar dichas jubilaciones a trabajadores que desempeñan su trabajo en condiciones tan precarias, jugándose la salud a diario, sobre todo cuando dichos «privilegios» fueron conseguidos a base de movilizaciones sociales y sindicales que convirtieron Asturias en vanguardia de la lucha obrera a lo largo de todo el siglo XX.

Es iluso pensar, además, que los fondos para la minería han ido íntegramente a engordar las pensiones de los mineros jubilados cuando, como ya se ha señalado, buena parte de las subvenciones fueron a parar al saneamiento de unas empresas que no hicieron los deberes cuando el sector todavía era rentable. Tampoco caben ignorar las denuncias de despilfarros realizadas desde diferentes sectores, como las del poco sospechoso ex secretario general del PSN, Carlos Chivite, que en su etapa como senador ya señaló que los fondos mineros se estaban empleando «de forma escandalosa, no para generar actividades alternativas en las zonas afectadas, sino para otros usos, y todo el mundo sabe de qué se está hablando». Unas denuncias que deberían clarificarse todavía más en la tesitura actual.

No es difícil, por lo tanto, entender las protestas mineras, que no defienden su trabajo por las idílicas condiciones de las que disfrutan, sino porque es la tabla de supervivencia en unas cuencas donde las minas siguen siendo el único motor económico y en las que la tasa de desempleo y la emigración no han hecho más que crecer en los últimos años.

julio 10, 2012

Los mineros, en Madrid: “Pararemos la ciudad hasta que Soria dé una solución”

Iturria: elconfidencial.com – 2012/07/09

Después de 400 kilómetros andados, los mineros ya están a las puertas de Madrid. Este martes, las dos columnas procedentes de Asturias, León y Aragón se unirán en Ciudad Universitaria, desde donde iniciarán una marcha nocturna. Los manifestantes caminarán hasta la Puerta del Sol como en la mina, a oscuras, en fila, pidiendo luz para el futuro de un sector al que el Gobierno ha recortado un 63% en los presupuestos de este año. Para el miércoles, tienen prevista una manifestación en la emblemática plaza madrileña para evitar el cierre de las minas de carbón. Los mineros que llevan 17 días de marcha no tienen prisa: “Paralizaremos la ciudad” hasta que el ministro de Industria, José Manuel Soria, les dé una solución.

La marcha minera cruzó este domingo la línea que separa Castilla y León y Castilla-La Mancha de la Comunidad de Madrid por dos frentes: el corredor del Henares y por Guadarrama, y el recelo de los dirigentes gubernamentales que se han negado a brindarles alojamiento en algún edificio público. Todo pese a que los líderes sindicales han repetido hasta la saciedad que no se moverán de la capital de España (a la que llegarán en martes por la noche) hasta que no reciban una satisfacción a sus demandas, augurios que han encendido todas las alarmas entre las fuerzas de seguridad ante la posibilidad de que se produzcan disturbios.

A los mineros no les vale que Industria esté dispuesto a hablar de la situación del sector minero para 2013, ya que no habrá 2013 sin la subvención para 2012. “Las minas no son como un supermercado, que lo cierras y lo abres cuando quieres. El día que la mina se cierre, ya no se puede volver a abrir”, defienden los manifestantes. El Movimiento 15-M ha dado la bienvenida al sector afectado, y ya ha hecho público que el miércoles apoyará la causa minera.

Hasta el momento, la llegada a Madrid desde Moncloa hasta Sol ha sido ya pactada con la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, al igual que la manifestación del miércoles por la mañana, programada desde la plaza de Colón hasta el Ministerio de Industria. Desde los lugares de origen, ya hay reservas para decenas de autobuses entre familiares y vecinos que apoyan la causa minera.

Los mineros advierten al Ejecutivo y al Partido Popular que vienen a buscar una solución para mantener con vida sus pueblos. “No son unos puestos de trabajo. Hablamos de la vida de muchas localidades”, defienden. Ellos no quieren utilizar la violencia para reivindicar que levanten “aunque sea un poco” las restricciones presupuestarias para el sector, pero todos insisten en que no volverán a casa sin una solución.

La negativa de la Comunidad de Madrid a ceder instalaciones para el descanso de los caminantes que dejó generosamente a los peregrinos que acudieron en agosto pasado a recibir al Papa ha irritado a muchos, que lamentaron la doble moral de los dirigentes conservadores madrileños ante la celebración de actos masivos de signos distintos y que entran en las localidades que les recibe con un cántico al “este pueblo sí nos quiere”. UGT y Comisiones Obreras prefieren mantener altas las esperanzas sobre la resolución del conflicto, a pesar de las periódicas negativas del ministro de Industria a retirar el decreto. Según algunas fuentes sindicales, el miedo a que los caminantes acampen en Sol no tiene bases y “no está en nuestra mente hacerlo”.

Una estrategia guardada con celo

A pesar de todo, los responsables de comunicación de los participantes en la marcha guardan celosamente la estrategia que llevarán a efecto, una vez llegados a Madrid y celebrada la manifestación. Quitan hierro a cualquier calentón de los caminantes sobre la respuesta ante otra negativa del ministro de Industria, pero tampoco desmienten que no se vayan a ir por las buenas si en Madrid no se encuentra un punto de salida al conflicto. Aún peor después de que en Asturias algunos medios de comunicación interpretaran que el Gobierno podría reducir aún más ayudas, en función de ciertas declaraciones del ministro en su tierra natal, en el sentido de que 655 millones de euros para el sector minero “son demasiados”.

Las esperanzas de los representantes de los trabajadores se basan en dos elementos. En primer lugar, las fuertes presiones internas que el propio PP mantiene para que se encuentre una solución al conflicto. Una persona tan de peso en la formación popular y que tiene ganado prestigio de prudente, como el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, ha criticado con firmeza las posiciones políticas del ministro Soria y, en Asturias, varios concejales del PP se han sumado a los encierros que los alcaldes socialistas y de Izquierda Unida han iniciado ayer para solidarizarse con los trabajadores de las comarcas mineras y en defensa de su propio territorio.

No estamos aquí por una cuestión política, sino por algo que defendemos todos“, dijo el portavoz conservador en el Ayuntamiento de Lena. Otro dato optimista que manejan los representantes sindicales es la reacción suscitada en los grupos parlamentarios europeos, después de la reunión mantenida en Estrasburgo entre eurodiputados y trabajadores de la minería, con el objeto de presionar al Gobierno de Mariano Rajoy para que no vaya más allá de lo pactado en reducción de ayudas para el año 2012, que contó con el visto bueno de Bruselas.

Los líderes de UGT y Comisiones Obreras reconocen que desde que se inició el conflicto hace 42 días no han escuchado al ministro Soria ni un mínimo titubeo sobre la posibilidad de retirar el decreto de reducción de ayudas. Y esta firmeza (u obstinación, según quien mire) no escapa a los ojos de los propios trabajadores que toman parte en la marcha y a los que una falta de acuerdo puede abocar a una situación desesperada y a una reacción poco controlada. Este es el miedo que han expresado, más en privado que en público, representantes de ambas partes.

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