Posts tagged ‘salud’

abril 28, 2013

Poniendo el foco en la salud

Iturria: Gara.net – 2013/04/28

ANÁLISIS | DÍA MUNDIAL DE LA SEGURIDAD Y LA SALUD EN EL TRABAJO

La directora de la Agencia Europea, que depende de la Comisión Europea, directamente reflexiona sobre el tema que la OIT ha elegido para esta conmemoración: las enfermedades profesionales y, a la vez, recuerda a los trabajadores fallecidos o lesionados por el trabajo.

Christa SEDLATSCHEK directora de la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo con sede en Bilbo

En el marco de este día tan señalado para los que trabajamos en el mundo de la seguridad y la salud laboral, me gustaría hacer dos reflexiones. Una más teórica, referida al tema elegido por la OIT y otra en relación a la memoria de los trabajadores fallecidos o lesionados por causas laborales.

Para este año se centra en la prevención de las enfermedades profesionales. Cada año en la Unión Europea unas 3.800 personas mueren como resultado de accidentes de trabajo y hay unos 2,8 millones de accidentes laborales graves. Pero estas muertes y lesiones son solo una pequeña parte de la historia: millones de trabajadores europeos tiene que vivir toda su vida con los efectos de accidentes de trabajo o daños crónicos para su salud como consecuencia de su trabajo.

El día mundial, que se celebra hoy, está poniendo de relieve que de las víctimas anuales que se contabilizan en todo el mundo en relación con el trabajo, solo menos del 15% es resultado de accidentes laborales, y sin embargo hay más muertes cada día relacionadas con problemas de salud y enfermedades relacionadas con el trabajo. Este desequilibrio es aún más marcado en Europa, con menos del 5% de las muertes laborales de la Unión Europea causadas por accidentes de trabajo, de acuerdo con las estadísticas de la OIT.

A pesar de estos números, aún existe la tendencia a ver la prevención de daños a los trabajadores principalmente como una cuestión de seguridad. ¿Por qué Mi primera reflexión explora una teoría acerca de cómo percibimos el riesgo. El profesor John Adams, profesor emérito de Geografía de la Universidad de Londres, ha creado un modelo presentando una tipología de «riesgos» (Risk Forum Publica, mayo de 2007).

Dos de los tipos de riesgo son «los riesgos que se perciben directamente» y «los riesgos que se perciben a través de la ciencia». Los riesgos que se perciben directamente son los peligros y riesgos que se pueden ver claramente. Por ejemplo, el riesgo de caída de altura durante trabajo, o maquinaria peligrosa desprotegida. Los percibidos a través de la ciencia son los que necesitan cierta formación científica y/o equipo para identificarlos. Los peligros y riesgos laborales en esta categoría incluyen, por ejemplo,la transmisión de infecciones por vía sanguínea como la Hepatitis a través de un «pinchazo». Sabemos de la naturaleza de este riesgo y su posible prevención gracias a la investigación científica.

Si tenemos en cuenta los peligros y riesgos que conducen a los accidentes, estos generalmente entran en la categoría de riesgos percibidos directamente. Por el contrario, los peligros, riesgos y exposiciones que dan lugar a enfermedades relacionadas con el trabajo pertenecen principalmente a la categoría de «riesgos percibidos a través de la ciencia», en los que la relación causa-efecto no es tan evidente o directa.

Una tercera categoría de riesgos del modelo del profesor Adams se refiere a aquellos en los que la ciencia no es concluyente o quizás no es fácilmente entendible por aquellos que han de considerar el riesgo o peligro. El individuo hace una estimación del peligro o del riesgo basado en su juicio y lo que él/ella cree. Todos nosotros, seamos inspección de trabajo, expertos en seguridad y salud, empresarios o trabajadores, necesitamos mejorar nuestra capacidad para mirar más allá de lo evidente, más allá de los riesgos percibidos directamente y considerar los otros peligros y riesgos, especialmente los que conducen a problemas de salud. Porque si no somos conscientes de los peligros, no vamos a tomar medidas para prevenir los daños que puedan surgir. Este debería ser el primer mensaje para el Día Mundial 2013 dedicado a la Seguridad y Salud en el Trabajo.

Mi segunda reflexión se relaciona con uno de los mensajes clave de la Agencia que dirijo (EU-OSHA). A menudo comunicamos que la buena seguridad y salud laboral es un buen negocio, es rentable y favorece el crecimiento económico. Un sistema eficaz de seguridad y salud ahorra a largo plazo dinero a las empresas y los gobiernos.

Esto, sin embargo, no debe ocultar el hecho de que es el trabajador lesionado o enfermo el que paga el precio más alto de los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

Hay diversos estudios para calcular los costes de los accidentes y enfermedades, y la Agencia está llevando a cabo un proyecto de análisis en 2013 sobre el coste que supone «la falta de seguridad y salud», cuyos resultados espero podamos hacer públicos a finales de año.

En el Reino Unido, por ejemplo, el Ejecutivo de Salud y Seguridad (Health and Safety Executive) publicó un informe en el que se estimó que el coste total asociado a los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales (excluidos los cánceres ocupacionales) en 2010/2011 en Gran Bretaña fue de cerca de 13.400 millones de libras (alrededor de 15.500 millones de euros) de los cuáles «algo más de la mitad del coste total recayó sobre los individuos».

Mientras tanto, un estudio catalán encontró que el coste para las víctimas de accidentes de trabajo en 2007 fue de 10.415 euros por persona afectada, más de 60% del coste total de cada accidente.

El problema de cálculo de los costes financieros es que no logra transmitir de manera real todo el dolor de cada accidente o problema de salud que hay detrás. Un estudio más contundente proviene de Hrymak y Perezgonzalez en Irlanda en el que se examinan no solo los costes sino los «efectos» de veinte accidentes en el trabajador.

Para los trabajadores afectados, el impacto psicológico es a menudo mayor que el daño físico sufrido. Como uno de ellos dijo: «mi esposa y mis dos hijos sufrieron mucho también…me convertí en una persona diferente», u otra que señalaba que «los sentimientos de vergüenza también me han afectado. Después del accidente, yo no quería salir ni socializar, porque no quería que la gente viera mi mano».

Son historias de quienes todavía pueden contarlo…..el silencio de los que han muerto por causas laborales es todavía más sobrecogedor.

Este Día en conmemoración de los trabajadores debe ser el día para considerar el impacto total de un accidente de trabajo a un nivel más amplio, los problemas de salud, a lo que anima la OIT en 2013 con el foco puesto en las enfermedades profesionales. Y deber ser, sobre todo, el día para renovar el compromiso, desde las instituciones y organismos europeos como el que represento, con la lucha para reducir los daños para la seguridad y, este año más que nunca, para la salud de los millones de trabajadores europeos.

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noviembre 30, 2012

El estallido que viene

Iturria: Adolfo García Ortega – 2012/11/30

El mundo que prometía un bienestar sostenido está roto y la sociedad avanza hacia mayores cotas de desigualdad. Nos están preparando para aceptar sin violencia un gran retroceso en las conquistas sociales

Lo habrá, tarde o temprano lo habrá. Habrá un estallido social. El mundo que prometía un bienestar sostenido está roto. Los políticos no lo ven, o no lo saben o quizá sea que han llegado a ese estado de ceguera, necedad y estupidez que les impide salir de su discurso hueco, repetido y refractario. Es el bloqueo del poder partitocrático tal como lo conocemos. E intuyo que lo que se prepara es el control del estallido.

Como ciudadano pensante podría hacer un análisis negativo, incluso muy negativo, y no dejaría de ser realista. Pero se impone partir de una esperanza: la sociedad europea, sobre todo la del sur o medio-sur, sigue viva, avanza, crece, palpita, mira hacia el horizonte y no se resiste. Lucha. Esto también es real.

Ahora lo que recorre Europa es una luz. No una de esas luces de final del túnel, sino una luz pequeña, una ligera claridad, una luz de linterna que alumbra, por fin, el interior de lo que pasa. Lo primero que ilumina esa luz es que Europa tiene un problema político que no ha sabido resolver todavía. Y a esto se añade otro aspecto, trágico: los serios problemas de ciertos estratos de su población, tales como los mayores, los jóvenes, los inmigrantes, los parados, etcétera, pendientes cada uno de su inhóspito y tambaleante futuro. Y esto conduce a nuestro mayor problema: somos más viejos, somos más pobres, pero los ricos son más ricos. Hay, pues, un brote agresivo de injusticia y desigualdad.

Aunque surgen recelos por todas partes, y más con el maquillaje del Premio Nobel de la Paz a la UE (seguro que en Bosnia aún se ríen de esta broma de mal gusto), hay que reconocer que existe un camino que la sociedad europea en su conjunto ha recorrido modélicamente, un camino común hacia una identidad común, un bienestar común y una cultura diversificadamente común; un camino que no han recorrido por igual los políticos. Porque ahora hay un abismo entre la sociedad europea y sus políticos.

La clase política es el gran problema que impide modificar la realidad en Europa

Es más, asumamos de una vez, con decisión, que la clase política es el gran problema que impide modificar la realidad en Europa. ¿Por qué? Porque los políticos no han contribuido a eliminar los prejuicios de unos sobre otros, sino que los han aumentado; y tampoco han articulado los mecanismos reales contra la injusticia, para lo cual, básicamente, estaban elegidos. Han entregado a los ciudadanos a los bancos, a las instituciones financieras, a los principios inmorales de un capitalismo sin control. Y esto todos: los políticos de derecha y los políticos de izquierda. Porque, en este sentido, en la Europa en crisis, derecha e izquierda han terminado por ser parodias recíprocas. O, lo que es peor, cómplices de una vieja dramaturgia, la de su propia supervivencia.

Y al no haber una política económica verdaderamente común (salvo la malhadada monetaria), se han evidenciado, en cada país, las miserias de esos mismos políticos: la corrupción, la ineptitud, la mala gestión, la incapacidad práctica e intelectual y el error sistemático. Esto ha llevado a cuestionar, y más que nunca y con más razones que nunca, su papel delegado de representatividad.

¿Cuáles son los verdaderos males que aquejan a Europa? A mi modo de ver, son los siguientes: 1. La fractura del equilibrio económico sostenible, que requiere actualmente redimensionarse. 2. Las diferencias entre Estados, aumentadas por la quiebra entre el Norte y el Sur. 3. La corrupción (tanto en el Norte como en el Sur) tan capilarmente extendida. 4. La política estandarizada y necia. 5. La codicia financiera, estimulada por una banca abusiva en extremo. 6. La falta de futuro nítido. 7. El vertiginoso incremento del paro y el desempleo, que ha de verse en términos no ya económicos sino de población. Y 8. El desvío o traspaso de responsabilidades y cargas a las capas más débiles o clases medias de la sociedad (ciudadanos, profesionales, trabajadores, parados) y no a la banca, ni a los grandes empresarios ni a la clase política, con el consiguiente aumento de la injusticia social generalizada.

Es decir, es imperativo asumir sin eufemismos si existe o no una respuesta a la cuestión capital de la redistribución de la riqueza y del sistema productivo y de consumo. Si la respuesta es inequitativa, toda revolución debería ser inminente. Si es equitativa, ha de formularse una eficaz respuesta política de carácter legislativo. Estamos lejos de esto. Porque esto lleva a pensar (y a propugnar) que es necesaria otra forma de vida, que partiría de esta sencilla pregunta que nadie se hace: ¿por qué las cosas valen lo que algunos dicen que valen y por qué no valen menos? Es decir, ¿por qué prima la ganancia y el beneficio por encima de la vida misma?

Se ve venir una crisis de la democracia, tal como la hemos concebido hasta ahora, y es una crisis sistémica. La representatividad y el modo de acceso a ella, sobre todo en algunos países, está cuestionada, y con razón. Es, por tanto, una crisis política. Una crisis en la que otra vez sobrevuela por Europa el fantasma de la intolerancia, del radicalismo nacionalista (de izquierda y de derecha), y otra vez se silencian las voces que, mayoritariamente, se declaran no sectarias, aplicándoles la categoría de “alternativas”, como estigma de lo que no es una opción viable. ¡Y ya lo creo que lo es!

Es urgente preguntarse si hay un futuro real para Europa. Y la respuesta siempre sería positiva, obviamente: hay, sin duda alguna, un futuro porque la gente existe, la gente vive. Sin embargo, no es tan fácil. Hay tres escenarios de futuro: uno deseable, otro indeseable y otro lamentable.

Se ve venir una crisis de la democracia, tal como la hemos concebido, y es una crisis sistémica

El futuro deseable pasa por una total unión política, la creación de unos Estados Unidos de Europa reales. Eso permitiría conseguir una globalidad y una corresponsabilidad económica y social, con la creación de un plan de crecimiento y racionalización de recursos, producción y consumo; y no una política de austeridad que suponga la exclusión y la tortura social. En este sentido, faltan nuevas ideas y nuevos nombres que las procuren.

El futuro indeseable es aquel que conlleve ruptura de tratados que garantizan grandes márgenes de libertad, el avance de posturas muy radicales (ya las hay en Grecia, Finlandia, Hungría, Holanda, Francia…), la negatividad de la multiculturalidad, es decir, su fracaso, y, sobre todo, la desvinculación de la sociedad de los millones de parados, jóvenes en especial, dando por sentada una sobrecogedora falta de solidaridad.

Pero hay un futuro lamentable que me temo más cercano; un futuro probable y resultadista. Será el de una Europa sin influencia estratégica mundial, con grandes carencias en las conquistas sociales, con un adelgazamiento brutal de la garantía igualitaria que ofrece “lo público”. Será una Europa en la que cualquier mejoría se anunciará para plazos cada vez más lejanos, bajo la amenaza de que “lo peor aún está por llegar”, causando desaliento. Será una Europa dividida en dos, la que funciona y la que no. Y habrá países de esa Europa fractal en los que invertir será un chollo: ya se podrá comprar a centavo el dólar, ya se podrá comprar un país (y lo que contiene) muy barato, aceptando gustosos una inversión en industrias que exigirán unas condiciones laborales muy desprotegidas, con sueldos muy bajos. Que la sociedad vuelva a escalar clases sociales, desde posiciones muy bajas también.

Nos están preparando para esto, para aceptar sin violencia estas duras condiciones, y para que nos parezcan una necesidad inevitable. No de otro modo se entiende la gran presión que sufren las clases medias, una auténtica incertidumbre social, y la brutal represión de todas las manifestaciones de protesta con el fin de atemorizar. Es decir, se está controlando el estallido, se está modulando su impacto y su alcance.

Ante todo esto, desolador sin duda, creo que la única esperanza, la única vía de salida, radica en ir en dirección contraria a la que vamos. Eso lo saben los políticos. Y si no lo saben, que dejen de ser políticos, porque solo serán imbéciles.

noviembre 5, 2012

Aumento de suicidios como consecuencia de la crisis

Iturria: Gara.net – 2012/11/05

Juan Karlos Marcos, Gemma Pousa, Ibon Zubiela | Licenciados en Meidicna y Psicología y Responsable de Salud Laboral de LAB

Un estudio que analiza datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) muestra que cada aumento del 1% en la tasa de desempleo se asocia con incrementos del 0,8% en las tasas de mortalidad por suicidio. Por poner un ejemplo clarificador, Grecia ha pasado de las tasa más baja de suicidios en Europa a la más alta en tres años. Según datos del Ministerio de Sanidad griego, entre enero y mayo de 2011, la tasa de suicidios subió un 40% en comparación con el mismo periodo del 2010.

En Euskal Herria, ya indicábamos al inicio de esta coyuntura económica que si no se tomaban medidas el denominado «síndrome de la crisis» -depresión, infartos agudos de miocardio y suicidios- iría en aumento debido a una mayor incertidumbre y presión sobre la población trabajadora, aumento del paro, que en mayor medida van a sufrir personas con mayores dificultades de empleabilidad (mujeres, personas no cualificadas o con discapacidad, jóvenes o inmigrantes) con más probabilidades de paro de larga duración y de caer en la exclusión social, etc.

Mucho más, si tenemos en cuenta que todas las medidas que se están tomando van precisamente en la dirección opuesta, es decir, abaratamiento y facilidad del despido, ataque a los derechos de las personas desempleadas, centralización y liquida- ción del modelo de negociación colectiva, liberalización de horarios, privatizaciones, políticas fiscales regresivas, recorte de los derechos de las personas dependientes, aumento del IVA, descapitalización del sistema público, rescates bancarios, etc. Todas estas medidas van en beneficio de unos pocos y en detrimento de la mayoría, es decir, recaen en la clase trabajadora que es quien las paga y las sufre.

Desde distintos ámbitos se está detectando un aumento de suicidios en los últimos meses. Según el Instituto Navarro de Medicina Legal la tasa de suicidio de 2000 a 2006 descendió en un 14,51%. Sin embargo, a partir de 2006 hasta 2009 la tasa ha ido creciendo en Nafarroa, concretamente un aumento del 145,76%. Según el Instituto Vasco de Medicina Legal en 2011 se produjeron 179 suicidios en la CAPV, cifra récord si se atiende a la estadística de los últimos seis años. 91 de los casos fueron en Bizkaia, un 56% mas que el año anterior.

Esta situación no es casual y responde a una de las expresiones más claras que explica la división social y la lucha de clases, es decir, su reflejo en la mortalidad de las poblaciones. La desigualdad social es el rasgo definitorio de la vida en el capitalismo, pero más aun la muerte prematura en la clase obrera. Es decir, los pobres vivimos peor y menos tiempo, enfermamos antes que las clases dominantes.

En demasiadas ocasiones, intentan que un árbol no nos deje ver el bosque, y cuando se habla de salud y de sus causas, se suele insistir en la gran importancia de los factores individuales, los estilos de vida, etc. Se trata de un discurso interesado y en parte falso.

Gran parte de la investigación académica, la divulgación científica así como de los medios de «desinformación» dominantes reproducen la creencia de que el origen de las enfermedades tiene que ver fundamentalmente con factores biológicos, genéticos, estilos de vida dañinos, y la falta de tecnología médica. Todos esos factores son importantes, sin duda, pero hay otras causas aparentemente más «lejanas» que, aunque más difíciles de ver, son las más importantes para la salud pública, es decir, la salud colectiva. A esas causas se las califica como «causas de las causas» o también «determinantes sociales» de la salud y la desigualdad. La salud de las personas se genera especialmente en contextos sociales, es decir económicos, políti- cos y culturales.

Los «determinantes sociales» conforman un amplio conjunto de factores sociales (las condiciones de empleo y trabajo, la calidad de la vivienda o los factores medio ambientales, etc.) y de políticas (ausencia y/o limitación de políticas sociales públicas o la implantación de políticas económicas y laborales neoliberales, etc.) que afectan decisivamente a la salud de la población. Son causas de gran importancia porque aumentan la probabilidad colectiva de enfermar y morir según la desigual forma en que vivimos, trabajamos, nos alimentamos, somos más o menos explotados, sufrimos o no discrimi- nación, si existen o no políticas sociales que nos protegen o ayudan, o si tenemos el conocimiento y poder político y personal necesarios para participar en las decisiones más importantes que afectan a nuestras vidas. En definitiva, debemos ver si las políticas que la sociedad elige proveen las condiciones y medios adecuados para que cada ser humano pueda vivir con dignidad y desarrolle sus capacidades.

Esas causas sociales y las relaciones de poder políticas que las producen y condicionan determinan qué clases y grupos sociales tendrán más o menos probabilidades, recursos y oportunida- des de vivir con dignidad, así como de poder elegir un «estilo de vida saludable». Y es que hay que entender que no todas las personas y colectivos -según sea su clase, género, etnia, situación migratoria, o edad- tienen las mismas posibilidades de escoger conductas sanas. En realidad, podemos decir que no elige quien quiere, sino quien puede.

Por todo ello, podemos decir sin miedo a equivocarnos que la patronal, los gobiernos de Madrid, Iruñea y Gasteiz, al dictado del capital nos están abocando a una realidad llena de precariedad, enfermedades y muerte. Ese es su único camino, silenciado por una mayoría de medios de comunicación al servicio del orden establecido.

Por eso, desde un concepto de clase obrera, tenemos que seguir luchando para construir una alternativa real a esta crisis, para cambiar el rumbo y construir un modelo diferente. Un modelo en donde la salud y la vida de la clase trabajadora sea el eje vertebrador de las políticas y el modelo de relaciones laborales y sociales. Y esto solo pasará si hay una mayoría social capaz de condicionar, capaz de ser determinante. Ese es el camino.

septiembre 6, 2012

Osakidetza suspende el tratamiento de logopedia a los niños con prótesis auditiva

Iturria: Deia.com – 2012/09/06

RERCORTES EN LA SANIDAD VASCA

La Federación de Asociaciones de Padres y Madres de los Sordos presenta una queja al Ararteko

Aunque desde el Gobierno López se viene presentando a Osakidetza como la punta de lanza de la oposición a los recortes sociales que está llevando a cabo el Ejecutivo de Rajoy en Sanidad, la realidad es que son bastantes los colectivos, tanto de profesionales sanitarios como de pacientes, que ven cómo también en Osakidetza se suspenden prestaciones de las que han disfrutado hasta hace bien poco.
Uno de estos colectivos es la Federación Vasca de Asociaciones de Padres/Madres y Amigos de los Sordos (FEVAPAS) que ha elevado una queja al Ararteko en la que cuestiona la asignación de las ayudas de logopedia para los niños y las niñas con discapacidad auditiva.

La Federación censura que Osakidetza haya suspendido el tratamiento de logopedia para los niños y niñas con implante coclear una vez cumplidos los seis años, pero sobre todo se quejan amargamente de que desde la sanidad pública vasca hayan dejado sin logopedia a los pequeños con prótesis auditiva que no precisan de implante.

“El tratamiento en los primeros años de vida es un elemento fundamental en la prevención de la sordera y en los posibles efectos permanentes en el desarrollo del lenguaje. No entendemos el motivo por el cual Osakidetza reduce la logopedia a los menores con implante coclear hasta los seis años. La rehabilitación de estos pacientes exige un seguimiento específico en la puesta en marcha del implante y un tratamiento ininterrumpido y sistemático, que precisa ser realizado por un profesional”, explica a DEIA, Blanca Markinez, trabajadora social de Aspasor, la organización alavesa.

Distintos criterios En la Federación de Asociaciones señalan que existen distintos criterios en los tres territorios, pero que es en Araba donde la situación es más preocupante. “En Bizkaia, la situación es similar a la nuestra, pero en Gipuzkoa es la propia Asociación la que presta el servicio de logopedia por lo que tienen más capacidad de actuación y de prolongar las terapias tanto cuanto necesiten los niños”, añade Markínez.

Desde las Asociaciones muestran su inquietud porque la edad en la que un paciente es implantado va a depender de la decisión y criterio del otorrino asesorado por el resto de profesionales, la familia y la evolución del menor. “Puede suceder que se retrase el implante hasta los 4 ó 5 años y solo se beneficie unos meses o un año del tratamiento. Esto no tiene mucho sentido ya que la suspensión de los tratamientos de logopedia deben ir en función del modo en que el niño va evolucionando en el lenguaje”, advierte Markinez, quien se refiere a la clara discriminación que sufren los pequeños con problemas auditivos según el territorio donde vivan, “aunque donde peor están es en Araba y eso que solo hay siete pequeños que precisan estos tratamientos”, zanja.

En esta línea, los especialistas consideran que una dotación de prótesis auditiva debe ir acompañada de una estimulación en el área del lenguaje. “A Osakidetza el tema de la logopedia le desborda; le resulta muy complicado su control y creen que ha existido cierto abuso en pacientes con otras dolencias. Para poner fin a esta situación, en lugar de mejorar el control, han decidido reducir al máximo esta prestación; los criterios que utilizan son un desastre”, reconocen a DEIA.

Lo que dice Osakidetza ¿Qué argumenta Osakidetza para restringir la logopedia a estos pacientes? “En los niños con prótesis auditivas señala que es un tema social al no existir una intervención quirúrgica y que son las instancias sociosanitarias las que deben ocuparse de su asistencia.”, apuntan desde la Federación de Asociaciones. “Sobre la suspensión del tratamiento una vez cumplidos los seis años, Osakidetza asegura que a partir de esa edad la logopedia debe ser una competencia del sistema educativo”, recalca Blanca Markinez, al tiempo que muestra su malestar por esta situación, “sobre todo porque Osakidetza corre con los gastos de los implantes y de las prótesis auditivas; todos los profesionales saben que las dos intervenciones médicas deben ir acompañadas de rehabilitación en el lenguaje. Si no es así, los resultados serán muy reducidos”, remacha.

enero 28, 2012

Servicios públicos ¡La desamortización de Madoz en el s.XXI!

Servicios públicos ¡La desamortización de Madoz en el s.XXI!

La deuda pública española del siglo XIX se financió en buena parte gracias a la expropiación y subasta pública de los bienes propiedad de las llamadas “manos muertas”. La más conocida de todas, la desamortización de Mendizabal, que afectó mayoritariamente a los bienes del clero regular, tuvo menor incidencia que la promulgada durante el Bienio Liberal por el ministro de hacienda Pascual Madoz. La desmortización de Madoz, de mayor calado que la anterior, perjudico a las propiedades del clero secular y, sobre todo, a los baldíos, tierras comunales propiedad de los vecinos de un concejo y gestionados por su comunidad.
Estas tierras, pastos y montes, eran el medio de supervivencia de los más menesterosos. Su explotación y los recursos generados eran participados por todos los vecinos. Así su ganado podía pastar en estas tierras. El cereal se sembraba libremente en los sotos Podían hacerse con madera para cualquiera de sus múltiples  aplicaciones en la economía de la época, como elemento constructivo, como fuente de energía...  La industria del hierro, la de nuesros ferrones, nace a la sombra de los bosques comunales.

Se trataba de terrenos improductivos y mal gestionados a ojos de los liberales.  La solución pasaba por su enajenación y venta. El fin  era aumentar la tierra rotulable, ampliar el mercado, hacerse con nuevos medios de producción. La disculpa fué el pago de la deuda soberana. El reultado es de sobra conocido.  La propiedad de la tierra se concentró, el campesinado empobreció y el sistema no permitió una acumulación de capital suficiente que abriera paso a una sociedad industrial. Los ideales más puros del del liberalismo sucumbieron. Una nueva casta, los caciques  asimilan los postulados y las estructuras sociales del Antiguo Régimen, y con el apoyo de la Iglesia, extienden su influencia hasta bien entrado el siglo XX. El capitalismo liberal fracasa política y económicamente en la España del XIX. Y con él, el  Estado Moderno

A comienzos del XXI  aproximadamente el 40% de los recursos son propiedad y/o están administrados, directa o indirectamente, por los poderes públicos. Recursos naturales,energía, educación, sanidad, pensiones, seguridad,comunicaciones... es el procomún que  heredamos de las luchas del convulso siglo XX.
Hoy asistimos impasibles a su desamortización. Los nuevos liberales han extendido la creencia de que se trata de tierras en "manos muertas". Los poderes públicos, hoy, como antes lo fueron la Iglesia y las corporaciones locales, son consideradas ineptas para la gestión de los bienes comunes.
La deuda soberana es, otra vez, la disculpa. Una nueva casta de tecnócratas fiancieros asoma al poder. En connivencia con el el poder institucional  y asimilándose al gran capital se hacen con la gestión y la propiedad de los bienes comunes. Desde hace más de 30 años el proceso de enajenación de los bienes públicos no  ha parado. Agua, comunicaciones, información, energía, sistema bancario, y otros, han salido  de la esfera de lo público para engrosar el negocio (mercado) de lo privado. Calles y plazas son engullidas tras urbanizaciones "particulares" en aras de la seguridad  de sus opulentos inquilinos. La comunicación paga derecho de paso. Los servicios esenciales se contratan a través de entes semipúblicos o empresas privadas...No es suficiente. Hay que rotular nuevas tierras. Hay que ampliar el mercado. Hay que hacerse con los medios de producción. Ha llegado la hora de la desamortización los bienes comunales más preciados, los de mayor carga simbólica. Los que nos hacen iguales ante el conocimiento y la  transformación de la realidad. Los que nos hacen iguales ante la vejez, la enfermedad y la muerte.
La dignidad de nuestros mayores, la cultura y la salud están en venta.

Mendizabal ya ha pasado, llega Madoz.

Iñigo Collera, irakaslea.

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