Posts tagged ‘salarios’

abril 8, 2013

¡¡Contra los recortes salariales!!

Iturria: Fernando Luengo / econonuestra.org – 2013/04/08

Estancamiento o reducción de los salarios. Aquí reside el núcleo duro de las políticas de cambio estructural; las que promueven los gobiernos, las que impone la troika y las que exigen los mercados. La “devaluación interna” -un eufemismo muy conveniente para diluir el verdadero objetivo de esas políticas: que los trabajadores carguen con el coste de la crisis-, se justifica, nos dicen, por la necesaria austeridad, en lo público y en lo privado, al tiempo que nos aseguran que reportará beneficios a los trabajadores y al conjunto de la población. Ya se sabe, la letanía de siempre: más crecimiento, más empleo… y, en definitiva, salida de la crisis.

Pero vayamos al grano. Las denominadas políticas de “moderación salarial” (atención al lenguaje nada neutral) ayudarán, según sus promotores, a restablecer los beneficios de las empresas y, de esta manera, favorecerán la actividad inversora; asimismo, al mejorar la competitividad de las exportaciones, contribuirán a reducir el saldo deficitario de la balanza comercial, aliviando las necesidades de financiación externa y, de este modo, liberando recursos que podrán ser utilizados para financiar las medidas pro crecimiento.Expectativas que la realidad desmiente una y otra vez. Ahí están los datos, para quien los desee consultar, rotundos e inequívocos, aunque algunos se esfuercen en retorcerlos (¿se dice amañarlos?) hasta obligarlos a decir lo que los aprendices de brujo quieren oír. Lo cierto es que son muchos los trabajadores que han visto cómo sus salarios perdían capacidad adquisitiva (los que han tenido la suerte de conservar su empleo) y los que han encontrado un puesto de trabajo se han visto en la tesitura de tener que aceptar salarios indecentes a cambio de largas jornadas laborales. ¿A cambio de qué? La inversión continúa bajo mínimos, el desempleo se mantiene en cotas históricas y es la recesión la que, sobre todo, está aportando, a través de la reducción de las importaciones, un balón de oxígeno a nuestra balanza comercial. ¿Y el anhelado crecimiento económico? Ni está ni se le espera.

Pero no quiero detenerme en los datos, sino en la lógica, supuestamente irrefutable, de los argumentos que están detrás de la referida devaluación. Espero que el diagrama siguiente resulte esclarecedor de las falacias del discurso dominante.

Falacia número 1. La contención salarial supondrá una mejora de la oferta, por el efecto positivo que tendrá sobre los márgenes empresariales. El desequilibrio beneficios/salarios ha aumentado, en favor de los primeros, pero los empresarios, ante un horizonte económico lleno de incertidumbres y ante una demanda que no levanta cabeza prefieren utilizar el plus de ganancia obtenido de los recortes salariales en aminorar sus todavía elevados niveles de endeudamiento con los bancos, o los mantienen líquidos a la espera de que surjan oportunidades de negocio, quizá en el sector financiero de la economía, al que apenas se ha tocado pese a estar en el origen mismo de la crisis.

Falacia número 2. El encadenamiento beneficios/inversión/empleo propiciado por la austeridad salarial generará un círculo virtuoso que se materializará en más crecimiento. Diagnóstico erróneo, pues, la reducción de los salarios nominales y reales está teniendo un efecto contractivo sobre el consumo privado, componente fundamental de la demanda agregada. En un escenario de estas características, los empresarios postergan sus inversiones, con la consiguiente pérdida de capacidad productiva y de crecimiento potencial.

Falacia número 3: La reducción de los costes laborales hará que nuestras empresas exportadoras sean más competitivas frente a nuestros rivales, comunitarios (sobre todo) y globales. Precios más bajos, más ventas, mayor cuota de mercado. Previsión fallida: el retroceso en las remuneraciones de los trabajadores no ha ido de la mano de un ajuste equivalente en los precios (¿no nos habían dicho una y mil veces que la rigidez se encontraba en el mercado laboral?), por lo que, a pesar del esfuerzo exigido a los trabajadores, nuestras empresas no han ganado, desde esa perspectiva, competitividad. Esfuerzo que, por lo demás, apunta en la dirección equivocada, pues la presencia externa de empresas y naciones depende menos del precio que de la capacidad de ofrecer bienes y servicios de calidad. En ese ámbito, el de la competitividad estructural, en parte como consecuencia de las políticas salariales restrictivas, se ha abierto la brecha que separa a nuestra economía de las más prósperas del continente.

Falacia número 4: La contención salarial contribuirá a dinamizar el tejido empresarial estimulando un profundo cambio estructural. Todo lo contrario, esa política ha abierto la espita de todo tipo de comportamientos depredadores por parte del empresariado, a los que las reformas laborales han otorgado un poder enorme, para despedir y contratar, para modificar la negociación colectiva y mover a los trabajadores, así como para fijar sus retribuciones. Esa situación alumbra una cultura conservadora y autoritaria que constituye un lastre a la hora de afrontar la modernización de nuestra economía.

 

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Conclusión: tiempo perdido y frustración entre la población, recursos dilapidados y ampliación de la fractura social, objetivos incumplidos y enquistamiento de la crisis. Al menos que no nos den gato por liebre: esa política económica no funciona o, digámoslo con claridad, sólo funciona para unas oligarquías que no parecen tener otra meta que confiscar a la ciudadanía renta y riqueza.

Fernando Luengo es Profesor de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del colectivo econoNuestra

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abril 3, 2013

Las trampas de Draghi para bajar salarios

Iturria: Público.es – 2013/04/02

El diario Frankfurter Allgemeine Zeitung comentó hace unos días que el Presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, dejó callado al Presidente de la República francesa, François Hollande, cuando éste reclamaba poner fin a las políticas de austeridad.

Según el diario alemán, Draghi presentó a los líderes europeos unos gráficos que resultaron incuestionables. En ellos, como puede verse en la presentación que se encuentra en la web del Banco Central Europeo (aquí), se refleja la evolución de la productividad y de las retribuciones salariales en diferentes países europeos, y la conclusión del antiguo ejecutivo de Goldman Sachs dicen que fue inapelable: lo que hace falta en países como Francia, España, Portugal, Grecia, Italia, Irlanda… es reducir los salarios para disminuir la brecha tan grande que existe entre ambas variables.

Días después, el profesor de macroeconomía Andrew Watt comentó esos gráficos en un artículo publicado en Social Europe Journal (Mario Draghi’s Economic Ideology Revealed?) y demostró que lo que hay detrás del argumento de Deaghi es algo peor que pura ideología.

La cuestión es la siguiente.

Los gráficos con los que el presidente del Banco Central Europeo trató de convencer a los demás líderes europeos reflejan el crecimiento de la productividad entre 2000 y 2011 en términos reales (es decir, una vez descontado el efecto de la subida de precios) y el crecimiento de los salarios entre dichos años pero este en términos nominales (es decir, sin descontar dicho efecto).

Draghi compara así lo que ocurre, por un lado, en los países con superávit (Alemania, Austria, Bélgica…) y, por otro, en los que tienen déficit (Francia, España, Portugal, Grecia, Irlanda, Italia). Y el resultado que muestra es que en los primeros la brecha entre el crecimiento de la productividad y el de los salarios es menor, mientras que es más grande en los segundos. De ahí deduce, como señalé antes, que lo que hay que hacer en éstos últimos es bajar los salarios.

Como bien dice el profesor Watt en su artículo comparar así estas variables (es decir, una en términos reales y otra en términos nominales) es un absurdo.

Si en lugar de comparar el crecimiento de la productividad y de los salarios como hace Dragui, se comparasen bien, la conclusión a la que se llegaría, como señala Watt, sería otra muy distinta y que no permite justificar la propuesta ideológica del banquero.

Veamos.

Si un país sigue la norma de inflación impuesta por el Banco Central Europeo (1,9%) no puede darse un paralelismo entre la evolución de la productividad real y la evolución de los salarios nominales (como pide Draghi), sino una diferencia progresiva y acumulada cada año de ese 1,9%, es decir, de más o menos unos 28 puntos en los doce años considerados. Esto es así porque al crecimiento de la productividad se le “quita” ese 1,9% cada año, dado que se considera en términos reales, mientras que al de los salarios no, porque se toma en términos nominales.

De ahí se deduce entonces que, según las gráficas que presentó Draghi, países que parece que han incumplido la norma y que deben ser “castigados” con bajos salarios (como Francia, e incluso España) en realidad han estado más cerca de la norma de estabilidad que impone la propia institución que él preside que Alemania, a la que pone de ejemplo.

Efectivamente, según se desprende de los gráficos de Dragui, tanto Francia como España registran una brecha de unos 32 puntos aproximadamente (es decir, 2 puntos por encima de la norma, que debiera ser de 28), mientras que Alemania tiene una brecha entre salarios nominales y productividad real de unos 10 puntos, es decir, 18 puntos por debajo de la norma.

Por tanto, lo que se deduce de los datos de Draghi no es que en Francia o España los salarios hayan crecido demasiado por encima de la productividad (si se toma como referencia la norma de estabilidad impuesta por el propio Banco Central Europeo) sino que en Alemania los salarios han crecido demasiado por debajo de la productividad. Y al estar por debajo de ella, Alemania no se convierte en un ejemplo a seguir sino en una causa del desequilibrio dentro de la unión monetaria que ha sido un factor principal de la crisis.

Y, finalmente, todo ello muestra, dice Watt, que “un decisor económico esencial de la Unión Europea ignora los conceptos económicos de base que utiliza o bien los utiliza introduciendo intencionadamente un error -por no decir más- a fin de forzar a los demás a seguir una política conforme a sus preferencias ideológicas pero contraria a la estabilidad y a la recuperación de la zona euro y, en este caso particular, no conforme a su mandato constitucional”.

Así es como se construye el discurso con el que justifican el empobrecimiento constante de las clases trabajadoras que provocan sus políticas.

marzo 27, 2013

Los salarios no deben ser la variable de ajuste

Iturria: Michel Husson / vientosur.info – 2013/03/16

Las políticas de “devaluación interna” o, dicho de otra forma, de austeridad salarial son presentadas hoy como un medio para reducir los desequilibrios intraeuropeos y salir de una crisis cuya responsabilidad recae así implicitamente sobre los salarios. Es un punto de vista inverso el defendido en el libro Salario y competitividad: por un verdadero debate. Éste consiste en decir dos cosas: que la bajada generalizada de la parte de los salarios en el valor añadido se encuentra en la fuente de la crisis actual, y que el ajuste salarial lleva a un callejón si salida.

Paro y reparto de las rentas

Sobre el primer punto, la constatación es unánime, desde la OCDE a la Comisión Europea, pasando por el FMI: todos esos organismos han realizado recientemente estudios que no se preguntaban si la parte de los salarios había bajado, sino porqué. Sin embargo, esta constatación es lógicamente contradictoria con el análisis según el cual la causa de los desequilibrios económicos de los países del “Sur” de Europa se explicaría por una pérdida de competitividad debida a un crecimiento excesivo de los salarios.

Esta disminución de la parte del trabajo, como lo llama la OCDE, ha tenido evidentemente como contrapartida un aumento de los márgenes de beneficio de las empresas antes de la crisis. Pero éstas no se sirvieron de ello para hacer más inversiones, sino que más bien aumentaron el reparto de dividendos. Esta enorme transferencia de los asalariados hacia los accionistas ha podido ser realizada gracias a la palanca del paro. Son dos caras de la misma realidad: de un lado, la no redistribución de las ganancias de productividad a los asalariados, en particular bajo la forma de reducción del tiempo de trabajo, engendra un aumento del paro y, de la otra, alimenta la transferencia hacia los accionistas. La experiencia de las 35 horas en Francia, a pesar de sus imperfecciones, muestra a contrario que la reducción del tiempo de trabajo es una poderosa herramienta de creación de empleos: entre 1978 y 1997, en Francia, el empleo no había aumentado en el sector privado. Entre 1997 y 2002, cuando se produjo el paso a las 35 horas, fueron creados cerca de 2 millones de empleos. Luego el empleo aumentó un poco, antes de que la crisis le hiciera caer en el punto de partida.

Un aparente absurdo

Las instituciones y los gobiernos europeos ponen en marcha una orientación que se basa en tres elementos: austeridad presupuestaria, austeridad salarial, reformas estructurales (mercado de trabajo y protección social). Sin embargo, este conjunto no funciona y Europa se hunde en la recesión. Las razones de ello son conocidas y además existe un consenso bastante amplio sobre ese punto.

El mecanismo perverso de la austeridad es sencillo de entender. Se recorta en los gastos y se aumentan los impuestos, en particular el IVA, que pesan directamente sobre el consumo. El efecto inmediato es claramente una bajada del déficit. Pero la economía es un circuito y la austeridad presupuestaria tiene por efecto frenar la actividad y por tanto reducir los ingresos fiscales. Resultado: el peso de la deuda pública respecto al PIB continúa aumentando.

Se tiene ahí una primera correlación muy clara: ha sido en los países en los que la austeridad presupuestaria ha sido más severa donde la ratio deuda/PIB se ha degradado más. Olivier Blanchard, el economista jefe del FMI ha hecho recientemente su autocrítica reconociendo haber subestimado el “multiplicador presupuestario” (o en este caso el “divisor presupuestario”) que se supone prevé el efecto de una reducción del déficit sobre la actividad. Existe otra correlación tan clara como la anterior: es también en los países en los que la austeridad presupuestaria ha sido más severa donde la tasa de paro se ha degradado más (o se ha restablecido menos).

En un primer momento, se podría concluir de lo anterior que esas políticas son absurdas o debidas a ignorantes (illiterate como dice un comentarista anglosajón). Pero, en un segundo tiempo, hay que constatar que permiten, por absurdas que puedan parecer, un restablecimiento de los márgenes de ganancia de las empresas que es proporcional a la subida del paro. Se tiene a fin de cuentas un bucle austeridad presupuestaria/paro/ganancia que sugiere una interpretación diferente de las políticas realizadas: se trata de una terapia de choque que se apoya en la crisis para llevar adelante unas “reformas” que equivalen a una profunda regresión social.

Crecimiento y capitalismo

Sin embargo, esta terapia de choque no es forzosamente viable, ni siquiera desde el punto de vista de los intereses capitalistas, y es el tercer momento del análisis: este restablecimiento de la ganancia se hace en detrimento del crecimiento. Ahora bien, el capitalismo tiene necesidad de crecimiento para garantizar la posibilidad misma de ganancias. Es lo más inquietante que hay en el fondo en la coyuntura actual: el capitalismo europeo aparece como el más frágil, no puede contar más que con los mercados exteriores o con la carrera por la competitividad que no puede más que alimentar la recesión, y esto quiere decir también que las supresiones de empleos van a continuar. Europa está pues hundida en una crisis de tres niveles: una crisis de las deudas soberanas, una crisis específica de la zona euro y, en fin, una crisis larvada de rentabilidad del capital: bajo las deudas, está la cuestión de la ganancia.

Una estrategia de ruptura

Así pues, esta crisis es muy profunda y reclama soluciones radicales, que giran alrededor de dos cuestiones claves: el reparto de las rentas y la construcción europea. El reparto de las rentas debe ser modificado por la anulación de la deuda ilegítima, la reducción de la parte de las rentas financieras, el aumento de los salarios y la reforma fiscal. Es la condición para crear empleos mediante la reducción del tiempo de trabajo y la inversión pública, en particular en los sectores que contribuyen a la transición ecológica.

La construcción europea debe apuntar a la armonización entre países de estructuras económicas muy diferentes a través de un presupuesto europeo que permita financiar fondos de armonización, y asegurar la convergencia de las legislaciones fiscales -por ejemplo un impuesto unificado sobre el capital- y sociales -por ejemplo un sistema europeo de salarios mínimos-. Un proyecto así se enfrenta frontalmente a los intereses sociales dominantes que organizan por su parte una violenta regresión social. Debe servir de perspectiva para las luchas de resistencia y apoyarse en una estrategia de ruptura unilateral con la Europa neoliberal: el primer cerrojo que hay que hacer saltar es sin duda la prohibición establecida para los bancos centrales de financiar el déficit presupuestario.

Notas

1/ Reginald Savage et Michel Husson. Salaire et compétitivité. Pour un vrai débat… Collection “Les petits dossiers de l’Autre économie”. GRESEA

enero 7, 2013

Más engaños del Banco de España

Iturria: vamosacambiarelmundo.info – 2013/01/06

Un artículo que acaba de aparecer en el Boletín Económico del Banco de España (Una estimación del impacto de las variaciones del salario mínimo sobre el empleo) ha sido rápidamente utilizado por los medios de comunicación para criticar y combatir cualquier subida del salario mínimo español.

Justo cuando el gobierno se disponía a aumentarlo un 0,6%, aparece el artículo y se utiliza para hacer ver que el Banco de España se opone a la medida por sus efectos muy negativos. TVE decía en su página web “El Banco de España: la subida del salario mínimo puede destruir empleo entre jóvenes y mujeresy la agencia Europa Press lo difundía más o menos igual: “El Banco de España avisa de que el incremento del SMI puede acarrear mayor destrucción de empleo”.

Se trata de otro engaño más a los españoles del Banco de España. Se torturan los datos convenientemente para poder llegar a la conclusión que casa con los principios ideológicos de partida y se termina proponiendo justamente lo que conviene a los grandes poderes económicos y financieros. En este caso, el mantenimiento del salario mínimo en un nivel que hace dos años fue considerados por el Consejo de Europa como “injusto e insuficiente”.

Incluso el sentido común más elemental ya permite poner en cuestión la afirmación del banco. ¿Cómo se puede creer que una subida del 0,6% pueda ser determinante del empleo que lleven a cabo las empresas en un país con más de cinco millones de desempleados y en donde el salario mínimo es de 645,30 euros mensuales, uno de los más bajos de Europa?¿No será más bien al revés, que los salarios tan bajos son los que generan demanda interna insuficiente para la inmensa mayoría de las empresas españolas? ¿Es solo una casualidad insignificante para el Banco de España que uno de los países con salarios más bajos y el único de la OCDE en donde han bajado en términos reales sea el que tiene más paro?

El sectarismo ideológico que motiva los pronunciamientos neoliberales del Banco de España y de la mayoría de los economistas que trabajan allí les impide comprobar que el efecto de los salarios mínimos en la teoría económica es una de las cuestiones más controvertidas y que no se puede mantener como inequívocamente cierto que su subida tenga un efecto negativo en el empleo, tal y como se quiere trasladar a la opinión pública. Es más, hay quizá mayores evidencias de todo lo contrario.

Para poder demostrar que el salario mínimo más elevado supone en cualquier caso una rémora para crear empleo hay que adoptar una hipótesis de partida que es completamente irrealista: que los mercados funcionan como si fuesen de competencia perfecta (en realidad, incluso así se puede refutar esas conclusión, pero no puedo entrar en este texto breve sobre este asunto más complicado). Fuera de esa irreal condición, el efecto de salarios mínimos más elevados es muy dudoso, e incluso puede ser considerado como positivo para el empleo en muchas condiciones, y en mayor medida en situaciones de recesión como la actual.

En 2007, 650 prestigiosos economistas estadounidenses, entre ellos cinco Premios Nobel, firmaron un documento reclamando subidas del salario mínimo defendiendo que eso apenas tendría efectos negativos sobre el empleo y que, por el contrario, permitiría aumentar el bienestar de los trabajadores con bajo salario. (Hundreds of Economists Say Raise the Minimum Wage).

Los profesores Andrajit Dube,
T. William y Michael Reich publicaron en 2010 los resultados de una investigación en la que analizaron lo ocurrido en los últimos 20 años en Estados Unidos demostrando que, lejos de impedir la creación de empleo, la subida del salario mínimo tuvo efectos positivos sobre el consumo y sobre el conjunto de la economía de aquel país (Minimum Wage Effects Across State Borders: Estimates Using Contiguous Counties. En el mismo sentido: Sylvia Allegretto, Arindrajit Dube y Michael Reich Do Minimum Wages Really Reduce Teen. Employment? Accounting for Heterogeneity and. Selectivity in State Panel Data).

Otros dos, David Card y Alan Krueger, comprobaron en otro estudio que en New Jersey, donde el salario mínimo había aumentado, creció el empleo, y que en Pennsylvania, donde se había mantenido constante, se redujo (The Effects of Increases in the Minimum Wage).

Estos últimos autores señalan que  lo más que se podría llegar es a decir que tendría que darse una subida del 10% en el salario mínimo (es decir, 17 veces mayor que la que el Banco de España critica) para que quizá se produjese una caída del 1% en el empleo).

Otros muchos estudios han demostrado, con datos de la realidad de diferentes países en la mano, que las subidas del salario mínimo, lejos de ser negativas, pueden ser muy positivas para la economía por diversas razones:

– Disminuyen las rotaciones en el empleo, y por tanto la temporalidad, lo cual, entre otras cosas, reduce los costes de formación que tienen que afrontar las empresas porque los empleados permanecen más tiempo en sus puestos de trabajo.

– Aumentan la oferta de trabajo pues incentivan que se incorporen más personas a la búsqueda de empleo.

– Incrementan la productividad, porque hacen sentirse mejor a los trabajadores y comprometerse en mayor medida con los resultados de las empresas.

– Incentivan la innovación porque es sabido que el bajo coste salarial lleva a las empresas a utilizar el trabajo como una alternativa a la incorporación de nuevos procesos y tecnologías novedosas, ya que si hay bajos salarios resultan comparativamente más caras.

– Mejoran la salud y las condiciones de vida de los trabajadores, de modo que se permiten ahorrar recursos en gasto sanitario.

– Disminuyen la pobreza lo que, además de ser humanamente muy satisfactorio, reduce también los gastos en políticas sociales.

– Aumentan el consumo y la demanda efectiva y de ahí la actividad económica en general y, por tanto, el empleo. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha calculado que aumentar el salario mínimo en 2,40 $ la hora de 2012 a 2014 aumentaría el Producto Nacional en 25.115 millones de dólares y crearía 103.000 empleos (David CooperA rising tide for increasing minimum wage rates).

– Incluso se ha podido comprobar que los incrementos en el salario mínimo en las empresas que tienen más abundancia de trabajadores con salario bajo o muy bajo no repercute apenas en sus costes laborales totales, porque suelen dedicar más cantidad a los grupos de salarios elevados.

¿Por qué el Banco de España no tiene en cuentas estas consideraciones cuando habla de salario mínimo? ¿por qué no considera que es vergonzoso referirse al salario mínimo como peligro para el empleo cuando el actual tiene un poder de compra que es casi un 20% menor que el de 1979? Si ha estado bajando en términos reales y el desempleo ha aumentado o ha bajado con independencia de ello, ¿cómo puede decir que aumentará si el salario mínimo sube ahora una miseria ?

No deseo ni puedo hacer aquí un análisis exhaustivo de los estudios que se han hecho sobre el impacto del salario mínimo sobre el empleo en todo el mundo, y ni siquiera en relación con la economía española. Solo me gustaría señalar que los resultados son, en cualquier caso, muy dispares, y que de ningún modo se puede sostener como si fuese una verdad científica que un salario mínimo más elevado es negativo para el empleo.

Baste señalar que los estudios realizados en España también demuestran que en nuestra economía tampoco se puede afirmar taxativamente una conclusión de ese tipo, como se empeña en hacer creer el Banco de España, oficialmente o a través de los estudios que publica, siempre con el mismo enfoque. Una investigación reciente concluía que si el estudio se realiza por comunidades autónomas “se obtiene un efecto negativo del salario mínimo sobre el empleo en ocho comunidades (Asturias, Cantabria, Castilla y León, Baleares, Canarias, Navarra y el País Vasco); en dos (Valencia y Cataluña) el efecto acumulado continua siendo positivo y significativo, y en el resto de las regiones los efectos encontrados son estadísticamente despreciables” (María Inmaculada González Güemes, Carlos A. Pérez Domínguez, Sergi Jiménez Martín, Los efectos del salario mínimo sobre el empleo juvenil en España: nueva evidencia con datos de Panel). En otro más antiguo incluso se puso de evidencia que incrementos del 1% en el salario mínimo respecto al salario medio del sector producían aumentos del 0,32% en el empleo en la industria (Antonio Caparrós y Lucía Navarro, Influencia del salario mínimo en el empleo de la industria española) o, como se ha mostrado en varios de ellos que, si acaso, serían mínimos, tan solo negativos para el empleo juvenil adolescente, o más bien condicionados por la situación del ciclo o por otros factores macroeconómicos.

Evitar que aumente el salario mínimo, y en general todos los salarios, es un error gravísimo y ahora mucho mayor que en ninguna otra coyuntura. No solo se trata de una medida injusta porque hace sufrir a los trabajadores más desprotegidos solo para que se beneficien en mayor medida la población más rica. Además, es una forma de limitar el beneficio de las empresas productivas y la creación de empleo. De ahí la oportunidad de propuestas como las de Thomas Palley (que el Banco de España oculta intencionada e ilegítimamente) orientadas a garantizar un salario mínimo global, insisto no solo por razones morales y de justicia sino de pura supervivencia económica (ver Thomas Palley on a global minimum  wage system).

El Banco de España es una institución del Estado y no debería ser un cobijo exclusivo del pensamiento neoliberal. La democracia es esencial para la vida económica y, sin embargo, está por completo ausente de una institución que, con dinero de todos, se dedica a divulgar las ideas y a justificar las políticas que benefician solo a unos pocos. Si el Banco de España no cumple tareas de servicio público y si no permite que en su seno se muestren la diversidad de ideas y las distintas posiciones que existen en el pensamiento económico, debería ser intervenido. Para que de verdad haya democracia, las decisiones deben basarse en la manifestación y en la toma en consideración de todas las opiniones y preferencias, y no solo las de una parte de la población. Por eso, para que la haya en España, hay que empezar a pedir responsabilidades al Banco de España por las mentiras que dice y por el daño está haciendo a la inmensa mayoría de los españoles.

diciembre 23, 2012

Hogares asfixiados por los recibos

Iturria: Lamarea.com – 2012/12/23

La supuesta mejora de la economía española de la que la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se jactó este viernes con el argumento del buen dato de la balanza comercial, no se ha traducido aún en el maltrecho bolsillo de los ciudadanos de a pie. Todo lo contrario, desde la llegada del PP al Gobierno, los servicios básicos se han encarecido mientras los sueldos siguen prácticamente congelados o incluso bajan, lo que ha asestado un severo golpe al poder adquisitivo de las familias.

Entre estos servicios destaca uno que ya ha subido cuatro veces en los últimos doce meses: la luz. El viernes se supo que el recibo de la electricidad se encarecerá alrededor de un 3% al mes, lo que representará, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), un aumento anual para los hogares de este gasto de unos 44 euros.

Los españoles han visto desde 2008 cómo la luz subía un 70%, situándose la factura media en alrededor de 80 euros. Si la electricidad no ha dejado de aumentar su precio desde ese año, las políticas de austeridad y recortes del actual Ejecutivo han elevado ahora el recibo de la electricidad a cotas nunca vistas. En abril, la factura subió un 7%; en julio, otro 4%. Más tarde, el aumento del IVA del 18% al 21% provocó el tercer incremento en menos de cinco meses. Con esta nueva subida, la cuarta, que se empezará a aplicar en enero, la factura de la luz ascenderá una media de cuatro euros al mes por hogar.

El nuevo aumento esconde además un recargo adicional: el que se aplicará a los usuarios que consumen un 10% más que la media. En ese caso, el recibo se encarecerá hasta un 8% extra. Las asociaciones de consumidores han calculado cuánto puede representar este segundo recargo y han llegado a la conclusión de que para muchas familias, las que consumen más, la factura subirá de media, no ya el 3%, sino el 6%.

La luz no es lo único que ha subido, pese a que, según datos de la OCU, España tiene las tarifas eléctricas más altas de Europa. En verano aumentó también el coste del gas natural (unos 15 euros al año) y del butano (un euro más por bombona). No sólo eso; incluso los pensionistas, algunos de los cuales tienen pensiones no contributivas inferiores a 400 euros, sufragan ahora el copago sanitario de los medicamentos (un mínimo de 8 euros al mes), por no aludir a que la subida del IVA ha representado un aumento generalizado de precios.

De vuelta a 1985

Este contexto de alza de precios y de salarios prácticamente congelados ha provocado un desplome del poder adquisitivo de los españoles a niveles de 1985, hace 27 años, según los datos del propio Gobierno.

Y la tendencia no parece que vaya a invertirse. Un ejemplo es la propuesta del Ejecutivo de Rajoy a los sindicatos, a los que ha avanzado que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2013 subirá sólo el 0,6%, con lo que pasará de 641,40 euros a 645,30 euros. Los agentes sociales ya han rechazado esta propuesta pues consideran que, en realidad, se trata de una bajada encubierta del SMI. Con esos apenas 4 euros mensuales que subirá el salario mínimo no se cubre ni de lejos el aumento de los precios, por lo que los trabajadores que cobran ese salario perderían 2,3 puntos de poder adquisitivo.

Los trabajadores están asumiendo, con enorme esfuerzo, la moderación salarial que pidió el Gobierno para reactivar la competitividad de la economía. No parece que sea el caso de los empresarios, a quienes también se instó a que limitaran sus márgenes de beneficio; la constante subida de precios indica que están haciendo lo contrario.

Incluso el Banco de España ha tenido que llamar al orden, aparentemente con escaso éxito, en reiteradas ocasiones a los empresarios para que contengan sus beneficios.

septiembre 3, 2012

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU hace serias advertencias al Gobierno sobre la situación de estos derechos

Iturria: MundoObrero.es – 2012/09/02

Destaca las consecuencias que sus políticas pueden tener en enormes sectores de la población

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU entregó en Mayo de este año un informe al Gobierno Español en el que se analiza el grado de cumplimiento del Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales (PIDESC), y en el cual se constata la grave situación que atraviesan estos derechos en nuestro país. El informe, que ha pasado desapercibido para la mayoría de los medios de comunicación españoles, sugiere al Gobierno de España una rectificación de la política de austeridad y recorte de derechos de los últimos años, a fin de evitar el incumplimiento del pacto ratificado por España en 1977. Las medidas de austeridad han supuesto la reducción de los niveles de protección efectiva de los derechos incluidos en el Pacto, perjudicando de forma desproporcionada a los pobres, las mujeres, los niños, las personas con discapacidad, los adultos y los jóvenes desempleados, las personas mayores , los gitanos, los migrantes y los solicitantes de asilo.

Si bien la gravedad de la situación económica española y las medidas emprendidas por los sucesivos gobiernos son una de las principales causas del deterioro que sufren los llamados derechos de tercera generación, el informe no ignora un origen estructural más antiguo, apuntando a las deficiencias de un modelo de estado constitucional que no otorga a estos derechos un estatus jurídico equivalente al de los derechos civiles o los políticos. Para el organismo internacional es preocupante que en España estos derechos son tratados desde el punto de vista constitucional y legal como meros principios rectores de la política social y económica, pero nunca como derechos subjetivos reconocidos a los ciudadanos y reclamables directamente por estos ante los tribunales.

El continuo incremento de los niveles de desempleo y el altísimo nivel que estos han alcanzado en nuestro país genera situaciones de riesgo extraordinarias en un contexto de crisis económica, principalmente cuando no existen garantías jurídicas suficientes y las políticas elegidas tienden a rebajar los niveles de protección.

El comité está especialmente preocupado por sectores de la población española históricamente marginados y para los cuales siempre ha sido difícil acceder a los derechos sociales, culturales y económicos. En este contexto de crisis grupos como gitanos e inmigrantes son especialmente vulnerables. El informe dedica un capítulo especial a las detenciones en los centros de internamiento para extranjeros, en la que los inmigrantes sufren hacinamiento y no tienen acceso a asistencia sanitaria, social, legal o médica. Otro de los capítulos dedicados a las situación de los inmigrantes en España se refiere al Real Decreto-ley 16/2012, del 20 de abril de 2012 por el que se elimina de facto el derecho universal a la asistencia gratuita sanitaria.

De la misma forma, el comité insiste en que la persistencia de ciertos estereotipos sobre las funciones de género que no han sido superados en la sociedad española, impidiendo que las mujeres accedan en igualdad de condiciones al derecho al trabajo. En cuestiones de género se señala también la preocupación creciente por los altos niveles de violencia doméstica y otras formas de violencia de género así como por las negativas consecuencias de los recortes presupuestarios que afectan a los procesos de apoyo y acompañamiento a las víctimas.

La pobreza, que afecta según los datos aportados por esta agencia de las Naciones Unidas a un 21.8% de la población española también se ha incrementado a consecuencia de la situación económica. El comité recomienda a las autoridades españolas iniciar un programa nacional de lucha integral contra la pobreza que hasta la fecha, y pese a lo preocupante situación, no ha sido desarrollado.

En materia laboral el informe es muy crítico a cerca de la congelación del Salario Mínimo Interprofesional desde el año 2011 en un valor que según palabras del propio comité “no permite un nivel de vida digno”.

Los motivos de reproche hacia el gobierno se extienden aún largamente en las páginas del informe, citando entre otras situaciones de desamparo la ínfima capacidad adquisitiva de los pensionistas que en muchos casos no permite niveles de subsistencia mínimos; el acceso a la vivienda y los desalojos forzosos realizados sin las garantías legales suficientes a consecuencia de los inasumibles costos de acceso a la vivienda; la situación de las personas sin hogar; el acceso al aborto de las mujeres; el acceso a la universidad pública y el aumento de las tasas; o la falta de financiación para proyectos creativos o investigadores.

El Comité acaba finalmente solicitando al Estado Español una amplia difusión de sus observaciones en todos los niveles de la sociedad. El silencio sepulcral que rodea al informe y sus conclusiones así como la inmutable dirección de las políticas del ejecutivo de Mariano Rajoy hacen sospechar que no tienen la menor intención de seguir ni esta ni ninguna otra de las recomendaciones de la agencia internacional, mientras que los derechos de tercera generación que solo someramente habían enraizado en nuestra sociedad, desaparecen sin apenas haber llegado.

agosto 13, 2012

Los ajustes mermarán el 10,5% la renta de las familias

Iturria: Casmadrid.org – 2012/08/13

Los impopulares ajustes que el Gobierno ha adoptado para rebajar el déficit hasta el objetivo pautado por Bruselas -6,3 por ciento este año- van a suponer un esfuerzo extraordinario, otro más, para las familias españolas. En concreto, una familia media (un matrimonio, ambos en activo, con dos hijos) contará con 3.218 euros menos, es decir, el 10,5 por ciento de su renta per cápita anual.

Calculadora en mano, los expertos tienen las cuentas claras: 192 euros menos al año por el alza del IRPF, 1.500 euros por la eliminación de la paga extra a los funcionarios, más 470 euros adicionales por la subida del IVA; 756 euros para compensar la bajada de la Renta Básica de Emancipación y 300 euros más por el curso universitario de uno de los hijos.

Si extrapolamos los 3.218 euros a una renta per cápita familiar, que los últimos análisis cifran en 17.000 euros al año, el golpe es superior: 19 por ciento. No obstante, los expertos matizan que hay que tener en cuenta que la renta per cápita media incluye todos los supuestos -parados, funcionarios, activos, etc.-, por ello, es más baja que la de nuestra familia modelo.

Los malabares empiezan a primeros de mes. Entre los primeros disgustos del Ejecutivo estaba el alza del IRPF, que defendió porque afectaba más a las rentas altas. Pero la mayoría de declarantes cotiza por las bases más bajas. Así, el grueso de la recaudación procede de salarios menores.

El 75,9 por ciento está en los dos primeros tramos y más de nueve millones de asalariados en el primer tramo de la base liquidable, con un sueldo medio de 682 euros. El impacto, por lo tanto, que tuvo la medida sobre su salario es de dos euros mensuales. Los más de cinco millones que están en el segundo tramo, con una renta media de 1.552 euros al mes, han visto aumentada su retención mensual en 14 euros -168 euros menos al año-. Así, en una familia donde uno de los miembros de la pareja esté en el primer tramo y el otro en el segundo, su presupuesto ha mermado en 192 euros al año.

marzo 20, 2012

Adolfo Muñoz (ELA): «Solo se acaba con esto si las calles se llenan»

Iturria: Gara.net – 2012/03/20

El secretario general de ELA, Adolfo Muñoz, reclamó «llenar las calles» para terminar con las políticas de ajuste y recorte que están llevando adelante los diferentes gobiernos. A su juicio, la huelga general del 29 de marzo «es necesaria» y «en unión con los colectivos sociales, dará mayor valor». ELA rechaza cualquier diálogo social con la patronal, «porque la reforma laboral ha destrozado la negociación colectiva».

El secretario general de ELA, Adolfo Muñoz, Txiki, y el responsable del área social, Mikel Noval, presentaron ayer en Bilbo el análisis de coyuntura económica, de la evolución del empleo y comentaron la necesidad de llevar adelante la huelga general el próximo día 29 de marzo. «Será útil», dijeron. Muñoz añadió que «solo se acaba con esto si las calles se llenan» y lamentó que la patronal «está utilizando el chantaje y la disciplina del miedo para bajar salarios» que, a juicio de ELA, es lo que persigue, entre otras razones, la reforma laboral.

A la vez, ELA rechazó participar en mesas de diálogo social porque, «como ya dijimos en diciembre», la patronal «siempre gana, porque juega con las cartas marcadas» y adelantó que «con la reforma laboral han destrozado la negociación colectiva de arriba a abajo. No tiene sentido ir a las mesas de diálogo social», precisó.

En este caso, dijo que Yolanda Barcina, presidenta del Gobierno navarro, como Patxi López, lehendakari del Ejecutivo de Gasteiz, están de acuerdo en las políticas de ajuste, «porque las están practicando», pero solo buscan «la excusa de que se impone en Madrid para llevar adelante esos recortes que vienen y vendrán», como anticipó el líder sindical, en éste y los próximos años al tener que reducir el déficit de forma drástica, siguiendo el mandato «neoliberal» de la Unión Europea.

Mantener la movilización

Frente a esa decisión de recortes, el máximo responsable sindical pidió «mantener la movilización sostenida» con la participación de los colectivos sociales «que nos dio buenos frutos en la manifestación del 25 de febrero en Bilbo». Txiki Muñoz remarcó, como indican prestigiosos economistas, que en tiempos de recesión «las políticas de ajuste no ayudan. Lo saben desde los consejeros de Economía a los ministros de Economía».

Para él, estos ajustes responden «a los intereses de la gran empresa, del poder financiero, mientras que la población está pagando esas medidas insensatas e inhumanas que solo obedecen a los intereses de quienes hoy, en tiempos de crisis, siguen ganando». Echó la vista atrás con la convocatoria de la primera huelga general de la mayoría sindical vasca en esta crisis, el 21 de mayo de 2009.

«Dijimos que si no cambiaban las políticas llegarían los ajustes, los recortes y las reformas. Fuimos vilipendiados y algunos de quienes nos criticaron diciendo que era una huelga contra Patxi López, se han sumado a la del 29 de marzo». Por lo que se preguntó si «ésta no es contra Patxi López y sí, en cambio, contra Mariano Rajoy».

ELA sostiene que el Gobierno español ampliará los recortes a partir del 30 de marzo porque «para recortar 35.000 millones de los presupuestos hay que hacer una gran avería», pero anticipó que si no se cambia de rumbo, en 2013 será peor, porque el déficit para ese ejercicio está situado en el 3%, según los protocolos que acordó con la Unión Europea el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE).

Muñoz anticipó que «nos esperan recortes y recortes. Está acordado por los dos grandes partidos españoles (PP y PSOE), a la vez que acusó a los gobiernos autonómicos de Hego Euskal Herria de estar de acuerdo «con administrar políticas de ajuste» y «solo esperan que se firme la decisión básica en Madrid, para poner esa excusa porque están de acuerdo en administrar políticas de ajuste».

También censuró al PNV porque pidió que «no sea Madrid quien fiscalice los presupuestos vascos, sino que sea Europa, cuando saben que son los más neoliberales. Vamos de Guatemala a guatepeor», precisó.

Adolfo Muñoz recordó que la tasa de paro es del 15,4% en Hego Euskal Herria y defendió la movilización social para hacer frente a esta lacra social. Porque, a su juicio, la reforma laboral más agresiva de los últimos 30 años «busca reducir salarios. Esa es la peor manera de hacer frente a la recesión, como lo están explicando los economistas más prestigiosos. Pero se actúa así para favorecer a los grandes empresarios y al poder financiero. Se quiere destruir todo el empleo posible para debilitar al movimiento obrero. La patronal busca eso», señaló.

Ante esta situación tan complicada para los próximos meses, ELA asegura que «vamos a tener mucho más trabajo para hacer frente al chantaje y a la disciplina del miedo que la patronal ha emprendido para bajar los salarios». Por eso, destacó que solo allí donde los trabajadores estén integrados en las organizaciones sindicales «estarán más reforzados».

Más paro y pobreza

Mikel Noval recordó que la publicación de coyuntura de ELA «Análisis de la situación social y económica» confirma que la situación «es muy grave» y que «estamos ante una recesión que va a empeorar en 2012». A juicio del sindicalista, todas las medidas adoptadas por los gobiernos solo han profundizado en una mayor tasa de paro, de precariedad laboral y de desprotección social. «De hecho, nos encontramos con una tasa de paro del 15,4% en Hego Euskal Herria, cinco puntos por encima de la media europea. No estamos, como nos dicen, en parecida posición de Europa». Recordó, por otro lado, que la tasa de temporalidad está en el 22,8%, frente al 14,4% europeo y el 41,7% de los desempleados «no perciben ayuda económica, diez puntos más desde el inicio de la crisis económica».

Noval destacó que «esta situación grave en la que nos encontramos es responsabilidad de quienes nos gobiernan, porque lo único que han hecho es aplicar políticas de ajuste, lo que ha supuesto un desastre porque ha aumentado el paro, crecerá la pobreza y la desprotecicón social se ha disparado. Estas políticas nos llevan al desastre».

A su juicio, la salida se encuentra en la movilización. En primer lugar, la huelga general del próximo 29 de marzo, pero expresó la necesidad de «mantener esas protestas, porque todas las medidas que se están adoptando van en contra de la mayoría de la población».

Para ELA, la alternativa a esa vía de recortes se encuentra en el camino opuesto: empleos de calidad, estables y seguros. A todo esto, añade que «se debe aumentar la sindicalización. Si no conseguimos aumentar el poder sindical a nivel de empresa no vamos a estar en condiciones de impedir el deterioro de las condiciones de trabajo».

Greba egunean burujabetza defendatzera deitu du Amaiurrek

Martxoaren 29rako ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE eta Hiru sindikatuek deitutako greba orokorrean parte hartzera deitu zuen atzo Amaiurrek Gasteizen. Rafa Larreinak eta Sabino Cuadrak adierazi zutenez, Amaiur deitutako mobilizazioetan izango da egun horretan eta euskal gizarteari ere hala egitera dei egin zioten. Murrizketei erantzun sendoa emateaz gain, burujabetza ekonomikoa eta politikoa aldarrikatu beharra dagoela ere nabarmendu zuten.

Cuadra eta Larreinaren arabera, egungo krisi ekonomikoak erantzule argiak ditu, PSOE eta PP alegia, eta krisiaren ondorioak langileriari eta herritar xumeei ordainarazi nahi dizkietela ohartarazi zuten. Horretarako, PSE, PP eta UPNren babes osoa dutela gaineratu zuten.

Gobernu espainolak onartu berri duen lan erreformari dagokionez, azken 50 urteetako lorpen sozialak ezabatu nahi dituela uste du Amaiurrek. «Zerbitzu publikoak desagerraraztea du helburu lan erreformak, herri honetako sektore publikoa suntsitzea. Eta, noski, hori guztia, sektore pribatua indartzeko», adierazi zuten. Zentzu horretan, pribatizazio eta murrizketak enpresa handien mesederako baino ez direla izango baieztatu zuten, euren aburuz, Gobernu espainola eta EAE eta Nafarroako gobernuak patronalaren menpe baitaude. Bestalde, finantza erreformak ere langileengan ondorio lazgarriak izango dituela nabarmendu zuten, finantza erakundeak indartu eta aberatsen eta txiroen arteko aldea handituko duelako.

Horregatik guztiagatik, martxoaren 29an greba orokorrean parte hartzera dei egin zuten. Horretaz gain, bestelako eredu ekonomiko eta soziala garatzeko burujabetza ekonomiko eta politikoa aldarrikatzera deitu zuten.

febrero 29, 2012

Las falacias que se escriben y/o se dicen sobre salarios y competitividad en España

Artículo publicado por Vicenç Navarro en el diario digital EL PLURAL, 27 de febrero de 2012

Este artículo expande otro anterior publicado en Público (Salarios y competitividad, 23/02/12) en el que se critican los errores y/o falsedades que se están reproduciendo en los mayores medios de difusión sobre la necesidad de reducir los salarios como medida para salir de la crisis. Este artículo señala que tal medida empeorará en lugar de mejorar la productividad, la competitividad y la eficiencia económica de España, manteniendo a España en la situación actual de bajos salarios.

Una postura característica de la sabiduría convencional dominante en las élites gobernantes de la Unión Europea, tal como el Consejo Europeo, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE), así como del Fondo Monetario Internacional y de los gobiernos de los países miembros de la Unión Europea, es que España debe salir de la crisis a base de disminuir sus salarios, hecho que le permita aumentar su competitividad, estimulando así la economía a base del crecimiento de sus exportaciones. De ahí que el gobierno Rajoy está siguiendo el mandato de aquellas instituciones, realizando la reforma laboral más radical que se haya hecho hasta ahora en España en el periodo democrático que tiene como principal objetivo la reducción salarial y el debilitamiento, cuando no la eliminación de la protección social.
El punto débil de tal postura es que la evidencia empírica científica existente no la avala, es decir no muestra ni su veracidad, ni su certeza, ni su credibilidad. Veamos los datos (ver también mi artículo en Público “Salarios y competitividad”, 23.02.12). El argumento que asume que el estancamiento de la economía española se debe al elevado nivel de los salarios y al escaso crecimiento de la productividad, (lo cual lleva a una pérdida de competitividad, causa de la lenta recuperación económica) ignora varios hechos. Uno es que España fue uno de los países de la UE-15 con mayor crecimiento económico y mayor crecimiento de empleo durante los últimos diez años (antes de que se iniciara la crisis) y ello a pesar de tener un nivel salarial bastante parecido al actual. El salario medio (descontando inflación) de 1995 era casi el mismo que en 2008 y ello no fue obstáculo para que el crecimiento económico y la creación de empleo fueran mucho mayores que ahora, en el momento de recesión. Algo debería ocurrir, ajeno s los salarios, que explicara el estancamiento económico ahora y no entonces. Y este algo, es que la demanda doméstica y exterior fue mucho mayor que ahora, punto al que haré referencia más tarde.

Otro dato que se ignora es que tal como ha señalado Marc Weisbrot, director del Center for Economic and Policy Research en Washington, EEUU, en su artículo “Spain’s troubles are Tied to Eurozone Policies” publicado en The Guardian (11.02.11), el nivel de productividad del sector manufacturero (el sector exportador más importante) en España ha sido alrededor del 64% del nivel de productividad del mismo sector en Alemania durante el periodo 1999 (cuando España ingresó en la Eurozona) a 2009.Y durante el mismo período el salario por hora del sector manufacturero creció en los mismos porcentajes en España y en Alemania. No ha habido, pues, un declive de la productividad en el sector manufacturero (un sector clave en la competitividad española) tal como se está indicando con excesiva frivolidad, siendo el último ejemplo de tal frivolidad, las últimas declaraciones sobre competitividad del gobernador del Banco de España, el Sr. Fernández Ordóñez.

El tercer hecho que se desconoce es que, en realidad, el crecimiento de la economía alemana en los últimos años no se debe a la moderación de los salarios de los trabajadores alemanes, ni tampoco al precio de los productos exportados. La propia Comisión Europea ha indicado que el crecimiento de las exportaciones el periodo 1999-2008 (un crecimiento del 7,3%) se debió primordialmente al crecimiento de los mercados importadores. Sólo un 0,3% se debió al cambio de los precios de los productos exportados. Estudios económicos realizados en Alemania muestran que una reducción del 10% en su precio sólo aumentaría las exportaciones un 4%. Todos los datos disponibles muestran que la moderación salarial alemana no ha sido un factor en el crecimiento de las exportaciones. Sí, en cambio, ha sido un factor muy importante en determinar el enorme incremento de los beneficios empresariales. Y ahí está el punto que ni siquiera se considera. La distribución del producto creado a base de incrementar la productividad (véase mi artículo “Productividad y renta” en Público. 24.03.11). Una situación semejante ocurre en España. La variabilidad en los precios no es el mayor determinante en las exportaciones españolas. El punto clave es la demanda de los países importadores.

Los beneficios son también costes de producción
Otro supuesto también cuestionable es que los salarios de los trabajadores juegan un papel clave en determinar los precios y, por lo tanto, la competitividad de los productos. De nuevo, tal supuesto debe cuestionarse. Los costes laborales representan un porcentaje menor en los costes totales de la producción (siendo España el país donde tal porcentaje es uno de los menores), habiendo disminuido este porcentaje durante el periodo 2000-2008. La relación entre costes laborales e ingresos netos de explotación es de alrededor de un 20% en la mayoría de países de la UE, comparado con un 14% en España (ver Alvarez Peralta, I. y Luengo, F., Competitividad y Costes Laborales en la UE. ICEI Working Papers. 2011).

Es significativo comparar esta gran atención mediática en los salarios con el silencio y/o ocultación del impacto de los beneficios empresariales en la competitividad, otro elemento de los costes de producción que apenas aparece en el debate de cómo reducir los costes de producción para aumentar la competitividad. En realidad, durante todos estos años hemos visto como el crecimiento de los beneficios ha sido mayor que el crecimiento de los salarios. Hoy las rentas del capital son mayores que las rentas del trabajo. A estos beneficios empresariales hay que añadir también los pagos a directivos y accionistas, cuya contribución al coste de producto no es menor.

Es importante señalar que el crecimiento elevado de los beneficios se justifica con el argumento de que además de incentivar a los empresarios (argumento que se ignora frecuentemente en el impacto desmotivador que tiene la bajada de salarios) genera inversión, asumiendo que parte de los beneficios van a la inversión productiva. Pero ello no es siempre así. Antes al contrario, la tendencia en los últimos años no ha sido aumentar la inversión productiva, sino incrementar la inversión financiera especulativa, que es mucho más rentable que la productiva. Y ahí está parte del problema. Los súper ricos no invierten en producir coches porque hay una disminución de la demanda de coches. Pero sí que invierten, por ejemplo, en los sectores inmobiliarios, como hicieron los súper ricos alemanes (y los ricos españoles), depositando sus fondos en bancos de inversión que invirtieron en la burbuja inmobiliaria española. Esta burbuja dio grandes beneficios a los accionistas de los bancos alemanes donde se depositaba el dinero conseguido del aumento de los beneficios, consecuencia del aumento de la productividad de los trabajadores alemanes. Si en lugar de depositarlo en el sector inmobiliario español hubieran permitido una disminución de los beneficios a costa de un aumento de los salarios alemanes, el estímulo económico hubiera dependido más del consumo doméstico que de las exportaciones de capital financiero, lo cual hubiera beneficiado a toda la UE.

La desigualdad como problema en la competitividad
Y ello nos lleva al tema más silenciado de todos los temas. El impacto de las desigualdades en la competitividad. Bajos salarios quiere decir escasa demanda y baja productividad. Altos salarios quiere decir elevada demanda y elevada productividad. El dogma neoliberal asume que la baja productividad es la responsable de los bajos salarios, cuando la realidad sigue un orden inverso, pues mantener los salarios bajos es la mejor garantía de mantener la baja productividad. Si los salarios son altos, además de garantizar mayor demanda y estímulo económico, estimula a una mayor inversión, mayor incentivación y mayor productividad. De ahí el enorme error de las políticas públicas impuestas por el gobierno Rajoy. Bajar los salarios es mantener a España en el terreno de la baja productividad. La evidencia de ello es abrumadora. Rajoy y su gobierno transformarán España en un país del tercer mundo, con una enorme polarización de las rentas, donde la mayoría de la población, que deriva las rentas del trabajo, perderá todavía más su poder adquisitivo, su bienestar y la calidad de vida de sus miembros.

Esto es lo que está haciendo el gobierno que se autodefine como popular. No tengo ninguna duda de que, como en Grecia, será muy pronto muy impopular. El problema es que la posible alternativa, el socialismo español, no ha hecho suficiente autocrítica, cambiando 180º la orientación de sus políticas. Esperemos que las movilizaciones populares vayan radicalizando sus posturas, a lo cual puede contribuir el crecimiento de los partidos y movimientos a su izquierda. Esta es la esperanza. En este aspecto es muy positiva la creciente agitación por el movimiento 15-M y el movimiento sindical a fin de protestar por aquellas políticas de austeridad y recortes salariales. Tales movilizaciones son necesarias y urgentes.

febrero 16, 2012

¿Hace falta bajar salarios para que España sea competitiva?

Iturria: Juan Torres Gómez http://www.juantorreslopez.com

 

El discurso oficial de los políticos y economistas neoliberales, tanto en España como en Europa, es que hay una serie de países, entre ellos España, que tienen salarios muy elevados respecto a los alemanes y que, por tanto, necesitan imponer moderación salarial para que sus empresas sean competitivas en el exterior y así poder crear empleo. Vicenç Navarro, Alberto Garzón y yo hemos aportado en nuestro libro HAY ALTERNATIVAS. PROPUESTAS PARA CREAR EMPLEO Y BIENESTAR SOCIAL diferentes argumentos para demostrar que el sentido común y los datos empíricos no prueban esa tesis. Pero ahora voy a retomar el tema a propósito de la publicación de un informe muy reciente de la sociedad francesa NATIXIS que trata de mostrar qué países europeos competitivos y cuáles no. (Quels pays de la zone euro sont compétitifs, quels pays ne le sont pas? 13 de febrero de 2012,). Su tesis es la siguiente 1. La variable que es relevante para determinar la competitividad-coste de una economía es el coste salarial en la industria corregido por la evolución de la productividad en este sector. Pues bien, para 2011, ese coste en euros es el siguiente en los diferentes países analizados: Bélgica: 36,73 Francia: 33,51 Alemania: 28,85 Italia: 28,32 España: 22,87 Gracia: 15,56 Portugal: 10,83 2. Pero a la hora de evaluar la competitividad de una economía no puede considerarse únicamente el coste unitario del trabajo sino que hay que tener en cuenta también el tipo de productos en los que está especializada. Un país especializado en producir bienes o servicios de alta gama (de mayor calidad, más sofisticados o diferenciados) puede permitirse venderlos a precios más elevados sin perder mercados, es decir, ser igual o más competitivo incluso con salarios más altos que los de sus competidores. Para conocer la especialización de cada país en este aspecto se puede utilizar la llamada elasticidad-precio de las exportaciones que indica en qué grado varían éstas últimas cuando suben o bajan sus precios. La estimación de NATIXIS califica a la exportación española como de gama débil (por debajo estarían Grecia, Irlanda y Francia, que sería el de gama más baja), en relación con la de los demás países analizados (Alemania, Italia, Portugal y Bélgica). Habría que señalar que esta conclusión de NATIXIS es incluso más desfavorable para la economía española que otras estimaciones. Los indicadores de la OCDE que miden la intensidad del nivel tecnológico sectorial de las exportaciones señalan que España está especializada en productos de tecnología media y media-alta o en otros de tecnología baja y media-baja (agrícolas, pesqueros, bebidas y tabaco, textil y calzado) pero que tienen una marca diferencial de calidad que les permitiría competir por vías diferentes al precio. Esto explicaría que, a pesar de que nuestros costes laborales unitarios hubieran subido en los últimos años, se haya mantenido constante nuestra cuota de exportaciones. 3. Precisamente, el tercer factor que toma en consideración el informe de NATIXIS es la evolución del valor de las exportaciones de los diferentes países analizados en relación con el total mundial desde el año 1999 a 2011. Los datos que ofrecen le permite concluir que Alemania, España, Portugal, Bélgica e Irlanda han sido competitivos y han mantenido o aumentado su participación en el total mundial de exportaciones. Estos datos permiten a NATIXIS concluir que no ha habido problema de costes salariales que explique el incremento del déficit exterior español de los últimos años, como dicen la mayoría de los economistas y políticos neoliberales para justificar así sus constante propuestas de moderación salarial. En su opinión, lo que ha sufrido la economía española ha sido un problema de demanda interna. La idea es bien sencilla: por muy competitivo que sea un país en términos de costes salariales no mejorará su posición en los mercados internacionales si la demanda interna absorbe la producción y no hay productos para vender fuera. Mi explicación de por qué se ha consolidado (sobre todo desde la entrada en el euro) ese modelo tan desfavorable para España y tan insostenible la he analizado en otro lugar (Crisis inmobiliaria, crisis crediticia y recesión económica en España) y podría resumirse en dos grandes razones. La primera porque es el que ha convenido al capital extranjero, a las grandes empresas alemanas, francesas, italianas… que nos venden productos y que además han tomado literalmente la producción española de bienes y servicios orientados a la demanda interior. Y la segunda, porque es el modelo que también interesaba a la banca puesto que la combinación de bajos salarios más fomento del consumo y de la adquisición de la vivienda es lo que mejor garantiza el incremento de la deuda que es su negocio. Y gracias al enorme poder del que disponen los grandes grupos empresariales y los banqueros en nuestra incompleta democracia no les ha sido difícil imponer ese modelo al conjunto de la sociedad a pesar de que sabíamos que llevaba a donde nos ha llevado. Por tanto, la respuesta a la situación en la que estamos no puede ser la moderación salarial sino un cambio de modelo que especialice a nuestra economía en nuevas gamas de bienes y servicios, que fomente un consumo más sostenible y vertebrador de nuestra economía y de nuestra sociedad, y que garantice la generación endógena de recursos y la financiación más racional y descentralizada para el desarrollo de un tipo de actividades económicas mucho más pegadas al terreno y menos dependientes del capital extranjero. Bajar salarios es la vía directa a la destrucción de empresas y empleo, a la mayor precariedad e insatisfacción y a nuevas crisis.

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