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abril 6, 2013

“Dicen que las pensiones son un problema sólo para generar un nuevo negocio para el sector financiero”

Iturria: Marcos Pérez Pena / eldiario.es – 2013/04/03

La economista Miren Etxezarreta, catedrática de la UAB, ofreció una conferencia este martes en la Semana Galega de Filosofía sobre la “estrategia del olvido en el capitalismo”.

La economista Miren Etxezarreta, catedrática de la UAB, ofreció una conferencia este martes en la Semana Galega de Filosofía sobre la “estrategia del olvido en el capitalismo”. Experta en Economía Agraria y en el sistema público de pensiones, actualmente participa activamente en diversos movimientos sociales, y en particular en el Seminario de Economía Crítica TAIFA dedicado a promover la crítica de la Economía convencional, la formación de economistas jóvenes y la divulgación crítica de temas económicos de actualidad a través de la publicación de Informes de Economía Crítica. Es también habitual leer sus artículos en Rebelión, Le Monde Diplomatique o en Público y fue muy comentada su intervención ante el Parlament de Catalunya en 2011 en el marco de las protestas del 15M. En el contexto de unas jornadas que giran alrededor de la memoria, afirmó que para el capitalismo “la memoria constituye poco más que una rémora que puede motivar unos gastos y actitudes no generadores de beneficios, y cuya incidencia debe reducirse a la menor expresión”.

En su conferencia defendió que “la memoria en el capitalismo o se ignora, o resulta orientada a cooperar al logro de los objetivos del sistema económico existente”. ¿El capitalismo emplea la desmemoria como instrumento?

Afecta sobre todo a la inmediatez de los resultados. Frente a la memoria, en el capitalismo importa el presente inmediato, el capitalismo obliga al consumo permanente y continuo. En contraposición, van apareciendo grupos de gente que apuestan por prácticas de producción y consumo alternativas. Supone una forma de oposición al capitalismo a través de la generación de ámbitos de autonomía y de formas de hacer diferentes.

Usted es experta en el sistema de pensiones. ¿Su crisis es tan grave como nos dicen desde el Gobierno?

El sistema de pensiones público depende mucho del mercado de trabajo porque en el contexto español son las cotizaciones de los trabajadores en activo las que pagan las pensiones de los jubilados. Si se deteriora el mercado de trabajo -tenemos seis millones de parados y seguramente aumentarán-, eso es un peligro para el sistema de pensiones, si se mantiene el mismo sistema tal y como está. Desde el Gobierno lo que están haciendo es replantear el sistema sobre la base de reducir el gasto. Todas las medidas se dirigen a ese objetivo: reducir las pensiones del futuro. Esto será así si realmente se quiere que sea así, pero no hay ninguna razón por la que las pensiones se tengan que pagar sólo con las cotizaciones de los trabajadores, en muchos países se pagan las pensiones con impuestos generales. El tema de las pensiones es básicamente una cuestión de distribución de las rentas y de la riqueza del país. Es un tema político, no de inviabilidad. Porque yo podría decir “más inviable es el ejército”, pero el ejército se paga con impuestos. El día que el ejército lo paguen los soldados o los generales podremos comenzar a hablar de inviabilidad. Si se quiere que las pensiones las paguen sólo unos trabajadores que cada día son menos puede haber problemas, pero tampoco tan graves como nos quieren hacer creer.

¿Se intenta beneficiar a los planes privados de pensiones?

La razón de esos discursos y de las propuestas de revisión del sistema de pensiones es un intento a nivel mundial de potenciar las pensiones privadas. Las pensiones privadas son un ámbito enormemente goloso para los mercados financieros, son unas bolsas de capital que las entidades financieras quieren manejar. Se lleva hablando de las pensiones privadas desde mucho antes de esta crisis. En 1994 el Banco Mundial ya elaboró un informe que afirmaba que las pensiones públicas eran inviables. Y siguen diciendo lo mismo, porque es un discurso falaz, hecho de medias verdades. Es cierto que si cada día hay menos trabajadores habrá más problemas para financiar las pensiones, pero también es verdad que se podrían financiar a través de los impuestos si hubiera un sistema de impuestos decente.

Las pensiones privadas necesitan más capital que las pensiones públicas porque hay que reunir más de 250 mil euros de cotizaciones para poder tener derecho a la pensión mínima cuando tengas 65 años. A ver qué trabajador puede ahorrar esa cantidad para una pensión privada. Y para tener una pensión media de 850 euros, que es la media de la pública, habría que tener 750 mil euros. Además, esos fondos privados están invertidos en bolsa y ya vemos lo que está pasando con la bolsa. Lo que pasó aquí con las preferentes puede pasar con el dinero que está invertido en acciones. Decir que las pensiones privadas son la solución para lo que está pasando con las pensiones públicas es una mentira. Se dice que las pensiones son un problema porque se quiere generar un nuevo tipo de negocio para el sector financiero. Pero las pensiones privadas corren tanto o más peligro que las públicas.

¿El discurso es parecido a la defensa que se hace de la austeridad como única solución, en vez de apostar por fórmulas para obtener más recursos?

Incluso el discurso oficial está cambiando. Por ejemplo, la señora Lagarde ya dijo que los programas de ajuste no son suficientes para resolver el problema. Y la mayor parte de los analistas coinciden en que estas políticas están empeorando la situación de los países en crisis. En el caso del Estado español, tenemos una economía absolutamente colapsada. Es evidente que esa no es la solución.

¿Tienen base real los optimistas discursos que hablan del alejamiento de la posibilidad de un rescate y del inicio de la recuperación?

Tenemos una economía que no tiene capacidad productiva, que tiene una altisima deuda, y además los programas de ajuste no hacen más que asfixiar la poca capacidad que se podía tener de gestionar la deuda -no de pagarla, porque la deuda es impagable-. La economía española estáin articulo mortis. ¿Es cierto que de momento se está pudiendo eludir el peligro del rescate? Bien, de momento sí. Pero ya veremos qué pasa, porque somos tributarios de lo que pase en otros países. Si pasa algo en Chipre, nos afecta, se pasa algo en Alemania, nos afecta. Vivimos en la economía global y a los débiles a economía global nos afecta más.

Yo no creo mucho en eso de que “ya pasó lo peor”, porque no sé donde se van a integrar seis millones de parados. Puede que se comience a producir un poco más, pero eso no resuelve el problema del paro. Llevamos mucho tiempo diciendo que el año que viene llegará la recuperación yel año que viene no llega nunca. Y creo que el 2014 tampoco va a ser de recuperación. Y además hay que pensar “recuperarse de donde?”. Estamos muy abajo. Caimos mucho ya, por ejemplo en salario o en bienestar. Si recuperarse es comenzar a funcionar un poco, aun nos faltaría subir otra vez toda esa cuesta para volver al lugar en el que estábamos, si alguna vez llegamos allí.

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febrero 16, 2013

Miren Etxezarreta:”Al capitalismo se le están acabando los mercados”

Iturria: Rosa VillegasLe Monde diplomatique 2013ko otsaila

El Pacto del euro nos está llevando a más austeridad y crisis ¿por qué se obstina en ello la Unión Europea a sabiendas de las consecuencias?

Simplemente es lo que conviene a los intereses dominantes, al gran capital en general. A este, lo que le interesa es que le dejen hacer lo que quiere. Eso es el neoliberalismo: dejar hacer al capital lo que quiere, sin trabas. Ahora bien, cuando las cosas se tuercen, se recurre al Estado sin ningún sentido del pudor. Han estado cuarenta años diciendo que el Estado no tiene que intervenir en economía, y en el momento en que ha habido problemas fíjese a qué niveles están participando los Estados.

¿Estamos viviendo la agonía del capitalismo, o bien una crisis provocada para reinventar el propio capitalismo?

No hay ningún sistema eterno, y por lo tanto el capitalismo en algún momento se acabará. ¿Cuándo? No lo sé. Hay indicadores de que, al capitalismo, cada vez le resulta más difícil reprodu cirse. Ahora bien, creo que las crisis no son provocadas voluntariamente, son producto de la propia dinámica del sistema. Las enfermedades y la muerte son inherentes al ser humano. Pues bien, en el capitalismo, las crisis son inherentes a la propia dinámica del sistema. Y no creo que sean voluntariamente impulsadas, pues son peligrosas para el propio capitalismo: algunos pierden mucho dinero.

Si existe deuda existen acreedores. ¿Quiénes son estos?

Los grandes capitales. ¿Usted sabe quiénes son los mayores capitales del mundo? Los fondos de pensiones privados, detrás de los cuales siempre hay personas. Los gestores de esos grandes fondos de pensiones, que normalmente están implicados en su capital, son los que realmente están marcando la pauta. Y después hay grandes fortunas, que son los grandes capitalistas que tienen enorme poder de decisión. Los que se reúnen en Davos, el grupo Bilderberg, la Trilateral… Todos ellos tienen mucho poder. Pero el capitalismo es un sistema muy complejo, y todos esos nombres y apellidos operan muchas veces a través de inver sores institucionales. En España, las Sicav [socie dades de inversión de capital variable], por ejemplo, son instrumentos de inversión donde teóricamente pueden tener cabida personas con poco dinero, pero en la práctica son instrumentos para que las grandes fortunas no coticen a Hacienda. Las grandes fortunas están ahí, lo que pasa es que no aparecen con nombres y apellidos sino como un fondo de inversión.

Los mercados están desregularizados, ¿no?, las normas no funcionan para ellos…

En el fondo, las reglas y las leyes están hechas por los mercados y para ellos. Porque el poder político es un mero servidor del poder económico. No hay más que ver la puerta giratoria: cómo los políticos se convierten en grandes gestores económicos; y cómo los grandes gestores económicos cuando, por alguna razón, dejan de serlo —como en el caso de Mario Monti, en Italia— pasan a regir la política. Esto, en la UE, está documentado. La dinámica de las elites dirigentes es esa vinculación… Pero, cuidado, siempre con el capital mandando.

A pesar de que los estudios internos del Fondo Monetario Internacional (FMI) demuestran que la desreglamentación de los mercados produce mayor inestabilidad, el propio FMI, por presión de los mercados, promueve esa liberalización. ¿No hay nadie que pueda exigir responsabilidades?

Sólo alguien está por encima de todo eso: la ciudadanía. Pero, por una parte, la ciudadanía está enormemente desperdigada, y por otra, tremendamente atemorizada ante lo que puede pasar. En tercer lugar, una parte importante de la ciudadanía tiene los mismos valores que los dominantes… Por que el capitalismo no es sólo una dominación económica. Es también una dominación ideológica. Nos han vendido que las cosas sólo funcionan en el capitalismo. Lo cual es una mera creencia.

¿Cómo dominan ideológicamente? ¿A través de los medios de comunicación?

La desinformación es muy importante. Y el miedo. Cuando una persona tiene sólo su trabajo para vivir, tiene mucho miedo de perderlo. Porque —aunque el pasado nunca fue mejor incluso en la Edad Media tenían tierra. El señor les exigía muchos tributos, pero el uso de la tierra lo tenían. Hoy, si estoy parada, no tengo de qué vivir. Por ello, mucha gente se aferra a su trabajo, incluso consciente de que lo que está pasando no es justo. Por tanto, hay que ser muy consciente, muy valiente, y tener claro que es una lucha colectiva importante para decidirse a romper con esto.

¿Hacia dónde vamos?

Hacia una mayor facilidad de reproducción del capitalismo para obtener beneficios. Hacia la desregulación total. Todo el programa neoliberal no es otra cosa: libertad de comercio, libertad de producción, competitividad global, desregulación laboral, desregulación de los mercados, del capital, desregulación medioambiental… […]

Las pequeñas empresas han aprendido a aceptar que algunos clientes no les van a pagar. En cambio, no ocurre así en el mercado. ¿Por qué se permite?

Por el propio dominio ideológico, que refleja una de las grandes contradicciones del capitalismo. En esta crisis, por ejemplo, en España, miles de pequeños empresarios están desapareciendo cada año. Sin embargo, esos empresarios tienen una percepción ideológica de que sólo se recuperarán a través de una vuelta a lo que hacían antes. Muy pocos de ellos son capaces de situarse con el resto de la población. Los pequeños empresarios no se identifican con los trabajadores, cuando realmente, en este momento, los pequeños empresarios están hechos polvo… Y no digamos los trabajadores autónomos… Muchos de ellos se consideran diferentes de los trabajadores. Piense, por ejemplo, en el propietario de un camión. Es un trabajador autónomo que, además, tiene que pagar el crédito… Un trabajador muy explotado por las grandes empresas para las que hace transporte. Pero el capitalismo ha tenido la habilidad de insertarle en la mente que él no es un trabajador, es un patrono. E ideológicamente, el camionero se lo ha creído. El dominio ideológico les lleva a alinearse siempre con unos poderosos empresarios que son precisamente los que están destruyendo su actividad…

Algunos economistas defienden que un gran banco no puede caer porque caería la econonía… Me niego a aceptar eso. La quiebra de un banco tiene consecuencias catastróficas para los accionistas del banco. Si se salvaran —como se tendrían que salvar—, a través del fondo de garantía de depósitos, los depósitos de la gente modesta que tiene el dinero en el banco… no pasaría nada. Los accionistas perderían su capital y se acabó. Igual que pierde usted su capital si pone una tienda de moda mañana y no consigue vender lo suficiente. Pero estamos hablando del dominio ideológico del capitalismo, que ha metido en la cabeza de la gente que no se puede permitir la quiebra de ningún banco.

 

enero 31, 2012

“El problema de la deuda española no es de la sociedad sino de los bancos”

Enric Llopis – Rebelión 30-01-2012 – El ciudadano mínimamente atento a los medios de comunicación podría concluir que el Estado Español sufre una crisis crónica de endeudamiento, de la que sólo se saldría con austeridad y terapias de choque. La Catedrática Emérita de la Universidad Autónoma de Barcelona, Miren Etxezarreta, critica este alarmismo y ha resaltado que el problema de la deuda española “no es de los ciudadanos, sino fundamentalmente de los bancos”.

La coautora de los libros “Qué pensiones qué futuro” y “Crítica a la economía ortodoxa”, además de colaboradora del diario Público y del Seminario de Economía Crítica Taifa, ha dedicado su intervención en el cuarto taller de la Academia de Pensamiento Crítico, organizada por Socialismo 21 y El Viejo Topo, a desmontar algunas de las “falacias” que la ortodoxia impone en la actual crisis. Muchas de ellas, en relación con los problemas generados por el endeudamiento.

De entrada, se repite hasta la saciedad que el Estado Español ha de afrontar una grave crisis de su deuda soberana, cuando la tasa de endeudamiento público se sitúa en torno al 66% del PIB. A juicio de Etxezarreta, “no es muy elevada”, más aún si se compara con el 200% de Japón (aunque casi toda financiada con ahorro interno), el 73% de Alemania, el 76% de Francia o la media del 84% en la zona Euro. Además, ha agregado la economista, “la mitad de la deuda pública española está financiada con capital interno”.

¿Dónde radica, entonces, el quid de la cuestión? En el endeudamiento privado y, sobre todo, en la deuda exterior, que se sitúa en el 167% del PIB. “Las empresas españolas han importado más de lo que han exportado; pero, sobre todo, con la burbuja inmobiliaria, la banca pidió créditos al exterior para a su vez conceder préstamos al sector de la construcción; ¿por qué hemos de pagar ahora los ciudadanos esa deuda? No es nuestra, sino fundamentalmente de los bancos”, ha insistido Etxezarreta.

Es más, la deuda externa española (167%) se halla en el mismo nivel que la griega o la alemana, y muy por debajo de la de Reino Unido (413%). Ahora bien, la economía española presenta una dificultad añadida de la que se habla poco en relación con el endeudamiento: la debilidad del sistema productivo. “Los que nos prestan el dinero saben que nuestra economía real tiene problemas muy serios, que actualmente sólo generan valor el turismo y los automóviles; es la resaca de la burbuja inmobiliaria; otros países como Francia o Bélgica, afrontan con más facilidad su endeudamiento exterior porque conservan un sistema productivo más potente”.

Otro mito en relación con el déficit y la deuda pública. Resulta de sentido común que cuando llega la crisis (a España, en el segundo semestre de 2007), caen los ingresos del estado como consecuencia del descenso de la actividad económica. Pero, ¿Qué se oculta tras esta realidad de Perogrullo? Las reformas fiscales que desde principios de los 80 se han acometido en todo el mundo, también en España, y que han vaciado al estado de recursos.

Miren Etxezarreta recuerda que la reforma fiscal de Fernández Ordóñez en 1977 –“importante y necesaria”- situó el tipo más elevado del IRPF en el 66%. En 2006, las rentas más altas pagaban el 42% en concepto de impuesto sobre la renta. Los efectos de las contrarreformas fiscales se visualizan poco mientras perdura el boom inmobiliario, pero con la crisis se hace patente la mengua de los ingresos estatales, y aumenta el déficit. En paralelo, señala la economista, se crearon figuras impositivas especiales para fondos de inversión o SICAV (sociedades en las que los más ricos guardan sus capitales). Así se explica en buena medida que el superávit del 1% en 2007 se tornara en un déficit público del 11,4% en 2009.

También se habla frecuentemente de “rescatar” el sistema financiero. Otra falsedad, según la profesora emérita de la UAB. “Desde el inicio de la crisis el estado ha proporcionado un apoyo masivo a bancos y cajas de ahorro; se dice que hay que salvar el sistema financiero; si fuera así, sería razonable; considero que en el marco económico vigente hacen falta entidades financieras; pero la cuestión es que se salva realmente a los propietarios de los bancos, y aquí está la trampa”. “Hay otras medidas, como la creación de una banca pública, que ni siquiera se han considerado”, concluye la docente.

Otro de los tópicos que ha hecho fortuna es la reducción a caricatura de los ciudadanos de la periferia europea. Si no fuera suficiente con la sigla PIGS (en referencia a Portugal, Italia, Grecia y España), Merkel y la prensa alemana dibujan el estereotipo del laborioso obrero alemán que con sus impuestos financia el buen vivir de los países del sur. Esto legitima para exigir planes de austeridad que garanticen el pago de las deudas contraídas con los bancos alemanes. Según Miren Etxezarreta, “así se oculta que los trabajadores germanos llevan una década soportando reducciones salariales y pérdidas de poder adquisitivo”.

En 2010 Rodríguez Zapatero anuncia severas medidas de ajuste en torno a tres ejes, y con la crisis de la deuda soberana como trasfondo. Se trata de aplicar un recorte presupuestario de 50.000 millones de euros en tres años y dos reformas leoninas: una laboral y otra del sistema público de pensiones. “Pero sólo la primera tiene relación con la deuda y, además, son medidas que en ningún caso se plantean como objetivo la creación de empleo”, apunta la economista, quien añade que estamos “ante un proceso de contrarreformas y recorte de derechos que continúa hasta hoy”.

Uno de los últimos hitos en la escalada al paraíso neoliberal lo constituye la negociación colectiva. “Nos la venden como modernización y flexibilidad, pero cuando oigamos estos palabros hemos de salir corriendo; lo que intentan es fijar unos mínimos a nivel estatal y el resto de los convenios, negociarlos en las empresas; esto, en un país con muchísimas empresas de entre 2 y 15 trabajadores, es gravísimo ya que los trabajadores no cuentan con fuerza para negociar”, destaca Miren Etxezarreta.

Al final, “la economía es realmente simple”, asegura. “Otra cosa es la jerga que emplean los gurús”. Y los mitos interesados. Como el de que no hay dinero para poner en circulación y reactivar la economía. España produce al año el doble que en 1977 mientras que la población ha crecido un 25%. Por tanto, sí hay dinero disponible, pero ¿Dónde está? “En el capital financiero”, responde la docente. “Hay más millones que nunca; el gran problema es cómo se distribuye la renta nacional; está muy mal repartida; y de esto tampoco se habla”.

Las cumbres europeas tampoco representan ninguna alternativa. Según la catedrática de Economía Aplicada, “se han convertido en una algarabía en las que no se resuelve nada; podrían haberse adoptado medidas como la compra masiva de bonos de deuda pública por parte del Banco Central Europeo (BCE) o la emisión de eurobonos para frenar la especulación; pero no existe el menor interés en que la UE funcione como colectivo, y en que los países más poderosos apoyen a la periferia de Europa”.

Hay situaciones, además, que suponen “el colmo del surrealismo”. Como cuando el Banco Central Europeo presta 200.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional, para que a su vez se los preste a los países de la zona euro; o cuando el BCE no puede otorgar créditos a los países, pero sí a los bancos privados, que los suscriben a un interés del 1% y emplean estos fondos en la compra de títulos de deuda española a intereses del 4-5% o de bonos griegos al 8%. En conclusión, subraya Etxezarreta, “hay un diseño muy claro para destruir las condiciones de vida que habíamos construido tras las luchas de generaciones de trabajadores; y todo para el lucro de una cúpula muy pequeña, que quiere mantener a toda costa su tasa de beneficios”.

Así las cosas, la respuesta se ubica en el campo de la política. Miren Etxezarreta opina que a los problemas del capitalismo actual, “no debemos responder con fórmulas tradicionales; vivimos una etapa de transición en los modos de hacer política y es necesario inventar fórmulas nuevas, como el 15-M; sin embargo, esto no resulta fácil pues llevamos más de 40 años de derrotas”. “Deberíamos confiar en el magma de pequeños grupos, que coexisten en su diversidad y que se han mostrado capaces de organizar grandes movilizaciones como las del 15 de octubre”. En la riqueza de los pequeños grupos y su modo de funcionar alternativo, sin cúpulas ni verticalidad jerárquica, cabe albergar un motivo de esperanza. Muy necesario, porque –concluye la economista- “la lucha de clases no ha terminado”.

Miren Etxezarreta imparte el cuarto taller de la Academia de Pensamiento Crítico organizada por Socialismo 21 y El Viejo Topo. –

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