Posts tagged ‘intereses’

marzo 4, 2013

Desde 1989, el Estado español ha pagado sólo en concepto de intereses 4,3 veces lo que debía en 1989

Iturria: Eduardo Garzón / Attac – 2013/03/02

Hay muchas personas que se sorprenden cuando observan el cálculo que realicé y que venía a mostrar la colosal cantidad de dinero que pagan Estados como el español solamente en conceptos de intereses de deuda pública. La sorpresa es, en cierto modo, comprensible, porque cuesta mucho creer que el Estado esté pagando esas cantidades astronómicas por tener que financiarse. Para arrojar más luz sobre el asunto y demostrar que en absoluto se está exagerando, en este post plantearé el problema de los intereses de deuda pública española desde una perspectiva más sencilla.

Cuando un Estado tiene más gastos que ingresos, necesita cubrir la diferencia (déficit) de algún modo. Hasta mediados de la década de los 70, todos los Estados occidentales solventaban este problema principalmente a través de la creación de dinero oficial. Es decir, el dinero que necesitaban para cubrir el déficit era emitido directamente por el banco central y prestado al Estado (a este proceso se le denomina monetización de la deuda). En el caso de España, el gobierno le pedía al Banco de España que imprimiera dinero nuevo y se lo prestara, y lo hacía con tipos de interés muy reducidos o nulos (de forma que salía barato financiarse).

Con el desmoronamiento del sistema de Bretton Woods y el ascenso de la ideología neoliberal a mediados de la década de los 70, la mayoría de los gobiernos capitalistas decidieron prohibir la monetización de la deuda (1); es decir, prohibieron que los bancos centrales prestaran dinero a los gobiernos. Su argumento era que al hacerlo se estaba imprimiendo dinero nuevo sin ton ni son y que podía generar tensiones inflacionistas. Pero este argumento carece totalmente de sentido si tenemos en cuenta la solución que propusieron y que adoptaron casi todos los países: en vez de que el banco central imprimiera dinero para prestárselo a los gobiernos (con tipos de interés reducidos), el banco central pasaría a imprimir dinero a los bancos privados (con tipos de interés reducidos) para que éstos se lo prestaran a los gobiernos (a tipos de interés más elevados). Es decir, que la nueva creación de dinero se seguía produciendo (a través de préstamos del BCE o del dinero-deuda creado por los bancos privados), con la única diferencia de que antes de llegar a manos del gobierno pasa por las manos de los bancos privados, otorgándoles la oportunidad de hacer un bonito y rentable negocio. Antes, el banco central imprimía dinero y se lo prestaba al gobierno a un precio barato; ahora, el banco central imprime el mismo dinero (o más) y se lo presta a los bancos privados para que éstos se lo presten a los gobiernos a un precio elevado. Si esto no es una estafa en toda regla a los Estados –y por lo tanto a todos los ciudadanos– por parte de la élite financiera, que baje Dios y lo vea.

Repasemos un poco el proceso de endeudamiento del Estado. Hoy día, cuando el Estado necesita dinero no tiene más remedio que pedir dinero prestado a los inversionistas privados al tipo de interés que le ofrezcan. Ese tipo de interés será el coste que tendrá que asumir el Estado para financiarse, y al mismo tiempo son las ganancias de los inversionistas privados. Durante cada año, el Estado tiene que ir pagando intereses por haberse endeudado. La cantidad que le prestaron (el principal) lo devolverá cuando llegue la fecha acordada. Si, cuando llegue esa fecha,  el Estado no dispone de suficiente dinero, tendrá que pedir más dinero prestado a otros inversionistas privados. Con el nuevo préstamo cancelará el préstamo anterior, pero tendrá que seguir pagando intereses (cuya cantidad se habrá incrementado). Entonces comprobamos que incluso en el caso de que ese nuevo año el Estado ya no tenga déficit, el montante de la deuda aumentará debido al pago continuo de intereses (que se tienen que pagar cada año) (2). En otras palabras, los intereses de la deuda pública no solo afectan a un año en concreto, sino que afectarán a todos los años sucesivos siempre que el Estado mantenga o aumente su nivel de deuda. Los intereses de deuda pública se van acumulando y obligan a endeudarse cada vez en mayores cantidades. Es el conocido “efecto de bola de nieve”, que se pretende reflejar a continuación.

Dibujo abstracto

La zona azul representa la cantidad de dinero que debe el Estado (el montante de deuda pública). La zona roja representa la cantidad de intereses que tiene que pagar cada año. Si suponemos déficit nulo, y un plazo de vencimiento de la deuda de un año, observamos el proceso siguiente: los intereses pagados el año 1 se convierten en montante de deuda el año 2; los intereses pagados el año 2 se convierten en montante de deuda el año 3, y así sucesivamente. A la par, vemos que los intereses van aumentando cada año, lo que otorga al proceso un carácter de crecimiento exponencial (3). A la derecha del dibujo se ha comparado el total de la deuda para el año 5 con la suma de los intereses pagados los años anteriores. Se comprueba claramente que pasado un tiempo la cantidad pagada en concepto de intereses es casi tan elevada como el dinero que efectivamente se debe al final del periodo.

Ahora hagamos una prueba parecida con datos reales del Estado español, para el periodo 1989-2012.

Montante e intereses 1989-2012

Se puede intuir que: 1) la cantidad de intereses pagados (barra roja) siempre va en aumento; y 2) el montante total de deuda prácticamente aumenta cada año lo que se tiene que pagar de intereses (salvo los años de burbuja inmobiliaria en los que el déficit y los intereses se redujeron y salvo los últimos años en los que el déficit se ha disparado debido a la crisis económica y a los recortes).

Si comparamos todo el dinero que ha pagado el Estado español en concepto de intereses desde el año 1989 hasta la actualidad con el dinero que actualmente debe, es más fácil constatar el enorme expolio al que se ve sometido el Estado por tener que financiarse a través de inversionistas privados:

Montante e intereses acumulados

El Estado español ha pagado en concepto de intereses durante ese periodo el 66,46% de lo que hoy día debe. Pero enfoquémoslo ahora desde otra perspectiva: desde 1989, el Estado español ha pagado sólo en concepto de intereses 4,3 veces lo que debía en 1989 (en 1989 debía 97,6 miles de millones de € y desde esa fecha hasta la actualidad, solamente en concepto de intereses ha pagado 418,8 miles de millones de euros). Así se observa claramente el perjuicio que supone a largo plazo tener que pagar intereses elevados: que el montante de la deuda aumenta exponencialmente. Algo que se podría evitar si el Banco Central Europeo financiara directamente a los Estados.

tabla

Notas:

(1)    Un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional ha revelado que en una tercera parte de una muestra de 152 países el banco central todavía puede hacer préstamos al gobierno.

(2)    Recordemos que, en el caso del Estado español, hubo años en los que presentó déficit simplemente por tener que pagar intereses de deuda pública.

(3)    Siempre que el montante de la deuda pública no se vaya reduciendo o los intereses a pagar sean menores, que es lo que sucedió en los últimos años de crisis inmobiliaria para el caso español (2005-2007).

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octubre 24, 2012

José María Gay de Liébana, el economista indignado

Iturria: Asesores Fiscales Comunidad Valenciana – 2012/10/19

Cinco minutos de la intervención del economista catalán José Maria Gay de Liébana durante la mesa debate que tuvo lugar en Elche (Alicante), a finales de septiembre, como cierre de la celebración de las XIX Jornadas Tributarias de la Comunidad Valenciana.

José Maria Gay de Liébana, Economista, Profesor Titular en Universidad Barcelona, Doctor en Economía Financiera y Contabilidad y Administración de Empresas y Doctor en Derecho.

abril 4, 2012

El TAV se lleva el 60% del gasto estatal en la CAV en las cuentas del tijeretazo

Iturria: Gara – 2012/04/04

Más del 60% de la inversión estatal en Gipuzkoa, Bizkaia y Araba estará destinado al TAV. En Nafarroa, por el contrario, Fomento apenas gasta este año 2,95 millones en financiar el proyecto debido al pacto con el Gobierno de Iruñea, que sigue financiando la obra. Los presupuestos del Estado español evidencian su difícil situación económica: el ajuste de 27.000 euros no sirve para pagar los intereses de los mercados.

Los presupuestos españoles del «tijeretazo» llegan a Hego Euskal Herria mediatizados por el TAV. Sin embargo, la situación entre la CAV y Nafarroa es diametralmente opuesta al analizar las cuentas presentadas ayer por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Mientras que la contestada infraestructura se come el 60% del dinero que Madrid dedica a inversiones en Gipuzkoa, Bizkaia y Araba, en Nafarroa seguirá siendo el Gobierno de Iruñea quien realice el mayor desembolso. Este año, Fomento tiene previsto gastar 2,95 millones de euros, a la espera de que se inicie el reintegro de lo abonado a partir de 2013, tal y como se especificaba en el acuerdo firmado entre el expresidente Miguel Sanz y el entonces titular del ministerio español, José Blanco, en 2010. En total, Hego Euskal Herria tendrá inversiones procedentes de Madrid por 601,73 millones de euros. Mientras que esta cifra tiende al alza en la CAV, con un total de 521,75 millones (un 17,53% más de desembolso estatal respecto al año pasado) el dinero que el Estado central invertirá en Nafarroa cae un 40,6%, hasta los 79,98 millones. Del total de Gipuzkoa, Bizkaia y Araba, 445,04 millones corresponden a Fomento y Medio Ambiente. Están destinados a proyectos como realizar un estudio previo sobre otra infraestructura con fuerte rechazo social: el puerto exterior de Pasaia, que será dotado con 935.000 euros.

En Nafarroa, la cifra aportada por estas dos carteras asciende a los 61,38 millones y en ella se incluyen partidas, por ejemplo, para el Canal de Nafarroa (29.481.000 euros). Todo ello, en un contexto de recesión en el que Fomento dispondrá de un presupuesto inversor de 11.928 millones, lo que representa un descenso del 6,5% sobre 2011.

A pesar del duro panorama económico que afronta el Estado español -marcado por un importante descenso del gasto social-, los presupuestos presentados ayer evidencian que el TAV sigue siendo un objetivo prioritario. La diferencia de inversión en la CAV y Nafarroa se explica por los distintos pactos de financiación firmados por Lakua e Iruñea. Mientras que los primeros acordaron pagar por adelantado pero recibir el reintegro en los siguientes tres meses, los segundos asumen la carga durante dos años. Por eso, mientras que Lakua recibirá 314,5 millones de euros por el TAV, lo ingresado por Nafarroa correspondiente únicamente al proyecto, y de esta forma se queda en 2,95 millones.

Pagos al Estado

Las cuentas del Estado también han permitido conocer lo que Madrid hará pagar tanto a la CAV como a Nafarroa en virtud del concierto económico y del régimen foral. El cupo para Gipuzkoa, Bizkaia y Araba ha quedado en 546 millones de euros. Sin embargo, este llega prorrogado, después de que ambas administraciones no llegasen a un acuerdo para la renovación del quinquenio que expiraba este año. Según el consejero de Economía de Lakua, Carlos Agirre, existe un desencuentro tasado en 83 millones de euros a la hora de hacer el balance de liquidación de las cuentas.

Al margen del concierto (que se encuentra lejos de los 1.242 millones que el Estado pasó como factura hace un año), Madrid pagará a Lakua 137,6 millones por ajustes en labores de los impuestos de tabaco y otros diez por la jubilación anticipada de ertzainas. Por su parte, el Ejecutivo de Gasteiz también tendrá que abonar 43,05 millones en concepto de impuestos especiales sobre alcohol, bebidas derivadas e hidrocarburos. Nafarroa, por su parte, tendrá que aportar 631 millones de euros.

El recorte, para pagar la deuda

Las cuentas, que ya fueron avanzadas el viernes tras el Consejo de Ministros, suponen otro importante hachazo para la economía del Estado español, que verá reducidas muchas de sus partidas para adecuarse al techo de déficit del 5,8% impuesto por Europa. Lo paradójico, y que evidencia su maltrecha situación monetaria, es que tendrá que destinar todo lo ahorrado con su adelgazamiento forzoso a pagar intereses de su deuda.

En total, el Estado español tendrá que dedicar 28.876 euros para saldar su deuda extra con los mercados, lo que llega a superar la cifra de 27.300 euros de tijeretazo que venían recogidos en el proyecto de presupuestos. Este indicador ha aumentado un 30% respecto a las cuentas de hace doce meses. Los números rojos también asoman si se compara el desembolso en intereses con todo el montante que Madrid dedica a pagar a sus funcionarios, que asciende a 27.338 millones.

Como viene siendo habitual con las medidas de ajuste promovidas desde que el PP llegó al Gobierno (y que ya fueron avanzadas por el anterior Ejecutivo del PSOE con un recorte histórico en 2010), estas afectan especialmente al gasto social. Las pensiones son lo único que se salva, con un desembolso que ascenderá a los 115.825,93 millones de euros, lo que implica un 37,1% del total. Esto supone un incremento del 3,2% respecto al año pasado. La otra cara son las prestaciones por desempleo, que ascienden a 28.805,05 millones de euros pero que sí sufren un recorte del 5,5% en comparación con 2011.

Por ministerios, Presidencia e Interior son los gabinetes que mantienen el tipo. Por el contrario, el mordisco afecta con más virulencia a otras carteras como Educación (con un descenso de casi un 22%) o Cultura (15,1%).

El proyecto de presupuestos, que incluye medidas como la amnistía fiscal anunciada el pasado viernes, pasará ahora su trámite parlamentario. La holgada mayoría absoluta del PP no le dará problemas a la hora de aprobarlo, aunque en los últimos tiempos ha buscado el apoyo de CiU. La no inclusión en las cuentas del dinero que se adeuda a la Generalitat pone difícil que lo obtengan.

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