Posts tagged ‘Francia’

diciembre 15, 2012

España es el segundo país de la Unión Europea en el que más caen los salarios

Iturria: Javier Ruiz / vozpopuli.com – 2012/12/14

SÓLO IRLANDA REGISTRA MÁS RETROCESO SALARIAL

La OIT advierte que la práctica de “devaluar salarios” está sustituyendo a la de devaluar la divisa que se practicaba antes de 1999 pero advierte que puede tener efectos imprevistos por el empobrecimiento que genera. “La austeridad coordinada se está convirtiendo en recesión coordinada”, advierte el organismo.

Aunque el Gobierno pide tiempo para comprobar los efectos de la reforma laboral, su verdadero reflejo se está mostrando ya: los salarios de los españoles se están abaratando más que casi ningún otro en la Unión Europea. Esa caída es de tal calibre que España es ya el segundo país en el que más caen las nóminas de toda la Unión, sólo superado por Irlanda, según los datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

La situación española contrasta con la de países como Francia, Italia o Reino Unido donde, pese a la crisis, el poder adquisitivo de sus trabajadores está subiendo, según esos datos.

La OIT reconoce que la práctica de “devaluar” salarios está sustituyendo a la de devaluar la divisa que se practicaba antes de 1999 en los países con grandes déficits comerciales. Sin embargo, advierte que esa práctica puede tener ahora efectos muy diferentes a los que se han vivido en otros momentos históricos porque esa devaluación salarial se está produciendo de manera simultánea en toda la zona euro. La aplicación de las mismas prácticas –asegura la OIT– está produciendo que “la austeridad coordinada se convierta en una recesión coordinada”.

Los países que han aplicado políticas como éstas en el pasado han disminuido su impacto interno combinándolas con devaluaciones de moneda. Es lo que hicieron Suecia en 1992, Argentina en 2002 o Islandia en los últimos años. Ahora ese colchón no existe y la OIT advierte: “la lección es que las políticas válidas para un país no son necesariamente igual de válidas para un grupo de países altamente interdependientes”.

El Gobierno asegura que ese abaratamiento atrae inversión

Algunos destacados miembros del Ejecutivo reconocen que ese empobrecimiento se está produciendo. Sin embargo, lo justifician con la inversión que está atrayendo. Es lo que sostiene el Secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, quien afirma que “gracias a la reforma laboral y a la reforma energética” se está atrayendo la inversión de la industria del automóvil. Según ese análisis, compañías como Renault, Ford o GM plantean ahora su regreso a España porque los menores costes les compensan producir en este país.

La OIT se enfrenta al Ejecutivo y concluye: “volver al pleno empleo requerirá medidas más justas, más valientes y más profundas que las contempladas en la actualidad”

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octubre 14, 2012

No es nuestra deuda y No es nuestro rescate

Iturria: Quiendebeaquien.org /Alberto Garzón Espinosa – 2012/10/14

Según los datos del Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés) el sistema financiero español tiene a comienzos de 2012 un total de 571.519 millones de dólares en deudas pendientes de pago con otros bancos internacionales. No obstante, esta cifra es bastante inferior a la que se daba a finales de 2010 cuando la deuda total alcanzaba los 706.065 millones de dólares.

La mayor parte de esta deuda actual del sistema financiero español tiene su contraparte en los bancos alemanes (139.191 millones) y bancos franceses (115.261 millones), los cuales juntos poseen casi el 45% de la deuda total. Es decir, los bancos alemanes y franceses son los principales acreedores del sistema financiero español y, en consecuencia, los principales interesados en que las deudas se devuelvan.

Estos datos explican en gran parte el llamado “rescate al sistema financiero español”. Este “rescate” únicamente consiste en proporcionar recursos al sistema financiero español para que pueda hacer frente a sus deudas, aplicando como condición duros procesos de reestructuración interna. Así, y como tuve oportunidad de recordarle al ministro de economía hace unas semanas, no se trata realmente de un rescate al sistema financiero español sino de un rescate al sistema financiero alemán y francés. Porque determinados componentes de nuestro sistema financiero son recortados por el camino, tales como los trabajadores, los accionistas e incluso los estafados por las acciones preferentes.

Pero hay una cuestión aún más interesante desde el punto de vista de la economía política y que emerge cuando hacemos dos preguntas que van al corazón del problema: ¿debemos pagar estas deudas? y ¿son estas nuestras deudas?

Cualquier economista liberal se aterrorizará al pensar que hay quien propone no pagar e incluso no asumir como propias estas deudas. Puede ser que hasta los no economistas valoren muy negativamente la falta de moral de quien reniega de un compromiso asumido previamente. Pero lo cierto es que ni las deudas se pagan siempre –la historia económica está llena de siglos de impagos y reestructuraciones de deuda- ni las deudas han de ser asumidas por partes que no fueron las mismas que contrajeron el préstamo –el concepto de deuda odiosa o ilegítima-.

El liberalismo económico siempre ha sido una ideología justificativa de determinadas políticas económicas, pero poco consistente en la práctica. De hecho, lo verdaderamente liberal sería asumir que dado que los bancos españoles están en quiebra –y no pueden pagar por si mismos sus deudas- aquellos que les prestaron también habrían de sufrir pérdidas por haber hecho una inversión ruinosa. De otra forma, como ocurre en la actualidad, existe el llamado riesgo moral: cualquier banco alemán puede prestar a los bancos españoles, aunque sepa que es para apostar en un casino, porque saben que siempre serán rescatados.

La cuestión no puede analizarse, en consecuencia, en términos microeconómicos. Ha de estudiarse el contexto macroeconómico e institucional para poder dar una respuesta satisfactoria y eficiente a este problema tan inmenso.

Y tenemos que hacernos las preguntas adecuadas: ¿tiene sentido que los bancos alemanes que se arriesgaron prestando a bancos españoles, y ganaron tantos beneficios por ello, no tengan pérdidas ahora que se demuestra que fracasaron eligiendo a quién prestar? ¿tiene sentido, por otra parte, que las deudas de las entidades financieras tengan que ser pagadas por los trabajadores en forma de recortes sociales y económicos?

No olvidemos que la economía española tuvo una burbuja inmobiliaria, promovida políticamente por los gobiernos del bipartidismo, para poder escapar de su falta de competitividad internacional. Esto fue una especie de huida hacia delante, permitiendo que durante algunos años se creara mucho empleo y el dinero fluyera hacia los bolsillos de los empresarios de la construcción, de las empresas financieras y de los políticos corruptos. Pero ese crecimiento económico sólo fue posible gracias a que países como Alemania reciclaban sus ingresos comerciales por la vía de préstamos a la periferia europea. Es decir, el milagro español es la otra cara de la moneda del milagro alemán, y viceversa. Un modelo simbiótico en el que ambas partes se necesitan y en la que ambas son responsables en un sentido agregado. Porque una vez uno escarba en la superficie se encuentra con que los únicos que salían beneficiados de este modelo eran las grandes oligarquías de uno y otro país, con la mayor parte de la población de ambos sufriendo recortes en sus condiciones de vida.

septiembre 21, 2012

La Federación Sindical Mundial muestra su apoyo a la huelga en Euskadi

Iturria: Finanzas.com – 2012/09/20

La Federación Sindical Mundial (FSM) ha mostrado su apoyo a la huelga general convocada el próximo 26 de septiembre en el País Vasco y Navarra por los sindicatos nacionalistas, entre ellos ELA y LAB, en contra de los recortes aprobados por el Gobierno, han informado fuentes de los convocantes.

Según el listado que han facilitado, además de la FSM han mostrado también su apoyo a la convocatoria otras organizaciones de ámbito internacional como la Unión Internacional de Sindicatos del metal y la minería y la Unión Internacional de Sindicatos de Construcción y Madera.

Asimismo, han expresado su adhesión a la movilización organizaciones de Grecia, Francia, Italia, Portugal, Serbia, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, India, Pakistán y Congo, entre otros países.

También en España, diversos sindicatos han mostrado su apoyo a la jornada de huelga general, según las mismas fuentes.

El denominado “sindicalismo de clase y alternativo” ha suscrito una declaración en la que da su apoyo expreso a la huelga general del 26 de septiembre y convoca para ese día una “jornada de lucha” con movilizaciones en diversos puntos de España (Asturias, Aragón, Andalucía, Canarias, Madrid…).

Esa declaración está suscrita por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), Corriente Sindical Izquierdas de Asturias, Intersindical de Aragón, Intersindical Alternativa de Cataluña, Intersindical Canaria, Confederación General del Trabajo (CGT), Movimiento Asambleario de Trabajadores de la Sanidad, Sindicato Obrero de Puertos Canarios y Solidaridad Obrera, entre otras organizaciones.

julio 4, 2012

La deuda pública en Francia y en Europa. Los bancos privados se hacen ricos a costa de los ciudadanos

Iturria: Salim Lamrani , Opera Mundi.uol.com.br / Kaos en la Red – 2012/07/03

Los gobiernos europeos de filosofía liberal, simbolizados por la Alemania de Ángela Merkel, son unánimes en cuanto a la importancia que conviene dedicar al “desendeudamiento” público, aplicando políticas de austeridad.

Todos los países europeos se enfrentan al problema de la deuda que afecta severamente a las finanzas públicas. Francia, la quinta potencia mundial, tampoco se libra de la crisis que hace la felicidad de los bancos privados.

Ninguna nación europea se salva del problema de la deuda pública, aunque la gravedad de la crisis difiere de un país a otro. A un lado se encuentran los “buenos alumnos” tales como Bulgaria, Rumania, República Checa, Polonia, Eslovaquia, acompañados de los países bálticos y escandinavos, con un endeudamiento inferior al 60% del PIB. Al otro lado están los cuatro “malos alumnos”, cuya deuda pública supera el 100% del PIB: Irlanda (108%), Portugal (108%), Italia (120%) y Grecia (180%). Entre estos dos extremos se hallan el resto de los países de la Unión Europea, tales como Francia (86%), cuya deuda oscila entre el 60% y el 100% del PIB.(1)

Los gobiernos europeos de filosofía liberal, simbolizados por la Alemania de Ángela Merkel, son unánimes en cuanto a la importancia que conviene dedicar al “desendeudamiento” público, aplicando políticas de austeridad. Del mismo modo, Pierre Moscovici, a pesar de que es el ministro de Economía francés del gobierno socialista de François Hollande, ha fijado como objetivo prioritario “reducir los déficit”, y se ha comprometido a limitarlos a un 3% del PIB por año, entre otras cosas a través de la reducción de los gastos públicos.(2)

No obstante, es de notoriedad pública que las políticas de austeridad que promueven la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional y que se aplican en el Viejo Continente, son económicamente ineficaces. Incluso tienen el efecto contrario, ya que lejos de estimular el crecimiento, la reducción de los gastos, la disminución de los salarios y de las pensiones de retiro –además de las consecuencias sociales y humanas catastróficas que ocasionan– conducen inevitablemente a una contracción del consumo. De hecho las empresas se ven obligadas a reducir la producción y los salarios e incluso a prescindir de sus empleados. Consecuencia lógica, los recursos tributarios del Estado disminuyen mientras que sus gastos –para atenuar los efectos del desempleo– estallan, creando así un interminable círculo vicioso, cuyo símbolo es la crisis griega. Así, varios países europeos se encuentran en recesión.

Cómo nació la deuda pública de Francia

En 1973, Francia no tenía problema de deuda y el presupuesto nacional se encontraba equilibrado. En efecto, el Tesoro Público podía financiarse directamente con el Banco de Francia para construir escuelas, infraestructuras viarias, portuarias y aéreas, hospitales y centros culturales, sin tener que pagar una tasa de interés exorbitante, y entonces apenas tenía déficit. No obstante, el 3 de enero de 1973, el gobierno del Presidente Georges Pompidou, él mismo antiguo director general del Banco Rothschild, influenciado por el mundo financiero, adoptó la Ley n°73/7 sobre el Banco de Francia, apodada la “Ley Rothschild” por el cabildeo del sector bancario a favor de su adopción. Elaborada por Olivier Wormser, gobernador del Banco de Francia, y Valéry Giscard d’Estaing, entonces ministro de Economía y Finanzas, la ley estipula en su artículo 25 que “el Tesoro Público no puede ser presentador de sus propios efectos a descuento del Banco de Francia”.(3)

En otras palabras, el Estado francés ya no puede financiar el Tesoro Público contratando préstamos sin interés con el Banco de Francia, sino que tiene que abastecerse en los mercados financieros. Así, el Estado se encuentra obligado a contratar préstamos y pagar intereses a las instituciones financieras privadas, mientras que hasta 1973 podía crear moneda para equilibrar su presupuesto mediante el Banco Central. Los bancos comerciales disponen ahora del poder de creación monetaria mediante el crédito, mientras que antes era una prerrogativa exclusiva del Banco Central, es decir del Estado, y se enriquecen a costa de los contribuyentes, con un estatus de casi monopolio.

Así, los bancos privados pueden prestar, gracias a los sistemas de reservas fraccionarias, más de seis veces la suma que tienen en moneda central. En otras palabras, por cada euro de que disponen pueden prestar hasta 6 euros gracias a la creación monetaria mediante el crédito. Si no es suficiente, pueden contratar con el Banco Central todos los fondos que necesiten con una tasa a menudo del 0%, con el fin de prestarlo luego… a los Estados con una tasa del 3% al 18%, como es el caso de Grecia. Así, la creación monetaria mediante el crédito representa el 90% de la masa monetaria en circulación en la zona euro.

Maurice Allais, Premio Nobel de Economía francés, denunció esta situación y afirmó que la creación monetaria debía ser una prerrogativa del Estado y del Banco Central. Según él,

“Toda creación monetaria debe ser del Estado y sólo del Estado: toda creación monetaria distinta de la moneda de base del Banco Central debe ser imposible, de modo que desaparezcan los ‘falsos derechos’ que resultan actualmente de la creación monetaria bancaria […]. Por esencia, la creación monetaria ex nihilo que practican los bancos se parece a –no vacilo en decirlo para que la gente entienda bien lo que está en juego– la fabricación de dinero por falsificadores, tan justamente sancionados por la ley. Concretamente, lleva a los mismos resultados. La única diferencia es que los que se benefician de ello son distintos”.(4)

En la actualidad la deuda de Francia se eleva a más de 1,7 billones de euros. Ahora bien, entre 1980 y 2010, el contribuyente francés rembolsó más de 1,4 billones de euros a los bancos privados sólo a título de intereses de la deuda. Así, sin la ley de 1973, el Tratado de Maastricht y el Tratado de Lisboa, la deuda francesa sería apenas de 300.000 millones de euros.(5)

Francia paga cada año 50.000 millones de euros de intereses, lo que pone dicho pago en el primer puesto del presupuesto, antes de la educación. Con semejante suma, el gobierno podría construir 500.000 viviendas de 100.000€ o crear 1,5 millones de empleos en la función pública (educación, salud, cultura, ocio) con un salario mensual neto de 1.500€. El contribuyente se ve despojado de más de 1.000 millones de euros cada semana en provecho de los bancos privados. Así, la categoría más rica de la población ha recibido del Estado el fabuloso privilegio de enriquecerse a costa del contribuyente sin ninguna contrapartida y sin el menor esfuerzo.

Por otra parte, este sistema permite al mundo financiero someter a la clase política a sus intereses y dictar la política económica mediante las agencias de calificación, ellas mismas financiadas por los bancos privados. En efecto, si un gobierno adopta una política contraria a los intereses del mercado financiero, esas agencias bajan la nota de los Estados, lo que tiene como efecto inmediato el alza de las tasas de interés.

Al mismo tiempo, cuando el Estado y el Banco Central Europeo reflotan los bancos privados en dificultad –es decir, que proceden a su nacionalización de facto sin beneficiarse de ninguna ventaja, como por ejemplo un poder de decisión en el Consejo de Administración-, lo hacen con tasas de intereses menos elevadas que las que esas mismas entidades financieras aplican al Estado.

El sistema de crédito que se ha establecido en Francia desde 1973 y que se ha ratificado en los tratados de Maastricht y de Lisboa sólo tiene un objetivo: enriquecer a los bancos privados a costa de los contribuyentes. Es una lástima que no se abra un debate sobre los orígenes de la deuda pública en Francia en los medios informativos ni en el Parlamento. No obstante, bastaría con devolver la exclusividad de la creación monetaria al Banco Central para resolver el problema de la deuda.

[Su último libro se titula Etat de siège. Les sanctions économiques des Etats-Unis contre Cuba, París, Ediciones Estrella, 2011, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade. Contacto: Salim.Lamrani@univ-mlv.fr“> Salim.Lamrani@univ-mlv.fr – Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

*Profesor encargado de cursos en la Universidad Paris Descartes y la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée; periodista francés, especialista de las relaciones entre Cuba y EE.UU

junio 16, 2012

¿A quién rescatan los rescates? Los bancos de Alemania y Francia se juegan 730.000 millones en España e Italia

Iturria: kaosenlared.net – 2012/06/14  por Inés Abril y Nuño Rodrigo

Los ciudadanos españoles lo pasarán muy mal si las turbulencias no remiten y la situación se sigue tensando. Y también los italianos tienen un calvario por delante. Pero la onda expansiva salpicará de lleno al sistema financiero alemán y francés si la escalada no se frena y la Europa del sur acaba en el abismo. Lo mismo pasaría con Estados Unidos. ¿Por qué Obama está tan preocupado por la salud europea? No es solo un contagio de la desaceleración continental lo que teme, sino que a sus bancos les estallen miles de millones en derivados y garantías comprometidos en el Viejo Continente.

Así lo ponen de manifiesto los datos del Banco Internacional de Pagos (el BIS, por sus siglas en inglés) en el informe recién publicado sobre el sistema financiero mundial, que usa cifras del cierre de 2011. Por mucho que el dinero extranjero haya huido de España e Italia ante el aumento del riesgo, los bancos germanos y galos siguen atrapados con ingentes cantidades de dinero. De hecho, su exposición a las economías española e italiana suma 730.000 millones de euros.

Mucho de ello viene de la deuda pública, de donde los bancos extranjeros han intentado salirse a marchas forzadas en los últimos meses. Pero también están expuestos a través de préstamos a otros bancos nacionales, a entidades públicas y a particulares, así como a través de derivados y de garantías.

El sistema financiero que peor lo pasaría con una caída de España es Alemania, que es dueña de casi el 20% de los 740.517 millones de euros que debe el país a bancos internacionales. Francia se queda en el 15%. En ambos casos, la deuda pública es casi lo de menos. La exposición francogermana es mucho mayor a los bancos nacionales, a organismos o empresas del Estado y a los particulares.

En el caso de Italia, la relación con sus vecinos europeos es distinta y más letal para ellos. Debe 996.270 a la banca mundial y el 32% es de Francia. Una caída italiana sería demoledora para la banca gala. Mientras, Alemania es titular de un 26% de sus pasivos. Además, estos dos países todavía son dueños de una buena porción de deuda pública romana. De los bancos italianos, en cambio, huyeron hace ya mucho tiempo.

La suma de España e Italia da como resultado una exposición de tal calibre que el problema griego palidece en comparación. La banca alemana y francesa se juega mucho en ambos países. Incluso un impago reducido podría ser letal. Sí, existe el temor a una salida helena del euro y nadie se lo plantea con España e Italia, pero la situación europea se está degradando hasta tal punto que ya hay pocos imposibles. Sobre todo porque Grecia es rescatable, una cualidad que no puede aplicarse a las economías española e italiana; y mucho menos si sucumben a la vez.

De ahí que las voces a favor de echar el freno y buscar una alternativa a las recetas de austeridad que tan pocos resultados parecen estar dando suban de tono cada día que pasa. Y los llamamientos a queEuropa salga de una vez de su parálisis y use los mecanismos que tiene a su alcance para detener la sangría. Puede que Alemania esté dispuesta a tirar de la cuerda hasta el final, pero Francia tiene más en cuenta lo que se juega.

Estados Unidos no lo duda: Europa no puede caer. Sus bancos tienen una posición muy fuerte en derivados y garantías; son la contraparte de miles de millones en coberturas sobre riesgos españoles e italianos. Su exposición total a estos dos países roza los 450.000 millones de euros y está en manos de la banca de inversión estadounidense. Puede que resistiera a algún problema en la deuda pública de la periferia europea, incluso a la posibilidad de impago de los bancos italianos o españoles, pero el efecto de una ejecución masiva de garantías o la activación de los CDS (los famosos seguros contra impagos) sería mucho peor que el terremoto que desató la caída de Lehman.

Tampoco la banca de Reino Unido saldría indemne de un cataclismo latino. Está detrás del 14% del dinero que debe España fuera y del 17% italiano.

Y por último está el riesgo que genera Francia, no solo por su exposición, sino por lo que ella misma debe. Este país tampoco es ajeno a las turbulencias que azotan la eurozona. Su sistema financiero ya da síntomas de debilidad sin que España e Italia le den problemas todavía. Y la deuda con bancos extranjeros del país es de 1,74 billones de euros. En este caso, la onda expansiva sería demoledora para Reino Unido y para Estados Unidos, por su fuerte posición en derivados y garantías. Alemania tampoco lo tendría fácil: 200.000 millones de pasivo francés son de sus bancos.

Al menos, todas estas relaciones llevan a una conclusión. Europa en su conjunto es una bomba de relojería con minas en los países más diversos, así que mejor para todos no detonarlas.

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