Posts tagged ‘economía’

mayo 21, 2013

Las ayudas a la banca superan ya los 185.000 millones

Iturria:  Andreu Missé / Alternativas Económicas – 2013/03/06

Reparar los daños causados por los abusos de la banca, además de los sufrimientos causados a cientos de miles de personas, supondrá una carga difícilmente soportable para los contribuyentes durante mucho tiempo. Unos costes que obligan y obligarán a recortar más aún muchos servicios básicos. Los fondos comprometidos para salvar a los bancos y cajas españoles ascienden ya a 185.518 millones de euros -18,5% del Producto Interior Bruto (PIB)-, tras incluir las últimas adquisiciones de bienes inmuebles por parte de la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reconstrucción Bancaria (SAREB).

Antoni Garrido, catedrático de la Universidad de Barcelona, especializado en economía bancaria, ha calculado que los recursos empleados en la actual crisis son ocho veces mayores que los utilizados en todos los episodios de las crisis financieras que se registraron entre 1978 y 2004 y que ascendieron a 22.118 millones en euros de 2011.

La inmensa mayoría de los fondos comprometidos corresponden a ayudas públicas. Una parte importante son avales otorgados por el Tesoro, que ascienden a 117.497 millones de euros, aunque hasta la fecha no han causado ningún quebranto. Las inyecciones de capital superan los 60.000 millones, 6% del (PIB), que han sido aportados en su mayor parte por el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) -41.025 millones- y el resto por el Fondo de Reestructuración Bancaria Ordenada (FROB) -12.975 millones- y el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) -6.202 millones-, este último nutrido con aportaciones de las entidades financieras. De hecho el FROB ya da por perdidos la práctica totalidad de los fondos destinados a capitalizar las entidades más deterioradas que superan los 14.500 millones de euros, incluyendo los préstamos.

El mayor fallido corresponde a Bankia que ha precisado 46.691 millones de euros en ayudas públicas, de las que 22.424 millones han sido inyecciones de capital y el resto avales. En segundo lugar de este ranking de los grandes quebrantos, figura Catalunyabanc, que ha absorbido un total de 19.573 millones de ayudas públicas, de las que 12.052 millones han sido aportaciones de capital. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha asegurado que las entidades nacionalizadas (Bankia, CatalunyaBanc y Novacaixagalicia) podrán devolver las ayudas. No es un escenario fácilmente imaginable, pero si fuera así, resultaría que los únicos perjudicados de las quiebras de estos bancos, además de los accionistas, serían los ahorradores engañados con las participaciones preferentes a los que no se ha dado ninguna garantía de recuperar la integridad de sus depósitos. Por otra parte, no se dice nada de otras entidades como el Banco de Valencia y la CAM que han recibido más de 18.000 millones de dinero público en conjunto, con escasísimas probabilidades de recuperarlo.

El profesor Garrido pronostica que las pérdidas totales de la actual crisis bancaria serán muy superiores a las registradas en los episodios de quiebras bancarias anteriores. Una información más detallada se puede encontrar en ALdE, (Asociación Libre de Economía), blog de economía de la Aldea Global.

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mayo 9, 2013

Otras economías son posibles

Iturria: Antoni Aguiló / Ester Massó / Diario de Mallorca – 2013/05/09

El título de este artículo contiene una verdad incómoda para el capitalismo y el patriarcado: alrededor del mundo encontramos ideas y prácticas económicas que ponen en tela de juicio el capitalismo y sus formas de sociabilidad (individualismo posesivo, clasismo, consumismo, explotación, etc.). Sus protagonistas son hombres y mujeres que participan en experiencias de producción, distribución y consumo al servicio de un imaginario económico y ambiental inscrito en un horizonte poscapitalista y posdesarrollista. Se trata de iniciativas con diferentes implicaciones organizativas, políticas y relacionales que abarcan campos tan diversos como cooperativas, movimientos de comercio justo y solidario, bancos del tiempo, agricultura campesina, economías del cuidado, mercados de trueque, economías ecológicas, redes de intercambio, economías del don y la gratuidad, asociaciones de ocio, economías del decrecimiento, etc.

Estas prácticas económicas alternativas al capitalismo comparten algunos rasgos: 1) plantean la necesidad de un cambio de modelo de sociedad capaz de abrirse a racionalidades económicas que no identifican la economía con el libre mercado y para las cuales la reproducción de la vida está por encima de la reproducción de los intereses del capital. 2) Están basadas en valores plurales, como la solidaridad, la reciprocidad, la colaboración, el don, el trueque no mercantil, el buen vivir de los pueblos indígenas, la filosofía sudafricana del ubuntu (yo soy porque tú eres), la (re)distribución, la autogestión comunitaria, el cuidado del territorio, la visibilidad de las mujeres y su participación en la construcción colectiva del bien común. 3) Han sido sistemáticamente desacreditadas por la “monocultura de la productividad capitalista” (Boaventura Santos) imperante, que naturaliza la “explotación del hombre por el hombre” (Marx), la competición entre individuos egoístas y la acumulación ilimitada de capital, y cuyo impacto frecuentemente produce “economicidios” (Dominique Temple): la destrucción o subordinación de prácticas económicas no regidas por los cánones capitalistas. 4) Suponen una contestación al capitalismo, cuya trayectoria el profesor Jacques Depelchin describe como una “historia de crímenes impunes” perpetrados contra el ser humano, la naturaleza, los pueblos y la democracia.

Actualmente, el proyecto neoliberal de privatización y mercantilización de la vida no sólo no está en crisis, sino que se ha recrudecido, sobre todo en Europa, donde, parafraseando a Walter Benjamin, el neoliberalismo “hace escombros de lo existente”. El sur de Europa se ha convertido en un depósito creciente de escombros humanos sepultados por una economía sin escrúpulos que insiste en la austeridad económica y el sacrificio. Las expectativas de las personas sobre su presente y futuro están muy mermadas e impera un sentimiento de agotamiento de las instituciones existentes, de decadencia de la clase política y falta de creatividad en la búsqueda de alternativas de transformación social.

¿Tiene Europa, en este escenario, capacidad para reinventarse y romper las inercias que la han llevado a la deriva? ¿Qué debe hacer para superar esta situación? Para que Europa pueda reinventarse, es imprescindible que desarrolle una nueva imaginación política y económica que permita el reconocimiento de diferentes lógicas, prácticas y actores. Europa necesita una imaginación abierta a escuchar otras voces, a ver con otras miradas y a aprender con otras experiencias del mundo, pues “no hay país tan grande que no pueda aprender ni país tan pequeño que no tenga algo que enseñar” (Federico Mayor Zaragoza).

“Aprender „escribe Paulo Freire„ es construir, reconstruir, comprobar para cambiar”. Las prácticas económicas mencionadas constituyen una fuente de aprendizajes que cuestionan el neoliberalismo como sentido común económico y social de nuestros días y promueven valores inspiradores para la transformación mental e institucional que Europa necesita. ¿Qué lecciones concretas y aplicables puede aprender Europa del contraste de experiencias con imaginarios económicos alternativos? Veamos algunos casos.

El primero es la canasta comunitaria en Ecuador, una iniciativa de economía popular urbana destinada a crear condiciones dignas para que las familias con pocos recursos accedan a alimentos de primera necesidad, que bajo el esquema capitalista se convertirían en un lujo inalcanzable. El proyecto pone en contacto directo a las familias socias con productores agroecológicos locales. Las familias participan en la compra y distribución de los alimentos y luego se rinde cuentas del dinero invertido. La lógica de la canasta comunitaria interpela directamente al capitalismo y propone formas de sociabilidad alternativas que pasan por: 1) la creación espacios de encuentro entre el campo y la ciudad basados en el respeto y la solidaridad mutua. 2) El abaratamiento de los costes, retirando los intermediarios entre productores y consumidores y estableciendo relaciones de compañerismo. 3) La promoción de relaciones de cooperación y complementariedad entre agricultores. 4) La lógica de la satisfacción responsable de las necesidades reales, alejadas del consumismo. 5) La reivindicación de la función social del dinero como herramienta de distribución y no de acumulación. 6) El fortalecimiento del poder de las mujeres, dándoles la posibilidad de participar en espacios sociales de decisión, gestión y distribución. Sin embargo, por encima de todo, la canasta comunitaria encierra una lección perturbadora para el neoliberalismo: la alimentación no es un privilegio, sino un derecho imprescindible que dota significado y contenido al derecho a la vida.

El segundo lo constituyen las prácticas de lactancia materna. A lo largo de la historia del pensamiento occidental, la lactancia ha formado parte de una narración patriarcal sobre la maternidad relacionada con la subordinación femenina y una concepción esencialista de las mujeres. Hoy, sin embargo, encontramos una reevaluación de la lactancia asociada con la crítica capitalista y patriarcal. No se trata de naturalizar a las mujeres, ya que se parte del reconocimiento de la lactancia humana como realidad cultural. Tampoco se pretende reducirlas a madres ni recluirlas en la esfera reproductiva y no remunerada. Y menos aún constituye una prescripción moral sobre la lactancia, que es una decisión libre y voluntaria. De lo que se trata es de enfocarla como una práctica que en el Occidente capitalista y predominantemente individualista puede contribuir al empoderamiento femenino y al cambio social en clave de sostenibilidad económico-ecológica. Por un lado, las prácticas lactantes desarticulan los usos del cuerpo que el capitalismo construye como deseables y normativos: cuerpos individualistas que sólo se deben a sí mismos; cuerpo sin pechos o, si los tienen, que no eyecten leche; cuerpos consumistas valorados por su capacidad de consumo, pues amamantar es gratuito y no responde a los intereses comerciales de la industria de la leche de fórmula. Por otro, generan redes de apoyo mutuo, altruismo y solidaridad recíproca. A menudo, madres, padres y bebés forman parte de grupos de crianza donde socializan su saber; de bancos de tiempo donde intercambian, en unidades no monetarias, ayuda recíproca, apoyo comunitario y conocimientos. Los bancos de leche impugnan la lógica capitalista: las lactantes donan leche para criaturas que, por el motivo que sea, y hallándose hospitalizadas (generalmente prematuras), necesitan beneficiarse de esta sustancia.

Podrían citarse más ejemplos, pero estos bastan para poner en evidencia la existencia de prácticas y valores orientados por una racionalidad no productivista, consumista y centrada en el afán ilimitado de lucro. Si queremos otra Europa, es fundamental aprovechar las potencialidades económicas, políticas sociales y culturales de estas experiencias para la socialización de valores opuestos a la Europa del libre mercado como principio rector de las relaciones humanas; de la distribución injusta y desigual de la riqueza y del poder político; de la exclusión, la falta de empleo y la precariedad laboral; de la democracia expoliada por la Troika, los mercados financieros y los partidos en la órbita del neoliberalismo. Una Europa (y un mundo), en fin, dispuesta a devolver la dignidad a los escombros amontonados bajo el “progreso” capitalista.

Antoni Aguiló – Filósofo político y profesor del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra.
Ester Massó – Filósofa, antropóloga y profesora de la Universidad de Granada.

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abril 19, 2013

“La competitividad que fomenta el mercado ha sumido en el miedo a los trabajadores”

Iturria: eldiario.es – 2013/04/19

  • “Cuanto más ética es una empresa, más desventajas sufre”.
  • “Sólo hay un camino: la economía al servicio del ciudadano y no del beneficio”.
  •  “En la Economía del Bien Común las empresas cooperan y no compiten entre ellas para machacarse”.
  • “¿Cómo puede la sociedad considerar exitosa a una empresa si es a costa de explotar niños y de destrozar el medio ambiente?”.

Bailarín, escritor, profesor universitario y, sobre todo, divulgador económico y sociológico. Estas son algunas de las facetas de Christian Felber (Salzburgo, Austria, 1972), padre y apóstol de la  Economía del Bien Común. Un nuevo modelo internacional que se podría resumir en que la economía debe estar al servicio del ciudadano y no de la búsqueda del dinero y del beneficio desmedido. “La competitividad que fomenta el mercado ha sumido en el miedo a los trabajadores”, advierte y lamenta que “cuanto más ética es una empresa, más desventajas competitivas sufre”. Se trata de conseguir, entre otras cosas, que la actividad de las empresas sea más social, ecológica, democrática y solidaria posible. Para ello, resulta fundamental corregir las desigualdades salariales y, por ejemplo, limitar los ingresos máximos a 20 veces el salario mínimo, que las propiedades no excedan los diez millones de euros….. Este es el modelo de la Economía del Bien Común que ya se aplica en más de 700 empresas en todo el mundo y en varios bancos.

“Las empresas”, explica Felber en una entrevista concedida a El Diario Norte, “no deben competir entre ellas de la manera como lo hacen ahora, sino cooperar  para conseguir el mayor bien común. La competencia tal y como se fomenta hoy conduce a la exclusión mutua de las empresas y de las personas porque para que unos ganen otros tienen que perder. Lo que nos motiva es el miedo, pero es el miedo a perder nuestro puesto de trabajo, a quedar al margen de la sociedad”.

Una de las principales complicaciones radica en cómo medir la aportación de las empresas a ese bien común. Felber puntualiza que hay una serie de identificadores o indicadores, como la sanidad, calidad del tiempo, confianza, cooperación, democracia, solidaridad, que hoy se pueden medir para saber cuál es la aportación de las empresas a ese bien común. “Cuanto más social, ecológica, democrática y solidaria sea la actividad de la empresa, mejores serán los resultados del balance del bien común alcanzados Y las ventajas que obtendrán van desde aranceles hasta créditos más baratos, tasas de impuestos reducidas, privilegios en compra pública y en concursos públicos”.

Es decir, todo un cambio de las reglas de juego actuales, sobre todo, las reglas del juego político que propicien un nuevo orden económico. “El éxito económico no se mide por indicadores monetarios como el beneficio financiero o el PIB, sino por el balance del bien común. Hoy una empresa puede ser exitosa agravando los problemas sociales y ecológicos. ¿Cómo puede la sociedad considerar exitosa a una empresa si es a costa de explotar niños y de destrozar el medio ambiente, desviando sus beneficios a paraísos fiscales o presionando mediante ‘lobbies’ para promover leyes que vayan en su propio beneficio?”.

Pero, esta teoría ¿puede convertirse en una alternativa real a los mercados financieros? “Estamos describiendo una alternativa completa, un sistema financiero distinto empezando porque el dinero debe ser un bien público, como la banca misma. Las reglas según las cuales circula el dinero y lo usamos los ciudadanos deben hacerse de manera democrática y decidir claramente cuáles son las funciones del dinero y cuáles no”.

Democracia más profunda

Para que el modelo de la Economía del Bien Común sea posible es imprescindible, según Felber, “una segunda ola de democratización”. “Llegó el momento en la historia en el que estábamos preparados para la democracia política y ahora nos preparamos para una democracia más profunda y real: la democracia económica y monetaria. Cuando preguntas, la gente te dice que es necesario otro sistema monetario. Pero el proceso para configurar un sistema alternativo es algo que ahora no se encuentra al alcance de la gente. Estamos en ello, hay muchas organizaciones que están germinando y en los próximos años vamos a experimentar esa segunda ola de democratización que haga posible el nuevo orden económico”.

Un nuevo orden que, entre otras cuestiones, determine quién emite el dinero, para qué se pueden conceder créditos, qué productos se pueden lanzar al mercado, cuánto dinero puede poseer una persona, si debe haber límites a la desigualdades, réditos sobre el capital. “Las decisiones que se adopten serán ley para la totalidad de las empresas. Una vez que sea vinculante, los productos verdes serán más baratos. El consumidor consigue más información y mejor precio”.

Ahora comprar productos ecológicos, sostenibles, resulta más caro para el consumidor. “Sí, es cierto. Hoy una empresa ética puede tener éxito, pero es la excepción. Cuanto más éticamente se comporta una empresa, más desventajas competitivas sufre”.

Christian Felber rechaza las posibles analogías de su modelo con un sistema comunista. “Tanto el capitalismo como el comunismo son experiencias extremas que ha sido necesario tenerlas para poder avanzar hacia algo que va más allá, pero la teoría del Bien Común no es una síntesis de los dos sistemas. Sólo podía serlo si entendemos comunismo como comunidad sin libertad y capitalismo como libertad sin comunidad. Solo en ese caso sería una síntesis alcanzando el mayor grado de libertad posible con el grado necesario de comunidad”.

Para Felber,  ya sólo hay un camino: “la economía debe ponerse al servicio del ciudadano y no del afán de lucro, del beneficio y del dinero”. En su modelo, la competencia se sustituye por la cooperación. “En la Economía del Bien Común, las empresas cooperan y no compiten entre ellas para machacarse. En la competencia la relación no funciona porque no tenemos la misma meta y lo que nos impulsa son motivaciones malas, miedo a sucumbir, a perder el empleo. Y tener miedo puede ser bueno, pero durante un minuto para huir de un peligro. No se puede vivir con miedo de forma permanente y eso es lo que está ocurriendo ahora”.

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Christian Felber: La competencia tal y como se fomenta hoy conduce a la exclusión mutua de las empresas y de las personas porque para que unos ganen otros tienen que perder

abril 8, 2013

Crisis y capitalismo

Iturria: ATTAC – 2013/04/08

Paco Álvarez, licenciado en matemáticas y doctorado en ingenieria informática nos muestra una Europa sin euro y una visión profunda de los pilares de la “Economía del Bien Común”. Nos enseña que solo tendríamos que cumplir la Constitución para poder reconsiderar el impago de la deuda que él califica como odiosa y basar nuestra economía en otros parámetros.

[vimeo http://vimeo.com/62768312 w=500&h=375]
febrero 23, 2013

El modelo de crecimiento económico del Partido Popular

Iturria: Alberto Garzón / eldiario.es – 2013/02/22

El 13 de febrero de 2013 el ministro de economía fue interpelado en el Congreso para que explicara el modelo de crecimiento de la economía española tras la crisis. Sus palabras fueron claras: “el modelo de crecimiento de la economía española es el que ya apunta la economía española hoy, es un modelo basado en las exportaciones de bienes y servicios”. Y después añadió que concretamente el crecimiento vendría por el lado de los “servicios no turísticos, que son normalmente servicios de alto valor añadido, en los cuales se compite en el mundo, como consecuencia básicamente del conocimiento. España tiene un superávit y capacidad de competir, y eso es una indicación clara de lo que decía anteriormente. Ese es el modelo que nosotros queremos”.

El ministro hacía así referencia a un cambio cualitativo muy importante que está viviendo la economía española: el desplazamiento desde un modelo dirigido por el endeudamiento y la demanda interna (debt-led) hacia un modelo basado en la exportaciones de bienes y servicios (export-led). Pero, además, concretaba el ministro que se tratará de servicios de alto valor añadido, lo que requerirá un nivel alto de cualificación de los trabajadores. Las preguntas que nos hacemos son: ¿es viable este modelo de crecimiento? ¿sobre qué sectores reales se asienta?

Los modelos export-led y sus críticas

Todas las economías capitalistas tienen que crecer para poder reproducirse, lo que significa que tienen que encontrar espacios de rentabilidad empresarial que hagan atractiva la inversión. Esa rentabilidad puede encontrarse en el mercado interno (los propias familias, empresas y Estado son los compradores) o en el mercado externo (las compras vienen desde el exterior). Obviamente cualquier economía abierta opera en ambos mercados, pero siempre alguno de ellos es el motor fundamental.

Para entender esto podemos aproximarnos al tema por la vía del Producto Interior Bruto (PIB), que medido en términos de demanda es la suma del Consumo (C), la Inversión (I), el Gasto Público (G) y las Exportaciones Netas (E). En España este último componente, que es la diferencia entre lo que se exporta y lo que se importa, había sido negativo en las últimas décadas de modo que para crecer la economía había tenido que propulsarse con el resto de componentes. Concretamente lo hizo a partir del crecimiento del consumo y la inversión vinculados al sector de la construcción. Pero cuando la burbuja pinchó, la demanda interna cayó y cayeron el consumo, la inversión y las importaciones de bienes y servicios. Eso condujo a la recesión y al inicio del proceso de ajuste.

En teoría económica los modelos export-led suponen que el crecimiento viene propulsado por las exportaciones, de modo que la capacidad de exportar bienes y servicios es la que empuja la inversión interna y la creación de empleo. Estos modelos se pusieron de moda en los años setenta en medio del renacimiento académico de la teoría neoclásica y del nuevo dominio de la teoría de las ventajas comparativas. Los países que adoptaron este modelo de crecimiento fueron Alemania y Japón en los años cincuenta y sesenta, pero especialmente importante fue el éxito de Corea del Sur, Taiwan, Hong Kong y Singapur en los años setenta. En los ochenta y noventa se extendió por Asia y por América Latina, siendo China y México los ejemplos más notables. Y ahora las instituciones internacionales (Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea y Banco Central Europeo más concretamente) pretenden aprovechar la crisis para adaptar este modelo también a las economías de la periferia europea, es decir, a Grecia, Portugal y España.

Desde el punto de vista teórico un modelo export-led obliga a los distintos países a buscar sus mercados de especialización o, dicho de forma coloquial, aquellos nichos de mercado en los que son los mejores en lo que hacen. Es lo que llamamos la teoría de las ventajas comparativas. La división internacional del trabajo de Adam Smith aplicada al espacio internacional, todo lo cual llevará, supuestamente, a un estado de mayor bienestar para todos los países.

Las críticas a este modelo son innumerables. En primer lugar, hay críticas dentro de la propia teoría neoclásica respecto al realismo de tal planteamiento (sobre todo porque suelen suponerse mercados de competencia perfecta y movilidad plena del capital). En segundo lugar, porque la especialización en determinadas ramas puede llevar a los países a sufrir un deterioro en los términos de intercambio (la famosa tesis de los estructuralistas de la CEPAL). Esto quiere decir que los países especializados en bienes de primera necesidad o básicos –como materias primas o industria textil- ven como la abundancia de oferentes (muchos países vendiendo lo mismo) lleva a una caída de los precios mientras que los países especializados en bienes de alto valor añadido –como industria tecnológica-mantienen precios altos. Esa relación empobrece en el tiempo a los países dependientes. En tercer lugar, un modelo export-led conlleva una estrategia de empobrecimiento del vecino consistente habitualmente en disminuir los salarios para ser más competitivos. Ese efecto, generalizado, deteriora la demanda mundial y produce crisis de demanda. En cuarto lugar, existe la conocida como falacia de composición, que insiste en que a nivel mundial las exportaciones han de ser iguales a las importaciones y, en consecuencia, no todos los países pueden ser exportadores netos. Es decir, no todos los países pueden exportar más de lo que importan, con lo que buscar estrategias para que así sea es un imposible económico.

Apuntadas estas cuestiones, de extraordinaria relevancia para entender hacia dónde vamos, es importante analizar la composición de la balanza de pagos española para tratar de analizar el objetivo del Gobierno del PP cuando habla de implantar un modelo export-led.

El modelo export-led de España

Como hemos dicho antes, España no ha sido nunca un modelo export-led sino demand-led o alternativamente debt-led, esto es, propulsado por la demanda interna y concretamente por el estímulo de las deudas. Esto ha sido reflejado en el comportamiento de la cuenta corriente, la cual revela la diferencia entre las exportaciones y las importaciones. El saldo durante los años de burbuja inmobiliaria ha sido crecientemente deficitario. Hay que hacer notar que antes de la implantación del euro solía producirse una devaluación monetaria que permitía que las exportaciones fueran más baratas y las importaciones más caras (lo que ayudaba a corregir el déficit). Con la implantación del euro esta medida no era ya viable y el déficit se acumuló hasta que la crisis hizo retroceder las importaciones mucho más que las exportaciones. Desde entonces las exportaciones han crecido más rápido (un 15’4% en 2011) que las importaciones (un 9’6% en 2011). Hasta el punto de que en el tercer trimestre de 2012 se obtiene un superávit que ha servido al Gobierno para defender “los brotes verdes” actuales.

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No obstante, la cuenta corriente está formada por la Balanza Comercial, la Balanza de Servicios, la Balanza de Rentas y la Balanza de Transferencias Corrientes. Dada la importancia menor de los dos últimos componentes, lo que nos interesa es saber qué ocurre con la balanza comercial y con la balanza de servicios.

La Balanza Comercial refleja las mercancías que cruzan las fronteras del país, y son el reflejo del comercio de bienes. Suele expresar la capacidad competitiva de la industria de un país, y dado que las decisiones de inversión son más lentas suele mostrar un comportamiento más estable en el tiempo. La Balanza de Servicios, por el contrario, incluye una serie de rúbricas muy distintas que se refieren a servicios contratados en un país por residentes de otro país distinto. En España el turismo es el componente más importante de la balanza de servicios y, dada su naturaleza, es muy estacional (mucha actividad en temporadas altas y poca en las temporadas bajas) y altamente dependiente de factores externos. De ahí que sea tan volátil.

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Como se puede comprobar la balanza de servicios siempre ha tenido superávit, mientras que la de bienes ha mostrado siempre déficit. Lo que ocurre es que la caída de las importaciones de bienes como consecuencia de la crisis ha reducido el déficit comercial y todo ello ha llevado finalmente a un superávit en la cuenta corriente. El “brote verde” es el hecho de que España ya es exportador neto y ello hace crecer el PIB (aunque no lo suficiente para compensar la caída del Consumo, Inversión y Gasto Público). Otra consecuencia es que ya no hace falta financiar el déficit con dinero exterior, algo de lo que también hace gala el presidente del Gobierno. ¿Luz de un día? Luego reflexionaremos sobre ello.

El ministro Guindos apuntó también que la economía estaría dirigida no por la rúbrica de servicios en general sino sobre todo por la de servicios no turísticos. De modo que para ver a qué se refería hay que descender un poco más en el análisis y estudiar la balanza de servicios y sus componentes.

La balanza de servicios

Como ya hemos indicado, el peso de la partida de turismo es extraordinario. Aporta ni más ni menos que el 90% del saldo positivo en la balanza de servicios; es el verdadero motor del sector servicios.

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Eso sí, el ministro quiso huir de la tradicional crítica de tener un país de servicios (cuestión que, como vemos, es un hecho constatado), y aseguró que nos centraríamos en “servicios no turísticos” tal y como estaría mostrando la dinámica reciente:

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De esta tendencia obtenemos que ahora mismo los sectores de servicios donde España es competitiva es en la informática, la construcción, las finanzas y recientemente también en los servicios a empresas y en los servicios personales, culturales y recreativos. Pero, ¿hacia dónde avanzará la economía española de aquí en adelante? ¿qué signos hay?

Un vistazo a los ingresos por servicios nos muestra que en 2011 las partidas más dinámicas fueron los seguros, los servicios personales, culturales y recreativos, los servicios financieros, los servicios prestados a empresas y los royalties y rentas de la propiedad.

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De mantenerse esta dinámica, podríamos decir que en lo que se refiere a servicios España se seguirá centrando en el turismo pero también, aunque con un valor ínfimo, en otras partidas. ¿Son estas de alto valor añadido como indica el ministro?

Las partidas de seguros y servicios financieros son, efectivamente, sectores de alto valor añadido. Tienen que ver con la intermediación financiera y el negocio de las primas de los seguros. Aquí se incluye toda la comercialización de productos financieros, y en general es muy dependiente de las burbujas financieras. Es decir, una burbuja financiera permite la existencia de grandes ingresos, pero una crisis financiera desmantela por completo el sector.

Entre los servicios personales, culturales y recreativos se incluye la producción de películas, programas de radio y televisión y todo el sector cultural. Está vinculado también a la partida de royalties y derechos de la propiedad inmaterial, aunque aquí se incluyen también los avances científicos que sean patentados. También son sectores de alto valor añadido.

Finalmente la partida de servicios prestados a las empresas incluye un gran número de actividades, habitualmente de intermediación en transacciones comerciales. Es difícil dilucidar si esta partida requiere un alto nivel de formación.

En todo caso, sorprende que el mismo ministerio que anuncia la promoción de estos sectores lleve acumulado un recorte del 40% en I+D+i en sólo dos años. ¿La razón? Probablemente la asunción y el reconocimiento de que estos sectores son muy pequeños, por lo que les corra mucha más prisa estimular la exportación de bienes y servicios de bajo valor añadido a través de la disminución salarial. Una trayectoria errática y muy peligrosa desde el punto de vista del modelo de sociedad.

Conclusiones

En definitiva, el proceso de ajuste de la economía española está pivotando sobre el retroceso del sector de la construcción (tanto en bienes como en servicios) y el soporte del sector turístico. Y aunque el ministro plantea que en el sector servicios hay sectores no turísticos de alto valor añadido que serán el motor de la economía, es difícil darle la razón cuando vemos el peso tan insignificante que tienen dentro de la balanza de pagos.

Aunque dicho crecimiento es cierto en sectores minoritarios y especialmente vinculados a la actividad financiera, podría ser perfectamente un espejismo derivado de una crisis económica que de momento se ha gestionado sobre la base de la ayuda al sector financiero. Un sector financiero que necesitará una economía real donde anclarse, problema acuciante en la actualidad.

Por otra parte, esta dinámica descrita es el resultado de dejar al libre mercado diseñar nuestro modelo de crecimiento. La consecuencia de depender de estos sectores marcará asimismo la naturaleza del mercado laboral, que será altamente flexible y volátil, y probablemente mucho más desigual en términos de renta. El sector turístico está enfrentado también a competencia, y el sector de bienes está siendo reconducido por la vía de la reducción de costes salariales (no olvidemos el discurso de Rajoy defendiendo que la industria automovilística llega al país). La OCDE ha documentado que en las últimas décadas existe una gran divergencia entre los trabajos de alta cualificación y los de baja cualificación (asociados al turismo, por ejemplo), con implicaciones sociales de importancia.

La trayectoria marcada por la economía española tiene altas probabilidades de chocar con los elementos planteados en la crítica al modelo export-led, pero incluso aunque fuera España uno de los pocos países en sobrevivir a la lucha competitiva el modelo resultante sería absolutamente indeseable desde el punto de vista social.

Con todo, se ha dejado de lado la alternativa de iniciar un proceso de reindustrialización que acerque la economía a una trayectoria más estable y basada en el alto valor añadido, permitiendo mejor redistribución de la renta entre capital y trabajo. Una economía que no sea export-led, con todo lo que ello conlleva, sino demand-led y con un proceso de crecimiento autocentrado. Claro que esta vía alternativa implica una reestructuración de la arquitectura institucional europea, cuestión que dada la correlación de fuerzas actual no parece muy probable. Aunque, desde luego y viendo el horizonte al que nos empuja el Gobierno, es más que necesaria.

enero 30, 2013

Entrevista de Óscar Carpintero a Juan Torres López

Iturria: Attac TV – 2013/01/16

La plataforma digital últimoCero presenta una interesante entrevista realizada por Óscar Carpintero, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid, a Juan Torres, miembro del Consejo Científico de Attac España y catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla.

enero 16, 2013

Entrevista de Óscar Carpintero a Juan Torres López

Iturria: últimoCero – 2013/01/13

La plataforma digital últimoCero presenta una interesante entrevista realizada por Óscar Carpintero, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid, a Juan Torres, miembro del Consejo Científico de Attac España y catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla.

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enero 7, 2013

Necesitamos un contrapeso frente al neoliberalismo feroz

Iturria:  Juanjo Basterra / Gara.net – 2013/01/07

Si hubiéramos seguido esa máxima que se grita en muchas de las manifestaciones de los trabajadores, «obrero despedido, patrón colgado», a estas alturas no habría patrón que valga. En Hego Euskal Herria desde el inicio de la crisis el paro ha aumentado en 124.000 personas y alcanza ya a 221.027 personas. De ellas, cerca de 100.000 personas han agotado sus prestaciones económicas. No tienen nada. La pobreza se extiende como una mancha de aceite, y el riesgo a caer en la pobreza ha crecido un 78% desde 2008. Por el contrario, los salarios no mejoran y las condiciones de trabajo cada vez son más duras. No sigo en ese largo listado de problemas para los trabajadores.

El desequilibrio es enorme. Quienes siguen a pies juntillas los ideales del capitalismo nos están destrozando todas las conquistas sociales. Por eso, se echa de menos la existencia de un contrapoder que equilibre esta desigualdad creciente. Solo se consigue con la lucha, evidente. Es lo que ocurrió tras la Segunda Guerra Mundial, ni más ni menos. Para evitar que la lucha por el socialismo y el comunismo se extendieran a todo el mundo, el sistema capitalista abrió el paso al Estado del Bienestar e incorporó el diálogo social, incluso los gobiernos impulsaron la inversión pública para ayudar al desarrollo económico de la sociedad.

Sin embargo, desde hace ya un par de décadas se han dado cuenta que no hay un contrapoder que les impida obtener todo lo que quieren. Así lo están haciendo. Porque en nuestro caso se han llevado adelante reformas laborales que nos acercan al esclavismo. Quieren recortarnos más las pensiones y hacernos trabajar durante más años, con lo que el paro convivirá con nosotros porque para el capital es una manera de chantajear y explotar a los trabajadores.

Mientras tanto, las empresas no financieras en tiempos de crisis han seguido obteniendo beneficios, más incluso que antes de la crisis y las rentas altas siguen creciendo año tras año. Se han elevado un 152% más en los últimos diez años.

No nos queda más remedio que la lucha y fijarnos en aquellos que hoy en América Latina y el Caribe todavía les siguen poniendo firmes a los capitalistas. Por ahí va nuestro camino.

diciembre 14, 2012

Arcadi Oliveres, desmonta la estafa de la crisis y el orden mundial

Arcadi Oliveres, te cuenta esta gran estafa y lo que invierten a la banca en vez de a solucionar el hambre en el mundo.

Arcadi Oliveres i Boadella es un economista, reconocido activista de Justícia i Pau, una organización por la promoción y defensa de los derechos humanos.

diciembre 5, 2012

Discurso de Nick Hanauer en TED: “Los ricos no crean empleo”.

Iturria: 1968RIP / elconfidencial.com

El pasado mes de marzo, el fundador de Amazon y gear.com Nick Hanauer, uno de los inversores más importantes de Estados Unidos, apareció en la conferencia organizada por el Technology Entertainment and Design ante un acaudalado público formado por algunos de los más importantes empresarios estadounidenses y afirmó:“Si es verdad que mantener bajos los impuestos de los más ricos produjese más puestos de trabajo, hoy en día estaríamos saturados de ofertas de trabajo”. Sin embargo, no ha sido hasta hace unos días que el popularmente conocido como TED, reputado organismo dedicado a la organización de charlas dirigidas a las elites –la entrada más barata cuesta 7.500 dólares–, decidió no publicar el vídeo de su participación, al considerarlo inapropiado, polémico y partidista.

Discurso de Nick Hanauer en TED: “Los ricos no crean empleo”.

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