Posts tagged ‘burbuja’

diciembre 11, 2012

La especulación como política de vivienda, antes y ahora

Iturria: Javier Echeverría / ATTAC NavarraNafarroa – 2012/12/07

En mi opinión, la política de vivienda no ha variado prácticamente nada en este país desde hace varias décadas, exceptuando las circunstancias, y en estos momentos se están sentando las bases para que siga igual durante muchos años más. El derecho a la vivienda es un ejemplo de cómo los derechos recogidos en la Constitución son violados impunemente por un principio mucho más poderoso en la sociedad capitalista neoliberal actual: los negocios especulativos.

El artículo 47 de la Constitución dice que todos los españoles tienen derecho a una vivienda digna y que los poderes públicos establecerán las normas pertinentes para garantizar ese derecho e impedir la especulación. Sin embargo, a la vista de la situación actual y de las causas que la han generado, ese artículo es todo un sarcasmo, como mínimo.

Todos sabemos a estas alturas que, además de los excesos de la especulación externa, aquí tuvimos una inmensa burbuja inmobiliario-financiera con la que se lucraron enormemente bancos (internos y externos), promotores, constructores e inmobiliarias. Tras un fuerte descenso de las rentas salariales relativas como consecuencia de las políticas neoliberales aplicadas desde los años 80, se incitó al endeudamiento para la adquisición de viviendas pasando de un crédito inmobiliario del 28% del PIB en 1997 al 103% en 2007. En este sector se endeudó todo el mundo: bancos, promotores, empresas… y particulares. Y la fuente principal de financiación fue la banca europea, sobre todo alemana, cuyo crédito a entidades españolas creció a una media anual del 22,6% entre 1997 y 2007 (“Demasiado crédito para el promotor”, Julio Rodríguez López).

En la formación de la burbuja inmobiliaria fueron claves un conjunto de políticas que favorecieron la compra de viviendas y penalizaron el alquiler. Entre ellas destacan la Ley del Suelo de 1998, conocida como “ley de todo urbanizable”, y las políticas fiscales de desgravación del IRPF por compra de vivienda y la eliminación de la desgravación por alquiler a partir de 1998. Así se construyó lo que se ha dado en llamar la “sociedad de propietarios”. Eurostat avala esta denominación.

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noviembre 2, 2012

España: el fin del milagro, el regreso al subdesarrollo

Iturria: Marcos Roitman Rosenmann / Kaos en la Red – 2012/11/02

Los años felices en los cuales España parecía salir del subdesarrollo se esfuman. Fue un tiempo que se adjetivó, cuando las cifras macroeconómicas eran un éxito, como el milagro español. Como sucedió con el milagro brasileño de los años 70 del siglo XX, ambos carecían de legitimidad política.

Sirva este recordatorio para valorar, en su dimensión, el significado de los recortes, las reformas laborales y el aumento de la desigualdad en España. Si a mediados del siglo pasado sus élites se vanagloriaban de haber dejado atrás la España rural y caciquil de posguerra, lo hacían convencidas del carácter irreversible del proceso. La visión lúgubre de un país inconexo, autárquico y fuera del orden mundial fue sustituida por una España alegre, moderna y emprendedora. La modernización social hizo acto de presencia. Al férreo control político, la dictadura opuso un sentido social a sus reformas. Proteccionista del trabajador y limitante del poder de los empresarios. Su visión corporativa de la sociedad llevó a la dirigencia franquista a valorar como triunfo la paz obtenida a base de garrote y represión.

La población sentía que el franquismo era permisivo y que si no se metía en política, podría gozar de oportunidades, hasta los años 50, desconocidas. Las cartillas de racionamiento eran pasado. El pleno empleo se acariciaba y la clase obrera industrial accedía a vivienda social, crédito privado, educación… Se edificaba un sistema de salud pública que iba cubriendo poco a poco a la población. La etapa de la beneficencia, pobreza extrema y exclusión social eran reminiscencias y así fue interpretada por las autoridades. Se dejó en manos de la Iglesia y organizaciones de caridad residual. Por otro lado, las relaciones sociolaborales entraron en un periodo de poca conflictividad, aunque se mantuvo la represión en los enclaves tradicionales, como la minería. Sin embargo, hubo acuerdos de base. Los contratos daban seguridad al trabajador, impedían el despido arbitrario y libre y sujetaban al empresario a estrictas normas de negociación colectiva, vía los sindicatos verticales. Los sueldos subían en proporción al coste de vida. La gente parecía estar contenta. La mejora en las condiciones de vida de las clases trabajadoras tuvo efectos inmediatos sobre el consumo, el crecimiento y la distribución de la renta. Las desigualdades disminuían, y muchos pudieron acceder a una vivienda de protección oficial. Sus hijos podían incorporarse a la universidad y la política diseñada de familias numerosas comenzaba a dar frutos. Con cuatro o cinco hijos, las demandas educativas aumentaron. La educación, a pesar de sus componentes ideológicos franquistas, sufrió la avalancha. Si en 1957 había 64 mil 281 estudiantes universitarios, en 1968 la cifra se disparó a 139 mil 266. Nuevas universidades, más becas, más profesores, mejores sueldos y sobre todo control político. Aun así, la vida parecía entrar en esa dinámica de progreso imparable. Así ocurría en cuanto a las migraciones campo-ciudad. De casi 30 millones de españoles, entre 1961 y 1969 cambiaron de residencia unos 3.5 millones de personas. De ellas un millón abandonó poblaciones de menos de 10 mil habitantes; casi 300 mil pasaron a engrosar ciudades de 10 mil a 100 mil habitantes, y cerca de 800 mil buscaron asentarse en ciudades de más de 100 mil habitantes.

La urbanización se consolida y la industrialización da frutos. La población activa en el sector industrial crece 7.8 por ciento entre 1964 y 1969. Los trabajadores especializados fueron las figuras del proceso. La estructura social se diversificaba, posibilitando el ascenso social. España se integra a las llamadas sociedades de clases medias. La meritocracia, las reformas de acceso a la función pública, la perspectiva institucional y menos política, hicieron que los gobiernos se definieran como tecnocráticos. El franquismo ideológico tenía los días contados. Lo sustituía una élite interesada en perpetuar un proyecto que se desprendiera de sus raíces dictatoriales. La sociedad española debía creer en la instauración de una monarquía parlamentaria, apoyada en la democracia representativa, fuente del progreso. Las clases medias se sintieron arropadas, compraron el discurso. España seguía la senda del progreso.

Pero algo no calzó en los planes. El neoliberalismo se adueñó de las élites dirigentes. Unos y otros se hicieron eco de las críticas al Estado de bienestar y comenzaron a destruir lo poco que de forma paternalista hizo el franquismo. En vez de hacer una crítica política a la tiranía y separar el polvo de la paja, se procedió a tirar el agua sucia con el niño dentro. El sector público se privatizó. Se impuso la categoría de rentabilidad gerencial en sanidad, educación, construcción social y servicios de atención primaria. El dinero ha sido la marca universal de medida.

Así han llegado los cambios. También en la política. El marketing electoral sustituye el debate ideológico, los programas y las alternativas. Se vende un producto. El ciudadano se esfuma. Hay consumidores de objetos imposibles que mantienen su fidelidad al producto. España hoy es una sociedad dual. El subdesarrollo social, económico y también político es la consecuencia de la fiebre liberalizadora. Los índices de pobreza, exclusión social, marginación, desempleo, pérdida de derechos laborales, sindicales o culturales están en todas las estadísticas. Y lo peor, siguen aumentando.

El suicidio del dueño de un quiosco de periódicos en Granada, agobiado por las deudas y desahuciado por el banco, es la punta del iceberg. A diario, las entidades bancarias, Santander, BBVA, las cajas privatizadas, desahucian a 535 familias. Padres con hijos en edad escolar, bebés, o personas mayores a su cargo. Sin trabajo, se ven abocados a vivir en la calle. Son al menos, 2 mil personas al día. Sin embargo, existen más de 3 millones de pisos vacíos. Más de la mitad en manos de entidades financieras. Pero eso no les preocupa ni a la élite política ni a los bancos. Prefieren hacer la vista gorda y seguir la senda del subdesarrollo. Hoy miles de jóvenes y familias emprenden, como durante el franquismo, el éxodo. Alemania y América Latina se convierte en su destino. El milagro español resultó ser una falacia.

octubre 14, 2012

No es nuestra deuda y No es nuestro rescate

Iturria: Quiendebeaquien.org /Alberto Garzón Espinosa – 2012/10/14

Según los datos del Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés) el sistema financiero español tiene a comienzos de 2012 un total de 571.519 millones de dólares en deudas pendientes de pago con otros bancos internacionales. No obstante, esta cifra es bastante inferior a la que se daba a finales de 2010 cuando la deuda total alcanzaba los 706.065 millones de dólares.

La mayor parte de esta deuda actual del sistema financiero español tiene su contraparte en los bancos alemanes (139.191 millones) y bancos franceses (115.261 millones), los cuales juntos poseen casi el 45% de la deuda total. Es decir, los bancos alemanes y franceses son los principales acreedores del sistema financiero español y, en consecuencia, los principales interesados en que las deudas se devuelvan.

Estos datos explican en gran parte el llamado “rescate al sistema financiero español”. Este “rescate” únicamente consiste en proporcionar recursos al sistema financiero español para que pueda hacer frente a sus deudas, aplicando como condición duros procesos de reestructuración interna. Así, y como tuve oportunidad de recordarle al ministro de economía hace unas semanas, no se trata realmente de un rescate al sistema financiero español sino de un rescate al sistema financiero alemán y francés. Porque determinados componentes de nuestro sistema financiero son recortados por el camino, tales como los trabajadores, los accionistas e incluso los estafados por las acciones preferentes.

Pero hay una cuestión aún más interesante desde el punto de vista de la economía política y que emerge cuando hacemos dos preguntas que van al corazón del problema: ¿debemos pagar estas deudas? y ¿son estas nuestras deudas?

Cualquier economista liberal se aterrorizará al pensar que hay quien propone no pagar e incluso no asumir como propias estas deudas. Puede ser que hasta los no economistas valoren muy negativamente la falta de moral de quien reniega de un compromiso asumido previamente. Pero lo cierto es que ni las deudas se pagan siempre –la historia económica está llena de siglos de impagos y reestructuraciones de deuda- ni las deudas han de ser asumidas por partes que no fueron las mismas que contrajeron el préstamo –el concepto de deuda odiosa o ilegítima-.

El liberalismo económico siempre ha sido una ideología justificativa de determinadas políticas económicas, pero poco consistente en la práctica. De hecho, lo verdaderamente liberal sería asumir que dado que los bancos españoles están en quiebra –y no pueden pagar por si mismos sus deudas- aquellos que les prestaron también habrían de sufrir pérdidas por haber hecho una inversión ruinosa. De otra forma, como ocurre en la actualidad, existe el llamado riesgo moral: cualquier banco alemán puede prestar a los bancos españoles, aunque sepa que es para apostar en un casino, porque saben que siempre serán rescatados.

La cuestión no puede analizarse, en consecuencia, en términos microeconómicos. Ha de estudiarse el contexto macroeconómico e institucional para poder dar una respuesta satisfactoria y eficiente a este problema tan inmenso.

Y tenemos que hacernos las preguntas adecuadas: ¿tiene sentido que los bancos alemanes que se arriesgaron prestando a bancos españoles, y ganaron tantos beneficios por ello, no tengan pérdidas ahora que se demuestra que fracasaron eligiendo a quién prestar? ¿tiene sentido, por otra parte, que las deudas de las entidades financieras tengan que ser pagadas por los trabajadores en forma de recortes sociales y económicos?

No olvidemos que la economía española tuvo una burbuja inmobiliaria, promovida políticamente por los gobiernos del bipartidismo, para poder escapar de su falta de competitividad internacional. Esto fue una especie de huida hacia delante, permitiendo que durante algunos años se creara mucho empleo y el dinero fluyera hacia los bolsillos de los empresarios de la construcción, de las empresas financieras y de los políticos corruptos. Pero ese crecimiento económico sólo fue posible gracias a que países como Alemania reciclaban sus ingresos comerciales por la vía de préstamos a la periferia europea. Es decir, el milagro español es la otra cara de la moneda del milagro alemán, y viceversa. Un modelo simbiótico en el que ambas partes se necesitan y en la que ambas son responsables en un sentido agregado. Porque una vez uno escarba en la superficie se encuentra con que los únicos que salían beneficiados de este modelo eran las grandes oligarquías de uno y otro país, con la mayor parte de la población de ambos sufriendo recortes en sus condiciones de vida.

febrero 27, 2012

Islandia juzgará por fraude a la directiva de un banco rescatado en 2008

Librered.net – 24/02/2012

La cúpula directiva del banco islandés Kaupthing Bank, que tuvo que ser rescatado por el Gobierno en 2008 en medio del colapso del sistema financiero del país, incluyendo al presidente y al consejero delegado de la entidad, se sentarán en el banquillo de los acusados tras haber sido acusados formalmente de fraude y manipulación por la Fiscalía Especial de Islandia, en el marco de sus investigaciones sobre el colapso de la banca islandesa en 2008.

Hreidar Mar Sigurdsson
Hreidar Mar Sigurdsson

Así, Hreidar Mar Sigurdsson, antiguo consejero delegado del banco, y Sigurdur Einarsson, que desempeñaba el cargo de presidente, habrían recibido sendas notificaciones por parte de la Fiscalía para que comparezcan ante el tribunal el próximo mes de marzo, aunque el juicio, en el caso de que, como se prevé, se declaren no culpables, no empezará en varios meses.

Los dos banqueros ya habían sido detenidos anteriormente, puesto que Sigurdsson fue arrestado en 2010 acusado de falsificar documentos y manipular acciones, mientras Einarsson lo fue durante un breve periodo de tiempo en 2011 en el transcurso de varias redadas desarrolladas en oficinas de la entidad en Londres y Reikiavik.

Aparte de los dos máximos representantes de la entidad, también han recibido citaciones otros altos ejecutivos e inversores, como Magnus Gudmundsson, expresidente de Kaupthing Luxembourg, y Ólafur Ólafsson, el segundo mayor accionista de la entidad.

Kaupthing Bank fue una de las tres entidades islandesas que tuvo que ser intervenida por el Gobierno de Islandia en octubre de 2008, como consecuencia de la crisis de la burbuja de crédito y el desplome de la corona.

enero 31, 2012

“El problema de la deuda española no es de la sociedad sino de los bancos”

Enric Llopis – Rebelión 30-01-2012 – El ciudadano mínimamente atento a los medios de comunicación podría concluir que el Estado Español sufre una crisis crónica de endeudamiento, de la que sólo se saldría con austeridad y terapias de choque. La Catedrática Emérita de la Universidad Autónoma de Barcelona, Miren Etxezarreta, critica este alarmismo y ha resaltado que el problema de la deuda española “no es de los ciudadanos, sino fundamentalmente de los bancos”.

La coautora de los libros “Qué pensiones qué futuro” y “Crítica a la economía ortodoxa”, además de colaboradora del diario Público y del Seminario de Economía Crítica Taifa, ha dedicado su intervención en el cuarto taller de la Academia de Pensamiento Crítico, organizada por Socialismo 21 y El Viejo Topo, a desmontar algunas de las “falacias” que la ortodoxia impone en la actual crisis. Muchas de ellas, en relación con los problemas generados por el endeudamiento.

De entrada, se repite hasta la saciedad que el Estado Español ha de afrontar una grave crisis de su deuda soberana, cuando la tasa de endeudamiento público se sitúa en torno al 66% del PIB. A juicio de Etxezarreta, “no es muy elevada”, más aún si se compara con el 200% de Japón (aunque casi toda financiada con ahorro interno), el 73% de Alemania, el 76% de Francia o la media del 84% en la zona Euro. Además, ha agregado la economista, “la mitad de la deuda pública española está financiada con capital interno”.

¿Dónde radica, entonces, el quid de la cuestión? En el endeudamiento privado y, sobre todo, en la deuda exterior, que se sitúa en el 167% del PIB. “Las empresas españolas han importado más de lo que han exportado; pero, sobre todo, con la burbuja inmobiliaria, la banca pidió créditos al exterior para a su vez conceder préstamos al sector de la construcción; ¿por qué hemos de pagar ahora los ciudadanos esa deuda? No es nuestra, sino fundamentalmente de los bancos”, ha insistido Etxezarreta.

Es más, la deuda externa española (167%) se halla en el mismo nivel que la griega o la alemana, y muy por debajo de la de Reino Unido (413%). Ahora bien, la economía española presenta una dificultad añadida de la que se habla poco en relación con el endeudamiento: la debilidad del sistema productivo. “Los que nos prestan el dinero saben que nuestra economía real tiene problemas muy serios, que actualmente sólo generan valor el turismo y los automóviles; es la resaca de la burbuja inmobiliaria; otros países como Francia o Bélgica, afrontan con más facilidad su endeudamiento exterior porque conservan un sistema productivo más potente”.

Otro mito en relación con el déficit y la deuda pública. Resulta de sentido común que cuando llega la crisis (a España, en el segundo semestre de 2007), caen los ingresos del estado como consecuencia del descenso de la actividad económica. Pero, ¿Qué se oculta tras esta realidad de Perogrullo? Las reformas fiscales que desde principios de los 80 se han acometido en todo el mundo, también en España, y que han vaciado al estado de recursos.

Miren Etxezarreta recuerda que la reforma fiscal de Fernández Ordóñez en 1977 –“importante y necesaria”- situó el tipo más elevado del IRPF en el 66%. En 2006, las rentas más altas pagaban el 42% en concepto de impuesto sobre la renta. Los efectos de las contrarreformas fiscales se visualizan poco mientras perdura el boom inmobiliario, pero con la crisis se hace patente la mengua de los ingresos estatales, y aumenta el déficit. En paralelo, señala la economista, se crearon figuras impositivas especiales para fondos de inversión o SICAV (sociedades en las que los más ricos guardan sus capitales). Así se explica en buena medida que el superávit del 1% en 2007 se tornara en un déficit público del 11,4% en 2009.

También se habla frecuentemente de “rescatar” el sistema financiero. Otra falsedad, según la profesora emérita de la UAB. “Desde el inicio de la crisis el estado ha proporcionado un apoyo masivo a bancos y cajas de ahorro; se dice que hay que salvar el sistema financiero; si fuera así, sería razonable; considero que en el marco económico vigente hacen falta entidades financieras; pero la cuestión es que se salva realmente a los propietarios de los bancos, y aquí está la trampa”. “Hay otras medidas, como la creación de una banca pública, que ni siquiera se han considerado”, concluye la docente.

Otro de los tópicos que ha hecho fortuna es la reducción a caricatura de los ciudadanos de la periferia europea. Si no fuera suficiente con la sigla PIGS (en referencia a Portugal, Italia, Grecia y España), Merkel y la prensa alemana dibujan el estereotipo del laborioso obrero alemán que con sus impuestos financia el buen vivir de los países del sur. Esto legitima para exigir planes de austeridad que garanticen el pago de las deudas contraídas con los bancos alemanes. Según Miren Etxezarreta, “así se oculta que los trabajadores germanos llevan una década soportando reducciones salariales y pérdidas de poder adquisitivo”.

En 2010 Rodríguez Zapatero anuncia severas medidas de ajuste en torno a tres ejes, y con la crisis de la deuda soberana como trasfondo. Se trata de aplicar un recorte presupuestario de 50.000 millones de euros en tres años y dos reformas leoninas: una laboral y otra del sistema público de pensiones. “Pero sólo la primera tiene relación con la deuda y, además, son medidas que en ningún caso se plantean como objetivo la creación de empleo”, apunta la economista, quien añade que estamos “ante un proceso de contrarreformas y recorte de derechos que continúa hasta hoy”.

Uno de los últimos hitos en la escalada al paraíso neoliberal lo constituye la negociación colectiva. “Nos la venden como modernización y flexibilidad, pero cuando oigamos estos palabros hemos de salir corriendo; lo que intentan es fijar unos mínimos a nivel estatal y el resto de los convenios, negociarlos en las empresas; esto, en un país con muchísimas empresas de entre 2 y 15 trabajadores, es gravísimo ya que los trabajadores no cuentan con fuerza para negociar”, destaca Miren Etxezarreta.

Al final, “la economía es realmente simple”, asegura. “Otra cosa es la jerga que emplean los gurús”. Y los mitos interesados. Como el de que no hay dinero para poner en circulación y reactivar la economía. España produce al año el doble que en 1977 mientras que la población ha crecido un 25%. Por tanto, sí hay dinero disponible, pero ¿Dónde está? “En el capital financiero”, responde la docente. “Hay más millones que nunca; el gran problema es cómo se distribuye la renta nacional; está muy mal repartida; y de esto tampoco se habla”.

Las cumbres europeas tampoco representan ninguna alternativa. Según la catedrática de Economía Aplicada, “se han convertido en una algarabía en las que no se resuelve nada; podrían haberse adoptado medidas como la compra masiva de bonos de deuda pública por parte del Banco Central Europeo (BCE) o la emisión de eurobonos para frenar la especulación; pero no existe el menor interés en que la UE funcione como colectivo, y en que los países más poderosos apoyen a la periferia de Europa”.

Hay situaciones, además, que suponen “el colmo del surrealismo”. Como cuando el Banco Central Europeo presta 200.000 millones de dólares al Fondo Monetario Internacional, para que a su vez se los preste a los países de la zona euro; o cuando el BCE no puede otorgar créditos a los países, pero sí a los bancos privados, que los suscriben a un interés del 1% y emplean estos fondos en la compra de títulos de deuda española a intereses del 4-5% o de bonos griegos al 8%. En conclusión, subraya Etxezarreta, “hay un diseño muy claro para destruir las condiciones de vida que habíamos construido tras las luchas de generaciones de trabajadores; y todo para el lucro de una cúpula muy pequeña, que quiere mantener a toda costa su tasa de beneficios”.

Así las cosas, la respuesta se ubica en el campo de la política. Miren Etxezarreta opina que a los problemas del capitalismo actual, “no debemos responder con fórmulas tradicionales; vivimos una etapa de transición en los modos de hacer política y es necesario inventar fórmulas nuevas, como el 15-M; sin embargo, esto no resulta fácil pues llevamos más de 40 años de derrotas”. “Deberíamos confiar en el magma de pequeños grupos, que coexisten en su diversidad y que se han mostrado capaces de organizar grandes movilizaciones como las del 15 de octubre”. En la riqueza de los pequeños grupos y su modo de funcionar alternativo, sin cúpulas ni verticalidad jerárquica, cabe albergar un motivo de esperanza. Muy necesario, porque –concluye la economista- “la lucha de clases no ha terminado”.

Miren Etxezarreta imparte el cuarto taller de la Academia de Pensamiento Crítico organizada por Socialismo 21 y El Viejo Topo. –

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