Posts tagged ‘Banco malo’

noviembre 19, 2012

Banco Malo, Sociedad Anónima

Iturria: diagonalperiodico.net – 2012/11/15

El autor destaca la incertidumbre que rodea al proyecto del SAREB y apunta a que la participación del Estado hará aumentar todavía más la deuda pública.

El pasado 29 de octubre se daba a conocer el nombre oficial del venidero “banco malo”: SAREB, acrónimo de Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, nombre ya fijado en el Real Decreto 24/2012 de 31 de agosto. Aparte, se detallaban algunos aspectos de lo que será el proceso de transferencia de activos “tóxicos”(aquellos en los que no es posible recuperar su coste de adquisición, además de préstamos morosos o de dudoso cobro) desde los bancos a sanear hacia la nueva entidad.

Más concretamente, el descuento medio estimado en la compra de estos activos sobre su valor en libros se calcula que será de un 63% promedio en el caso de activos adjudicados, es decir, los entregados al banco para saldar una deuda impagada, y de un 45,6% para préstamos morosos aún vigentes. A su vez, dentro de cada una de estas dos categorías de activos hay distintos descuentos medios según de cuál se trate.

Por ejemplo, en el caso de los adjudicados, el mayor descuento medio previsto es para el suelo (79,5%), frente al de las promociones en construcción (63,2%) y el de la vivienda nueva (54,2%). En el caso de los préstamos, el descuento medio oscila entre el 32,4% para vivienda terminada, hasta el 67,6% para otros préstamos sin garantía real.

Ahora bien, se trata de proyecciones y no de precios de transferencia reales, pues éstos dependerán de lo que se fije en cada caso. El anuncio más bien pretende ser un reclamo para posibles inversores privados en la SAREB. Se les asegura con ello que habrá importantes descuentos en los precios de transferencia de esos activos dañados, y cuanto menores sean mayor será la probabilidad de que el precio de venta supere al coste de adquisición, hasta permitir una rentabilidad media esperada de entre el 14-15%.

90.000 millones

A partir del 1 de diciembre se hará la transferencia de activos problemáticos, por valor de 45.000 millones de euros, de las entidades nacionalizadas: Bankia, Cantalunya Caixa, Nova Caixa Galicia y Banco de Valencia. La compra de sus activos dañados se financiará con recursos propios o con deuda. Respecto al capital propio, será de un 8% sobre el volumen total de la SAREB, con un valor de hasta 90.000 millones, aportado en parte por el Estado a través del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), pero mayoritariamente por fondos privados.

El motivo de que no sea mayoritariamente público es evitar que a efectos contables su creación aumente el déficit público. El 92% restante de la financiación será vía deuda, en su totalidad avalada por el Estado. Por tanto, el carácter mayoritariamente privado de la SAREB no ha de llevar a equívoco. Primero, la aportación del FROB se hace tras obtener éste 40.000 millones procedentes del rescate bancario de la troika (BCE, UE y FMI), lo que supone un 4% más de deuda pública. Segundo, toda la deuda emitida por la SAREB estará avalada por el Estado, es decir, la parte que no llegue a cubrirse por el banco sería abonada por el erario público.

Aparte de ventajas fiscales, los inversores privados podrán mover cantidades enormes de capital con aportaciones comparativamente pequeñas vía deuda, mientras que sólo responden ante posibles pérdidas con la cantidad que hayan invertido.

Público/privado

Pero entre otros muchos aspectos, habrá que ver cómo se concreta esa participación privada. La cuestión aquí no es si la rentabilidad anunciada les parecerá atractiva, sino que la consideren viable ante un contexto económico rayano en la depresión. Sin duda, resulta necesario desgajar los activos problemáticos del sistema bancario, pero para conseguir inversores privados se habla de la participación de algunas entidades españolas en el “banco malo”.

De permitirse esto sería un desastre, pues la separación de activos tóxicos no sería tal en la práctica y algunos grandes bancos participarían, por decirlo así, en ambos lados del tablero.

Por otra parte, hay un error de base al esperar que la bajada de precios inmobiliarios, reforzada por los descuentos al banco malo, impulse la demanda en el sector y con ello la rentabilidad futura de la SAREB. La escasez de demanda no es por el precio en sí mismo, sino porque no se conceden casi préstamos y el desempleo supera el 25%. Es decir, sin ingresos ni crédito cualquier precio resulta caro. Mientras, la fatal combinación de saneamiento bancario y ajuste conlleva a que muchos activos ahora sanos se tornen problemáticos. En consecuencia, sin comenzar por el rescate ciudadano se corre el riesgo de que el banco malo sea peor.

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noviembre 13, 2012

Banco Peor S.A.

Iturria: Periodico Diagonal – 2012/11/09

El pasado 29 de octubre se daba a conocer el nombre oficial del venidero “banco malo”: SAREB, acrónimo de Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, nombre ya fijado en el Real Decreto 24/2012 de 31 de agosto. Aparte, se detallaban algunos aspectos de lo que será el proceso de transferencia de activos “tóxicos” (aquéllos en los que no es posible recuperar su coste de adquisición, además de préstamos morosos o de dudoso cobro) desde los bancos a sanear hacia la nueva entidad.

Más concretamente, el descuento medio estimado en la compra de estos activos sobre su valor en libros se calcula que será de un 63% promedio en el caso de activos adjudicados, es decir los entregados al banco para saldar una deuda impagada, y de un 45,6% para préstamos morosos aún vigentes. A su vez, dentro de cada una de estas dos categorías de activos hay distintos descuentos medios según de cuál se trate. Por ejemplo, en el caso de los adjudicados, el mayor descuento medio previsto es para el suelo (79,5%), frente al de las promociones en construcción (63,2%) y el de la vivienda nueva (54,2%). En el caso de los préstamos, el descuento medio oscila entre el 32,4%  para vivienda terminada, hasta el 67,6% para otros préstamos sin garantía real.

Ahora bien, se trata de proyecciones y no de precios de transferencia reales, pues éstos dependerán de lo que se fije en cada caso. El anuncio más bien pretende ser un reclamo para posibles inversores privados en la SAREB. Se les asegura con ello que habrá importantes descuentos en los precios de transferencia de esos activos dañados, y cuanto menores sean mayor será la probabilidad de que el precio de venta supere al coste de adquisición, hasta permitir una rentabilidad media esperada de entre el 14-15%.

A partir del 1 de diciembre se hará la transferencia de activos problemáticos, por valor de 45.000 millones de euros, de las entidades nacionalizadas: Bankia, Cantalunya Caixa, Nova Caixa Galicia y Banco de Valencia. La compra de sus activos dañados se financiará con recursos propios o con deuda. Respecto al capital propio será de un 8% sobre el volumen total de la SAREB, con un valor de hasta 90.000 millones, aportado en parte por el Estado a través del  FROB (Fondo de Restructuración Ordenada Bancaria), pero mayoritariamente por fondos privados. El motivo de que no sea mayoritariamente público es evitar que a efectos contables su creación aumente el déficit público. El 92% restante de la financiación será vía deuda, en su totalidad avalada por el Estado. Por tanto, el carácter mayoritariamente privado de la SAREB no ha de llevar a equívoco. Primero, la aportación del FROB se hace tras obtener éste 40.000 millones procedentes del rescate bancario de la “troika”, lo que supone un 4% más de deuda pública. Segundo, toda la deuda emitida por la SAREB estará avalada por el Estado, es decir, la parte que no llegue a cubrirse por el banco sería abonada por el erario público. Aparte de ventajas fiscales, los inversores privados podrán mover cantidades enormes de capital con aportaciones comparativamente pequeñas vía deuda, mientras que solo responden ante posibles pérdidas con la cantidad que hayan invertido.

Pero entre otros muchos aspectos, habrá que ver cómo se concreta esa participación privada. La cuestión aquí no es si la rentabilidad anunciada les parecerá atractiva, sino que la consideren viable ante un contexto económico rayano en la depresión. Sin duda, resulta necesario desgajar los activos problemáticos del sistema bancario, pero para conseguir inversores privados se habla de la participación de algunas entidades españolas en el “banco malo”. De permitirse esto sería un desastre, pues la separación de activos tóxicos no sería tal en la práctica y algunos grandes bancos participarían, por decirlo así, en ambos lados del tablero. Por otra parte, hay un error de base al esperar que la bajada de precios inmobiliarios, reforzada por los descuentos al banco malo, impulse la demanda en el sector y con ello la rentabilidad futura de la SAREB. La escasez de demanda no es por el precio en sí mismo, sino porque no se conceden casi préstamos y el desempleo supera el 25%. Es decir, sin ingresos ni crédito cualquier precio resulta caro. Mientras, la fatal combinación de saneamiento bancario y ajuste conlleva a que muchos activos ahora sanos se tornen problemáticos. En consecuencia, sin comenzar por el rescate ciudadano se corre el riesgo de que el banco malo sea peor.

noviembre 8, 2012

MALO NO, PEOR. Certezas sobre el “Banco Malo”

Iturria: Carlos Sanchez Mato – Plataforma por la Nacionalización de las Cajas de Ahorro y por una Banca Pública – 2012/11/01

El proceso de reestructuración y recapitalización del sector bancario español avanza por la senda establecida en el Memorándum de Entendimiento rubricado por el Gobierno español el 20 de julio del presente año. Se ha publicado el Informe de Oliver Wyman que limita las necesidades de capital a un máximo de 53 mil millones de euros y excluye de posibles déficit de capital a Santander, BBVA, Caixa, Sabadell, Unicaja, IberCaja, BBK y Bankinter. El objetivo del Gobierno, el Banco de España y las autoridades europeas ha sido, en todo momento, minimizar las necesidades de capital de las entidades en un vano intento de que se restablezca la confianza en las mismas. Para cumplir con este objetivo, la consultora estadounidense, a cambio de un módico precio de 31 millones de euros, ha sobreestimado la capacidad que los bancos españoles tienen de soportar las inevitables pérdidas que ocultan en sus balances. El siguiente paso ha consistido en la presentación por parte del resto de entidades de sus planes de recapitalización. A continuación, solamente en las entidades que precisen fondos públicos para su reflotamiento, se realizará la segregación de activos “problemáticos” para su traspaso a una Sociedad de Gestión de Activos (SAREB). Esta empresa que se ocupará de gestionar hasta un máximo de 90 mil millones de euros es lo que conocemos por “Banco Malo”. Según las estimaciones realizadas en la presentación pública, los activos tóxicos que gestionará SAREB alcanzarán los 60 mil millones de euros en una primera fase y los préstamos, inmuebles y suelo procederán de las entidades ya nacionalizadas (BFA-Bankia, Cataluña Caixa, NCG Banco y Banco de Valencia) y de aquellas encuadradas en el Grupo 2 que precisan ayudas públicas (Liberbank, Banco Mare Nostrum, Cajatres y Caja España-Duero). El Gobierno defiende que la actuación de esta sociedad de activos permitirá una mejor gestión de los activos problemáticos y contribuirá a la recapitalización y viabilidad del sector bancario. Sin embargo, además de la descomunal estafa que supone asumir con fondos públicos la desastrosa gestión realizada por las entidades bancarias, en la puesta en marcha de SAREB podemos encontrar diversos elementos que acentúan el fraude a los ciudadanos y convierten el mismo en inútil para resolver el problema de la quiebra de las entidades.

1. La Sociedad de Gestión de Activos no aborda la totalidad del problema. El volumen de créditos, inmuebles y suelo transferido a la misma no alcanzará ni el 40% del existente en el sistema bancario. En su afán de minimizar el problema existente, se deja fuera del perímetro de la misma a más del 60% de los activos tóxicos reconocidos y a la mitad de las entidades bancarias. Y eso solamente si contabilizamos como activos tóxicos los encuadrados en el segmento de créditos al sector inmobiliario y de construcción. Además de esos 309 mil millones de euros, no se pueden considerar exentos de graves dificultades, créditos a particulares destinados a adquisición de vivienda (sobre todo los correspondientes a los últimos años de burbuja) y préstamos a empresas industriales con garantías inmobiliarias. Según los últimos datos del Banco de España, el saldo de crédito hipotecario que el sector bancario ha concedido a familias y empresas supera los 966 mil millones de euros y hay que ser conscientes que el valor de las garantías que los bancos tenían se han desplomado.

2. Los recursos propios que se han fijado para la puesta en marcha de SAREB son insuficientes para la magnitud del reto que aborda. Precisará en la primera fase de un máximo de 60 mil millones de euros para adquirir los activos tóxicos (ya con el recorte acordado). Los fondos propios de la sociedad serán un 8% de dicho importe (una parte de los mismos podrían ser bonos subordinados, es decir, títulos de deuda). La insuficiencia de capital causará graves dificultades para una adecuada gestión de los activos adquiridos, máxime cuando se trata de elementos de difícil venta a corto plazo. Con un capital de 4.800 millones de euros (parte de ello suscrito en forma de deuda subordinada) la sociedad debería emitir títulos de deuda por un importe de más de 55 mil millones de euros que serán avalados por el Estado. Es inconcebible que se quiera solucionar un problema de excesivo apalancamiento de las entidades financieras con un vehículo de activos tóxicos basado en más apalancamiento.

3. Como consecuencia del mínimo capital que aportarán los accionistas, el “Banco Malo” pagará los activos a las entidades con los títulos de deuda emitidos con el aval del Estado. Sin embargo, las incógnitas a partir de ese punto se multiplican. Se desconoce el plazo y el tipo de interés con los que se emitirán los bonos pero la amortización será en torno a los quince años (duración máxima del vehículo creado) y la rentabilidad de ese tipo de deuda tendría que ser superior al 6% en las actuales condiciones de mercado. Sin embargo, eso lastraría aún más la dudosa rentabilidad a corto plazo de SAREB porque supondría un coste financiero anual cercano a los 3 mil millones de euros. Si se toma la decisión de fijar una rentabilidad financiera muy reducida, las entidades bancarias que reciban estos bonos como pago de sus activos estarán obligadas a mantenerlos en su balance sin otra opción que utilizarlos como colateral ante el Banco Central Europeo, dado que ningún inversor se los compraría. Sin embargo, la utilización del BCE para obtener liquidez a los plazos necesarios no está suficientemente clara. No está anunciada ninguna operación de préstamo a medio plazo como las realizadas a finales de 2011 y principios de 2012 por parte de la entidad por lo que dependerían de operaciones de financiación a corto plazo.

4. El traspaso de activos tóxicos a una entidad que no tendrá operativa bancaria produce una paradoja de enorme importancia en cuanto a las necesidades de capital de los bancos que se liberan de ellos. Reduce drásticamente el importe de activos ponderados por riesgo y es sobre este dato sobre el que se aplica el requerimiento del 9% de capital de máxima calidad. Dada la normativa, cambian activos con riesgo por bonos avalados por el Estado que computan como activos sin riesgo. El resultado es que los requerimientos de capital disminuyen en 6 mil millones aproximadamente con respecto a la situación previa a la transferencia a SAREB. A un sector cuyo problema fundamental es la escasez de patrimonio neto, se le reducen las exigencias con un nuevo artificio contable.

5. SAREB se presenta como una sociedad “que no formará parte del sector de Administraciones Públicas”. Se trata de una forma de ocultar una realidad evidente. De los 60 mil millones de euros de inversión en activos tóxicos iniciales, el Estado aportará aproximadamente 57 mil millones de euros entre capital y deuda avalada. Sin embargo, el FROB tendrá una participación minoritaria en el capital para evitar que las pérdidas de SAREB computen como déficit público y la deuda sea considerada como pública. La sociedad, sus objetivos generales y su operativa ha sido diseñada por el Ministerio de Economía y Competitividad con el auxilio del Banco de España. Contará además con una Comisión de Seguimiento que controlará su actuación y que estará formada además por los anteriormente citados, por el Ministerio de Hacienda y la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Simular que no es una empresa pública no es otra cosa que un flagrante fraude de ley.

6. Los inversores privados que participen finalmente en SAREB se beneficiarán de una ventajosa tributación fiscal (1% en el impuesto sobre Sociedades). Si se trata de inversores extranjeros tendrán exenciones en el Impuesto sobre la Renta de no Residentes por los dividendos o ganancias patrimoniales que reciban por su participación en SAREB.

7. Aún con las ventajas fiscales, será extremadamente complicado para el Gobierno “convencer” a los inversores privados para que entren en el accionariado de la Sociedad de gestión de activos. El Plan de negocio “prevé una rentabilidad esperada sobre el capital invertido del 14%-15% en un escenario conservador”. Aunque se anuncie que el traspaso de activos se realiza con enormes descuentos, es necesario precisar que los precios de transferencia son similares a los del escenario adverso planteado en el Informe de Oliver Wyman (escenario éste considerado altamente improbable hace un mes). Se trata de descuentos sobre valores de tasación del punto más álgido de la burbuja por lo que no hay garantía alguna de que a los precios traspasados será posible su venta. La media será un descuento del 63% con relación al bruto en libros para los activos adjudicados. Según tipo de activos, el descuento es del 79,5% para el suelo; 63,2% para las promociones en curso y 54,2% para las viviendas terminadas. En el caso de préstamos a promotores, el descuento medio es del 45,6%, incluyendo recortes del 32,4% para proyectos ya terminados y del 53,6% para créditos destinados a financiar suelo urbano.

8. Se ha optado por realizar el traspaso de los activos al mínimo posible que permita la comercialización de los mismos con alguna posibilidad de obtener ganancia económica pero sin generalizar esos precios al conjunto de las entidades. Se defiende que el valor al que se traspasan los activos por parte de las 8 entidades “no constituye una referencia para la valoración de activos bancarios no transferidos”. Es decir, se establece un doble criterio a la hora del reconocimiento de pérdidas por deterioro de activos en las entidades bancarias. A unas se les obliga a dotar las provisiones por la depreciación del valor de créditos, inmuebles o suelo mientras que a otras se les permite no hacerlo. Según un informe recientemente publicado por Merrill Lynch, el déficit de provisiones respecto a los precios estimados de traspaso al SAREB ascendería a 8.474 millones para BBVA-Unnim, 5.971 millones de euros para Santander, de 3.649 millones para Unicaja-Caja España, de 1.724 millones para KutxaBank, de 1.272 millones para Sabadell-CAM. El estudio no incluye a CaixaBank (aunque otras estimaciones afirman que esta entidad tiene un déficit de más de 2.300 millones solamente en adjudicados). Solamente Bankinter tiene un superávit de provisiones de 177 millones. Fuera del grupo 0, Merrill considera que Ibercaja necesita más de 3.000 millones para poner sus activos a precios del ’banco malo’ y el Popular tendría que asumir un deterioro adicional de 7.529 millones de euros. Como se puede apreciar, el tratamiento diferencial ahorra 34 mil millones de euros en provisiones a las entidades bancarias que han “aprobado” según Oliver Wyman pero que estarían en idéntica situación que las que han precisado apoyo público.

9. Para alcanzar la rentabilidad presupuestada, SAREB deberá conseguir algo extremadamente complejo en la situación actual: financiación para los activos que enajene. Pero eso es algo utópico no solo en el corto sino también en el medio plazo. No parece probable que las entidades nacionalizadas vayan a financiar la adquisición de activos traspasados y mucho menos posible es que las entidades que no hayan aportado activos problemáticos al “banco malo” vayan a incrementar su cuota de mercado en el sector inmobiliario.

10. SAREB no ha planteado en su plan de negocio ninguna alternativa en materia de política de vivienda diferente a las estrategias fallidas que hasta el momento se han utilizado en nuestro país. Ni alquiler social, ni erradicación de los desahucios. Parece evidente que no es su objetivo ni tampoco el del Gobierno.

La conclusión que el diseño del “banco malo” nos ofrece es que, como en las fases anteriores de la crisis financiera, se ha optado por socializar las pérdidas derivadas de los activos sobrevalorados que las entidades acumulan en sus balances. Pero se hace de la peor forma posible: ocultando la participación pública en el rescate a los causantes de la quiebra y cediendo la mayoría accionarial en la sociedad de gestión de dichos activos a inversores privados.

No es malo, es peor.

octubre 30, 2012

¿Servirá de algo el ¨banco” malo?

Iturria: Juan Torres López

Entre este Gobierno y el anterior han elaborado ya varias reformas bancarias y cada una de ellas ha sido presentada como la que definitivamente iba a resolver los problemas financieros e inmobiliarios de nuestra economía. Exactamente igual que ahora vuelve a decir el ministro De Guindos y sus compañeros de Gabinete, con Rajoy a la cabeza, cuando presentan el banco malo que hasta hace nada decían que no iban a crear.

Es normal, pues, que la gente esté ya harta y desconfíe de sus palabras: ni antes se consiguió lo que aseguraban que iba a suceder, ni ahora hay indicios racionales de que la nueva reforma financiera sirva para mucho más.

El “banco” malo es una expresión que ya por sí misma confunde a la gente porque lo que se quiere crear no es un banco (una institución que maneja depósitos y concede préstamos) sino un fondo, con forma de sociedad participada por el Estado y por el capital privado, que lo que hará será otra cosa: comprar los activos de los bancos que hoy día son de difícil o imposible cobro o que los bancos no consiguen colocar en el mercado (inmuebles, solares, etc.) para tratar de ir vendiéndolos a lo largo de los próximos diez años.

Se supone que gracias a ello, y sin que la operación le cueste dinero a los contribuyentes, los bancos tendrán ya “limpios” sus balances y que, por tanto, podrán empezar a prestar a empresas y consumidores. En mi opinión, sin embargo, nada de eso está garantizado, lamentablemente.

1. ¿Volverá al crédito gracias al banco malo?

Los bancos volverían a prestar cuando el banco malo se quede con sus activos tóxicos si ese fuese el único problema que tuvieran para hacerlo. Pero no es así: hay varios bancos sin el problema de acumular activos tóxicos de los que se quedará el banco malo y que, sin embargo, tampoco prestan.

Lo que ocurre en el sector bancario español es más grave. Además de acumular unos 176.000 millones de euros en activos tóxicos (según Morgan Stanley, pero quizá mucho más), lo peor es que los bancos españoles tienen una deuda de unos 400.000 millones de euros con otros bancos extranjeros, que les exigen que salden antes que nada. Así que nadie se engañe: lo que harán los bancos españoles con el dinero que recauden cuando le vendan sus activos al banco malo, y con el que pueda venir después, será pagar a sus acreedores extranjeros y no abrir el grifo a las empresas y consumidores españoles.

2. ¿Costará dinero a los contribuyentes el banco malo?

Dice el Gobierno que no, porque los activos que va a comprar a la banca se irán vendiendo bien en los diez años de plazo, pero tampoco eso me parece seguro ni mucho menos.

Para que se vendan con beneficio tendrá que ocurrir que los compre a bajo precio y los venda a precio más elevado y en cantidad suficiente. Pero si se fija un precio de compra muy bajo, los bancos tendrán que registrar pérdidas elevadas y entonces se habrá cosido por un lado pero saldrá un roto por otro. Si los compra a precio elevado para facilitar que los bancos respiren mejor y comiencen cuanto antes a financiar (lo que ya hemos visto que no ocurrirá), le resultará mucho más difícil vender los activos con beneficio y pagaremos más los contribuyentes.

Además, teniendo en cuenta que los activos que llegarán al banco malo no van a ser lógicamente los mejores ni los de más fácil colocación en el mercado, sino los peores, cabe preguntarse si es realista pensar que en un mercado inmobiliario tan amplio y experimentado como el español el último en llegar y con los peores activos va a ser el que tenga más fácil hacer beneficios. Yo no lo creo, entre otras cosas, porque tampoco es fácil creer que se vayan a poder vender todo el parque existente, teniendo en cuenta que no habrá mucho crédito para comprar y que los ingresos van a disminuir por las políticas que se están aplicando.

3. ¿Bajarán los precios de la vivienda?

Esa es otra de las cosas que asegura el Gobierno, aunque es algo contradictorio con lo anterior. En mi opinión, tampoco es seguro que provoque una bajada significativa.

Para que los precios bajaran muy sustancialmente debería ocurrir que el banco malo pusiera a la venta rápidamente un volumen grande de activos. Pero eso no es previsible por varias razones: porque entonces no tendría tantos beneficios como se dice, porque no va a disponer de toda la oferta necesaria como para determinar el precio de mercado (ni siquiera se va a quedar con todos los activos en manos de los bancos, puesto que solo comprará los malos), y porque no le será fácil vencer la resistencia poderosa de los actuales intermediarios y oferentes que seguramente no van a estar dispuestos a que eso ocurra.

Por otro lado, estando participado por capital privado, lo lógico es que el banco malo module el precio de lo que vende en función del beneficio y no del ajuste del sector socialmente más deseado. Y si se dan más facilidades a ese capital privado para que le interese participar y vender incluso con precios más bajos, será entonces a costa de mayor coste para el contribuyente. En suma, la acción del banco malo puede producir un bajada de precios pero ni muy importante ni toda la que sería necesaria. Y además, y en contra de lo que necesita el sector en España (un ajuste lo más rápido posible), lo que hará será llevarlo a un plazo demasiado largo y malvendiendo activos sobrantes.

4. ¿Han tenido éxito los bancos malos en otros países?

La experiencia es muy desigual, y por eso también es aventurado afirmar que en España el banco malo va a funcionar bien y sin coste para los ciudadanos normales y corrientes.

En Suecia se considera que fueron muy exitosos para rescatar a la banca (aunque el rescate terminó costando alrededor del 2% del PIB) pero actuaron en condiciones totalmente diferentes a las que va a haber en España: se partió de considerar responsables a los bancos, se evaluó muy rigurosamente la cartera de activos tóxicos de cada uno (lo que no ha ocurrido aún en España), se creó un banco malo por cada banco afectado y no uno solo para todos, fueron dirigidos por profesionales de gran prestigio y con un perfil muy estricto, los bancos fueron nacionalizados mientras funcionaron los malos (“por cada corona que metamos en el banco, queremos la misma influencia”, dijo el ministro responsable) y, lo que es muy importante, las condiciones macroeconómicas fueron diametralmente distintas a las que ahora tiene España: no pertenecían a zonas de moneda única y los gobiernos tenían gran capacidad de maniobra para apoyar la estrategia de rescate del sector financiero.

En Alemania y Bélgica están costando dinero a los contribuyentes y en Irlanda es pronto para evaluar su experiencia. Los directivos reconocen que no consolidarán beneficios pronto, aunque parece que el banco malo está teniendo efectos positivos sobre la reestructuración del mercado inmobiliario. Pero en todo caso hay que destacar que en Irlanda se actuó mucho antes que España (que está cometiendo el mismo error de retrasar soluciones que llevó a Japón a una larga depresión) y que se establecieron garantías y cláusulas de penalización a la banca si no se obtienen beneficios que de momento no parece que estén previstas en España.

En resumen: es muy ingenuo creerse que, tal y como está prediseñado, el banco malo que va a crear el Gobierno obligado por las autoridades europeas es la solución a los problemas de nuestro sector financiero y de nuestra economía.

En mi opinión, se trata de otra oportunidad perdida más y de una simple imposición de la banca europea para asegurarse mejor el cobro de la deuda. Pura cirugía menor que ya no sana los daños mayores. Para salir del impasse financiero hay que pulir mucho más y mejor la creación del “banco malo”, y acabar ya con los bancos zombis que están matando a la economía española. Hay que nacionalizar, hacer responsables a los accionistas y llegar a acuerdos realistas con los acreedores que han de asumir igualmente las pérdidas asociadas a sus malos negocios, y proporcionar enseguida financiación suficiente y económica a las empresas que crean riqueza y valor para recobrar la producción de bienes y servicios y para sacar adelante lo único que puede hoy día salvar a España: más actividad empresarial y productiva de nuevo tipo en la línea que Vicenç Navarro, Alberto Garzón y yo avanzamos en nuestro libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España (Editorial Sequitur 2011).

Publicado por Crónica el sábado, 8 de septiembre de 2012

agosto 20, 2012

EL BANCO MALO: OTRA ESTAFA A LOS CIUDADANOS. Por Carlos Sanchez Mato. «Plataforma por la Nacionalización de las Cajas de Ahorro»

Iturria: quiendebeaquien.org – Carlos Sanchez Mato – 2012/08/08

El ministro de Economía y Competitividad Luis de Guindos acaba de anunciar recientemente la próxima aprobación de disposiciones legales en las que “se establecerán las líneas generales de funcionamiento de las compañías de gestión de activos”. Podemos esperar sin lugar a dudas que en el Consejo de ministros que tendrá lugar el 24 de agosto se pondrá en marcha el “banco malo”. El Memorándum de Entendimiento rubricado por España con los países integrantes del Eurogrupo, obliga a tener plenamente operativo este instrumento en el mes de noviembre de este año y para ello es imprescindible la articulación legal previa.

La nueva rectificación del actual Gobierno (cuyos miembros se manifestaron contrarios a su implantación tanto en la oposición como en su actual responsabilidad) supondrá inyectar dinero público a las entidades financieras a cambio de sus “activos tóxicos”. En resumen, la operación consistirá en la adquisición créditos en situación de difícil cobro y activos inmobiliarios (viviendas y suelo) por parte del banco malo a cambio de la entrega a los bancos de liquidez inmediata que les permita mejorar su actual situación. La clave a la hora de evaluar el coste de la operación para el erario público, es el valor de transmisión de los activos. Si el banco malo los adquiere al valor “inflado” que actualmente tienen en el balance de las entidades, será éste (es decir, todos nosotros) el que asuma la totalidad de las pérdidas derivadas de su futura enajenación. Sin embargo, no podemos hacernos ilusiones en el que caso de que la opción adoptada contemplara que los activos fueran adquiridos al valor actual de mercado de los mismos. Si fuera esa la decisión, aflorarían mayores pérdidas en las entidades bancarias que en el marco del “rescate” también se ha acordado que tendrían que ser afrontadas por el sector público. En definitiva, sea cual sea la opción finalmente adoptada, gana la banca y perdemos los ciudadanos.

A falta del diseño concreto que salga del poder ejecutivo, el banco malo dispondría de 10 años para vender o recobrar los activos tóxicos en él aparcados. Actuaría como una entidad “liquidadora de activos” a la que se inyectaría un capital inicial que provendría de la línea de liquidez firmada con el Eurogrupo. El capital inicial podría ascender hasta un importe de 25 mil millones de euros pero esa cantidad es absolutamente insuficiente para resolver el grave problema oculto en el balance de los bancos (309 mil millones de euros solo en el sector inmobiliario para los que existen 70 mil millones de euros de provisiones).

Por ese motivo, a partir de ahí, actuaría como un banco tradicional emitiendo deuda y utilizando esos bonos emitidos para pagar los activos adquiridos a las entidades. Con estos bonos, siempre y cuando el Banco Central Europeo los acepte como garantía, los bancos obtendrían liquidez para aliviar su extrema necesidad. Además de la socialización de las pérdidas que no podemos consentir, la evidencia económica muestra que esta medida en los términos en la que está planteada no servirá para solucionar el problema que tienen las entidades bancarias. Utilizar deuda (aunque sea emitida desde este nuevo banco malo) para resolver un problema de sobreendeudamiento garantiza un nuevo fracaso.

Una vez más se trata de una operación de salvamento en toda regla de las entidades bancarias utilizando para ello el dinero público e intentando disimular sobre “el pequeño detalle de quien pagará la fiesta”. No hay que ser muy listos para pensar que la factura no estará a cargo de los responsables de la quiebra sino de los ciudadanos

Carlos Sánchez Mato
Plataforma por la Nacionalización de las Cajas de Ahor
ro

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