Posts tagged ‘Banco Central Europeo’

julio 3, 2012

Salarios en Grecia se redujeron un 50 % desde 2009, según estimación sindical

Iturria: Expansion.com – 2012/06/02

Atenas, 2 jul (EFECOM).- El salario neto de los griegos se ha reducido a la mitad respecto al que cobraban en 2009 a causa de los recortes y el aumento de impuestos aplicados en los últimos tres años de crisis económica.

Esta es la estimación de Savas Robolis, profesor de Economía de la Universidad Panteón de Atenas y director del Instituto del Trabajo, un centro de estudios económicos ligado a los sindicatos, en sus declaraciones de hoy a la radio Vima 99,5.

Además alertó de que las medidas requeridas por la llamada troika (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea), encargada de vigilar las reformas exigidas al gobierno griego a cambio del segundo plan de rescate (130.000 millones de euros), podrían suponer un descenso de sueldos de un 15 % adicional hasta 2014.

Grecia se halla en su quinto año consecutivo de recesión, lo que ha provocado el cierre de miles de negocios y empresas y un aumento considerable del desempleo.

La tasa de paro ha pasado de ser menor al 10 % en 2009 a superar el 21 % según los últimos datos oficiales.

Sin embargo, Robolis cree que si se añade el desempleo no registrado, esta cifra se elevará hasta el 24 % de la población activa a finales de este año.

Por otro lado, hoy se hizo publico que dos tribunales han declarado “inconstitucionales”, “contrarios a la Convención Europea de Derechos Humanos” y “contrarios a las convenciones internacionales del trabajo” los recortes de salarios de los empleados públicos llevado a cabo en 2010 y en 2012.

El salario de los funcionarios, por exigencia de la troika, ha sido rebajado una media del 30 % en los últimos dos años.

La decisión de los tribunales, que deberá ser ratificada o refutada por instancias más altas de la Justicia griega, se opone a la decisión del Consejo de Estado, que había autorizado al gobierno ha llevar a cabo los recortes pues en su opinión, no contravienen la carta magna del país.EFECOM

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abril 10, 2012

“O hay una movilización ciudadana o a España le esperan 10 o 15 años de crisis”

Iturria: farodevigo.es – 2012/04/09

Éric Toussaint – Presidente del Comité para la Condonación de la deuda del Tercer Mundo.
El historiador y politólogo belga participa hoy en el arranque de la Semana de Filosofía.

Susana Regueira – Pontevedra “Una gran parte de la deuda de países como España es ilegítima, dado que procede de una política que favoreció a una ínfima minoría de la población en detrimento de una aplastante mayoría de ciudadanos, así que tenemos que auditar esas deudas con participación ciudadana y anular todo lo ilegítimo; de lo contrario, las víctimas de la crisis seguirán sufriendo una doble condena en beneficio de los culpables, los banqueros”, señala Éric Toussaint. Es uno de los expertos convocados a la Semana Galega de Filosofía para debatir sobre las posibles salidas para una Europa en plena asfixia financiera.

—¿Se están aplicando en la Unión Europea las recetas que ya se utilizaron en América Latina en los años ochenta?

—Si, por supuesto es posible esa comparación: en Europa claramente estamos en una situación tipo finales de los años ochenta, comparable también a la década de los noventa en América Latina, es decir las deudas públicas han aumentado de modo importante y constituyen el pretexto para una nueva ofensiva neoliberal de austeridad totalidad, es decir represión del gasto pública y represión salarial, congelación al menos pero en varios países reducciones fuertes. En Grecia se acaba de reducir en un 22% el salario mínimo legal y para los jóvenes en un 35%, una austeridad brutal. Y la situación también es comparable porque a la población latinoamericana le costó diez años sacar la conclusión de que este tipo de políticas son totalmente nefastas, que no se puede seguir con el neoliberalismo. Y a partir del inicio de los 2000 hubo cambios políticos muy importantes en Venezuela, Brasil, Argentina con la sublevación popular de 2001… También Bolivia, Ecuador y Uruguay, así que mi pregunta es ahora: ¿Nosotros cuantos años vamos a tardar en liberarnos de estas políticas neoliberales?

—¿Ningún ajuste hará que se salga de la crisis?

—No, se profundiza en ella, con la reducción del gasto público y una reducción del poder de compra de las mayorías sociales por supuesto no hay una salida a nivel económico, no hay posibilidad de tener crecimiento porque no hay mercados de exportación.

—Pero la lógica es: reducción del gasto público para buscar equilibrio fiscal y reducción del poder de compra de los trabajadores para ser competitivos en los mercados externos.

—Pero resulta que no funciona porque todos lo hacen, en Estados Unidos también hay crisis y no hay mercado, así es que las exportaciones de los países europeos son limitadas, incluso para el campeón de las exportaciones que es Alemania, porque Alemania se va a empezar a encontrar problemas en mercados de exportación.

—¿Qué opinión le merecen las medidas adoptadas en España?

—España está siguiendo el camino de Grecia, Portugal e Irlanda, a su ritmo pero es el mismo camino, ya con la política de Zapatero y ahora empeorada o radicalizada todavía más hacia el neoliberalismo por el gobierno del PP, está claro que el camino elegido es más austeridad en los dos o tres años que quedan, más paro y seguramente más reacciones o explosiones sociales. Ya el 29 de marzo hubo algo de esa participación popular pero veremos en los meses y años que vienen, de todos modos si seguimos con este tipo de políticas no lo dude, tenemos crisis para diez o quince años.

—¿Es optimista sobre si es posible huir de estos nuevos órdenes o el FMI, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio nunca lo permitirían?

—No les va a gustar, pero no se plantee que no lo van a permitir porque es que no tienen el poder de impedir o de prohibir un cambio, en realidad la fuerza de estas instituciones viene de la docilidad de los gobiernos, cuando un gobierno decide romper con la lógica impuesta por el FMI en realidad el FMI no tiene realmente poder de represalia. En esto también el ejemplo de América Latina también es interesante: por supuesto hay diferencia entre España y Argentina, pero tampoco Argentina es un país de los más pobres de América Latina, es un país de unos 40 millones, con industria, condiciones de vida que eran de un cierto nivel medio, y se implementaron políticas neoliberales muy duras en los 90 con Carlos Menem, privatizadoras, vino después un gobierno de centro de De la Rúa, que profundizó en esa política, hubo una rebelión popular, cinco presidentes en tres semanas y luego el gobierno anunció la suspensión del pago de la deuda por cien mil millones de dólares, la más alta suspensión de pagos de deuda de la historia. Y sin pedir permiso al FMI y a los acreedores.

—¿Y el resultado?

—La situación en Argentina continuó siendo difícil en 2002 porque ya llevaba 33 meses en recesión pero gracias al no pago de la deuda y a políticas sociales de aumento del gasto público, de aumento de las ayudas a los desempleados y a su movimiento, el movimiento piquetero, hubo una situación de relanzamiento de la actividad económica, de modo que Argentina desde 2003 hasta hoy en día registra un 8% anual de crecimiento económico, sin emitir deudas en los mercados financieros… Es una política diferente, no voy a decir revolucionaria ni para mi es un modelo, pero demuestra al menos que un país puede romper con esa lógica dominante y tener éxito económico y social.

—¿Deberían seguir países como Grecia, Portugal o España esos ejemplos?

—Para mi si, España tendría que evitar a toda costa las condiciones impuestas por la troika (en alusión a la UE, el FMI y al Banco Central Europeo), implementar otras políticas, lo que implica negarse a asumir deudas privadas. España tenía una deuda pública que llegaba al 60% del Producto Interior Bruto, de las deudas públicas más bajas de la UE cuando Alemania supera el 80%, España estaba con una deuda pública controlada, bastante pequeña, y ahora ya asciende al 82% del PIB por haber llevado a cabo una política neoliberal y haber empezado a asumir el costo del rescate de las grandes empresas inmobiliarias, de bancos y cajas de ahorros. Claro que era necesario proteger los depósitos de los ahorradores, pero no socializando deudas privadas. A su pregunta de antes de si soy optimista le diría que no es ser optimista o pesimista, sino que la única solución es una movilización ciudadana, prolongando el movimiento de los indignados del pasado año, tomando las plazas y exigiendo una política que proteja los derechos económicos y sociales de la población. Y si esa solución tarda tendremos una profundización de la crisis: o una solución que venga de la movilización ciudadana o a España le esperan diez o quince años de crisis.

La 29 Semana reúne a 15 especialistas para repensar Europa
El reparto del poder económico y político en Europa, la crisis del estado-nación, el papel de las oligarquías económicas, la crisis de las democracias o el desafío cosmopolita son algunos de los temas que debatirá a partir de hoy la vigésimo novena Semana Galega de Filosofía.
El congreso internacional abrirá supuestas a las 10,30 horas en el auditorio de NovacaixaGalicia en un acto encabezado por el alcalde, Miguel Fernández Lores, y el coordinador del Aula Castelao (organizadora de la Semana), Carlos Calviño.
El simposio lleva por título este año “Filosofía y Europa” y reunirá durante cinco días a 15 ponentes procedentes de distintos centros de investigación, universidades, academias y también de movimientos sociales.
Jacobo Muñoz Veiga, catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense, será el encargado de pronunciar la lección inaugural, “La herencia de Europa: crisis y conflicto”. Su intervención centrará la sesión de la mañana, tradicionalmente la más filosófica y pensada para los matriculados en el congreso.
En la jornada de tarde, de 17 a 19,30 horas, intervendrá la primera de las ponentes invitadas a analizar el caso de Galicia. Será Ana Miranda, europarlamentaria nacionalista y vicepresidenta de la Alianza Libre Europea (ALE), que disertará sobre “Galicia en las instituciones europeas”. Finalmente, la sesión inaugural concluirá con la conferencia de Éric Toussaint a partir de las 20 horas sobre “Poder político y poder económico en Europa”.

abril 10, 2012

No hay alternativa: la banca siempre gana

Iturria: Rebelion.org – 2012/04/09

Este parece ser el credo neoliberal que, a fuerza de repetirlo, empieza a calar en las mentes y la capacidad de concebir el mundo: No hay otra alternativa. TINA, las siglas en inglés de “There is no alternative” (no hay alternativa), se popularizaron en los años ochenta por ser una de las frases más utilizada por Margaret Thatcher en sus discursos, para señalar que no había ninguna alternativa al camino que ella había emprendido con sus políticas neoliberales.

Nos dicen que no hay alternativa al Plan de Ajuste de Montoro. Que los Ayuntamientos no tienen otra forma de pagar la deuda a sus proveedores, a las pequeñas y medianas empresas que han realizado servicios sin cobrarlos aún, si es mediante el plan de ajuste que nos impone el Partido Popular. Un plan en el que se nos presta dinero al 5%, a través de los bancos, a los que se lo hemos dado al 1% a través del Banco Central Europeo. La banca siempre gana: en este caso 4.000 millones de euros limpios con este plan Montoro, más unas comisiones de unos 800 millones de euros, que les servirán para aumentar los beneficios de sus accionistas.

Es más, también se quedará con el dinero destinado a proveedores si éstos tienen deudas pendientes, por lo que parte de esos 35.000 millones que ha adelantado el Gobierno para el plan de ajuste, una vez más nunca llegarán a las pymes y los autónomos, que son los que más necesitan liquidez, quedándose directamente la banca con ellos.

Nos dicen que no hay alternativa a las exigencias que conlleva este Plan de Ajuste de Montoro. Que los Ayuntamientos tienen que emprender recortes y privatizaciones de servicios públicos, aumentando las tasas que pagan quienes los reciben: centros de educación infantil, centros de día para personas mayores y dependientes, servicios culturales y deportivos, etc. Sólo así recibirán el préstamo para pagar su deuda. Si se niegan, les aplicarán el famoso “efecto Mateo”: incluso los escasos recursos que les corresponde del Estado, les serán quitados. La “banca” siempre gana. En este caso las grandes empresas y multinacionales del ramo. Ya lo dijo el Ministro Montoro refiriéndose a este Plan de Ajuste: “este plan beneficiará principalmente a las grandes empresas españolas y multinacionales relacionadas con la sanidad, las políticas sociales y la educación, despejando su futuro y su presente”.

En esta situación ya no deja de sorprendernos, o de indignarnos, que el pago por intereses a los bancos de la deuda va a aumentar de nuevo en 2012 hasta alcanzar los 28.848 millones de euros, más que la cantidad a recortar en estos presupuestos, lo más brutales de la historia. Esto es uno de los indicadores que refleja la esencia del capitalismo: tenemos que pagar, para aumentar el negocio de los bancos y de los grupos financieros, más dinero que lo que suponen los recortes en educación, sanidad, cultura, investigación, subsidios de desempleo, ayuda al desarrollo y servicios sociales para toda la población española. Unas entidades financieras que hemos tenido que rescatar de la quiebra provocada por ellos mismos con casi dos billones de euros. Es el mundo al revés.

Porque para poder cumplir el mandato constitucional, aprobado por el PP y el PSOE el año pasado, de pago de la deuda, el Gobierno ha recortado un 4,3% el gasto social. Las partidas más afectadas en los nuevos Presupuestos Generales del Estado para el 2012 son las relativas a Educación, un 21,9%; Fomento del empleo, un 21,3%; Servicios Sociales y Promoción social, caen un 15,7%; Cultura, un 15,1%; Sanidad, un 6,8%. La gestión y administración de la Seguridad Social experimenta una rebaja del 62,7%, la Investigación y el Desarrollo pierden un 25,6%, etc., etc.

TINA apareció también en la reformas laborales del PSOE y del PP, cuando se hablaba de que era el “único camino posible” para crear empleo; la reforma de las pensiones o en el recorte de gasto social, o en las multimillonarias ayudas al sistema financiero que había que dar para evitar su colapso. En todos estos casos la argumentación era similar: la inevitabilidad de hacer este tipo de reformas “inaplazables” y la ausencia de alternativas a la medida tomada. Siempre el diagnóstico ha sido el mismo, ya fuese para “transmitir confianza” a los mercados, otras para mejorar nuestra “flexibilidad” laboral, otras para ser “más competitivos” y otras para volver a la “senda del crecimiento y del empleo”. Y a la vez, nunca aparecía en el debate otras posibilidades como fomentar un reparto de la riqueza diferente, realizar políticas fiscales progresivas, o cuestionarnos nuestro modelo de desarrollo para avanzar hacia formas de vida más austeras y sencillas.

De tal forma que este credo neoliberal se ha convertido en el “mito” más extraordinario de la ciencia económica: “es difícil encontrar otro caso donde los hechos contradicen tanto una teoría”. El Gobierno, el BCE y el FMI no tienen nada que decir cuando su «modelo neoliberal» salta por los aires, como en Irlanda o Grecia. Argumentan que se debe a que no se ha profundizado suficiente en estas recetas. Que hay que cavar aún más hondo.

La repetición constante en todos los medios de comunicación de este catecismo por casi todos los políticos y políticas, tanto de derecha como de izquierda socialdemócrata, le confiere una tal carga de intimidación que ahoga toda tentativa de reflexión libre, y convierte en extremadamente difícil la resistencia contra este nuevo oscurantismo.

Al final, como conversos que son a la nueva fe, no ofrecen ni pueden ofrecer una defensa empírica del mundo que están construyendo. Por el contrario, ofrecen, o más bien exigen, una fe religiosa en la infalibilidad del mercado, en donde vemos, una y otra vez, que la banca siempre gana.

Este “economía de saqueo” es, ni más ni menos, que el robo permitido e institucionalizado de la riqueza mundial, para poner en manos de los mercados (que tienen nombre y apellidos: la banca y los grupos financieros ligados a ella) lo que pertenece a miles de millones de personas, y que en cada país tendrá sus propias y terribles consecuencias en forma de tragedias sociales y dramas humanos, como acabamos de ver en el suicidio de un jubilado sin recursos en Grecia. Eso es, no obstante, lo que siempre ha sido, y siempre será el capitalismo, solo que ahora sin ningún tipo de complejos ni subterfugios.

abril 9, 2012

¿Quién define la confianza de los mercados financieros?

Iturria: Publico.es – 2012/04/05

– Vicenç Navarro
Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

El argumento más frecuentemente utilizado por el gobierno Rajoy para justificar los enormes recortes de gasto público en España es la necesidad de “recuperar la confianza de los mercados financieros”, la frase más utilizada por todos los proponentes de las políticas de austeridad. De ahí que debería ser un motivo de gran atención mediática averiguar cómo se define tal supuesta confianza de los mercados, y quién tiene el poder de definición. Es sorprendente, en este sentido, la escasa atención mediática sobre estos puntos.

El indicador más frecuentemente utilizado para medir tal confianza de los mercados son los intereses que el Estado debe pagar para poder vender su deuda pública. A mayor desconfianza, mayores los intereses, y viceversa. A mayor confianza, menores intereses. Pero, ¿quién define los intereses? La respuesta conforme a la ortodoxia neoliberal es que son los “mercados”. Pero, como toda ortodoxia, ésta se basa en fe más que en evidencia. Ésta muestra que, en general, son las agencias de valoración de bonos las que, con sus evaluaciones, guían el comportamiento de tales mercados financieros. En realidad, uno de los instrumentos más valiosos que tienen las instituciones financieras (tales como los bancos, las compañías de seguros y los fondos de alto riesgo) que intervienen en el supuesto mercado, son las agencias de evaluación de los productos financieros (en inglés Credit Rating Agencies) que, en teoría, valoran tales productos –como los bonos públicos de los Estados- y dicen a las instituciones financieras si vale la pena invertir en ellos o no. Cuando una de tales agencias valora negativamente los bonos públicos de un Estado, éste tiene que aumentar los intereses de tales bonos a fin de hacerlos más atractivos para las instituciones financieras. Es lo que se llama “recuperar la confianza de los mercados”.

En teoría, tales agencias podrían justificar su existencia si su trabajo fuera independiente, objetivo y creíble. Pero no es así, tal como lo demuestra la evidencia acumulada. Estas agencias son meros instrumentos de aquellas instituciones que, en gran parte, las financian. De ahí que siempre valoren muy positivamente los productos de las instituciones que les financian (sean bancos, compañías de seguro, u otros) mientras que valoran negativamente a ciertos productos si ello favorece los intereses de tales instituciones financiadoras. De nuevo, la evidencia de ello es abrumadora. Esto fue reconocido por el vicepresidente de una de ellas, la famosa Moody’s, que tras dejar la compañía, declaró a la Comisión Federal de EEUU encargada de analizar las causas de la crisis  financiera, que lo más importante para tal agencia no era la objetividad en sus estudios del valor de los productos financieros sino la satisfacción de sus clientes que financiaban tales estudios (citado en el artículo de John Ryan “Do we need Credit Rating Agencies?” en Social Europe Journal. 16.03.12). Más claro imposible.

Para comprender y predecir sus valoraciones basta conocer quiénes les financian. Así, en EEUU, ha habido una campaña promovida por Wall Street, el centro financiero de EEUU, que tiene como objetivo desacreditar la deuda pública del gobierno federal como manera de forzar recortes en la Seguridad Social y privatizar las pensiones y los programas sanitarios a las personas de la tercera edad. Con la ayuda de los medios afines, Wall Street ha estado promoviendo tal mensaje a través de sus agencias de valoración, devaluando su valoración de los bonos públicos federales. (Antonio Caño en sus sesgados informes sobre EEUU –ver El País de 18.03.12- también transmite este mensaje sobre la deuda pública federal de EEUU). Tales bonos, sin embargo, no tienen ningún problema. Prueba de su salud es que los bonos federales tienen los intereses más bajos de la OCDE (el club de países más ricos del mundo). Si tuvieran problemas, tendrían intereses elevados. La desvaloración de los bonos del Estado federal por parte de tales agencias no tuvo ningún impacto, excepto desacreditar en EEUU todavía más a tales agencias, incluso más de lo que ya lo estaban. Un tanto semejante ocurrió con la devaluación de los bonos públicos del Estado francés, valoración que respondía a una campaña encaminada a penalizar al gobierno francés por su petición de establecimiento de una agencia pública europea que las sustituyera.

El gobierno español, sin embargo, raramente las criticó. Antes al contrario, la ministra de Economía y Hacienda del gobierno Zapatero, Elena Salgado, las alabó, y se opuso al establecimiento de las agencias públicas europeas. Su docilidad hacia tales agencias privadas era sorprendente en una ministra de un gobierno socialista. Su temor (algunos dirían pánico) a antagonizarlas llegó a niveles extremos. Un tanto semejante ocurre con el actual ministro de Economía y Competitividad Luis de Guindos, que fue el director en España del Banco Lehman Brothers que, al colapsar debido a sus prácticas especulativas, creó la crisis financiera. Su obediencia a los mandatos de tales agencias es absoluta.

¿Por qué no se las ignora y se crea una agencia pública europea?

La evidencia de que tales agencias son meros instrumentos de las instituciones financieras hace que se haya estado explorando el desarrollo de agencias públicas de valoración que sean más objetivas y más creíbles que las actuales. El Parlamento Europeo ya ha recomendado el establecimiento de tal agencia. Predeciblemente, la mayor fuerza opositora procede del capital financiero que las financia y sostiene y, como no, del Banco Central Europeo que, como he indicado muchas veces, no es un banco central, sino un lobby de la banca. La avalancha de lobbies intentando que no se constituya esta entidad pública es abrumadora, y es probable que no se apruebe. Y así estamos.

En Estados Unidos, sin embargo, se ha aprobado una ley –The Dodd Frank Act- que elimina la regla que instruía hasta ahora el deber de las pensiones publicas, así como de los bonos públicos, de vender sus activos valorados negativamente por tales agencias. Esta regla les dio un enorme poder que ahora desaparecerá. Nada de esto está pasando en la UE, cuyas instituciones, incluyendo el Banco Central Europeo, continúan considerando tal evaluación como criterio de valoración de la deuda pública. Y ello ocurre a pesar de que la motivación política de tales agencias es obvia si se mira cómo se creó el llamado “problema de la deuda pública” que se inició en Grecia, cuando el Presidente socialista, George Papandreu anunció que la deuda pública griega era mayor que la anunciada por el gobierno conservador anterior. En teoría, tal declaración del Sr. Papandreu parecería “haber descubierto” que las cuentas del Estado no eran correctas. Pero, en realidad, la falta de credibilidad de las cuentas griegas era bien conocida antes de que el Presidente Papandreu lo indicara. Ya en 2004, la Oficina de Estadísticas de la UE –Eurostat-había indicado que las cuentas del Estado griego no eran creíbles, lo cual no fue obstáculo para que las agencias de valoración mantuvieran la evaluación positiva de la deuda pública griega. Fue al anunciarlo el Presidente Socialista cuando se cambió la evaluación, pasando a ser negativa, iniciándose la cascada de valoraciones negativas, primero Grecia, después Portugal, y más tarde España e Italia. ¿Cómo es que las agencias habían valorado positivamente la deuda publica de todos estos países y sólo hasta aquel momento se cambió de valoración positiva a negativa? Y la respuesta es fácil de ver si uno deja de creer en el dogma liberal. Fue el intento del capital financiero de crear la crisis de la deuda pública, de cuya especulación ganó pingües beneficios.

Lo que pasó en Grecia había pasado antes en EEUU. Recordemos que en EEUU tales agencias valoraron muy positivamente los productos de los bancos estadounidenses (incluido el Lehman Brothers del Sr. Luis de Guindos, actual Ministro de Economía), que colapsaron el día después de que les dieran matrícula de honor. En ambos casos, en las dos vertientes del Atlántico, su comportamiento fue el que respondió a los intereses del capital financiero. El famoso “problema de la deuda pública” fue y continúa  siendo un problema artificial, creado, en parte, por las agencias de valoración, para obtener los intereses de aquellas instituciones que las financian. El hecho de que se haya creado este problema (un problema que es falso) se debe a que a los bancos les ha ido muy bien con la existencia de tal problema. Así de claro.

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