Posts tagged ‘Alemania’

octubre 24, 2012

Uno de cada 5 alemanes vive en la pobreza

Iturria: diario-octubre.com – 2012/10/24

Uno de cada cinco ciudadanos en Alemania vive en condiciones de pobreza o está al borde de la marginalidad social, ha informado este martes La Oficina Federal de Estadística (Destatis).

Una quinta parte de la población alemana, alrededor de 16 millones, se ve limitada a pagar el alquiler u otras cuentas y no puede permitirse al menos una comida completa cada dos días o irse de vacaciones.

Sin embargo, solo el 5,3% se siente “verdaderamente” pobre y marginado, según informa el estudio de “Vivir en Europa 2011″.

Según el organismo alemán con sede en Wiesbaden (suroeste) que realizó su encuesta en unos 13.500 hogares alemanes, la cifra demuestra un incremento del 0,2 por ciento en comparación con el año pasado.

Asimismo, el 21,3% de mujeres sufre de pobreza y el 18,5% de los hombres.

La oficina establece como nivel de pobreza o al borde de marginalidad la cuota mensual de 952 euros.

Esos datos se suman a un informe del ministerio germano de Trabajo que reveló una creciente brecha social en la economía más fuerte de Europa.

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octubre 16, 2012

Otras medidas frente a la crisis

Iturria: Juan Torres López – 2012/10/16

Un estudio reciente del investigador del DIW (Deutsches Institut für Wirtschaftsforschung) de Berlin, Stefan Bach (Capital Levies—A Step Towards Improving Public Finances in Europe. DIW Economic Bulletin 8.2012), comenta algunas soluciones que podrían permitir hacer frente a la crisis con más éxito que las medidas de austeridad que se vienen tomando en Europa. En concreto, se refiere al establecimiento de impuestos extraordinarios sobre la población de rentas más elevadas, algo que en España venimos proponiendo también diferentes economistas críticos.

Según los datos que proporciona para el caso alemán, un impuesto sobre el 10% de las personas de mayores ingresos (que en Alemania concentran las dos terceras partes de la riqueza) proporcionaría ingresos equivalentes al 9% del Producto Interior Bruto. Y, según sus estimaciones, este último porcentaje podría ser aún mayor en los países del sur de Europa, como el nuestro.

Eso significa que por esta vía, evidentemente más equitativa y mucho menos dañina para la actividad productiva, para el empresariado que crea empleo y para el conjunto de la sociedad, incluso se podrían obtener más recursos que los que se ahorran con los recortes que se vienen produciendo y que, en lugar de salvarla, están provocando que la economía se venga abajo.

Se trata a mi juicio de una alternativa que se debería considerar con urgencia en un país como el nuestro que se ha puesto a la cabeza de la desigualdad en Europa y en donde el número de millonarios así como la riqueza de sus grandes fortunas crece sin cesar y paralelamente al deterioro de la economía y de las condiciones de vida de la mayoría de la población.

Que nadie diga, pues, que no hay alternativas.

octubre 15, 2012

España es el país con mayor desigualdad social de la eurozona

Iturria: vamosacambiarelmundo.org / Cristina Delgado  y Amanda Mars – 2012/10/12

– La diferencia de ingresos crece por quinto año consecutivo

– El paro y la crisis hacen mella en la brecha entre los más ricos y los más pobres.

Siempre ha habido ricos y siempre ha habido pobres en España. Pero nunca en los últimos años la distancia entre unos y otros fue tan grande. Ni la diferencia de ingresos tan amplia. La tasa de paro ha hecho mella en los ingresos de las familias. Más de 1,7 millones de hogares españoles, según la última Encuesta de Población Activa, tiene a todos sus miembros en paro. Y solo el 67% de los registrados en las oficinas de empleo reciben alguna ayuda o prestación del Estado. Como resultado, España ocupa una de las posiciones más preocupantes en las estadísticas que miden la desigualdad social y se ha convertido, por primera vez, en el país de los Veintisiete con mayor distancia entre las rentas altas y las bajas.

En España la brecha económica ha superado siempre la media de los socios del euro, al menos desde que arrancan las series estadísticas de Eurostat, en 1995. Pero se mantenía estable. Hasta que la crisis atacó con virulencia y la brecha comenzó a crecer hace cinco años. El llamado coeficiente Gini, que mide la diferencia de ingresos de un país, es una clara muestra de ese cambio. Si la estadística arrojara un cero, significaría que en ese país hay una igualdad perfecta. El 100 sería la desigualdad más absoluta. España sacó en 2011 un 34. El nivel más alto desde que hay registros.

De momento solo 16 países han facilitado sus datos para la estadística Gini de 2011. Pero de entre los que lo han hecho, solo uno supera a España: Letonia, con un 35,2. Cada vez más lejos queda Alemania, con el 29 (y donde además la distancia de ingresos se ha reducido en los últimos años) o Noruega, con el 22,5. Aunque este país no es socio del euro ni miembro de la UE, Eurostat recoge también sus estadísticas.

Y no es esta la única estadística que muestra que la desigualdad está creciendo en España. Otro de los indicadores recogidos por Eurostat, el llamado ratio 80/20, establece una relación entre el 20% de la población que más ingresa y el 20% de la que menos ingresa. Los valores más altos indican mayor desigualdad. Y aquí España bate récord: saca un 7,5. Es la nota más alta de los Veintisiete, que obtuvieron de media un 5,7. Ni Letonia en este caso supera a España, ya que se quedó en 2011 en el 7,3. Alemania tiene un 4,6. En Noruega baja al 3,3.

La losa del paro y los recortes salariales

La destrucción de empleo, el fin de las prestaciones y las rebajas de sueldos han castigado las ganancias. “Hay países como Lituania o Letonia que, aunque también tienen índices de desigualdad elevados, al menos remontan en 2011. España no se beneficia de ese avance”, lamenta Antonio Márquez, profesor de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la Universidad de Málaga. Apunta, sin embargo, a que al menos el crecimiento de los indicadores se ha frenado, ya que el escalón fue más amplio entre 2009 y 2010. “Pero lo preocupante es el desastre que puede llegar en unos años. Veremos el efecto del enorme desempleo juvenil actual y de los problemas de formación que arrastra España. Eso puede hacer que el escalón sí sea tremendo”, advierte

El aumento de la brecha social es un fenómeno global sobre el que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) encendió las alarmas a finales del año pasado: la distancia entre ricos y pobres se encontraba en 2008 (últimos datos analizados) en el nivel más alto de los últimos 30 años debido sobre todo a la cada vez mayor diferencia salarial. No se trata siempre de una consecuencia de las crisis, las desigualdades también crecen en la bonanza debido, según el organismo, a que desde mediados de los 90 las políticas correctoras como los impuestos y los servicios sociales han perdido poder de redistribución de riqueza.

El aumento de la desigualdad en España

La riqueza de los hogares españoles baja un 18,4%

EP

Las familias españolas han sufrido hasta mediados de 2012 una pérdida de riqueza del 18,4% respecto al año anterior, lo que r

epresenta la caída más acusada registrada entre las economías de la zona euro, especialmente perjudicadas por las adversas condiciones económicas producto de la crisis de la deuda soberana y la apreciación del dólar respecto al euro, según refleja un informe sobre la riqueza mundial elaborado por Credit Suisse.

En términos absolutos, el importe agregado del empobrecimiento de los hogares españoles sumó 177.000 millones de euros, sólo por detrás de la pérdida de 286.000 millones de los hogares italianos y por delante de la caída de 148.000 millones de Francia y de 50.000 millones en Alemania.

octubre 14, 2012

No es nuestra deuda y No es nuestro rescate

Iturria: Quiendebeaquien.org /Alberto Garzón Espinosa – 2012/10/14

Según los datos del Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus siglas en inglés) el sistema financiero español tiene a comienzos de 2012 un total de 571.519 millones de dólares en deudas pendientes de pago con otros bancos internacionales. No obstante, esta cifra es bastante inferior a la que se daba a finales de 2010 cuando la deuda total alcanzaba los 706.065 millones de dólares.

La mayor parte de esta deuda actual del sistema financiero español tiene su contraparte en los bancos alemanes (139.191 millones) y bancos franceses (115.261 millones), los cuales juntos poseen casi el 45% de la deuda total. Es decir, los bancos alemanes y franceses son los principales acreedores del sistema financiero español y, en consecuencia, los principales interesados en que las deudas se devuelvan.

Estos datos explican en gran parte el llamado “rescate al sistema financiero español”. Este “rescate” únicamente consiste en proporcionar recursos al sistema financiero español para que pueda hacer frente a sus deudas, aplicando como condición duros procesos de reestructuración interna. Así, y como tuve oportunidad de recordarle al ministro de economía hace unas semanas, no se trata realmente de un rescate al sistema financiero español sino de un rescate al sistema financiero alemán y francés. Porque determinados componentes de nuestro sistema financiero son recortados por el camino, tales como los trabajadores, los accionistas e incluso los estafados por las acciones preferentes.

Pero hay una cuestión aún más interesante desde el punto de vista de la economía política y que emerge cuando hacemos dos preguntas que van al corazón del problema: ¿debemos pagar estas deudas? y ¿son estas nuestras deudas?

Cualquier economista liberal se aterrorizará al pensar que hay quien propone no pagar e incluso no asumir como propias estas deudas. Puede ser que hasta los no economistas valoren muy negativamente la falta de moral de quien reniega de un compromiso asumido previamente. Pero lo cierto es que ni las deudas se pagan siempre –la historia económica está llena de siglos de impagos y reestructuraciones de deuda- ni las deudas han de ser asumidas por partes que no fueron las mismas que contrajeron el préstamo –el concepto de deuda odiosa o ilegítima-.

El liberalismo económico siempre ha sido una ideología justificativa de determinadas políticas económicas, pero poco consistente en la práctica. De hecho, lo verdaderamente liberal sería asumir que dado que los bancos españoles están en quiebra –y no pueden pagar por si mismos sus deudas- aquellos que les prestaron también habrían de sufrir pérdidas por haber hecho una inversión ruinosa. De otra forma, como ocurre en la actualidad, existe el llamado riesgo moral: cualquier banco alemán puede prestar a los bancos españoles, aunque sepa que es para apostar en un casino, porque saben que siempre serán rescatados.

La cuestión no puede analizarse, en consecuencia, en términos microeconómicos. Ha de estudiarse el contexto macroeconómico e institucional para poder dar una respuesta satisfactoria y eficiente a este problema tan inmenso.

Y tenemos que hacernos las preguntas adecuadas: ¿tiene sentido que los bancos alemanes que se arriesgaron prestando a bancos españoles, y ganaron tantos beneficios por ello, no tengan pérdidas ahora que se demuestra que fracasaron eligiendo a quién prestar? ¿tiene sentido, por otra parte, que las deudas de las entidades financieras tengan que ser pagadas por los trabajadores en forma de recortes sociales y económicos?

No olvidemos que la economía española tuvo una burbuja inmobiliaria, promovida políticamente por los gobiernos del bipartidismo, para poder escapar de su falta de competitividad internacional. Esto fue una especie de huida hacia delante, permitiendo que durante algunos años se creara mucho empleo y el dinero fluyera hacia los bolsillos de los empresarios de la construcción, de las empresas financieras y de los políticos corruptos. Pero ese crecimiento económico sólo fue posible gracias a que países como Alemania reciclaban sus ingresos comerciales por la vía de préstamos a la periferia europea. Es decir, el milagro español es la otra cara de la moneda del milagro alemán, y viceversa. Un modelo simbiótico en el que ambas partes se necesitan y en la que ambas son responsables en un sentido agregado. Porque una vez uno escarba en la superficie se encuentra con que los únicos que salían beneficiados de este modelo eran las grandes oligarquías de uno y otro país, con la mayor parte de la población de ambos sufriendo recortes en sus condiciones de vida.

octubre 10, 2012

1,5 millones de personas acuden a comedores sociales en Alemania

Iturria: Librered.net / Kaos en la Red – 2012/10/09

Alemania, una de las principales potencias económicas de Europa, se enfrenta a una de sus peores crisis de los últimos tiempos afectando de manera espeluznante la calidad de vida de sus ciudadanos.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en los últimos años se ha extendido la brecha entre ricos y pobres en Alemania.

El número de indigentes en el territorio germano, en paro o con trabajo precario, que acuden a los centros de reparto benéfico de comida o comedores gratuitos para indigentes, han aumentado últimamente.

De acuerdo con estadísticas oficiales, en Alemania viven unos 13 millones de pobres, y la organización asistencial ‘Deutsche Tafel’ contabiliza que en 2012 el número de personas carenciadas que acuden a estos centros benéficos en busca de comida, ha tenido un aumento de 200.000.

La nombrada organización también asegura que actualmente hay 1,5 millones de personas en el territorio alemán que acuden a los comedores sociales y cada vez hay más gente que necesita este recurso caritativo.

El presidente de la organización, Gerd Häuser, asegura que “tener trabajo ya no significa estar protegido ante la pobreza” y que “la política antipobreza ha fracasado en Alemania”.

Asimismo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) informó sobre una bajada de crecimiento de la economía mundial para 2012 y 2013, tal como es el caso de Alemania, cuya previsión se ha reducido en una y cinco décimas.

‘Deutsche Tafel’, fundada en Berlín, es un distribuidor de comida gratuita procedente de restos en buen estado de supermercados y panaderías, con más de 20 años de actividad.

agosto 22, 2012

Alemania prepara debate para ampliar la edad de jubilación de forma voluntaria hasta los 80 años

Iturria: Kaos en la Red – 2012/08/21

Esclavos para toda la vida. este es el milagro ALEMAN para sus trabajadores y trabajadoras. Libre de trabajar hasta los 80 años. LIBRE. No…si la verdad es que la impunidad reina por doquier y estos dirigentes se dan un banquete de cinismo que para que vamos a contar.

Ya en el 2011 en Estados Unidos se dio a conocer un  estudio de la organización no partidista Employee Benefit Research Institute (EBRI) que indicaba que  para los Baby Boomers y la generación X puede ser necesario retrasar su jubilación hasta los 70 o 80 para tener suficiente dinero y cubrir los gastos básicos.

Pués han leido con atención este Informe en la UE pués les ha llevado menos de un año querer aplicarlo. Lo que avanza el mundo, ehhh

Agencias/ El Mundo/ Expansión

La noticia fue publicada por El Mundo esta mañana y recogida por numerosos medios. Según informa elmundo.es, Clement propone este medida para combatir el cambio demográfico al que se enfrenta Alemania.

Alemania comenzó a aplicar la jubilación a los 67 años a partir de enero de 2012, una medida insuficiente. El exministro de Economía alemán entre 2002 y 2005 propone que la edad de jubilación sea libre “al menos hasta los 80 años” para que “quien quiera, pueda seguir trabajando a esa edad”.

“Deberíamos lanzar señales que estimulen la continuidad laboral más allá de los 70 años”, propone el ex ministro. Él mismo, a sus 72 años de edad, sigue en activo y trabaja en el ámbito del lobby energético.

“Tenemos que enfrentarnos al hecho de que es necesario que los alemanes trabajemos durante más años. Es la consecuencia lógica del cambio demográfico. Con jubilarnos a los 67 no alcanzamos. Quien quiera y pueda debe seguir trabajando hasta los 75 e incluso hasta los 80”, señala.

Agenda 2010
Con Clement como ministro de Economía, el ex canciller alemán Gerhard Schröder llevó a cabo una serie de reformas denominada Agenda 2010. Dichas reformas fueron muy criticadas por la opinión pública, que consideraba que las medidas adoptadas por el ejecutivo alemán mermaban el estado de bienestar germano.

Desde el Gobierno, no obstante, siempre se defendió que la Agenda 2010 lo que pretendía era precisamente la sostenibilidad de ese estado de bienestar.

Dos años después las reformas económicas adoptadas por Clement y Schröder son la base de la actual prosperidad del país germano, él país de la zona euro que mejor está aguantando la crisis.

julio 15, 2012

Inermes ante el golpe neoliberal

Iturria: Rosa María Artal – Comité de Apoyo de ATTAC España

La presidenta de facto de la UE, Angela Merkel, acaba de visitar su protectorado italiano. La crónica del gran Pablo Ordaz nos da cuenta de lo satisfecha que está con los progresos realizados por el tecnócrata que colocaron al mando ella y la troika (UE, BCE y FMI):

No fue de extrañar, por tanto, que Merkel dedicara encendidos elogios a “las reformas realizadas en tiempo muy breve” por Mario Monti. Unas medidas que, según las filtraciones –aunque discrepantes entre sí–, ahorrarían 3.000 millones en Sanidad llevándose por delante 216 pequeñas clínicas y eliminando 18.000 camas hospitalarias. O unos 7.000 millones cortándole el grifo a los entes locales hasta el punto de eliminar algunas provincias. O, en solo cuatro meses, una reducción drástica del monto de las nóminas prescindiendo de uno de cada 10 empleados públicos y suspendiendo las oposiciones hasta el año 2016.

Salivaba la alemana viendo cómo se van a quedar los ciudadanos sin hospitales, camas donde los hubiere, y sin Estado directamente, ése que sufragan con sus impuestos cada vez más elevados. Buen chico este Monti, para eso le nombramos. Y las víctimas están en la inopia.

De madrugada ya, el gobierno tecnócrata italiano ha aprobado las medidas: “ahorrará” -podéis traducir por robará a los contribuyentes- 26.000 millones de euros en tres años. Con las medidas anunciadas, más o menos.

Lo mejor es que Rajoy se dispone a recortar 40.000, casi, casi, el doble, echad cuentas pues. Cospedal ya ha quitado el agua mineral a los enfermos hospitalizados. Artur Mas reparte meriendas a los presos según viene el día. Pero falta lo mejor, lo que se dispone a hacer el gobierno central de Mariano Rajoy: congelar pensiones, reducir la prestación por desempleo (en el país con el récord del mundo industrializado), subir el IVA a productos de primera necesidad… Incluso han apuntado ya que les van a quitar la paga extra de Navidad a los funcionarios. A nuestros médicos, enfermeras, profesores, bomberos, y cuantos sostienen el funcionamiento de uno de los Estados con menor servicio público de Europa.

Y lo que venga, el festín ya ha empezado. Mirad a Italia. Y a Grecia por ejemplo. El diferencial con el bono alemán, tras el rescate, se sitúa en los 2.425 puntos con su bono a diez años en el 25,69%. Por su parte, Portugal tampoco se libra: su riesgo se dispara por encima de los 866 puntos al registrar su bono la cota del 10,11%. Nuestra prima también anda hoy en subida libre. Y eso lo paga quien lo tiene que pagar: los ciudadanos. Y los muy canelos -griegos, portugueses y españoles- votan neoliberal. Los dispuestos a “tragar” deben tener la certeza de que les queda mucho por engullir y que nos están obligando a los demás a su dura dieta.

Y mientras otro de los órganos ejecutores del plan, el BCE da un nuevo balón de oxígeno a los bancos.

Hay otros caminos. En la economía y en la democracia. Argentina condena a 50 años de cárcel al dictador Videla por el robo de bebés. Aquí, el PP anda muy molesto con el juez que ha imputado a la cúpula de Bankia. Que se ande con cuidado Andreu, que Garzón, la cúpula policial y el grupo de Hacienda que investigaron Gürtel ya están fuera de juego. El neoliberalismo no viene solo.

En España, algo más de diez millones de personas, el 30,2% del electorado tienen la culpa de esta situación. Quienes en toda Europa votaron esta UE azul también. Y, sin duda, todos los que callan.

La realidad existe aunque no la veamos. En la marea baja, cuando las aguas se retiran, dejan desnuda La Isla (como ésta de Asturias) con las cuevas de Alí Babá al descubierto.

julio 4, 2012

La deuda pública en Francia y en Europa. Los bancos privados se hacen ricos a costa de los ciudadanos

Iturria: Salim Lamrani , Opera Mundi.uol.com.br / Kaos en la Red – 2012/07/03

Los gobiernos europeos de filosofía liberal, simbolizados por la Alemania de Ángela Merkel, son unánimes en cuanto a la importancia que conviene dedicar al “desendeudamiento” público, aplicando políticas de austeridad.

Todos los países europeos se enfrentan al problema de la deuda que afecta severamente a las finanzas públicas. Francia, la quinta potencia mundial, tampoco se libra de la crisis que hace la felicidad de los bancos privados.

Ninguna nación europea se salva del problema de la deuda pública, aunque la gravedad de la crisis difiere de un país a otro. A un lado se encuentran los “buenos alumnos” tales como Bulgaria, Rumania, República Checa, Polonia, Eslovaquia, acompañados de los países bálticos y escandinavos, con un endeudamiento inferior al 60% del PIB. Al otro lado están los cuatro “malos alumnos”, cuya deuda pública supera el 100% del PIB: Irlanda (108%), Portugal (108%), Italia (120%) y Grecia (180%). Entre estos dos extremos se hallan el resto de los países de la Unión Europea, tales como Francia (86%), cuya deuda oscila entre el 60% y el 100% del PIB.(1)

Los gobiernos europeos de filosofía liberal, simbolizados por la Alemania de Ángela Merkel, son unánimes en cuanto a la importancia que conviene dedicar al “desendeudamiento” público, aplicando políticas de austeridad. Del mismo modo, Pierre Moscovici, a pesar de que es el ministro de Economía francés del gobierno socialista de François Hollande, ha fijado como objetivo prioritario “reducir los déficit”, y se ha comprometido a limitarlos a un 3% del PIB por año, entre otras cosas a través de la reducción de los gastos públicos.(2)

No obstante, es de notoriedad pública que las políticas de austeridad que promueven la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional y que se aplican en el Viejo Continente, son económicamente ineficaces. Incluso tienen el efecto contrario, ya que lejos de estimular el crecimiento, la reducción de los gastos, la disminución de los salarios y de las pensiones de retiro –además de las consecuencias sociales y humanas catastróficas que ocasionan– conducen inevitablemente a una contracción del consumo. De hecho las empresas se ven obligadas a reducir la producción y los salarios e incluso a prescindir de sus empleados. Consecuencia lógica, los recursos tributarios del Estado disminuyen mientras que sus gastos –para atenuar los efectos del desempleo– estallan, creando así un interminable círculo vicioso, cuyo símbolo es la crisis griega. Así, varios países europeos se encuentran en recesión.

Cómo nació la deuda pública de Francia

En 1973, Francia no tenía problema de deuda y el presupuesto nacional se encontraba equilibrado. En efecto, el Tesoro Público podía financiarse directamente con el Banco de Francia para construir escuelas, infraestructuras viarias, portuarias y aéreas, hospitales y centros culturales, sin tener que pagar una tasa de interés exorbitante, y entonces apenas tenía déficit. No obstante, el 3 de enero de 1973, el gobierno del Presidente Georges Pompidou, él mismo antiguo director general del Banco Rothschild, influenciado por el mundo financiero, adoptó la Ley n°73/7 sobre el Banco de Francia, apodada la “Ley Rothschild” por el cabildeo del sector bancario a favor de su adopción. Elaborada por Olivier Wormser, gobernador del Banco de Francia, y Valéry Giscard d’Estaing, entonces ministro de Economía y Finanzas, la ley estipula en su artículo 25 que “el Tesoro Público no puede ser presentador de sus propios efectos a descuento del Banco de Francia”.(3)

En otras palabras, el Estado francés ya no puede financiar el Tesoro Público contratando préstamos sin interés con el Banco de Francia, sino que tiene que abastecerse en los mercados financieros. Así, el Estado se encuentra obligado a contratar préstamos y pagar intereses a las instituciones financieras privadas, mientras que hasta 1973 podía crear moneda para equilibrar su presupuesto mediante el Banco Central. Los bancos comerciales disponen ahora del poder de creación monetaria mediante el crédito, mientras que antes era una prerrogativa exclusiva del Banco Central, es decir del Estado, y se enriquecen a costa de los contribuyentes, con un estatus de casi monopolio.

Así, los bancos privados pueden prestar, gracias a los sistemas de reservas fraccionarias, más de seis veces la suma que tienen en moneda central. En otras palabras, por cada euro de que disponen pueden prestar hasta 6 euros gracias a la creación monetaria mediante el crédito. Si no es suficiente, pueden contratar con el Banco Central todos los fondos que necesiten con una tasa a menudo del 0%, con el fin de prestarlo luego… a los Estados con una tasa del 3% al 18%, como es el caso de Grecia. Así, la creación monetaria mediante el crédito representa el 90% de la masa monetaria en circulación en la zona euro.

Maurice Allais, Premio Nobel de Economía francés, denunció esta situación y afirmó que la creación monetaria debía ser una prerrogativa del Estado y del Banco Central. Según él,

“Toda creación monetaria debe ser del Estado y sólo del Estado: toda creación monetaria distinta de la moneda de base del Banco Central debe ser imposible, de modo que desaparezcan los ‘falsos derechos’ que resultan actualmente de la creación monetaria bancaria […]. Por esencia, la creación monetaria ex nihilo que practican los bancos se parece a –no vacilo en decirlo para que la gente entienda bien lo que está en juego– la fabricación de dinero por falsificadores, tan justamente sancionados por la ley. Concretamente, lleva a los mismos resultados. La única diferencia es que los que se benefician de ello son distintos”.(4)

En la actualidad la deuda de Francia se eleva a más de 1,7 billones de euros. Ahora bien, entre 1980 y 2010, el contribuyente francés rembolsó más de 1,4 billones de euros a los bancos privados sólo a título de intereses de la deuda. Así, sin la ley de 1973, el Tratado de Maastricht y el Tratado de Lisboa, la deuda francesa sería apenas de 300.000 millones de euros.(5)

Francia paga cada año 50.000 millones de euros de intereses, lo que pone dicho pago en el primer puesto del presupuesto, antes de la educación. Con semejante suma, el gobierno podría construir 500.000 viviendas de 100.000€ o crear 1,5 millones de empleos en la función pública (educación, salud, cultura, ocio) con un salario mensual neto de 1.500€. El contribuyente se ve despojado de más de 1.000 millones de euros cada semana en provecho de los bancos privados. Así, la categoría más rica de la población ha recibido del Estado el fabuloso privilegio de enriquecerse a costa del contribuyente sin ninguna contrapartida y sin el menor esfuerzo.

Por otra parte, este sistema permite al mundo financiero someter a la clase política a sus intereses y dictar la política económica mediante las agencias de calificación, ellas mismas financiadas por los bancos privados. En efecto, si un gobierno adopta una política contraria a los intereses del mercado financiero, esas agencias bajan la nota de los Estados, lo que tiene como efecto inmediato el alza de las tasas de interés.

Al mismo tiempo, cuando el Estado y el Banco Central Europeo reflotan los bancos privados en dificultad –es decir, que proceden a su nacionalización de facto sin beneficiarse de ninguna ventaja, como por ejemplo un poder de decisión en el Consejo de Administración-, lo hacen con tasas de intereses menos elevadas que las que esas mismas entidades financieras aplican al Estado.

El sistema de crédito que se ha establecido en Francia desde 1973 y que se ha ratificado en los tratados de Maastricht y de Lisboa sólo tiene un objetivo: enriquecer a los bancos privados a costa de los contribuyentes. Es una lástima que no se abra un debate sobre los orígenes de la deuda pública en Francia en los medios informativos ni en el Parlamento. No obstante, bastaría con devolver la exclusividad de la creación monetaria al Banco Central para resolver el problema de la deuda.

[Su último libro se titula Etat de siège. Les sanctions économiques des Etats-Unis contre Cuba, París, Ediciones Estrella, 2011, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade. Contacto: Salim.Lamrani@univ-mlv.fr“> Salim.Lamrani@univ-mlv.fr – Página Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel

*Profesor encargado de cursos en la Universidad Paris Descartes y la Universidad Paris-Est Marne-la-Vallée; periodista francés, especialista de las relaciones entre Cuba y EE.UU

junio 22, 2012

La banca alemana, beneficiaria del “rescate” español

Iturria: Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO. 2012/06/21

Una de las causas de la crisis actual en España es la explosión de la burbuja inmobiliaria. El maridaje entre el capital financiero (banca, cajas de ahorro, compañías de seguros y otras instituciones financieras) y el sector inmobiliario creó tal burbuja. En los últimos diez años se construyeron más viviendas en nuestro país que en el conjunto de Francia, Gran Bretaña y Alemania. Y a pesar de esta enorme construcción que supuso casi el 9% del PIB español, los precios se dispararon el 150%, subiendo mucho más rápidamente que los salarios, y ello como resultado de una abusiva especulación. No hay duda de que la banca, las cajas, el Banco de España y las autoridades públicas, tanto españolas, como europeas, eran conscientes de ello. Bastaba con ver un gráfico en el que se comparara la evolución de los precios de la vivienda y de los salarios (la gran mayoría de compradores de vivienda derivan su dinero de las rentas del trabajo), para ver que los primeros crecían mucho más rápidamente que los segundos. La distancia entre los dos precios se intentaba llenar con crédito. Y de ahí el enorme endeudamiento de las familias.

Todo esto era predecible. Y podría haberse visto venir y podría haberse evitado. Pero ni el Banco de España (a pesar del aviso de los técnicos de tal institución), ni el Estado español tomaron ninguna medida. Llevaba razón la Canciller alemana, Angela Merkel, cuando indicaba recientemente que las autoridades españolas habían actuado de una manera irresponsable en los diez últimos años al no haber prevenido la burbuja inmobiliaria basada en mera especulación, y su explosión.

Ahora bien, a Merkel se le olvidó un detalle clave, olvido que le permitió no incluir al gobierno y a la banca alemana en esta crítica de lo que pasó en España. Y el olvido es que la banca alemana jugó un papel determinante en esta explosión inmobiliaria. Gran parte del dinero que alimentaba la explosión inmobiliaria procedía de la banca alemana. En realidad, la explosión de la burbuja inmobiliaria ocurrió cuando la banca alemana interrumpió el crédito a la banca y cajas de ahorro españolas, consecuencia de que la banca alemana atemorizada por su contaminación con productos financieros tóxicos procedentes de la banca estadounidense, paralizó todo flujo de crédito. Y ahí fue cuando el crédito financiero se interrumpió y la burbuja inmobiliaria española explotó creando el enorme parón de la actividad económica y la caída en picado de los ingresos al Estado (tanto central, como autonómico) que creó el déficit público del Estado. Este déficit no lo creó el crecimiento del gasto público, sino el descenso de los ingresos al Estado. En realidad, cuando se inició la crisis, en el año 2007, el Estado español tenía superávit. El déficit público en España no es la causa de la crisis, como Rajoy está diciendo, sino que es al revés, el déficit público es la consecuencia del escaso crecimiento económico y escasos ingresos al Estado.

Todas las medidas de austeridad, recortes incluidos (que representan el ataque más frontal al escasamente financiado Estado del Bienestar en España), están encaminadas a pagar la deuda a los bancos alemanes y de otros países (Francia, Gran Bretaña y Bélgica), los cuales habían conseguido pingües beneficios durante la burbuja inmobiliaria, pingües beneficios que continúan. En realidad, la crisis bancaria de los países periféricos (España, Grecia, Portugal e Irlanda) le está yendo muy bien a la banca alemana, pues hay un flujo de capital (es decir, dinero) de estos países, que huyen de la crisis, hacia el centro, y muy en particular, Alemania. Y los datos hablan por sí solos. Según Josef Ackermann, presidente del Deutsche Bank, los beneficios de tal banco alcanzaron la friolera cantidad de 8.000 millones de euros en el año 2011 (con 8 millones de euros en bonificaciones a tal señor). En realidad, mientras el desempleo alcanzaba cifras más que alarmantes en España (y otros países periféricos), el 50% de la juventud está desempleada, y la sanidad y la educación sufre recortes brutales (y no hay otra manera de decirlo), los beneficios del Deutsche Bank subieron un 67% en tres años (2009-2011), tal como señala Conn Hallinan en la revista CounterPunch (15.06.12) (“Greed and the Pain in Spain”).

Todos los datos muestran claramente que la banca alemana se benefició enormemente de la burbuja inmobiliaria española (y también irlandesa), así como de la crisis financiera de los países periféricos. Los enormes sacrificios de las clases populares se imponen a España y a los otros países periféricos para que se pueda pagar a la banca alemana (entre otros países). Y el famoso rescate financiero de 100.000 millones de euros tiene como objetivo salvar a la banca española, no para garantizar el crédito, que ni está ni se le espera, sino para que pueda pagar sus deudas, también a la banca alemana. Y el instrumento que la banca alemana utiliza para imponer sus políticas es el Banco Central Europeo, que como he indicado en varias ocasiones (ver sección Política Económica en mi blogwww.vnavarro.org), no es un Banco Central, sino un lobby de la banca alemana y del Banco Central Alemán, el Bundesbank.

El rescate financiero es la última de muchas otras intervenciones que los economistas de la Comisión Europea, al servicio del sistema financiero europeo, liderado por la banca alemana, están imponiendo a España. Como bien ha dicho el Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaube (contraviniendo a Rajoy), el rescate financiero implicará una supervisión directa por parte del Banco Central Europeo, de la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional, de las reformas financieras, así como de las políticas fiscales y macroeconómicas españolas, convirtiendo así a España en una colonia alemana. Y todo ello con la colaboración del gobierno conservador “súper patriota” español.

¿Y por qué tal gobierno colabora con estas políticas que significan una pérdida clara de soberanía? Y la respuesta es clara. Porque utiliza este mandato exterior (argumentando que no hay alternativas) para conseguir lo que siempre ha deseado la derecha en España, es decir, debilitar el mundo del trabajo y privatizar el Estado del Bienestar. Tal gobierno coincide con el objetivo del rescate que queda muy bien definido por las declaraciones del presidente del Banco Central Alemán, Jens Weidmann, quien en dichas declaraciones en El País no puede ser más claro cuando indicó que las reformas deberían acentuar más las reformas laborales (que quiere decir bajar los salarios) y la privatización de servicios (que quiere decir el desmantelamiento del Estado del Bienestar). Así de claro.

Catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University

junio 16, 2012

¿A quién rescatan los rescates? Los bancos de Alemania y Francia se juegan 730.000 millones en España e Italia

Iturria: kaosenlared.net – 2012/06/14  por Inés Abril y Nuño Rodrigo

Los ciudadanos españoles lo pasarán muy mal si las turbulencias no remiten y la situación se sigue tensando. Y también los italianos tienen un calvario por delante. Pero la onda expansiva salpicará de lleno al sistema financiero alemán y francés si la escalada no se frena y la Europa del sur acaba en el abismo. Lo mismo pasaría con Estados Unidos. ¿Por qué Obama está tan preocupado por la salud europea? No es solo un contagio de la desaceleración continental lo que teme, sino que a sus bancos les estallen miles de millones en derivados y garantías comprometidos en el Viejo Continente.

Así lo ponen de manifiesto los datos del Banco Internacional de Pagos (el BIS, por sus siglas en inglés) en el informe recién publicado sobre el sistema financiero mundial, que usa cifras del cierre de 2011. Por mucho que el dinero extranjero haya huido de España e Italia ante el aumento del riesgo, los bancos germanos y galos siguen atrapados con ingentes cantidades de dinero. De hecho, su exposición a las economías española e italiana suma 730.000 millones de euros.

Mucho de ello viene de la deuda pública, de donde los bancos extranjeros han intentado salirse a marchas forzadas en los últimos meses. Pero también están expuestos a través de préstamos a otros bancos nacionales, a entidades públicas y a particulares, así como a través de derivados y de garantías.

El sistema financiero que peor lo pasaría con una caída de España es Alemania, que es dueña de casi el 20% de los 740.517 millones de euros que debe el país a bancos internacionales. Francia se queda en el 15%. En ambos casos, la deuda pública es casi lo de menos. La exposición francogermana es mucho mayor a los bancos nacionales, a organismos o empresas del Estado y a los particulares.

En el caso de Italia, la relación con sus vecinos europeos es distinta y más letal para ellos. Debe 996.270 a la banca mundial y el 32% es de Francia. Una caída italiana sería demoledora para la banca gala. Mientras, Alemania es titular de un 26% de sus pasivos. Además, estos dos países todavía son dueños de una buena porción de deuda pública romana. De los bancos italianos, en cambio, huyeron hace ya mucho tiempo.

La suma de España e Italia da como resultado una exposición de tal calibre que el problema griego palidece en comparación. La banca alemana y francesa se juega mucho en ambos países. Incluso un impago reducido podría ser letal. Sí, existe el temor a una salida helena del euro y nadie se lo plantea con España e Italia, pero la situación europea se está degradando hasta tal punto que ya hay pocos imposibles. Sobre todo porque Grecia es rescatable, una cualidad que no puede aplicarse a las economías española e italiana; y mucho menos si sucumben a la vez.

De ahí que las voces a favor de echar el freno y buscar una alternativa a las recetas de austeridad que tan pocos resultados parecen estar dando suban de tono cada día que pasa. Y los llamamientos a queEuropa salga de una vez de su parálisis y use los mecanismos que tiene a su alcance para detener la sangría. Puede que Alemania esté dispuesta a tirar de la cuerda hasta el final, pero Francia tiene más en cuenta lo que se juega.

Estados Unidos no lo duda: Europa no puede caer. Sus bancos tienen una posición muy fuerte en derivados y garantías; son la contraparte de miles de millones en coberturas sobre riesgos españoles e italianos. Su exposición total a estos dos países roza los 450.000 millones de euros y está en manos de la banca de inversión estadounidense. Puede que resistiera a algún problema en la deuda pública de la periferia europea, incluso a la posibilidad de impago de los bancos italianos o españoles, pero el efecto de una ejecución masiva de garantías o la activación de los CDS (los famosos seguros contra impagos) sería mucho peor que el terremoto que desató la caída de Lehman.

Tampoco la banca de Reino Unido saldría indemne de un cataclismo latino. Está detrás del 14% del dinero que debe España fuera y del 17% italiano.

Y por último está el riesgo que genera Francia, no solo por su exposición, sino por lo que ella misma debe. Este país tampoco es ajeno a las turbulencias que azotan la eurozona. Su sistema financiero ya da síntomas de debilidad sin que España e Italia le den problemas todavía. Y la deuda con bancos extranjeros del país es de 1,74 billones de euros. En este caso, la onda expansiva sería demoledora para Reino Unido y para Estados Unidos, por su fuerte posición en derivados y garantías. Alemania tampoco lo tendría fácil: 200.000 millones de pasivo francés son de sus bancos.

Al menos, todas estas relaciones llevan a una conclusión. Europa en su conjunto es una bomba de relojería con minas en los países más diversos, así que mejor para todos no detonarlas.

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