Archive for abril 8th, 2013

abril 8, 2013

La Audiencia Nacional rechaza el ERE de Laminaciones Arregui

Iturria: Expansion.com – 2013/04/08

La Audiencia Nacional ha rechazado el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) de suspensión presentado por Celsa Atlantic (antigua Laminaciones Arregui) para las plantas alavesas de Vitoria y Urbina y que iba a afectar a 160 trabajadores durante dos años, según informa el sindicato ELA en su página web.

El comité de empresa de Celsa Atlantic en Álava recurrió el ERE ante el Juzgado de lo Social de la Audiencia Nacional, organismo competente en este caso ya que el expediente afecta a trabajadores de dos comunidades autónomas porque también es de aplicación a la plantilla de la empresa en Galicia.

El juicio por este asunto se celebró el 26 de marzo en Madrid y a su término los sindicatos ya anunciaron que estaban satisfechos por el desarrollo de la vista y expresaron su confianza en que finalmente se desestimara el ERE.

Hoy la Audiencia Nacional ha dado la razón a los trabajadores y rechazado el expediente presentado por la dirección de la empresa.

Además de este procedimiento, sigue pendiente de resolución el recurso presentado por Celsa Atlantic ante el Tribunal Supremo contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco que declaró nulo otro ERE de la empresa en sus dos plantas alavesas, en este caso de extinción de 178 puestos de trabajo.

El alto tribunal vasco declaró nulo el ERE al considerar que vulneraba “los derechos fundamentales de huelga y libertad sindical” y que el expediente fue “una respuesta o represalia empresarial” por la huelga que secundaron los trabajadores.

Anuncios
abril 8, 2013

¡¡Contra los recortes salariales!!

Iturria: Fernando Luengo / econonuestra.org – 2013/04/08

Estancamiento o reducción de los salarios. Aquí reside el núcleo duro de las políticas de cambio estructural; las que promueven los gobiernos, las que impone la troika y las que exigen los mercados. La “devaluación interna” -un eufemismo muy conveniente para diluir el verdadero objetivo de esas políticas: que los trabajadores carguen con el coste de la crisis-, se justifica, nos dicen, por la necesaria austeridad, en lo público y en lo privado, al tiempo que nos aseguran que reportará beneficios a los trabajadores y al conjunto de la población. Ya se sabe, la letanía de siempre: más crecimiento, más empleo… y, en definitiva, salida de la crisis.

Pero vayamos al grano. Las denominadas políticas de “moderación salarial” (atención al lenguaje nada neutral) ayudarán, según sus promotores, a restablecer los beneficios de las empresas y, de esta manera, favorecerán la actividad inversora; asimismo, al mejorar la competitividad de las exportaciones, contribuirán a reducir el saldo deficitario de la balanza comercial, aliviando las necesidades de financiación externa y, de este modo, liberando recursos que podrán ser utilizados para financiar las medidas pro crecimiento.Expectativas que la realidad desmiente una y otra vez. Ahí están los datos, para quien los desee consultar, rotundos e inequívocos, aunque algunos se esfuercen en retorcerlos (¿se dice amañarlos?) hasta obligarlos a decir lo que los aprendices de brujo quieren oír. Lo cierto es que son muchos los trabajadores que han visto cómo sus salarios perdían capacidad adquisitiva (los que han tenido la suerte de conservar su empleo) y los que han encontrado un puesto de trabajo se han visto en la tesitura de tener que aceptar salarios indecentes a cambio de largas jornadas laborales. ¿A cambio de qué? La inversión continúa bajo mínimos, el desempleo se mantiene en cotas históricas y es la recesión la que, sobre todo, está aportando, a través de la reducción de las importaciones, un balón de oxígeno a nuestra balanza comercial. ¿Y el anhelado crecimiento económico? Ni está ni se le espera.

Pero no quiero detenerme en los datos, sino en la lógica, supuestamente irrefutable, de los argumentos que están detrás de la referida devaluación. Espero que el diagrama siguiente resulte esclarecedor de las falacias del discurso dominante.

Falacia número 1. La contención salarial supondrá una mejora de la oferta, por el efecto positivo que tendrá sobre los márgenes empresariales. El desequilibrio beneficios/salarios ha aumentado, en favor de los primeros, pero los empresarios, ante un horizonte económico lleno de incertidumbres y ante una demanda que no levanta cabeza prefieren utilizar el plus de ganancia obtenido de los recortes salariales en aminorar sus todavía elevados niveles de endeudamiento con los bancos, o los mantienen líquidos a la espera de que surjan oportunidades de negocio, quizá en el sector financiero de la economía, al que apenas se ha tocado pese a estar en el origen mismo de la crisis.

Falacia número 2. El encadenamiento beneficios/inversión/empleo propiciado por la austeridad salarial generará un círculo virtuoso que se materializará en más crecimiento. Diagnóstico erróneo, pues, la reducción de los salarios nominales y reales está teniendo un efecto contractivo sobre el consumo privado, componente fundamental de la demanda agregada. En un escenario de estas características, los empresarios postergan sus inversiones, con la consiguiente pérdida de capacidad productiva y de crecimiento potencial.

Falacia número 3: La reducción de los costes laborales hará que nuestras empresas exportadoras sean más competitivas frente a nuestros rivales, comunitarios (sobre todo) y globales. Precios más bajos, más ventas, mayor cuota de mercado. Previsión fallida: el retroceso en las remuneraciones de los trabajadores no ha ido de la mano de un ajuste equivalente en los precios (¿no nos habían dicho una y mil veces que la rigidez se encontraba en el mercado laboral?), por lo que, a pesar del esfuerzo exigido a los trabajadores, nuestras empresas no han ganado, desde esa perspectiva, competitividad. Esfuerzo que, por lo demás, apunta en la dirección equivocada, pues la presencia externa de empresas y naciones depende menos del precio que de la capacidad de ofrecer bienes y servicios de calidad. En ese ámbito, el de la competitividad estructural, en parte como consecuencia de las políticas salariales restrictivas, se ha abierto la brecha que separa a nuestra economía de las más prósperas del continente.

Falacia número 4: La contención salarial contribuirá a dinamizar el tejido empresarial estimulando un profundo cambio estructural. Todo lo contrario, esa política ha abierto la espita de todo tipo de comportamientos depredadores por parte del empresariado, a los que las reformas laborales han otorgado un poder enorme, para despedir y contratar, para modificar la negociación colectiva y mover a los trabajadores, así como para fijar sus retribuciones. Esa situación alumbra una cultura conservadora y autoritaria que constituye un lastre a la hora de afrontar la modernización de nuestra economía.

 

image001

 

Conclusión: tiempo perdido y frustración entre la población, recursos dilapidados y ampliación de la fractura social, objetivos incumplidos y enquistamiento de la crisis. Al menos que no nos den gato por liebre: esa política económica no funciona o, digámoslo con claridad, sólo funciona para unas oligarquías que no parecen tener otra meta que confiscar a la ciudadanía renta y riqueza.

Fernando Luengo es Profesor de Economía Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del colectivo econoNuestra

abril 8, 2013

Los empleados de la OTA de Bilbo inician movilizaciones

Iturria: Gara.net – 2013/04/08

El comité de empresa de la compañía que gestiona la OTA de Bilbo ha convocado para hoy y mañana varias concentraciones en protesta por el bloqueo del convenio con la empresa Gertek-OTA y su «actitud cerrada al acuerdo», tras más de un año sin convenio. Hoy se concentrarán frente a las oficinas de la OTA y mañana en el Ayuntamiento.

abril 8, 2013

¿Es eficiente privatizar?

Iturria: Miguel Garcia / economiacritica.net – 2013/03/20

Decía el polémico economista J.K. Galbraith que la mayoría de los fenómenos económicos de importancia podían explicarse a través del lenguaje común y sencillos ejemplos; cuando las explicaciones van recubiertas de supuesto vocabulario  científico y humo matemático, suelen buscar legitimar intereses particulares más que explicar el fondo de los problemas.

La cuestión de la privatización y su supuesta eficiencia esotérica, basada en las milagrosas propiedades del afán de beneficio en cualquier momento y lugar, es un magnífico ejemplo. Nos toman por idiotas.

Si nos liberamos por un segundo de la ideología dominante y nos preguntamos fríamente de qué depende la eficiencia, la respuesta seguramente irá encaminada a hablar de unos objetivos congruentes basados en unos criterios de organización y gestión adecuados ¿Es entonces el tipo de propiedad lo más inmediato para  relacionar con la eficiencia? No parece lo más natural.

La evidencia también se muestra tozuda frente al neoliberalismo; algunos ejemplos: El agua que con tanto ahínco buscan privatizar en Madrid, volvió a ser recuperada y convertida en una empresa rentable en Paris. Tampoco parecen ser buenas las experiencias de los ferrocarriles privatizados en Argentina y Reino Unido, hundidos ante la falta de inversión. ¿Y la sanidad? No parece ser que el amado modelo estadounidense, que permite morir a ciudadanos de enfermedades tratables, sea además, ningún  ejemplo de ahorro.

Se acusa al sector público de tendencia a la burocratización, de generar organigramas ineficientes, como si el sector privado estuviera inmunizado cual superhéroe ante estos males. Pero los gigantes ineficientes de pies de barro, tampoco parecen entender de propiedad si miramos las antaño imbatibles Ford o General Motors postradas y rescatadas, o como empresas chinas de capital mixto han demostrado desde el pragmatismo de la ausencia de derechos, ser mejores explotadores que muchos de sus competidores del “purismo del libre mercado”.

Aun así, aceptemos la premisa: el sector privado es más eficiente por definición. Y entonces miremos un poco más allá, haciéndonos la pregunta que sesudos analistas omiten hacer: ¿Qué entendemos por eficiencia?

Si nos atenemos a la visión convencional, empresa eficiente es un eufemismo de empresa rentable; cuanto más mejor. Parece lógico que las empresas actúen de este modo, aunque es cuestionable el hecho de sustituir la palabra rentable o lucrativa por eficiente, para revestirlo todo de una supuesta carga científica. Otra vez, si miramos un poco más allá, comienzan a surgir los problemas debajo de la alfombra.

¿Es la sanidad más rentable la más eficiente? Pongamos un sencillo ejemplo: El antiguo paciente de la sanidad pública es ahora un cliente de la eficiente sanidad privada. Bien, si nos encontramos sujetos a la lógica de la máxima rentabilidad como criterio, y el gestor privado del hospital tiene la opción de elegir entre curar una enfermedad o cronificar la misma con tratamientos paliativos ¿Cuál será su incentivo? Asusta pensarlo, pero en marketing lo llaman fidelización del cliente.

Pensemos también en la agricultura, y en el peligro latente de las llamadas semillas terminator, esterilizadas para hacer dependientes año a año a los pequeños productores. Tampoco nadie duda de lo rentable que resulta destruir la también privatizada IBERIA, no para los trabajadores claro, sino para los eficientes bolsillos de los corsarios financieros. ¿Hacer negocio con la muerte? Seguro que privatizar cementerios y cobrar tasas por mantener los nichos es eficiente, es decir, rentable.

No deberíamos sorprendernos, el ataque a lo común va mucho más allá de lo que queremos ver y se dirige a la esfera local, amenazando la realidad de miles de pequeños municipios; por definición ineficientes, prescindibles por tanto, como sus urgencias sanitarias. Con el anteproyecto de ley de reforma municipal se abre la veda: el agua de los municipios, la gestión de residuos, mercados centrales como Mercamadrid o cementerios pasarán a ser objetivos prioritarios. Una ley nacional para una imposición europea, como casi siempre. Al menos, se agradece la claridad en los objetivos buscados:

“(…) se suprimen monopolios municipales que venían heredados del pasado y que recaen sobre sectores económicos pujantes en la actualidad.” Anteproyecto de Ley para la Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local

¿Pero no habíamos quedado en que lo público siempre es ineficiente? Sorprende entonces que se acuse a los municipios de acaparar actividades rentables y no deficitarias. ¿Potencialmente demasiado rentables para ser públicas? También es llamativo que la mayoría de las hoy  punteras grandes multinacionales españolas, procedan del oxidado sector público español; la herencia recibida a precio de saldo no debió ser tan mala como se ha querido hacer ver desde determinadas esferas de poder.

Cuanto más avanzamos más dudoso parece el otorgar características milagrosas al afán de privatizar, y menos demoniacas las características que presenta el sector público. Esto nos podría llevar a pensar que la propiedad al fin y al cabo no importa, como parece querer demostrar la experiencia China. Nada más lejos de lo que quiere mostrar este artículo.

La propiedad en última instancia claro que importa; y mucho. Importa porque solo desde fuera de la empresa privada podemos entender la eficiencia como algo diferente al máximo beneficio económico: la eficiencia en pro del beneficio social, la única compatible con un desarrollo ecológicamente sostenible, con no esquilmar ecosistemas bajo la lógica de la ganancia.  Importa porque, al fin y al cabo, todo el mundo prefiere ser el dueño del fruto de su trabajo a vivir con un salario cada vez más precario, subempleado en un puesto de trabajo donde no  comprendes muy bien para qué estudiaste tantos años aquello que te gustaba.

Sin duda, pura utopía a día de hoy. Quizá, abrir los ojos ante las mentiras que se convierten en verdad de tanto repetirse, sea el impulso que nos haga caminar hacia una sociedad donde la  eficiencia, sea algo más que el afán insaciable de lucro.

abril 8, 2013

Crisis y capitalismo

Iturria: ATTAC – 2013/04/08

Paco Álvarez, licenciado en matemáticas y doctorado en ingenieria informática nos muestra una Europa sin euro y una visión profunda de los pilares de la “Economía del Bien Común”. Nos enseña que solo tendríamos que cumplir la Constitución para poder reconsiderar el impago de la deuda que él califica como odiosa y basar nuestra economía en otros parámetros.

[vimeo http://vimeo.com/62768312 w=500&h=375]
A %d blogueros les gusta esto: