Archive for febrero 8th, 2013

febrero 8, 2013

¿Los supermercados crean empleo?

Iturria: Esther Vivas / Público.es – 2013/02/07

La apertura de un gran centro comercial, un supermercado… siempre va asociada a la promesa de creación de empleo, dinamización de la economía local, precios accesibles y, en definitiva, a progreso. Pero, ¿la realidad es así? La gran distribución comercial se sustenta en una serie de mitos que, a menudo, su práctica desmiente.

La Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (ANGED), la patronal de la gran distribución, que agrupa a compañías como Alcampo, El Corte Inglés, FNAC, Carrefour, Ikea, Eroski, Leroy Merlin, entre otras, acaba de imponer un nuevo y duro convenio a sus 230 mil empleados. A partir de ahora, trabajar un domingo equivaldrá a trabajar un día entre semana, y aquellos que hasta el momento estaban exentos por motivos familiares, también, tendrán que hacerlos. De tal modo, que se dificulta, aún más si cabe, la conciliación entre la vida personal/familiar y laboral, en un sector donde la mayor parte de trabajadores son mujeres.

Además se aplica la regla de oro del capital, trabajar más por menos: se amplía la jornada laboral y se baja el sueldo. Asimismo, si las ventas caen por debajo de las del 2010, los salarios podrán ser recortados hasta un 5%. Llueve sobre mojado en un sector ya de por sí extremadamente precario. La ANGED, por su parte, considera que “el convenio refleja el esfuerzo de empresas y trabajadores para mantener el empleo”. Pero, ¿qué empleo?

Y ahora Caprabo, propiedad de Eroski, anuncia que quiere despedir a 400 trabajadores, no aplicar la subida salarial pactada y recortar hasta un 20% los sueldos de parte de su plantilla. ¿La culpable? La “previsible” caída de ventas y la crisis. El año pasado, curiosamente, la empresa anunció que en 2011 sus beneficios habían aumentado un 12%. Santa crisis “rescata” de nuevo a la empresa.

Visto lo visto, supermercados y creación de empleo parecen, más bien, un oxímoron. Son varios los estudios que señalan como la apertura de estos establecimientos implica, consecuentemente, el cierre de tiendas y comercio local y, en consecuencia, la pérdida de puestos de trabajo. Así, desde los años 80, y en la medida en que la distribución moderna se consolidaba, el comercio tradicional sufría una erosión constante e imparable llegando a ser a día de hoy casi residual. Si en el año 1998 existían 95 mil tiendas, en el 2004 esta cifra se había reducido a 25 mil, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Y si desaparece el pequeño comercio disminuyen, también, los ingresos en la comunidad, ya que la compra en una tienda de barrio, a diferencia de la compra en una gran superficie, repercute en mayor medida en la economía local. Según un estudio de Friends of the Earth (2005), en Gran Bretaña , un 50% de los beneficios en el comercio a pequeña escala retorna al municipio, normalmente a través de la compra de productos locales, salarios de los trabajadores y dinero gastado en otros negocios, mientras que las empresas de la gran distribución reinvierten tan solo un escuálido 5%.

Asimismo, debemos preguntarnos qué clase de empleo fomentan supermercados, cadenas de descuento e hipermercados. La respuesta es fácil: jornadas laborales flexibles, contratos a tiempo parcial, salarios bajos y tareas rutinarias y repetitivas. Y, ¿qué ocurre si decides organizarte en un sindicato y luchar por tus derechos? Que si tienes un contrato en precario, más vale que te vayas despidiendo de tu trabajo. Wal-Mart, el gigante del sector y la multinacional con un mayor número de trabajadores en todo el mundo, es el ejemplo por antonomasia. Su eslogan “Siempre precios bajos”, quizá podría sustituirse por el de “Siempre sueldos bajos”. Y no sólo esto, un estudio sobre el impacto de Wal-Mart en el mercado de trabajo local, del año 2007, concluía que por cada puesto de trabajo creado por Wal-Mart se destruían 1,4 puestos de trabajo en los negocios preexistentes.

Pero aquí no acaban las consecuencias negativas que la gran distribución  tiene para aquellos que participan en la cadena de producción, distribución y consumo. Desde los campesinos, que son los que más pierden con las grandes superficies, obligados a acatar unas condiciones comerciales insostenibles y que les condenan a la desaparición, hasta consumidores instados a comprar por encima de sus necesidades productos de mala calidad y no tan baratos como parecen, hasta un tejido económico local que se fragmenta y descompone. Éste es el paradigma de desarrollo que promueven los supermercados, donde una gran mayoría salimos perdiendo mientras unos pocos siempre ganan.

febrero 8, 2013

Kider retira el ERE de extinción que afectaba a 167 trabajadores para abrir un nuevo periodo de negociación

Iturria: gentedigital.es – 2013/02/08

El grupo empresarial Kider, con sede en Murga (Bizkaia), ha decidido retirar el ERE de extinción planteado para 163 empleados de las plantas de Barakaldo, Amurrio y Murga, tras llegar a un acuerdo con los trabajadores por el que estos dejarán la huelga indefinida iniciada el pasado día 4, y se abrirá un nuevo proceso de negociación que analice la “problemática” del conflicto y para plantear “alternativas”.

El grupo empresarial Kider, con sede en Murga (Bizkaia), ha decidido retirar el ERE de extinción planteado para 163 empleados de las plantas de Barakaldo, Amurrio y Murga, tras llegar a un acuerdo con los trabajadores por el que estos dejarán la huelga indefinida iniciada el pasado día 4, y se abrirá un nuevo proceso de negociación que analice la “problemática” del conflicto y para plantear “alternativas”.

Según han informado a Europa Press fuentes de ELA, el comité ha solicitado a la dirección nueva información sobre el Plan de Negocio de la empresa y, a partir de su recepción, ambas partes han establecido un plazo de referencia de un mes para analizar toda la documentación y “ver si somos capaces de alcanzar un entendimiento”.

Los trabajadores ya han recibido la notificación del desestimiento del ERE por parte de la empresa y estos han decidido desconvocar la huelga indefinida planteada desde el lunes en los centros de trabajo de Bizkia y Álava, por lo que la plantilla volverá al trabajo este lunes, tras un seguimiento “masivo” los cinco días que ha durado el paro general en la empresa dedica al diseño, fabricación y comercialización de equipamiento mobiliario comercial.

febrero 8, 2013

El día que acabó la crisis

Iturria: Cocha Caballero / Attac – 2013/02/08

Cuando termine la recesión habremos perdido 30 años en derechos y salarios

Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.

Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios.

Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, entonces la crisis habrá terminado.

Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria; cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, entonces se habrá acabado la crisis.

Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, entonces nos anunciarán que la crisis ha terminado.

Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.

Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.

De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida. Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.

febrero 8, 2013

Los recortes de la sanidad británica matan a miles de pacientes

Iturria: Carlos Elordi / eldiario.es – 2013/02/07

La prensa británica lleva varios días encendida por la publicación, este martes, de un informe oficial según el cual en un solo hospital de la red sanitaria pública, el de Stafford, la falta de atención y la negligencia habrían producido, al menos, 1.200 muertes innecesarias de pacientes entre 2005 y 2009. El primer ministro David Cameron tuvo ayer que pedir perdón por esos desmanes en un debate parlamentario destinado sobre el escándalo. Y prometió que otros cinco hospitales serán investigados tan minuciosamente como el de Stafford. El diario The Independent dice hoy que serán los de Colchester, Tameside, Blackpool, Basildon y Lancashire. Y el Telegraph asegura que en esos cinco centros se habrían producido otras 3.000 muertes innecesarias por culpa de la malas prácticas sanitarias.

Aunque están en curso otras investigaciones a este respecto, la atención estrictamente médica no es el objeto principal del informe en cuestión, que ha producido una ola de indignación entre los británicos, para los cuales su confianza en el NHS, el sistema nacional de salud, “es lo más parecido a la fe religiosa”, según han destacado varios periódicos, citando lo que dijo hace más de veinte años el entonces ministro del presupuesto Nigel Lawson. “Esa confianza ha sido traicionada”, dijo ayer Cameron.

El texto, de más de 2.000 páginas, describe de manera exhaustiva “fallos espantosos y graves negligencias” en el trato dado a los pacientes y a sus familias por parte del personal auxiliar. La lista de barbaridades incluye actuaciones como permitir a los enfermos beber agua de los jarrones de flores y que las recepcionistas tomaran decisiones sobre sus tratamientos. Pero también implica a la dirección del hospital de Stafford “por haber ignorado las señales de alarma y haber puesto los intereses corporativos y el control de los costes por delante de la seguridad de los pacientes”.

“El informe ha identificado al culpable: es la cultura del NHS, que mira por el negocio y no por los pacientes”, escribe Randeep Ramesh en el Guardian. “Se denuncia una cultura inspirada en la ideología de los dirigentes empresariales, en la que éstos ven el vaso medio lleno, cuando en realidad está vacío. Porque subraya que la “baja calidad” que ponía en riesgo a los pacientes era tolerada y que existía una cultura institucional que “daba más importancia a la información positiva sobre el servicio que la información que podía ser una causa de preocupación”.

A fin de reducir costes, el hospital de Stafford, y posiblemente los demás que van a ser investigados, permitía que parcelas crecientes del tratamiento de los enfermos quedara exclusivamente en manos del personal auxiliar, por debajo del nivel de los enfermeros y enfermeras, que en Reino Unido no tiene que someterse a ninguna prueba ni figurar en registro colegial alguno para ser contratado. “Desde hace años se ha denunciado este hecho, pero muchos en el NHS se han resistido a que se cambie el procedimiento, debido al aumento de costes que supondría regular la actividad de ese amplio sector del personal hospitalario, que percibe bajos salarios”, añade Ramesh.

Pero si es la política de recortes de los gastos sanitarios la que ha generado esa cultura de ahorro insensato por parte de los directivos hospitalarios, la perspectiva de una más honda privatización de la sanidad británica –acercarse al modelo norteamericano es el objetivo de Cameron y de los conservadores- plantea incógnitas aún mucho más preocupantes. La polémica al respecto arde en Gran Bretaña. Los conservadores han entendido que las 1.200 muertes innecesarias de Stafford refuerzan la necesidad de acelerar los planes de privatización, hace poco aprobados en el parlamento con el voto contrario de la oposición laborista. Para los defensores de la sanidad pública, en cambio, que la cultura empresarial en la gestión hospitalaria provoca males terribles, que la privatización agravaría hasta extremos imprevisibles.

Ese debate también está abierto en España. También aquí se están denunciando hasta la saciedad los riesgos que implican los recortes y la privatización del sistema. La diferencia con Gran Bretaña –cuyo NHS, tanto sus épocas de esplendor como las de las reformas,  ha sido el referente principal referente de lo que se ha hecho en nuestro país- es que allí esa polémica tiene lugar también sobre la base de informes oficiales que no tienen reparo en denunciar las verdades. Y genera auténticos debates parlamentarios. En los que cada uno dice lo que le interesa. Pero que sirven, al menos, para que la gente sepa lo que piensan unos y otros.

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