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noviembre 17, 2012

La crisis en la eurozona: ¿qué solución para qué problema?

Iturria: Eldiario.es / Antonio Sanabria – 2012/11/17

La crisis en la eurozona resulta desconcertante. Los acontecimientos se suceden vertiginosamente, para que al final todo quede igual. El discurso oficial, liderado por el gobierno alemán, insiste machaconamente en interpretar la crisis como un asunto fiscal. Hay un problema de deuda pública, dicen, que exige reducir el gasto público y equilibrar el saldo presupuestario para recobrar la confianza de los inversores. Pero tal argumento sirve de poco o nada como explicación cuando, por ejemplo, todas las economías periféricas (Portugal, Irlanda, Grecia y  España) tenían hasta 2008 un gasto público por debajo de la media de la eurozona y, algunas de ellas, caso de Irlanda y España, una deuda pública muy por debajo del límite impuesto por la Unión Europea.

Resulta desconcertante cómo a esta negación de la evidencia se le añade la insistencia en el dogma de la austeridad, por más que la situación lejos de avanzar empeora. Resulta no menos desconcertante que, una vez evidenciadas las serias carencias en la arquitectura de la unión monetaria, no se tomen medidas que sirvan siquiera para calmar la situación, como ejemplifica la desesperante inacción del Banco Central Europeo. Pero para entender un poco mejor una situación a primera vista desconcertante, conviene empezar por identificar bien el problema que realmente se quiere resolver. Y esto nos lleva a recordar que el origen de la crisis antes que fiscal es bancario, resultado a un proceso de colosal acumulación de deuda privada propiciada por el modelo neoliberal vigente.

La confluencia de intereses entre banca, grandes empresas y rentas altas propiciaría desde finales de los años setenta un conjunto de políticas neoliberales que incidieron sobre dos aspectos básicos: la ruptura del pacto social implícito de posguerra entre capital y trabajo, y el impulso del sector financiero. Ambos están interrelacionados en la medida en que la deuda, facilitada por la liquidez que aporta un sector financiero hipertrofiado, permite el “milagro” de compaginar ajustes salariales con una demanda agregada pujante (sostenida vía crédito).

En el caso de la eurozona este modelo se concreta en dos modalidades. Una primera en las economías del “núcleo”, como Alemania, orientada a la exportación, y una segunda en la periferia, cuyo crecimiento está guiado por el endeudamiento. Por su estructura productiva, Alemania pudo compensar el estancamiento de la demanda interna fruto de sus políticas de ajuste salarial, mediante sus exportaciones en un contexto favorable para la demanda externa. El excedente de ahorro acumulado por sus superávits comerciales se dirigió al exterior, dada la debilidad de la demanda local. Un lugar preferente fue el mercado estadounidense, donde los derivados de crédito y otros instrumentos financieros ofrecían una rentabilidad enorme mediante mayores niveles de endeudamiento, pretendidamente sin riesgo. Una regulación más laxa permitió el desarrollo de una ingeniería financiera muy compleja, pero que finalmente resultó ser la reinvención de la rueda; es decir, cómo financiarse desde la nada vía endeudamiento. El otro destino del ahorro excedente consistió en financiar el entonces vigoroso crecimiento de la periferia europea.

En esta segunda modalidad de la eurozona, el ajuste salarial se compensaba con la captación de ahorro externo, facilitado por unos bajos tipos de interés y una moneda fuerte como el euro. Pero los riesgos de esa excesiva dependencia a la financiación exterior se evidenciaron a partir de la quiebra de Lehman Brothers, en 2008, y la consiguiente sequía que provocó en los flujos de crédito internacionales. Es entonces cuando los prestamistas foráneos se percatan del riesgo de no recuperar sus inversiones.

Sin duda, esta situación ha puesto en evidencia las severas debilidades y vacíos del marco institucional comunitario, que debería haber compensado las asimetrías entre los Estados miembros. Pero la cuestión es sobre todo por qué no se ha avanzado lo más mínimo en corregir dichas carencias. Para entenderlo, partimos de la citada crisis bancaria por acumulación de deuda privada. Pero a este factor, común en otras zonas fuera de Europa, se une aquí un rasgo particular: deudores y acreedores comparten una misma área monetaria. Se plantea con ello un conflicto de intereses entre las prioridades de unos y otros. La crisis en la periferia amenaza los créditos de bancos alemanes o franceses, entre otros. Pero al mismo tiempo, la amenaza de ruptura del euro hace que los capitales huyan hacia aquellas economías donde, en caso de desaparecer la moneda común, sea menor la devaluación al regresar a sus antiguas monedas locales, y con ello pierdan menos valor sus capitales allí depositados. Esta entrada masiva de fondos permite a los bancos del núcleo acceder a financiación muy barata, pese a que su situación dista de estar saneada; mientras en la periferia el grifo del crédito está prácticamente cerrado.

El factor tiempo deja de ser una variable neutral. Es decir, que la lentitud de Bruselas y Fráncfort, si bien puede desesperar a los Estados intervenidos, resulta  provechosa para los prestamistas, al ofrecerles más margen para reducir su exposición crediticia  en aquellos países. Una idea al respecto la ofrece el caso griego. Según datos del Banco Internacional de Pagos, la exposición crediticia de Alemania en Grecia era de 45.114 millones de dólares en el primer trimestre de 2008, para pasar a reducirse a  5.512 millones al final de junio de este mismo año. Es decir, mientras las instituciones parecen perder tiempo, los acreedores se van deshaciendo del problema. En España, aunque las cifras son superiores (122.528 millones de dólares a final de junio de 2012) representan en torno a un 39% de sus créditos bancarios en el primer trimestre de 2008.

Experiencias anteriores, como la latinoamericana de los años ochenta, muestran cómo las políticas de ajuste consisten en maximizar las devoluciones a los acreedores a costa incluso de que los países afectados socialicen deuda privada. Así Alemania se muestra inflexible en que las ayudas a la banca estén avaladas por el Estado, por más que esto propicia la conversión de deuda privada en pública.

Según la teoría de la estabilidad hegemónica planteada por Charles Kindleberger, históricamente cualquier proceso de unificación monetaria es asimétrico y su estabilidad (incluso su viabilidad) depende de que, quien lidere esa unión, asuma también los costes de su hegemonía. Pero el discurso de la austeridad permite a Alemania eludirlos, por más que sus malas inversiones también colaboraran en el desastre. Así pues, para el caso de la eurozona la única solución posible pasa por que los bancos acreedores y los gobiernos que representan sus intereses asuman su corresponsabilidad, y con ello su parte de la factura.

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noviembre 17, 2012

Un millón de personas pueden quedar desatendidas en España en 2014

Iturria: Europa Press – 2012/11/15

Ve necesario cambiar la normativa sobre la fecha caducidad de los alimentos porque “se aleja de la realidad”

El presidente de la Federación Española del Banco de Alimentos, José Antonio Busto, ha solicitado al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que el Ejecutivo supla la reducción de los fondos de la Unión Europea para el Plan de distribución de alimentos a las personas más necesitadas, que “corre peligro” a partir de 2014 y, según ha alertado, se podría dejar sin ayuda alimentaria a “un millón de personas” en España.

Así lo ha asegurado el dirigente de esta entidad, recientemente galardonada con el Premio Príncipe de Asturias, en un desayuno organizado por el Foro Nueva Sociedad, en el que le han preguntado por lo que pediría al presidente del Gobierno. Un cambio de la legislación sobre la caducidad de alimentos y consumo preferente de los mismos o una nueva Ley de Mecenazgo son otras de las reclamaciones que traslada al jefe del Ejecutivo.

Sin embargo, Busto ha descartado la petición de asignar a los bancos de alimentos una partida concreta en los Presupuestos Generales del Estado, pues, a su entender, eso podría generar algún tipo de “servidumbre”. A cambio, solicita que el Gobierno español consiga fondos para alimentos y se los dé a esta federación para que los reparta a las entidades que atienden a las personas que más lo necesitan.

Para Busto uno de los principales problemas es el “despilfarro absoluto” que existe en España en cuanto al consumo, ya que se tiran al año 10 millones de toneladas de alimentos al año, una cifra que se eleva hasta los 85 millones de toneladas en Europa. “Esto es una especie de ‘sinsentido’ y deberíamos encontrar la fórmula para que los gobiernos de los países europeos reduzcan en 2025 a la mitad este despilfarro”, ha apostillado.

LA MITAD DEL DESPILFARRO, EN LOS HOGARES

Asimismo, ha dicho que casi la mitad de este “despilfarro” se produce en los hogares (42%), lo que equivale a 200 gramos por persona al día, “el peso de una manzana grande”. En producción alimentaria se tira el 39 por ciento, en restauración el 14 por ciento y en distribución –desde que se producen los alimentos hasta que llegan al supermercado– el 15 por ciento. “esta es la distribución de las culpas”, ha apostillado.

Sobre la caducidad de los alimentos, el presidente de esta federación ha indicado que existe un “problema de terminología” y de “excesiva precaución”. En este sentido, ha advertido de la necesidad de distinguir ‘caducidad’ y ‘consumo preferente’, aunque que ha reconocido que si ocurre un problema en este sentido a la hora de establecer la caducidad, a la empresa “le puede costar la vida”.

“Seguramente estemos poniendo una fecha de caducidad mucho más alejada de la realidad de lo que sería necesario”, ha asegurado Busco, que ha instado a la ministra de Sanidad, Ana Mato, a revisar este asunto de la caducidad y consumo preferente. “Nosotros como Banco de Alimentos, sabiendo que los productos van a gente con las defensas bajas, tenemos que ser muy cuidadosos, aunque seamos conscientes de que las fechas no están ajustadas”, ha explicado.

“SOLIDARIDAD DE SALÓN”

Preguntado por lo que falla cuando los 104 millones de toneladas que ha repartido la entidad que dirige en el último año no ha cubierto la demanda (1,3 millones de personas atendidas), Busto ha indicado que el “despilfarro” es la principal causa, además de la práctica en España de una “solidaridad de salón”, que hace falta orientar bien para que los que realmente quieran ayudar lo hagan. “Solidaridad no es dar lo que te sobra”, ha apostillado.

También ha criticado los asaltos a supermercados por parte de algunos colectivos y ha asegurado que son estas empresas las que donan grandes cantidades de productos a los bancos de alimentos, además de maquinaria o vehículos para la distribución de los mismos. También ha advertido de que los supermercados no son los lugares en los que se tira más comida, pues es inferior al cinco por ciento de los 10 millones de toneladas que se van a la basura al año en España.

noviembre 17, 2012

La directora de Unicef España pide que se garantice el derecho a la vivienda de los niños

Iturria: Europa Press – 2012/11/(16

La directora de Unicef España, Paloma Escudero, ha pedido se garantice el derecho a la vivienda de los niños puesto que, como se ha visto con los desahucios, “en España los más pequeños se ven perjudicados por la situación que afecta a sus familias y, por ello, hay que poner prioridad en la infancia y asegurar el acceso de los niños a sus derechos fundamentales”.

En una entrevista en TVE recogida por Europa Press, Escudero ha manifestado que en España y en cualquier país del mundo la crisis tiene “rostro de niño”. En este sentido, ha señalado que en estos momentos la pobreza infantil en España significa que un niño no tenga “plenamente garantizado el derecho a la vivienda, que la calidad de la alimentación que recibe sea peor o que no pueda acceder a libros de texto o a clases de apoyo educativo”.

Asimismo, ha indicado que no hay que olvidar que España es un país rico y posee recursos para proteger a los niños, aunque ha denunciado que “si ahora mismo no se ponen las medidas para proteger a la infancia en cada cosa que se haga, el número de niños que entre en riesgo de pobreza real aumentará”.

Respecto al aumento de la pobreza entre los niños, Escudero ha explicado que se debe a que en estos momentos es mayor el número de familias en situación de paro de larga duración, que han perdido el empleo, que ya han consumido sus ahorros o que no tienen una red de protección familiar. Por ello, ha apuntado que “conforme va aumentando el número de familias en situación de precariedad va afectando a los niños”. “Avisamos de que si no se toman las medidas adecuadas, el ritmo que hemos vivido los últimos dos años de incremento de unos 200.000 niños en riesgo de pobreza por año, puede seguir aumentando”, ha apostillado.

Por otro lado, la directora de Unicef España ha recordado que fuera de las fronteras del país es necesario “ayudar y mucho, porque la situación de los niños en otros países adquiere otra dimensión”. “Hay niños que necesitan ayuda inmediata porque sufren desnutrición crónica, niños que no van a la escuela o que trabajan –ha señalado–. Pero en los últimos 20 años el avance ha sido enorme y ahora con muy poco dinero se puede conseguir mucho, solo con garantizar a un niño las cinco vacunas básicas seríamos capaces de salvar seis millones y medio de vidas en los próximos diez años si tuviéramos los recursos”.

MÁS DONANTES CON LA CRISIS

En cuanto a los recursos, Escudero ha asegurado que ha habido recortes del dinero procedente de las administraciones públicas pero han aumentado las donaciones privadas. Ante esto, ha subrayado que Unicef “no ha crecido tanto en número de donantes y socios como en los dos últimos años de la crisis. “La gente ya no da solamente lo que le sobra, la gente durante la crisis tiene una empatía muchísimo mayor hacia el que sufre y para muchas personas apoyar es importante”, ha apuntado.

Además, ha avanzado que la organización está trabajando en sus próximos objetivos, que se centran en conseguir la escolarización primaria para todos los niños en América Latina y en la erradicación de la polio. “Estamos cerca de erradicarla y en los dos próximos años si se mantiene el esfuerzo y se siguen apoyando las campañas de vacunación podremos eliminarla y hay grandes posibilidades de conseguirlo”, ha agregado.

Por último, ha resaltado que “no se puede dar marcha atrás”, puesto que actualmente “parar el esfuerzo de cooperación sería perder todo lo ganado”. “Hay un reto muy importante en reducción de la mortalidad infantil, pero todavía en el año 2012 mueren 6.900.000 niños por malaria, neumonía o diarrea y tenemos que aspirar a que sea cero el número de niños que mueren por causas evitables”, ha concluido.

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