Iturria: abc.es – 2013/05/14
Un delegado de LAB y otro de ELA se han encerrado hoy en las instalaciones de la empresa Alfus FCC Áambito del municipio vizcaíno de Bedia para reclamar a la dirección que anule su plan para despedir a 16 de sus 64 trabajadores, según ha informado hoy el comité de empresa de esta planta.
Ambos delegados, miembros del comité de empresa -formado por LAB (2 delegados), ELA (1) y UGT (1)-, permanecerán en estas instalaciones hasta que la dirección decida negociar un acuerdo que dé salida al conflicto.
Los trabajadores de esta compañía dedicada a la limpieza industrial, que hace 16 días iniciaron una huelga indefinida, exigen a la dirección que “cumpla el compromiso” adquirido en junio de 2012 de negociar un nuevo convenio colectivo, tras haber acometido una reestructuración de plantilla por medio de prejubilaciones y bajas negociadas.
De igual forma, han denunciado que la dirección se haya negado desde junio a negociar un acuerdo y pretenda ahora “imponer” el despido colectivo de 16 trabajadores, acogiéndose a la nueva reforma laboral.
El comité ha lamentado que estos despidos sólo pretenden “aumentar su rentabilidad” mediante una reducción de costes laborales, dado que “a corto plazo” la compañía se verá obligada a realizar nuevas contrataciones para asumir su carga de trabajo.
Dentro de las movilizaciones convocadas, los trabajadores se concentrarán el jueves frente a la planta Gerdau, cliente de Alfus FCC Áambito, para denunciar su situación.
Antes de iniciar la huelga indefinida, los trabajadores llevaron a cabo en los últimos meses otros 38 días de paros.
Iturria: Gara.net – 2013/05/03
Los trabajadores de la compañía de transporte de viajeros por carretera TCSA, principal concesionaria del servicio Bizkaibus, retomaron los paros parciales en demanda del convenio, «bastante cabreados» con la actitud de la dirección, según fuentes del comité. La plantilla está «bastante cabreada» después de las manifestaciones difundidas por la dirección al considerar «que la protestas no se corresponden con la realidad».
Iturria: Deia.com – 2013/04/20
LOS PAROS EN TCSA AFECTARÁN AL SERVICIO DE LA UPV, AMBAS MÁRGENES Y NERBIOI
Los trabajadores de Transportes Colectivos S. A. (TCSA) -principal concesionaria de Bizkaibus- anunciaron ayer su intención de secundar desde este mismo lunes una serie de paros parciales de dos horas que afectarán a un total de 38 líneas que cubren buena parte del territorio. En concreto, los servicios damnificados serían aquellos que se ofrecen en las comarcas del Nerbioi Ibaizabal, Ezkerraldea, Eskuinaldea y los que llevan hasta el campus universitario de Leioa.
Las protestas se concentrarán en la horquilla matutina y vespertina de mayor afluencia de usuarios. Es decir, entre las 07.30 y las 09.30 horas y de las 18.00 a las 20.00 horas. Del mismo modo, ha quedado fijado un extenso calendario de movilizaciones que arrancará este mismo lunes, día 22, y que se podría prolongar hasta finales de mayo si empresa y trabajadores no alcanzan antes un acuerdo. En concreto, los paros parciales están convocados para los días 22, 25 y 29 de este mes y para el 2, 6, 7, 9, 13, 14, 16, 20 y 21 de mayo.
El motivo de esta interrupción del servicio durante las horas punta es la falta de sintonía y de acuerdo entre ambas partes que llevan ya varias semanas negociando el convenio colectivo para los alrededor de 600 trabajadores de TCSA. Las siete reuniones mantenidas hasta la fecha por empresa y trabajadores no han logrado solucionar los principales obstáculos denunciados por la plataforma sindical que representa a los empleados.
De hecho, tal y como manifestaba a DEIA José Jaime Anzola, secretario del comité de empresa y delegado de ELA, “no hemos avanzado nada. La empresa se ha enrocado desde el principio”. No obstante, durante el último encuentro que mantuvieron este pasado miércoles -con la convocatoria de paros parciales ya registrada- la empresa dio algunos pasos como una subida del 0,5% y “mitigar algo la reforma laboral”.
Esos dos puntos, sin embargo, no fueron aceptados por los representantes de los trabajadores de TCSA ya que, según indicó Anzola “todo lo condicionaban a la amortización de dos puestos de trabajos de inspectores que pasarían a conducir, dos cabineros con el consecuente cierre de esas dos cabinas, y otros dos liquidadores”. Esa negativa del comité fue ratificada por la asamblea con el voto unánime de los 302 asistentes. “El paso que dio la empresa fue plantear una oferta que sabían perfectamente que no la íbamos a aceptar”, agregaba.
Según argumentaba el delegado del sindicato ELA, esos seis puestos de trabajos a amortizar “son necesarios donde están” y no creen conveniente que pasen a desarrollar esa labor de conductor.
RENOVAR LA CONCESIÓN Y es que la propuesta de la empresa significaría aumentar la plantilla de chóferes de TCSA -actualmente formada por unos 400 profesionales- en una época marcada por la próxima renovación de la concesión del servicio que supondrá un reajuste de los servicios de transporte. “La Diputación tiene intención de reducir líneas y esto agravaría los problemas porque claro, si quitas autobuses, es que van a sobrar conductores de alguna manera”, razonaba Anzola en su hipótesis a futuro.
El secretario del comité de empresa mostró la disposición de esta plataforma a retomar las conversaciones en cualquier momento, aunque no descartó endurecer sus protestas en el caso de que los días avancen sin soluciones. “El tiempo va en contra nuestra por esa reforma laboral”, advertía. De momento, la institución foral estableció ayer los servicios mínimos para garantizar la misión final de esas 38 líneas de autobús que cubren ambas márgenes de la ría, la zona del Alto Nervión y enlazan con el campus de la UPV/EHU.

Iturria: diariovasco.com – 2013/04/11
La última semana de abril y primera de mayo serán de paro absoluto si en la reunión del próximo martes «no se asumen los contenidos marcados por la propuesta sindical y de la Diputación»
Los sindicatos ELA y LAB, mayoritarios entre los trabajadores del sector de la residencias y centros de día de Gipuzkoa han convocado cinco nuevas jornadas de huelga para los últimos días de abril y los primeros de mayo como respuesta a la situación de «bloqueo» en la que se encuentran las negociaciones para un nuevo convenio del sector tras las tres jornadas de paros absolutos registradas a finales de febrero. Ambos sindicatos, que no esperan «ninguna nueva propuesta» por parte de Adegi, «principalmente por su decisión de judicializar la negociación colectiva tras denunciar a la Diputación», instan a Lares a que realice una propuesta «apropiada» en la nueva cita de la mesa de negociación el próximo martes. «Desde que la Diputación hizo su planteamiento el 6 de febrero, creemos que ya han tenido suficiente tiempo para elaborar una propuesta», ha admitido el responsable sociosanitario de ELA, Iñigo Zubeldia.
«La clave va a estar el 16 de abril», han insistido en su rueda de prensa de este jueves. Si ese día ninguna de las propuestas de la patronan «asume los contenidos marcados por la propuesta sindical y de la Diputación, seguiremos con nuestras movilizaciones huelgas, sin dar tregua hasta que alcancemos un acuerdo», han confirmado. Los nuevos paros ya tienen fecha. Los días 29 y 30 de abril, y 1, 2 y 3 de mayo. «Es su última oportunidad», han insistido. «A estas alturas no nos vale cualquier propuesta y no vamos a perder el tiempo en analizar propuestas pactadas por las dos patronales y disfrazado de proyecto propio de Lares», ha apostillado Zubeldia.
ELA y LAB han comunicado también su malestar por el inmovilismo de «las entidades sin animo de lucro» en la negociación, mientras algunas empresas han comenzado, «de manera discreta» a sondear las posibilidades de acordar un convenio de empresa. Este es el caso de la empresa Biharko Gipuzkoa, que representa el 13% del sector, con más de 400 trabajadores de los 3.000 que hay en total en Gipuzkoa. Esta compañía ha propuesto a los sindicatos la firma de un convenio de empresa admitiendo incluir todos los contenidos recogidos en la propuesta de la Diputación. «Valoramos muy positivamente la propuesta, marca un antes y un después y podemos adelantar que es el referente para la firma del convenio del sector», han añadido los representantes sindicales. Para concluir han añadido que «si no hay visos de acuerdo» activarán un «plan B» que no han querido concretar pero que tienen ya muy avanzado.
Iturria: ELA Sindikatua – 2013/04/05
Los trabajadores y trabajadoras de Fhimasa, subcontrata del Ayuntamiento de Bilbao para, entre otras labores, el mantenimiento de las aceras y la reparación y renovación de la red de aguas, se encuentran en huelga indefinida desde el pasado 5 de marzo.
Una vez más, ayer, protagonizaron una concentración frente al Ayuntamiento de la capital vizcaína para exigir a la dirección de la empresa que, tras cuatro meses de reuniones, presente una propuesta que permita avanzar en la negociación del convenio colectivo.
Iturria: Finanzas.com – 2013/02/28
Trabajadores de la empresa Huyck Wangner de Zizurkil (Gipuzkoa), que llevan ya un mes de huelga indefinida, han anunciado hoy que pedirán en los tribunales la nulidad del ERE de extinción planteado por la compañía, que supone el despido de 75 de los 81 empleados y el cierre de la fábrica.
“Estos procesos judiciales son largos y complejos, pero estamos preparados, y tenemos sobradas razones para continuar adelante”, han advertido estos trabajadores en una rueda de prensa en Tolosa (Gipuzkoa), en la que se han mostrado convencidos de que “pronto llegarán las cartas de despido” a los 75 operarios.
En ese momento, interpondrán una demanda solicitando la declaración de nulidad del Expediente de Regulación de Empleo, ya que están convencidos de que el “partido aún no ha terminado” y de que todavía queda “una segunda parte por jugar”.
Han asegurado que “la multinacional no ha mostrado ninguna voluntad negociadora” y que la decisión de “vaciar” la planta de Zizurkil era “estratégica” con lo que únicamente se “aprovechan” de la reforma laboral para despedir ahora en “condiciones más penosas”.
De hecho, han afirmado que “todo estaba preparado desde hace tiempo” ya que, según han podido conocer, “desde el año 2010 se han traspasado de la planta de Zizurkil a la multinacional más de 5 millones de euros, los precios intercompany han sido desequilibrados intencionadamente” y se han puesto “límites comerciales muy estrictos” que perjudican a la fábrica guipuzcoana.
Pese a todo, “la planta de Zizurkil ha seguido dando beneficios año a año”, han recalcado estos empleados, que han pedido la implicación decidida de las instituciones, especialmente del Gobierno Vasco, después de que la reunión que mantuvieron con su director de Industria no haya dado “el resultado esperado”.
Los trabajadores de la antigua Perot han expresado asimismo su convencimiento de que “todavía no es demasiado tarde” y han hecho un llamamiento a participar en la manifestación que han convocado el próximo sábado a mediodía en el Triángulo de Tolosa.
La compañía comunicó el pasado mes de enero a los representantes de los trabajadores que la decisión de los despidos se había tomado debido a la excesiva inversión -entre 19 y 24 millones de euros- que supondrían renovar la obsoleta maquinaria de la planta, dedicada a la fabricación de tejidos metálicos para la industrial del papel, y a la crisis que padece el sector papelero en general y la multinacional en particular.
Los sindicatos sospechan que la intención de la multinacional es que la producción del centro de Zizurkil sea absorbida por otras plantas, sobre todo en Italia, pero también en Alemania y Austria, según denunciaron poco después de conocer las intenciones de la empresa.
Iturria: Publico.es – 2013/02/24
El hombre era conductor de los autobuses municipales de Sevilla, y se quitó la vida en su casa tras un proceso de estrés y ansiedad provocado por el trabajo. La decisión judicial beneficia a su viuda y sus dos hijos
La Sala de lo Social del Tribunal Supremo ha considerado accidente de trabajo el suicidio de un conductor de la empresa municipal de autobuses de Sevilla que se suicidió en su domicilio tras un proceso de estrés y ansiedad derivado del trabajo y después de ser expedientado por incidentes ocurridos durante una huelga.
La decisión beneficia a la mujer y dos hijos de esta persona, que verán elevada la cuantía de sus pensiones de viudedad y orfandadrespectivamente, ya que habían sido calculadas por la Seguridad Social como si derivasen de fallecimiento del trabajador por accidente no laboral.
Transportes Urbanos de Sevilla Sociedad Municipal recurrió contra la decisión del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía de conceder la pensión correspondiente a un accidente laboral a la viuda e hijos de este conductor, que se suicidó tras padecer ansiedad relacionada con el trabajo.
Aquella sentencia establecía ya que las prestaciones de viudedad y orfandad “a las que dio lugar el fallecimiento de J.L.A.F. derivan de accidente de trabajo”. El Supremo la ha confirmado y ha condenando a la parte recurrente –la empresa municipal sevillana– al pago de las costas.
La sentencia relata cómo en 2005 J.L. sufrió un accidente de trabajo y necesitó asistencia médica por una crisis de ansiedad, síndrome de estrés laboral que derivó en problemas digestivos en años posteriores.
El facultativo que le atendió recomendó un horario fijo que le permitiera comer siempre a horas fijas, a lo que la empresa se negó.
En mayo de 2007 tuvo lugar una huelga durante la cual se produjeron daños a los bienes de la empresa. J.L. fue detenido por la Policía y se siguieron contra él diligencias que fueron sobreseídas. Contra esa decisión recurrió la empresa, lo cual derivó en nuevos archivos y nuevos recursos de la empresa contra la inocencia de J.L.
Entre tanto, recuerda la sentencia, “la prensa vino recogiendo declaraciones de responsables” de la empresa municipal en las que se advertía de que las actuaciones penales derivarían en sanciones disciplinarias, pues se había abierto expediente contra J.L.
Finalmente, el procedimiento penal fue archivado definitivamente, pero la decisión de archivar, así mismo, el expediente disciplinario, ”no pudo ser notificada al trabajador, por cuanto éste ya había fallecido”, señala la sentencia.
A pesar de los informes médicos y las recomendaciones del Equipo de Salud Mental y de Medicina Interna que vinculaban el estrés con los trastornos digestivos y ambos con el proceso penal y disciplinario abierto contra J.L., la empresa rechazó la solicitud del trabajador de ejercer su labor en un horario fijo, “por no estar suficientemente justificada”.
El 5 de noviembre de 2008 J.L., “dentro de su turno de trabajo como conductor”, se desvió de su ruta tomando una carretera nacional y, después de conducir un tiempo, estacionó en una gasolinera, llamó al teléfono de emergencia 112 y manifestó desconocer dónde estaba y que se encontraba nervioso y agobiado. Al día siguiente se suicidó en su casa.
El Supremo considera establecida “la relación de causalidad entre el quehacer laboral y el suicidio del trabajador”, por lo que rechaza las pretensiones de la empresa municipal sevillana.
Iturria: Albert Recio Andreu / mientrastanto.org – 2013/01/30
Hace unos días los medios de comunicación dieron noticia de una huelga del personal de limpieza del hospital de Alacant. El hospital era un verdadero foco de porquería y sólo seguía funcionando porque se habían impuesto los servicios mínimos en las áreas más sensibles (quirófanos, urgencias, laboratorios). De haber sido una huelga total, el hospital se habría cerrado a las pocas horas de iniciarse el conflicto. Es dudoso que en los días que duró no hayan proliferado los casos de infección en los internos.
Otra huelga de limpieza de hace un par de meses provocó el cierre de las escuelas de Jerez.
Lo que ponen de manifiesto estos conflictos es la importancia del trabajo de limpieza, su papel crucial en nuestras condiciones de salud. Un trabajo que se caracteriza a menudo por su “invisibilidad”. Una invisibilidad que existe cuando el trabajo ha sido bien realizado (notamos más la suciedad que la limpieza), en muchos casos en horarios diferentes a los del resto de actividades (en muchos sitios la limpieza se realiza a primera hora de la mañana, al final de la tarde, por la noche), considerado como poco cualificado (como si cualquiera fuera un buen limpiador…: en mi universidad hay profes que ni siquiera “saben” utilizar la escobilla tras usar el retrete), propio de mujeres poco educadas… Y que en verdad es un trabajo que requiere de mucho esfuerzo y dedicación, mal pagado (y los bajos sueldos se combinan con la proliferación de empleos a tiempo parcial, con lo que el salario total es francamente deplorable), a menudo realizado en horarios indeseables, y que comporta cierto estigma social.
Y es que parte de la hegemonía cultural neoliberal pasa por subvertir el orden de las cosas y menospreciar las actividades de la gente común. En una investigación europea reciente (http://www.walqing.eu/) sobre cinco sectores de bajos ingresos (catering, limpieza de edificios, recogida y tratamiento de basuras, atención domiciliaria a personas mayores y construcción), hemos podido constatar algo de Perogrullo: Que estos trabajos manuales, realizados por gente empobrecida, en muchos casos por mujeres, son trabajos básicos para la vida y el bienestar. Que un colapso en estas actividades hace imposible un buen funcionamiento social. Que en muchos casos se requieren habilidades, aprendizajes y actitudes que no pueden reducirse a la idea de descualificación. Que tales habilidades padecen un continuo estigma social. Y que las políticas de recorte del gasto público y de liberalización de las relaciones laborales tienden a empeorar aún más las condiciones de estos empleos (aunque persisten las diferencias entre países, siendo los nórdicos los que siguen garantizando condiciones laborales y profesionales claramente mejores)
Lo que ocurre con estos sectores puede aplicarse a otros parecidos. Es, en parte, una constante de la historia social. Los trabajos comunes, los que garantizan la vida, son considerados como tareas inferiores realizadas por gentes inferiores, mientras que lo excelso es lo que realizan las castas dominantes. En las sociedades esclavistas y feudales esto resulta evidente. Pero en las modernas sociedades capitalistas, con una tan extrema división del trabajo, con una notable extensión del sistema educativo, el estigma de los trabajos manuales comunes ha vuelto a reforzarse, generando una brecha social y cultural entre sectores de asalariados. Cabe además destacar que en las últimas décadas los procesos de deslocalización han generado la emigración de muchos empleos manuales industriales (a menudo masculinos, realizados en condiciones sociales y espaciales que favorecían las posibilidades de la acción colectiva) y han dejado a este tipo de actividades difícilmente deslocalizables como el principal espacio de empleos manuales.
No hay duda: la sociedad sería invivible sin este tipo de actividades (tanto las que se realizan en el campo mercantil como las realizadas en la esfera doméstica). En cambio, muchas de las tareas que realiza la gente guay son prescindibles, cuando no socialmente dañinas a pesar de gozar de elevado prestigio social: agentes de la especulación financiera, manipuladores profesionales de conciencias en el mundo del marketing y la publicidad, asesores legales para la evasión fiscal y el abuso legal de los poderosos, periodistas dedicados a vender la jet set, etc. Una inversión de valores que se ha tragado parte de la izquierda al asumir el discurso del capital humano y el valor añadido, un discurso que legítima las desigualdades y desprecia la importancia del trabajo común en general y de las mujeres en particular.
Dicho discurso no sólo tiene una enorme implicación cultural, sino importantes aspectos prácticos. El crecimiento de las desigualdades de derechos laborales ha estado asociado a la creciente utilización de la externalización de actividades “auxiliares”. Esta externalización es una de las mejores vías para la erosión de salarios y derechos laborales, pues a lo auxiliar se lo considera accesorio, y de lo accesorio es siempre de donde se puede rebajar. La externalización y la falta de reconocimiento social —y a menudo las condiciones de aislamiento personal en las que se realizan estas tareas— se traducen en graves barreras a la acción colectiva, y todo contribuye a un deterioro permanente de las condiciones de trabajo. En España, la reciente reforma laboral que pretende erosionar la negociación colectiva sectorial, unido a las políticas de recorte del gasto público, es una clara invitación al deterioro de unas condiciones laborales de por sí malas.
No es posible esperar una gran respuesta social de alguien a quien se le ha reducido a condición de descualificado, prescindible, auxiliar. No es posible defender a la gente común si la sociedad no reconoce que su aportación es básica para el funcionamiento social y debe ser realizada en condiciones dignas. No es posible defender los derechos de trabajadoras y trabajadores si no se les reconoce la importancia de su aportación social. No es posible pensar en una sociedad digna cuando actividades indignas o socialmente cuestionables merecen un gran respeto social y en cambio se denigra a quien realiza actividades básicas. No tiene sentido ni ética promocionar a los productores de bienes de súper-lujo para una minoría social (como los cocineros de cinco tenedores o los diseñadores de ropa de lujo) y no promocionar la importancia de quien cocina, cose, limpia, cuida, repone, prepara bienes y servicios para la mayoría de la población. Aceptando la idea de los trabajos superiores, de la productividad asociada a la educación formal, de la ausencia de cualificación de la gente común, algunos sindicatos y personas de izquierda se han “tragado” el discurso del poder. O han confundido los valores de la gente educada —y hasta cierto punto su elitismo—, con un discurso progresista.
Mi planteamiento no es un cuestionamiento de la ciencia y la educación. Ciertamente el conocimiento, el avance científico, la cultura convencional, son productos sociales provechosos. Pero no puede llevarnos a entender que quienes tenemos empleos asociados a actividades científicas, culturales o profesionales seamos una especie mejor y más necesaria que el resto. Hay mucho de ganga y de inutilidad social en estas profesiones. Y a menudo hay mucho de aprendizaje, de implicación, en gran parte de las actividades laborales manuales. Una sociedad decente debe partir de la necesidad y calidad de todas las actividades básicas. Del adecuado reconocimiento, simbólico y material, de quien las realiza. Y de la prescindibilidad de las actividades que sólo sirven a una minoría o —lo que es peor— que están diseñadas para garantizar su dominación social. En un mundo con una amplia división del trabajo solo hay dos opciones sociales aceptables: una a corto plazo muy difícil, la que pensaba el Marx más utópico —que cada persona pueda y deba realizar actividades de distinto tipo—; otra, la de generar un debate que conduzca a un reequilibrio de rentas, condiciones laborales y reconocimiento social.
Las limpiadoras de Alacant y las de Jerez hicieron huelga porque no les pagaban. Pero seguro que, además de lo inmediato, lo que necesitan y tienen derecho a exigir es un salario digno, el reconocimiento por un trabajo básico, un horario laboral aceptable.