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abril 12, 2013

Entrevista con David Harvey: El neoliberalismo como “proyecto de clase”

Iturria: Elasa Boulet / Viento Sur / GE/ kaosenlared.net – 2013/04/09

David Harvey retoma el análisis de la crisis del capitalismo, evoca las transformaciones de la clase obrera, la situación en Europa y en EE UU, el papel que pueden desempeñar los intelectuales críticos, y defiende la necesidad de construir una visión utópica si se desea cambiar el mundo.

David Harvey es geógrafo y profesor investigador de la City University de Nueva York. Sus escritos abordan en particular la dinámica reciente del capitalismo y la urbanización desde una perspectiva marxista.
 
Pregunta – Usted ha teorizado la adopción del neoliberalismo como una transición del fordismo a un régimen de acumulación flexible /1. ¿Cree que la crisis económica que estalló en 2008 demuestra el fracaso de este modo de acumulación flexible?
David Harvey – Esto depende de la manera en que se define el modelo de acumulación flexible. Si se concibe el modelo para revitalizar el capitalismo en su conjunto, yo diría que sí, pero que ya fracasó desde el principio. Si el modelo se diseñó para concentrar y aumentar el poder de la clase capitalista, y en particular de determinadas franjas de la clase capitalista, ha sido todo un éxito. El crack de 2008 no fue sin duda un acontecimiento especial si se contemplan todos los cracks que han tenido lugar desde 1997: el de Asia oriental y sudoriental en 1998, los de Sudamérica en 2001. Todo ese periodo se caracterizó por breves etapas de crecimientos interrumpidas por otros tantos cracks, pero es indiscutible que estos cracks desempeñaron una función muy importante en la consolidación de una riqueza y poder cada vez mayores en fracciones cada vez más pequeñas de la clase capitalista. Creo que 2008 marcó simplemente un paso más en esta vía hacia la concentración de riqueza y poder. Por mi parte, comprendo el neoliberalismo ante todo como un proyecto de clase, de consolidación y de refuerzo de la dominación. Creo que 2008 no marcó el final de todo esto, una crisis de este proyecto de clase, sino un paso más.
 
Pero se podría decir que el liberalismo también era un proyecto de clase. ¿Cuál es entonces la diferencia entre el liberalismo y el neoliberalismo?
Creo que la diferencia radica en el hecho de que el proyecto de clase que se planteó a finales de la década de 1960 y comenzó a cristalizar realmente a mediados de la de 1970 estaba mucho más centalizado, en la medida en que el poder se había desplazado significativamente a favor del sector financiero. Este último se convirtió en cierto modo en el agente principal. No ocurrió lo mismo con el liberalismo. En la época del liberalismo se entendía que el sector financiero debía facilitar la actividad productiva y su función era más la de un lubricante que la de un motor del proceso de acumulación. Creo que el neoliberalismo se caracteriza en mayor medida por lo que llamo la acumulación por desposesión que no por las formas clásicas de acumulación por expansión, por crecimiento, formas clásicas que en determinados periodos no estaban en contradicción con la idea del aumento del nivel de vida de los trabajadores. En muchas partes del mundo, el aumento del nivel de vida de los trabajadores en las décadas de 1960 y 1970 pudo producirse en una época en que las tasas de acumulación eran muy altas. Era un periodo en que los poderes financieros eran significativos, pero no predominantes. Después surgió esta economía caracterizada mucho más por la desposesión, a partir de los años setenta.
 
En esta evolución hacia el neoliberalismo, ¿cómo interpreta por un lado el papel de las finanzas y por otro el de la globalización?
Ambas cosas están íntimamente ligadas. La moneda es lo que llamo la “forma mariposa” del capital, que puede volar a donde le dé la gana. Las mercancías son una especie de “forma oruga” del capital: se desplazan, pero lo hacen más bien lentamente. La producción tiende a fijar la “forma crisálida” del capital. Al otorgar más poder a las finanzas, se refuerza la “forma mariposa” del capital, que tiene la capacidad de trasladarse casi a donde le plazca. Creo que ha habido un proceso deliberado de refuerzo de la “forma mariposa” del capital, de modo que ha podido posarse en territorios donde, por ejemplo, el coste de la mano de obra es muy bajo, donde los impuestos son muy bajos. Así, los traslados resultan más fáciles, con el resultado de que esto ha permitido rebajar los salarios de los trabajadores en las antiguas zonas industriales del norte de América, de Europa, etc. Asistimos por tanto a una desindustrialización de los centros de producción clásicos. Esta desindustrialización se nutre del desplazamiento de los puestos de trabajo a otros lugares y hacía falta algo que la facilitara; ese algo fue la financiarización.
 
Parece que asistimos a una mercantilización creciente de “bienes inmateriales” como las ideas (con el fuerte aumento del número de patentes), la educación, la cultura, así como a una mercantilización de la naturaleza (títulos financieros sobre los genes, la lluvia, etc.). ¿Cómo interpreta esta tendencia?¿Qué papel desempeña en esta crisis del capitalismo?
Producimos una cantidad cada vez mayor de plusvalía. Desde hace muchos años existe ya un verdadero problema para encontrar lugares en los que colocar este capital. Lo que ha sucedido en los últimos 30 o 40 años es que el capital se ha interesado mucho más por el aumento del valor de los activos y por la especulación en torno al valor de los activos. Sin embargo, en este proceso se interesa cada vez más por la rentas, como hemos visto en particular con respecto a la propiedad inmobiliaria, la renta de la tierra, los precios del suelo. Y, desde luego, por los derechos de propiedad intelectual. De golpe se ha producido una explosión de lo que se llama el sector rentista de la economía capitalista. El sector rentista siempre ha sido muy importante, por ejemplo: todo indica que en los siglos XVIII y XIX el dinero que ganaban las clases superiores con el arrendamiento y la apropriación de tierras era más cuantioso que el que sacaban del sector manufacturero. Así que el sector rentista siempre ha sido importante, en particular en la construcción de las ciudades. Y está claro que sigue siéndolo; en determinadas áreas avanzadas del mundo capitalista, los rendimientos de la propiedad de tierras y de activos son muy altos, y la propiedad intelectual es una nueva forma de propiedad, que siempre ha estado presente de alguna manera, pero que ahora ha cobrado mucha importancia. Y si uno puede ganar dinero por el mero hecho de ser propietario de patentes, si uno puede obtener buenos rendimientos del capital sin necesidad de emplear a ningún trabajador, ¿por qué iba a molestarse en producir? Así que pienso que en el curso de los últimos 30 a 40 años ha habido numerosos signos de que estaba construyéndose un potente sector rentista, con ingresos procedentes de las rentas de toda clase de fuentes: tierra, propiedad de recursos, propiedad de derechos de distinta naturaleza, entre ellos, por supuesto, los derechos de propiedad intelectual. Este sector en su conjunto es ahora mucho más significativo en la actividad capitalista y además no emplea a muchos trabajadores.
 
Usted ha elaborado el concepto de acumulación por desposesión, que ha suscitado numerosos debates. En ocasiones se ha considerado que es demasiado amplio. ¿Qué conclusiones teóricas y políticas extrae de estos debates?
Creo que en cierto modo era un argumento muy general y que existen diversas clases de desposesión. Algunos han preguntado, por ejemplo, si acaso lo que ocurre en el proceso de producción no es una desposesión del excedente que producen los trabajadores. Es una forma de desposesión, pero no se presta atención a las distintas formas de desposesión que se producen en otros ámbitos, en la circulación del capital. Esto es lo que yo quería formular teóricamente al analizar el circuito del capital. Cuando contemplamos el circuito del capital, vemos que está el circuito de las mercancías, el circuito de la moneda, el circuito de la producción, todo ello está en el segundo tomo del Capital. Estos distintos circuitos están integrados entre sí, pero cada uno tiene su agente: el circuito de la moneda tiene el sector financiero, el circuito de la producción tiene el sector industrial, el circuito de las mercancías tiene el sector comercial. Entonces la cuestión que se plantea es la siguiente: ¿de qué manera estas esferas distintas reivindican el excedente y cómo se apropian efectivamente de él? Mi tesis es que el sector financiero y el circuito de las mercancías operan según un principio de acumulación por desposesión, porque lo que hacen es utilizar su control sobre las mercancías o su control sobre la moneda para detraer una tasa, una tasa que arrebatan a los trabajadores. Por tanto, en cierto modo la burguesía puede recuperar a través de los banqueros y los financieros todo lo que puede conceder en el ámbito de la producción.
Analicemos la cuestión de saber dónde se realiza la plusvalía por oposición a dónde se produce. Marx explica que se crea en la producción, cosa que no pongo en duda en absoluto. Con lo que no estoy de acuerdo es con la suposición de que por crearse en la producción, también se realiza en la producción. De hecho, es posible que tan solo una parte muy pequeña de la plusvalía se realice en la producción. Si contemplamos el ejemplo que ya he utilizado y que es el de [la cadena de supermercados] Wall Mart, que es una organización comercial capitalista, veremos que obtiene elevadísimas tasas de beneficio sobre la base de la subcontratación a productores chinos, que a su vez obtienen unas tasas de beneficio muy bajas. Se trata por tanto de una relación de acumulación por desposesión.
 
Podemos ir todavía más lejos con la cuestión que ya he planteado de saber cómo el capitalismo adquiere activos y luego trata de valorizar esos activos. Pues bien, a menudo los roban a los miembros de otras clases. Hay algo así como seis millones de viviendas en EE UU que han sido desahuciadas, es decir, seis millones de familias que han perdido su hogar. ¿Qué ocurre con esas viviendas? De momento tienen un precio muy bajo. Han sido adquiridas por grandes grupos capitalistas que las mantienen durante dos o tres años, a la espera de que el mercado se recupere, y entonces se llenan los bolsillos. Viviendas recuperadas al precio de, pongamos, 200.000 dólares por unidad se venderán entonces a 300.000 o 400.000 dólares cada una, siempre que el mercado se relance. Se trata de una actividad especulativa, es lo que llamo acumulación por desposesión. También existen formas de atraco directo cuando se suprimen las pensiones de jubilación, se recortan los derechos a la sanidad, o cuando un bien gratuito producido hasta ahora por el Estado se vuelve oneroso, como por ejemplo la universidad o la educación en general. Yo pude gozar de una educación gratuita en Gran Bretaña, pero ahora los que estudian tienen que pagar. En EE UU, el coste de la educación aumenta cada vez más, los estudiantes se endeudan y ya existe una enorme deuda estudiantil. Esto también es una economía de desposesión.
 
Lo que deduzco de todo esto es que las formas que adopta la desposesión son muy variadas, y como término general resulta probablemente demasiado ambiguo decir tan solo que “es una economía de desposesión”. Debemos estar más atentos a las formas de desposesión que se producen y dónde se producen. Creo que es buena idea desarrollar una comprensión más sofisticada de las distintas formas que puede adoptar la desposesión, esto es lo que concluyo de los debates. Pero no quiero en modo alguno replantear la idea de que constituye una parte muy importante de la estructura de la exploitación en una economía capitalista.
 
Y políticamente, ¿qué conclusión saca usted de estos debates en torno al concepto de desposesión?
Desde el punto de vista político, lo que deduzco es la idea de la resistencia a la acumulación por desposesión, que hay mucha resistencia, en todas partes, y que esas formas de lucha forman parte de la dinámica general de la lucha de clases. Esto desplaza el centro de atención de la organización y de la teorización política, alejándolo que lo que a menudo ha sido el centro de atención exclusivo de determinadas organizaciones de izquierda, a saber, la fábrica, para trasladarlo, por ejemplo, a la ciudad. Si contemplamos las estructuras de la explotación en y alrededor de una ciudad, veremos la explotación rentista, la explotación comercial. De este modo empezamos a tener una noción muy distinta de lo que es la política de resistencia a la acumulación capitalista una vez se integran todas estas demás formas de explotación en el paisaje.
 
En un artículo publicado en Counterpunch en 2009, usted escribió que la clase obrera no siempre está, y no lo está en todos los países, en condiciones de situarse en la vanguardia de la lucha social y política. ¿Puede desarrollar esta idea?
Hay dos maneras de verlo. Podría decir que la clase obrera, tal como ha sido definida tradicionalmente, no está en condiciones de estar en la vanguardia, que en ciertos casos los movimientos sociales o políticos han estado en la vanguardia. Si examinamos fenómenos como la revuelta zapatista, veremos que no fue una revuelta de la clase obrera, sino una revuelta campesina. Era también una revuelta contra la acumulación por desposesión, y lo mismo ocurre, por ejemplo, con respecto a las guerras del agua en Bolivia, en Cochabamba, donde también se trataba de una lucha contra la acumulación por desposesión. Y las luchas en El Alto, donde una ciudad entera se rebela y destruye el poder de la presidencia y abre la vía de acceso al poder de Evo Morales. Estos movimientos revolucionarios han sido muy fuertes y potentes, y no se basaron en una clase obrera tradicional.
 
Lo que quiero decir es que si analizamos las dinámicas de la urbanización y nos planteamos la cuestión de “¿quién produce la ciudad, quién reproduce la ciudad?”, y si decimos que todos los que producen y reproducen la ciudad forman parte de la clase obrera urbana, entonces esta abarca mucho más que los trabajadores fabriles para incluir al personal doméstico, a los taxistas, por lo que tenemos una concepción diferente de la clase obrera. Estoy a favor de cambiar nuestra concepción de quién constituye la clase obrera y de qué tipos de puesto de trabajo son cruciales. Hemos visto ejemplos, he mencionado El Alto, la gran fuerza que tenían sus habitantes para bloquear totalmente la ciudad, lo que de hecho es una huelga general, una huelga en el espacio urbano. Pienso que las huelgas de transportes son muy eficaces; en Francia, por ejemplo, ha habido huelgas muy importantes en los transportes, en la década de 1990 y en la de 2000. Se puede paralizar una ciudad, y paralizar una ciudad es un tipo de instrumento muy eficaz en la lucha de clases. Y no son únicamente los trabajadores de las fábricas quienes van a hacerlo, hace falta que sea la ciudad entera la que secunde esta acción. Por tanto, o bien decimos que la clase obrera está aquí y aquellos son otros movimientos sociales, o bien cambiamos nuestra concepción de la clase obrera. Pienso que es preferible cambiar nuestra concepción de la clase obrera.
 
¿Cómo interpreta usted la crisis de la Unión Europea? Parece que estamos asistiendo a un proceso de radicalización neoliberal, justo en el momento en que surgen relaciones neocoloniales entre el centro de Europa y la periferia, en particular con la crisis de la deuda griega.
Me parece que hay que analizar la crisis de la UE en términos de clase. No cabe duda alguna de que la creación del euro, por ejemplo, fue una operación muy ventajosa para la clase capitalista, y en particular para las fracciones de la clase capitalista que se hallaban en los sectores más avanzados, en los países más avanzados de la Unión. Tenemos por tanto un ámbito geográfico desigual en el que se produce una unificación, que resulta muy ventajosa para Alemania en particular, aunque no solo para Alemania. Alemania ha ganado mucho con la creación del euro, y cuando se examina lo ocurrido con las economías del sur de Europa en general, y de Grecia en particular… No diré que los griegos no hayan causado por sí mismos algunos de los desastres al llevar a cabo toda clase de engaños contables, etc., pero por otro lado Grecia se ha convertido en un mercado maravilloso para Alemania, que ha podido explotarla al amparo de sus superiores capacidades productivas y de organización. Alemania, en efecto, ha podido aplicar una política de acumulación por desposesión a través de Grecia y reducir la capacidad productiva de Grecia. Y cuando han surgido los problemas, está claro que no había ninguna obligación por parte de ningún miembro de la Unión de ayudar a otro miembro. A partir de entonces se produjo un desarrollo geográfico desigual de la crisis, que se abate sobre las poblaciones y los territorios más vulnerables.
 
Un caso análogo en EE UU sería el del Estado de California, que ha conocido dificultades notables, pero que no ha corrido la misma suerte que Grecia porque el gobierno federal ha tenido que pagar el Medicare etc., mientras que con respecto a Grecia no existe esta obligación. Asistimos entonces a circunstancias extraordinarias en que la gente se hunde en una penuria total en Grecia, en muchos aspectos a causa de la política de austeridad impuesta por los poderes de la clase capitalista, cuyos intereses principales están concentrados en Alemania y el norte de Europa. Me parece que esta geografía desigual no cambiará a corto plazo. Tampoco percibo ningún cambio de política, por lo que creo que este va a ser un problema duradero para Europa, que no necesariamente se resolverá con la salida del euro de los países del sur. Por tanto, se trata de una especie de dilema permanente que a mi juicio solo podrá resolverse mediante una completa federalización de la base social de la economía, mediante una colectivización de los derechos de pensión y este tipo de cosas, cosa que políticamente es imposible, no creo que nadie votaría por eso.
 
¿Cree que en estos momentos asistimos a un viraje de tipo keynesiano en EE UU? ¿Es posible que el gobierno de Obama se aleje del neoliberalismo y aplique políticas más keynesianas?
EE UU nunca ha sido puramente neoliberal, sino bastante keynesiano hasta ahora. Ha sido neoliberal de palabra, particularmente en aspectos como el salario social y la protección social, etc., pero jamás ha sido estricto con respecto a la financiación por el déficit. El déficit de George Bush II financió dos guerras, reducciones de impuestos para los ricos y un enorme programa social de acceso a los medicamentos que fue muy bemneficioso para las compañías farmacéuticas. Ronald Reagan, que es una de las figuras asociadas al neoliberalismo, era de hecho un keynesiano en materia de defensa y financió el pulso con la URSS a través de la deuda pública. EE UU siempre ha sido un caso particular: su retórica sobre el sector público siempre ha sido muy neoliberal, pero sus prácticas siempre han sido parcialmente keynesianas.
 
Lo que resulta interesante en la coyuntura actual es que el Partido Republicano, que de hecho compartió bajo George Bush este enfoque de tipo keynesiano para hacer la guerra, cuando perdió el poder decidió llevar de verdad hasta el extremo la política de austeridad. Así trata de impedir la posibilidad de un programa ligeramente expansionista, vagamente keynesiano, que preconiza el gobierno de Obama desde el principio. Pienso que están pisando terreno resbaladizo, pues no controlan más que la Cámara de Representantes, y si se puede demostrar a los estadounidenses que lo que impide la recuperación de EE UU es la manera en que el Partido Republicano actúa en la Cámara de Representantes, y entonces asistimos en las elecciones de 2014 a la transferencia del poder a los Demócratas, el Partido Republicano estará acabado. Claro que también es posible que esto no suceda, se trata de una situación muy compleja. Creo que hay miembros del Partido Republicano que se dan cuenta de que se hallan en terreno resbaladizo y que intentan cambiar, aunque sin mucho éxito de momento.
 
Hasta ahora nunca se ha dudado en EE UU en emplear prácticas keunesianas, en particular la financiación por el déficit, y en ser antikeynesianos en materia de programas sociales, de protección social, y resueltamente antikeynesianos cuando se trata de otorgar más poder a las organizaciones e instituciones de la clase obrera. El neoliberalismo de EE UU siempre ha sido sospechoso, su pragmatismo le ha llevado siempre a hacer lo que beneficia a las clases superiores, y ha sido limitado por este criterio. No creo que esto vaya a cambiar gran cosa, aunque pienso que en este momento el gobierno de Obama tiene muy claro que la tasa de crecimiento de EE UU es muy baja y que existe la posibilidad de una segunda recesión. Este gobierno, si tuviera las manos libres, apostaría por prácticas expansionistas, hasta cierto punto incluso por prácticas expansionistas que implicaran otorgar más poder a las organizaciones e instituciones de la clase obrera. Creo que la idea de una política ligera y parcialmente keynesiana bajo el gobierno de Obama ya se ha planteado y aceptado, pero no será refrendada por la Cámara de Representantes controlada por los Republicanos, a menos que estos últimos comprendan que esto les llevará a un desastre electoral si la gente percibe que ellos son el obstáculo. Está por ver cómo evolucionan las cosas.
 
A su juicio, ¿cuál puede y debe ser el papel de los intelectuales o universitarios críticos?
Hay dos cosas. Lo que ocurre en el mundo universitario forma parte, desde luego, de la lucha de clases, es la lucha de clases en el ámbito de las ideas. Por tanto, una cosa que me gustaría que hiciéramos todos es luchar en el mundo universitario por diferentes tipos de producción de saberes, de reproducción de saberes. Los que están fuera de la universidad piensan a menudo que esta es una torre de marfil, pero no es así, la universidad es un terreno de lucha bastante encarnizada. Durante un tiempo estuve tratando de mantener abiertos los espacios en el interior de la universidad en los que pudieran desarrollarse cosas como las que centraban mi trabajo, y es muy duro cuando se hace frente a las presiones de la transformación neoliberal y administrativa de las universidades. Es un poco como los trabajadores de una fábrica siderúrgica, hay que organizarse en el seno de la universidad, y eso lleva mucho tiempo.
 
Pero creo que también tenemos la obligación de tomar ciertas cosas sobre las que reflexionamos y presentarlas de manera que sean comprensibles para un público amplio, pensando en cómo la gente puede leer esto y extraer sus propias conclusiones. No creo que los universitarios conozcamos mejor el mundo que cualquier otra persona. Mi opinión es que cuando trabajo con organizaciones sociales, estas saben qué es lo que quieren y lo hacen mejor que yo, y no es mi tarea decirles qué tienen que hacer, eso ni se me ocurriría. Pero cuando tal vez yo puedo ser útil es cuando quieren saber cómo lo que están haciendo se relaciona con lo que ocurre en el capitalismo, cuál es la relación entre lo que hacen y la lucha anticapitalista. Si quieren reflexionar sobre esta relación, podemos sentarnos juntos y tratar de comprender lo que hacen en relación con prácticas y cuestiones más amplias. Creo que en el mundo universitario tratamos de desarrollar este panorama de cómo funciona la economía, o cómo se aplica la política, y a veces esto es útil para las organizaciones políticas y los movimientos sociales. Así que creo que es preciso mantener abiertos los espacios en el interior del mundo universitario para trabajos progresistas y estrechar lazos con organizaciones sociales para aprender de ellas y que ellas aprendan de nosotros en el proceso de lucha política.
 
Sin embargo, con las tendencias a la privatización de la educación, en particular de la enseñanza superior, parece más difícil mantener este espacio y esos debates en el seno de la universidad.
Así es. Todos estamos siendo atacados, inclusive en la universidad. Y por supuesto, si contemplamos el proceso de trabajo en el mundo académico, en EE UU ahora la mayor parte de la enseñanza corre a cargo de empleados que no tienen un contrato fijo y que viven en unas condiciones económicas muy precarias. Este es otro campo de batalla en relación con las condiciones de vida de las personas empleadas en las universidades. No es una situación fácil, pero ¿qué se puede hacer? Hay que organizarse y luchar, como en todas partes.
 
¿Cuál es su visión personal de una sociedad comunista/2, si “comunista” es la palabra adecuada?
Hay varias maneras de construir una visión utópica. Creo que siempre existe la necesidad de tener en mente una visión utópica, de una manera u otra, un lugar al que deseamos llegar, aunque al final no lleguemos, en cierto sentido no importa mucho si se llega o no. Si se tiene una visión, tratando de cambiar las cosas, estas se mueven en una dirección u otra. No tengo un esquema fijo, he escrito uno en el apéndice a un libro que se titula Spaces of hope, una especie de descripción utópica de una sociedad construida durante un periodo de 20 años. Y creo que necesitamos un modo de construcción por la negación. Si se comprenden los aspectos del capitalismo que no nos gustan, ¿qué rechazaríamos, cómo sería una sociedad que ya no funcionara sobre la base del valor de cambio, sino sobre la base del valor de uso, qué formas de coordinación de la división social del trabajo se crearían, cómo se implementaría para asegurar que el abastecimiento de cada uno en valor de uso fuera suficiente, que no se produjeran bloqueos completos ni rupturas, ni penurias? Son cuestiones muy pragmáticas.
 
Es posible por tanto trabajar sobre esta clase de ideas, construir por negación: no queremos hacer esto coordinándonos a través del mercado, queremos hacerlo de una manera distinta, a través de los trabajadores asociados en colaboración, los trabajadores asociados que organizan la división social del trabajo de manera que todo el mundo tenga lo que necesita. Con la informática tenemos la posibilidad de coordinar los inputs y outputs/3 de un modo distinto. Algunas fábricas recuperadas en Argentina funcionan ahora en red gracias a los ordenadores y organizan los flujos de inputs y outputs de manera que comienzan a coordinarse entre sí, pero no se trata de una planificación centralizada, es algo que se organiza en red, sin ningún planificador central. Creo que con las tecnologías que tenemos ahora existen nuevas posibilidades de plantear estas cuestiones de un modo distinto y que podemos construir una visión utópica en la que los trabajadores asociados controlen los medios de producción, se organicen y tomen sus propias decisiones en cada unidad productiva, pudiendo coordinarse entre sí, comunicarse entre sí para responder a las necesidades de todos y todas.
 
Notas:
1/ La acumulación flexible designa el fenómeno de la “flexibilización” del trabajo desde la década de 1970: la subcontratación, la jornada parcial, la producción “justo a tiempo”, las actividades informales se han convertido en elementos cruciales del procedo de producción. Esta “flexibilización” (o dicho de otro modo, precarización) no se implanta del mismo modo en todas partes y es más importante en los “países emergentes”. Corresponde a una transformación de la gestión de las empresas, centrada cada vez más en un funcionamiento de mercado (subcontratación de actividades, asegurando rentas importantes a los accionistas) en detrimento de una gestión “interna” de la empresa.
2/ En inglés “socialist”.
3/ Términos que designan lo que “entra” (inputs) en el proceso de producción (materias primas, fuerza de trabajo) y lo que “sale” (outputs : productos, mercancías).
24/03/2013
marzo 15, 2013

¡El sábado 16 de marzo tomemos la calle!

Iturria: Berri-Otxoak (Plataforma contra la Exclusión Social y Por los Derechos Sociales) – 2013/03/14

En rueda de prensa diferentes organizaciones sociales y sindicales hemos querido resaltar lo importante de la movilización social de cara a hacer frente a los recortes en los derechos sociales y laborales. Se ha hecho un llamamiento a participar en la manifestación nacional del sabado 16 de marzo.

En defensa los derechos sociales y laborales.

►Esta mañana en rueda de prensa diferentes organizaciones sociales y sindicales hemos querido resaltar lo importante de la movilización social de cara a hacer frente a los recortes en los derechos sociales y laborales.

►En este sentido se ha hecho un llamamiento al conjunto de la población a salir a la calle para movilizarse, y participar, en la manifestación nacional que contra los recortes sociales se realizará este sábado 16 de marzo en Bilbo; y que saldrá a las 17:30 desde el Sagrado Corazón.

Manifestación Nacional contra os Recortes en Bilbo:

Sábado 16 de marzo a las 17:30 horas en Sagrado Corazón.

El Gobierno Vasco ha dado una nueva vuelta de tuerca a la hora de recortar los derechos sociales y laborales. Así, este pasado martes el Lehendakari Urkullu presentó el Anteproyecto de presupuestos para este año: 1.132 millones de euros (un 10,8%) menos.Recortes de los cuales 295 millones corresponden a Educación y Cultura (que baja el 10,1%); 278 a Empleo y Políticas Sociales (que se reduce el 25,9%); y 143 en la atención sanitaria (que disminuye su presupuesto en un 4,2%).

Por estos motivos, y a través de la movilización de este sábado, se quiere exigir políticas que den prioridad a la creación de empleo y los derechos sociales; y apuesten por un nuevo modelo social y económico.

BERRI-OTXOAK
(Plataforma Contra la Exclusión Social y Por los Derechos Sociales)

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Comunicado de Prensa

marzo 14, 2013

Eredu sozial eta ekonomiko berri baten alde egiteko deia egin dute sindikatu eta eragileek

Iturria: LAB Sindikatua – 2013/03/14

Sindicatos y agentes sociales llaman a movilizarse por un nuevo modelo social y económico
Eredu sozial eta ekonomiko berri baten alde egiteko kalera irteteko deia egin dute sindikatu eta eragileek

ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, EHNE, HIRU, CGT-LKN eta CNT sindikatuetako ordezkariek, hainbat eragile sozialetako kideekin batera, larunbat honetan, hilak 16, Bilbon, “Por un nuevo modelo social y económico, Euskal herrian lan eta eskubide sozial duinak” lelopean egingo den manifestaziorako deia luzatu dute.

marzo 12, 2013

Eredu ekonomikoa eta sozial berri baten alde / Por un nuevo modelos social y económico

Martxoak 16ko Bilboko manifara deialdia. Eredu ekonomikoa eta sozial berri baten alde.
Convocatoria a la manifestacion de 16 de marzo en Bilbao. Por un nuevo modelos social y economico.

Kartelak eta informazio praktikoa

febrero 20, 2013

Una crisis de múltiples dimensiones: Beneficios y bonus para unos pocos, paro y reducción de salarios para muchos otros

Iturria: Jérome Duval – ATTAC País Valencià – 2013/02/06

Quienes esperen un cambio de política por parte de nuestros gobiernos socio-liberales o neoliberales a sueldo de las grandes instituciones financieras, de los mercados y de las grandes empresas van a sentirse decepcionados: puesto que incluso al borde del abismo, nuestros responsables permanecerán inflexibles, su brújula quedará fijada hacia la austeridad, tan fuerte es la atracción que produce obtener el máximo beneficio y la ciega creencia en el sacrosanto e inmutable crecimiento.

Sin embargo, nosotros sabemos por experiencia -y en contra de la teoría del goteo que sostiene que el crecimiento repercute mecánicamente de arriba hacia abajo de las capas sociales- que una vuelta al crecimiento del PIB |1| no beneficia a la gran mayoría de la población. Basta con fijarse en la extrema pobreza que persiste en África y en los países emergentes. Pero qué importa, las grandes instituciones hacen y rehacen sin cesar nuevos pronósticos de crecimiento, como si fueran los innumerables boletines meteorológicos de la edad del capitalismo, sin considerar la desigualdad sobre la que se funda.

M. Draghi ¿Personalidad del año o culto a la arrogancia?

El 14 de diciembre de 2012, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, interrogado por el ’Financial Times’ sobre el sufrimiento social infligido por las curas de austeridad que él impone junto al FMI y la UE en Europa, estimó que “abandonar ahora [las políticas de austeridad], como algunos sugieren, echaría a perder los inmensos sacrificios realizados por los ciudadanos europeos”. Pese al estrepitoso fracaso de estas políticas, el presidente del BCE, consagrado “personalidad del año” |2| por el mismo periódico financiero de referencia por haber “contribuido en gran medida al apaciguamiento de los mercados financieros en la zona euro”, pretende no decepcionar y sigue la vía neoliberal trazada por Friedman (destrucción total del estado social, privatización…) sea cual fuere el coste humano. La pérdida de soberanía de los Estados a sueldo de los acreedores no le inquieta, puesto que dice trabajar por su restablecimiento: “Los países con un endeudamiento y un déficit elevados tendrán que asumir que perdieron, desde hace tiempo, la soberanía sobre su política económica en un mundo globalizado. Trabajar juntos en una unión orientada hacia la estabilidad significa de hecho recuperar la soberanía” |3| . ¿Así que recuperaremos la soberanía en una Unión Europea que ha ganado el premio Nobel de la paz con el aplauso de la OTAN? ¿De qué nos preocupamos, si cuidan tan bien de nosotros? Tal vez sea necesario recordar: que el nuevo tratado MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad) prevé una total inmunidad para las acciones emprendidas dentro de ese marco mediante el derecho que se le confirió de supervisar los presupuestos de cada Estado miembro y de infligir multas a los que no respetan las directivas… del BCE; que en Italia y en Grecia, los nuevos gobiernos llegaron al poder sin elecciones ante los ojos condescendientes del BCE y de la UE; que desde marzo de 2012, los misioneros de la Troïka (BCE-UE-FMI) se han instalado de manera permanente en los ministerios en Atenas para husmear en las cuentas públicas. ¿”Soberanía” dice usted, señor Draghi? En todo caso, no la de los pueblos.

Salarios a la baja, paro al alza

Contrariamente a lo que avanza Mario Draghi, todo indica que es más que necesario y urgente un cambio radical. Un reciente informe de la OIT (Organización Internacional del Trabajo: Informe Mundial sobre Salarios 2012/13) confirma el agravamiento del reparto desigual de las riquezas producidas, la parte correspondiente al Capital continúa aumentando en detrimento de la correspondiente al Trabajo: “La tendencia mundial ha acarreado un cambio en la distribución del ingreso nacional, la parte de los trabajadores baja mientras que la parte del capital aumenta en la mayoría de países”. A nivel mundial, “Los salarios medios mensuales ajustados a la inflación -lo que llamamos salarios medios reales- han aumentado globalmente sólo un 1,2 % en 2011″. Si no se tiene en cuenta a China, “los salarios medios reales sólo han aumentado un 0,2 % a nivel mundial en 2011″. En Europa y Oriente Medio los salarios han bajado desde 2008, mientras que en Latinoamérica y Asia han seguido aumentando durante la crisis. Los países europeos, bajo la recomendación del FMI, reducen los salarios reales, lo que disminuye la demanda de los hogares y contrae la economía. En 2011, bajaron el 0,6% en la zona euro; para los trabajadores británicos la reducción fue del 3,5%; en el Estado español cayeron el 2%; y en Irlanda e Italia el 1,6%. En Grecia, donde el paro ya golpea a más de la cuarta parte de la población activa, los trabajadores sufrieron una reducción de su salario del 6,2% en 2011 |4|. El caso de Grecia es importante, porque abre el camino al resto de Europa, comenzando por su periferia. El 3 de diciembre de 2012, un estudio elaborado por dos sindicatos griegos, ADEDY y GSEE, reveló que el poder de compra de los griegos se dividió por dos en los dos últimos años, un griego de cada dos vive por debajo del umbral de la pobreza |5|. Volviendo al informe de la OIT citado más arriba, a nivel global, “entre 1999 y 2011, el aumento de la productividad del trabajo medio en las economías desarrolladas ha sido más de dos veces superior al de los salarios medios”. Como explica Eric Toussaint, esta brecha permite el aumento de la tasa de beneficio de la clase capitalista |6|.

En un informe anterior, del 15 de diciembre de 2010, la OIT ya precisaba que “En Europa central y oriental, el crecimiento de los salarios reales ha bajado, pasando del 6,6% en 2007 al 4,6% en 2008 y al -0,1% en 2009″ |7|. ¡La caída es vertiginosa!

Siempre según la OIT, el mundo cuenta 30 millones de parados más desde el inicio de la crisis en 2008 y entre quienes tienen un empleo, 900 millones de personas perciben menos de dos dólares al día. Y es de nuevo en Europa donde encontramos los mayores aumentos de paro: Según Eurostat, en el seno de la Unión Europea entre 2008 y 2012, la tasa de paro ha pasado del 7,1% en 2008 al 10,6% en el último trimestre de 2012. En España, el paro se ha disparado del 13,2% en octubre de 2008 al 20,5% en octubre de 2010 y al 26,2% en octubre de 2012. En Chipre y Portugal ha subido más de tres puntos en un año, de junio de 2011 a junio de 2012 ha pasado del 8% al 11,7% y del 12,7% al 15,9% respectivamente. En Grecia se ha doblado en dos años, pasando del 13,9% en octubre de 2010 al 26% en septiembre de 2012 (era del 7,8% en octubre de 2008), el 56% de los jóvenes entre 15 y 24 años no tenían trabajo en septiembre de 2012, frente al 22% en septiembre de 2008 |8|.

El lujo no sabe de crisis

Durante este tiempo, el sector del lujo, del que las marcas europeas representan el 70% del mercado global, se porta de maravilla con un crecimiento de más del 10% en 2010-2011. LVMH, el número uno francés y gigante mundial del lujo, registró 3.060 millones de euros de beneficios en 2011, un record histórico. Para aprovechar el crecimiento del sector, el grupo LVMH |9| incluso ha lanzado su marca Cheval Blanc para conquistar la hostelería de lujo. Su gran patrón, Bernard Arnault, primera fortuna de Francia, se embolsó ese mismo año 10,8 millones de euros |10|, o sea 821 años de SMIC, el salario mínimo legal francés |11| (el año anterior, en 2010, ya había percibido 9,7 millones). El Sr. Arnault ha visto cómo progresaba su fortuna en 2012 hasta alcanzar los 29.700 millones de dólares. Señalemos de paso que el joyero Bvlgari, filial de LVMH desde 2011, es sospechoso de fraude fiscal por el gobierno italiano, por haber disimulado cerca de 70 millones de euros de ingresos imponibles utilizando sociedades con sede en Irlanda y Luxemburgo.

Más allá del sector del lujo, los grandes empresarios no salen mal parados a pesar de la crisis: Mientras que en 2011, el índice bursátil del parqué de París perdió el 17% de su valor, la remuneración media de los grandes empresarios del CAC 40 se elevó a 4,2 millones de euros ese mismo año, un alza del 4% respecto a 2010, año en el que las remuneraciones ya se habían disparado un 33% |12|.

En España, Amancio Ortega, dueño de la empresa textil Inditex propietaria de Zara, Pull & Bear, Massimo Dutti o Bershka, se ha convertido en el tercer hombre más rico del mundo, ayudado por el alza en Bolsa de las acciones de Inditex, que aumentaron un 66,7% en 2012. Según la clasificación elaborada por Bloomberg en 2012 |13|, su fortuna aumentó un 62,9% en relación a 2011, o sea 22.200 millones de dólares (16.800 millones de euros) más hasta los 57.500 millones de dólares (43.500 millones de euros).Según la misma clasificación, la riqueza global de las cien mayores fortunas del mundo aumentó en 241.000 millones de dólares en 2012 hasta alcanzar los 1,9 billones de dólares, bastante más que el monto de la deuda externa pública de todos los países en desarrollo (1,6 billones de dólares en 2010). El patrimonio de las cien personas más ricas del planeta representa más de cinco veces la deuda pública griega, más de dos veces la deuda pública española y más de 14 veces la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) que los estados se comprometieron en 1970 -sin conseguirlo- a llevarla hasta el 0,7% de su Ingreso Nacional Bruto (INB).

En fin, a pesar de los bellos discursos de Obama apelando a limitar las primas de Wall Street, éstos se mantienen en un nivel alto: Tras un importante descenso en 2008 (ver gráfico), volvieron a subir con fuerza en 2009. Desde el inicio de la crisis en el periodo 2007-2011, los banqueros y brokers de Wall Street han registrado 115.600 millones de dólares de primas.

Definitivamente, la crisis no parece tener las mismas consecuencias para todo el mundo…

Traducción: Fátima Fafatale

Evolución de la primas para Wall Street 1985 – 2011 (en millones de dólares):

Gráfico: Jérôme Duval. Fuente: New York City Securities Industry Bonus Pool,http://www.osc.state.ny.us/press/releases/feb12/wall-street-bonus-chart-2011.pdf

Notas

|1| El Producto Interno Bruto (PIB), noción capitalista por definición, se supone que mide la creación de riquezas. Sin embargo, no tiene en cuenta el trabajo de las amas de casa ni el trabajo informal e ignora además la degradación medioambiental causada por el crecimiento económico. Así, el PIB interpreta los efectos de un tsunami o de un accidente automovilístico como contribuciones positivas al crecimiento debido a las transacciones que generan.

|2| Financial Times, 13/12/2012, FT Person of the Year: Mario Draghi,http://www.ft.com/intl/cms/s/0/8fca... Este nombramiento viene recompensar la actuación del BCE que entregó durante 3 años, más de 1 billón de dólares a un tipo de interés reducido del 1% a cerca de 800 bancos que carecían de liquidez a través de LTRO (Long Term Refinancing Operation), entre diciembre de 2011 y febrero de 2012.

|3| Austérité: Draghi appelle les États à ne pas relâcher leurs efforts, AFP 14/12/2012.

|4| Estamos hablando de salarios reales más allá de la función pública y no de la renta bruta disponible de hogares, la cual se habría reducido en un 17% en Grecia entre 2009 y 2011.

|5| Greek salaries far below EU average, Kathimerini English Edition, 5 de diciembre de 2012,http://www.ekathimerini.com/4dcgi/_…

|6| Eric Toussaint, La mayor ofensiva contra los derechos sociales realizada desde la Segunda Guerra Mundial a escala europea, diciembre de 2012, http://cadtm.org/La-mayor-ofensiva-…

|7| OIT, Informe mundial sobre salarios 2010/11, p.2, http://www.ilo.org/wcmsp5/groups/pu...

|8| Todos los datos sobre tasas de paro son de Eurostat.

|9| El gigante mundial del lujo LVMH es propietario de Louis Vuitton, Céline, Givenchy, Bvlgari o Guerlain.

|10| Salario fijo, variable y / o excepcional, opciones sobre acciones, acciones libres, dividendos y otros beneficios.

|11| Ver L’Observatoire des inégalitéshttp://www.inegalites.fr/spip.php?p... El SMIC francés es, por sus siglas, el salario mínimo interprofesional de crecimiento.

|12| Informe Proxinvest, diciembre de 2012, http://www.proxinvest.com/index.php...

|13| Bloomberg Billionaires Indexhttp://topics.bloomberg.com/bloombe...

febrero 16, 2013

Miren Etxezarreta:”Al capitalismo se le están acabando los mercados”

Iturria: Rosa VillegasLe Monde diplomatique 2013ko otsaila

El Pacto del euro nos está llevando a más austeridad y crisis ¿por qué se obstina en ello la Unión Europea a sabiendas de las consecuencias?

Simplemente es lo que conviene a los intereses dominantes, al gran capital en general. A este, lo que le interesa es que le dejen hacer lo que quiere. Eso es el neoliberalismo: dejar hacer al capital lo que quiere, sin trabas. Ahora bien, cuando las cosas se tuercen, se recurre al Estado sin ningún sentido del pudor. Han estado cuarenta años diciendo que el Estado no tiene que intervenir en economía, y en el momento en que ha habido problemas fíjese a qué niveles están participando los Estados.

¿Estamos viviendo la agonía del capitalismo, o bien una crisis provocada para reinventar el propio capitalismo?

No hay ningún sistema eterno, y por lo tanto el capitalismo en algún momento se acabará. ¿Cuándo? No lo sé. Hay indicadores de que, al capitalismo, cada vez le resulta más difícil reprodu cirse. Ahora bien, creo que las crisis no son provocadas voluntariamente, son producto de la propia dinámica del sistema. Las enfermedades y la muerte son inherentes al ser humano. Pues bien, en el capitalismo, las crisis son inherentes a la propia dinámica del sistema. Y no creo que sean voluntariamente impulsadas, pues son peligrosas para el propio capitalismo: algunos pierden mucho dinero.

Si existe deuda existen acreedores. ¿Quiénes son estos?

Los grandes capitales. ¿Usted sabe quiénes son los mayores capitales del mundo? Los fondos de pensiones privados, detrás de los cuales siempre hay personas. Los gestores de esos grandes fondos de pensiones, que normalmente están implicados en su capital, son los que realmente están marcando la pauta. Y después hay grandes fortunas, que son los grandes capitalistas que tienen enorme poder de decisión. Los que se reúnen en Davos, el grupo Bilderberg, la Trilateral… Todos ellos tienen mucho poder. Pero el capitalismo es un sistema muy complejo, y todos esos nombres y apellidos operan muchas veces a través de inver sores institucionales. En España, las Sicav [socie dades de inversión de capital variable], por ejemplo, son instrumentos de inversión donde teóricamente pueden tener cabida personas con poco dinero, pero en la práctica son instrumentos para que las grandes fortunas no coticen a Hacienda. Las grandes fortunas están ahí, lo que pasa es que no aparecen con nombres y apellidos sino como un fondo de inversión.

Los mercados están desregularizados, ¿no?, las normas no funcionan para ellos…

En el fondo, las reglas y las leyes están hechas por los mercados y para ellos. Porque el poder político es un mero servidor del poder económico. No hay más que ver la puerta giratoria: cómo los políticos se convierten en grandes gestores económicos; y cómo los grandes gestores económicos cuando, por alguna razón, dejan de serlo —como en el caso de Mario Monti, en Italia— pasan a regir la política. Esto, en la UE, está documentado. La dinámica de las elites dirigentes es esa vinculación… Pero, cuidado, siempre con el capital mandando.

A pesar de que los estudios internos del Fondo Monetario Internacional (FMI) demuestran que la desreglamentación de los mercados produce mayor inestabilidad, el propio FMI, por presión de los mercados, promueve esa liberalización. ¿No hay nadie que pueda exigir responsabilidades?

Sólo alguien está por encima de todo eso: la ciudadanía. Pero, por una parte, la ciudadanía está enormemente desperdigada, y por otra, tremendamente atemorizada ante lo que puede pasar. En tercer lugar, una parte importante de la ciudadanía tiene los mismos valores que los dominantes… Por que el capitalismo no es sólo una dominación económica. Es también una dominación ideológica. Nos han vendido que las cosas sólo funcionan en el capitalismo. Lo cual es una mera creencia.

¿Cómo dominan ideológicamente? ¿A través de los medios de comunicación?

La desinformación es muy importante. Y el miedo. Cuando una persona tiene sólo su trabajo para vivir, tiene mucho miedo de perderlo. Porque —aunque el pasado nunca fue mejor incluso en la Edad Media tenían tierra. El señor les exigía muchos tributos, pero el uso de la tierra lo tenían. Hoy, si estoy parada, no tengo de qué vivir. Por ello, mucha gente se aferra a su trabajo, incluso consciente de que lo que está pasando no es justo. Por tanto, hay que ser muy consciente, muy valiente, y tener claro que es una lucha colectiva importante para decidirse a romper con esto.

¿Hacia dónde vamos?

Hacia una mayor facilidad de reproducción del capitalismo para obtener beneficios. Hacia la desregulación total. Todo el programa neoliberal no es otra cosa: libertad de comercio, libertad de producción, competitividad global, desregulación laboral, desregulación de los mercados, del capital, desregulación medioambiental… [...]

Las pequeñas empresas han aprendido a aceptar que algunos clientes no les van a pagar. En cambio, no ocurre así en el mercado. ¿Por qué se permite?

Por el propio dominio ideológico, que refleja una de las grandes contradicciones del capitalismo. En esta crisis, por ejemplo, en España, miles de pequeños empresarios están desapareciendo cada año. Sin embargo, esos empresarios tienen una percepción ideológica de que sólo se recuperarán a través de una vuelta a lo que hacían antes. Muy pocos de ellos son capaces de situarse con el resto de la población. Los pequeños empresarios no se identifican con los trabajadores, cuando realmente, en este momento, los pequeños empresarios están hechos polvo… Y no digamos los trabajadores autónomos… Muchos de ellos se consideran diferentes de los trabajadores. Piense, por ejemplo, en el propietario de un camión. Es un trabajador autónomo que, además, tiene que pagar el crédito… Un trabajador muy explotado por las grandes empresas para las que hace transporte. Pero el capitalismo ha tenido la habilidad de insertarle en la mente que él no es un trabajador, es un patrono. E ideológicamente, el camionero se lo ha creído. El dominio ideológico les lleva a alinearse siempre con unos poderosos empresarios que son precisamente los que están destruyendo su actividad…

Algunos economistas defienden que un gran banco no puede caer porque caería la econonía… Me niego a aceptar eso. La quiebra de un banco tiene consecuencias catastróficas para los accionistas del banco. Si se salvaran —como se tendrían que salvar—, a través del fondo de garantía de depósitos, los depósitos de la gente modesta que tiene el dinero en el banco… no pasaría nada. Los accionistas perderían su capital y se acabó. Igual que pierde usted su capital si pone una tienda de moda mañana y no consigue vender lo suficiente. Pero estamos hablando del dominio ideológico del capitalismo, que ha metido en la cabeza de la gente que no se puede permitir la quiebra de ningún banco.

 

febrero 8, 2013

El día que acabó la crisis

Iturria: Cocha Caballero / Attac – 2013/02/08

Cuando termine la recesión habremos perdido 30 años en derechos y salarios

Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.

Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios.

Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, entonces la crisis habrá terminado.

Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria; cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, entonces se habrá acabado la crisis.

Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, entonces nos anunciarán que la crisis ha terminado.

Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.

Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.

De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida. Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.

enero 29, 2013

Deuda, recortes sociales y ONGs

Iturria: Jesús M. Castillo / En lucha

Algunos movimientos sociales que nacieron con un espíritu eminentemente reivindicativo y antisistema fueron derivando hacia posiciones reformistas dando lugar a toda una pléyade de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs)

Las fuertes luchas sociales de los años sesenta e inicios de los setenta, aún consiguiendo avances importantes, no consiguieron los objetivos planteados como horizonte de lucha.Al descenso natural en el nivel de movilizaciones tras un periodo socialmente muy convulso se sumaron, durante los años setenta e inicios de los ochenta, derrotas importantes en los planos sindical y político frente a gobiernos como los de Thatcher en Reino Unido y Reagan en Estados Unidos. En el Estado español, venció una Transición política en la que no se hizo justicia y no se avanzó social y políticamente como esperaban millones de personas. El neoliberalismo, que tan bien conocemos ahora, comenzó a instalarse como una fase más en la desesperada huida hacia delante de los capitalistas en su intento por dejar atrás la crisis de los setenta.
 
En este contexto, comenzaron a surgir diferentes movimientos sociales que enfocaban la lucha a nivel sectorial, configurándose grupos ecologistas, feministas, LGTB, de jóvenes, contra el racismo, etc. Con el paso del tiempo, algunos de estos movimientos sociales que nacieron con un espíritu eminentemente reivindicativo y antisistema fueron derivando hacia posiciones reformistas y labores asistenciales, dando lugar a toda una pléyade de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), muchas de las cuales se financiaban principalmente mediante subvenciones públicas.
 
Ahora, en plena crisis económica utilizada como excusa para recortar lo público en favor de los intereses de unos pocos, las subvenciones a ONGs se están viendo recortadas drásticamente, desde las que reciben grupos de lucha contra el VIH hasta las de desarrollo. Al mismo tiempo se prioriza el pago de una deuda soberana ilegítima, en gran parte producto de la transferencia de la deuda de la banca a la deuda pública.
 
Muchas ONGs miran ahora hacia las bases de la sociedad y a los movimientos sociales, impulsados y agrupados en gran parte en el 15M, para sobrevivir. Frente al recorte en subvenciones, estas ONGs realizan, por ejemplo, actividades para autofinanciarse a la vez que conciencian sobre una problemática social determinada.
 
El pago de la deuda ilegítima es un problema para muchas ONGs (el dinero de su financiación está yendo en gran parte a pagar la deuda) y para la mayoría de la sociedad que vemos como nos privatizan los servicios públicos y nos recortan nuestras condiciones laborales. Frente a este problema común es hora de que la sociedad civil organizada, desde ONGs y otros movimientos sociales, a asociaciones de vecinos y vecinas y a la izquierda revolucionaria nos unamos con el objetivo común de hacer frente a la dinámica neoliberal y contra el pago de su deuda. Es hora de que manteniendo la diversidad, que es riqueza, unifiquemos esfuerzos en luchas claves como la que se articula contra el pago de una deuda ilegítima y que viene unida a un nuevo proyecto constituyente. Necesitamos un movimiento masivo que se articule desde las bases de la sociedad y se inspire y apoye en experiencias recientes latinoamericanas en Ecuador, Venezuela o Bolivia, en las luchas europeas contra la austeridad y en las revoluciones árabes que siguen su camino.
Jesús M. Castillo es activista de En lucha, profesor de Ecología y delegado sindical del Sindicato Andaluz de Trabajadores/as (SAT) en la Universidad de Sevilla.
enero 16, 2013

¿Por qué las desigualdades están creciendo?

Iturria: Vicenç Navarro / vnavarro.org – 2013/01/14

Este artículo critica algunas de las teorías que se han dado para explicar el crecimiento de las desigualdades en los países de la OCDE, incluyendo España. El artículo subraya que las causas más importantes de tal crecimiento son más políticas que económicas.

Que las desigualdades en la mayoría de países de la OCDE (el club de países más ricos del mundo) han ido creciendo hasta alcanzar niveles no conocidos desde principios del siglo XX es una realidad que ya casi nadie cuestiona. Sólo algunos ultraliberales, que también niegan que haya cambio climático, continúan negando este hecho. Las explicaciones más frecuentes que se dan a este crecimiento de las desigualdades son predominantemente dos. Una es la introducción de nuevas tecnologías que eliminan muchísimos puestos de trabajo en los países más desarrollados económicamente, eliminación que se centra primordialmente en los puestos de trabajo de escasa cualificación. De ahí que, según tal argumento, haya un elevado desempleo en tales países en los sectores de trabajadores poco cualificados. Esto explica el énfasis que muchos gobiernos dan al desarrollo de un modelo educativo encaminado a corregir tal escasa cualificación. La solución propuesta por aquellas opciones políticas que atribuyen las desigualdades al escaso desarrollo de formación cualificada entre la población es mejorar la cualificación a través de la educación.

Tal argumento, sin embargo, explica muy poco el crecimiento de las desigualdades, pues la automatización de los puestos de trabajo de baja cualificación no es un fenómeno nuevo. Antes al contrario, la automatización ha existido desde el principio del trabajo asalariado, habiendo sido una constante en el diseño del trabajo. No parecería ser, pues, que tal automatización pudiera ser una causa mayor de la destrucción de los puestos de trabajo y de la extensión del desempleo. Es más, tal automatización está afectando también a puestos de trabajo de elevada tecnología y cualificación. Hoy, un técnico especialista en lecturas de radiografías, por ejemplo, sustituye en muchos hospitales a radiólogos con doctorados. En realidad, no hay evidencia de que las nuevas tecnologías estén afectando más a los trabajadores con menos cualificaciones que los que tengan más cualificaciones. Es más, según las estadísticas de empleo del gobierno federal de EEUU, los puestos de trabajo que están creciendo más son los primeros, los de baja cualificación, mucho más que los de elevada cualificación. No parece, pues, convincente que los cambios tecnológicos sean una causa de este enorme crecimiento de las desigualdades.

¿La globalización como causa del crecimiento de las desigualdades?

La segunda explicación más común que se da para explicar tal crecimiento es la globalización económica. Constantemente se hace referencia a los puestos de trabajo que se están yendo, por ejemplo, a la China, puestos de trabajo que por regla general son de escasa cualificación. Hay un elemento de verdad en este argumento. Pero sólo un elemento de verdad pues este argumento ignora que esta exportación de puestos de trabajo se centra primordialmente en puestos de trabajo de baja cualificación y ello a pesar de que en los países donde tales puestos de trabajo se instalan, también tienen muchos profesionales de elevada cualificación que harían gustosamente (y con menor salario) los trabajos de alta cualificación que existen en los países donde se exportan primordialmente trabajos no cualificados. El hecho de que sean estos últimos y no los primeros los que se exportan se debe, como bien dice Dean Baker (del Center for Economic and Policy Research de EEUU), que los profesionales de elevada cualificación tienen mucho más poder en los países que exportan puestos de trabajo que los trabajadores no cualificados. Tales profesionales, a través de sus organizaciones profesionales, son capaces de influenciar al Estado para que desarrolle políticas proteccionistas que no permitan tal competitividad con los profesionales extranjeros. Se me dirá, con razón, que tales puestos de trabajo cualificados también se están exportando. Pero está ocurriendo con menor frecuencia que entre los no cualificados.

Este hecho muestra como las causas mayores del crecimiento de las desigualdades tanto dentro de cada país como a nivel mundial son políticas (es decir, relacionadas con las relaciones de poder) más que económicas. En aquellos países donde el mundo del trabajo tiene mayor poder político hay menos desigualdades. Y en aquellos países donde el capital (los grandes grupos financieros y económicos) tiene mayor influencia política, las desigualdades son mayores. Los países escandinavos que, debido a su escaso tamaño han tenido economías altamente globalizadas (es decir integradas en la economía mundial), son países, sin embargo, con menos desigualdades y ello se debe al gran poder que históricamente han tenido las izquierdas en aquellos países, una situación que es opuesta a la de los países del sur de Europa, que históricamente han tenido unas derechas fuertes y unidas y unas izquierdas débiles y desunidas, responsables de que existan grandes desigualdades en estos últimos países.

Las causas mayores del crecimiento de las desigualdades se deben a la enorme influencia política del mundo del capital a costa del mundo del trabajo

Lo cual me lleva al último punto que quiero subrayar. El enorme crecimiento de las desigualdades es un indicador de la enorme influencia del capital financiero y empresarial sobre los aparatos del Estado a costa de la influencia del mundo del trabajo, que ha ido perdiendo su influencia sobre aquellos aparatos. La incorporación y desarrollo de la ideología neoliberal dentro de las políticas públicas de los partidos gobernantes, incluidas las izquierdas mayoritarias, es una consecuencia de este diferencial de influencias que tienen las distintas clases sociales sobre el Estado. En otras palabras, es la victoria del capital sobre el trabajo la que ha llevado a una enorme concentración de las rentas y de la propiedad, transformando la lucha de clases tradicional en otro conflicto que es mucho más amplio que el existente entre la burguesía por un lado y la clase obrera por el otro. A este último conflicto (que continúa existiendo) hay que añadirle el conflicto de una minoría de la población en contra de la gran mayoría. De ahí que la solución a este enorme crecimiento de las desigualdades sea la democratización de los aparatos del Estado convirtiéndolos en una institución al servicio de la mayoría, en lugar de al servicio a la minoría, como está ocurriendo ahora. La evidencia científica que apoya tal explicación del crecimiento de las desigualdades es abrumadora.

Y esta democratización no ocurrirá a no ser que se rompa el lazo que une los equipos dirigentes de los partidos gobernantes con los equipos gestores de las grandes corporaciones e instituciones financieras. Es más que preocupante ver este lazo reproducirse incluso en los partidos de centroizquierda gobernantes, donde vemos exdirigentes de la socialdemocracia en puestos de servicio a algunas de las empresas que se han beneficiado y continúan beneficiándose más de la intervención del Estado. Este hecho debería denunciarse, pues es esta ligazón la que está en la raíz del problema del crecimiento de las desigualdades. Hoy, la pérdida de legitimidad de la democracia se basa precisamente en el excesivo poder que el mundo del capital (y más en especial el capital financiero) tiene sobre el Estado. No podrá desarrollarse la ya escasamente desarrollada democracia en España a no ser que se rompa este lazo del mundo financiero y empresarial con el Estado. Cuando Endesa, por ejemplo, invita a una ex Ministra de Economía del PSOE a integrarse en su equipo de dirección, no lo hace por su conocimiento del sector energético, sino porque es una fuente de conocimiento y contactos en las estructuras del Estado que beneficia a tal empresa, una empresa cuyo servicio a la sociedad es muy cuestionable y poco ético, comportamiento facilitado por una excesiva influencia sobre el Estado. El número de dirigentes del PSOE que hoy ocupan puestos en las grandes empresas del país es enorme. Esta relación entre mundo financiero y mundo empresarial con los partidos conservadores y liberales ha sido la característica que ha definido a tales partidos de derechas. Lo que es preocupante es que esta relación se está produciendo también en los partidos mayoritarios de izquierda. Ahí está el origen del crecimiento de las desigualdades. Éstas son consecuencias de este maridaje de poder económico y político.

Últimas observaciones sobre las desigualdades en España

Existe entre amplios sectores de las izquierdas en España una percepción errónea de que lo que ocurre en España está predominantemente determinado por fuerzas exteriores a España. Esta percepción aparece en la frase constantemente reproducida en forums políticos y mediáticos del país “que los estados están desapareciendo” y/o “es poco lo que pueden hacer hoy en día”.

Tal postura es profundamente errónea y sirve para justificar políticas públicas reaccionarias e impopulares. La congelación de las pensiones (presentada como resultado de las presiones de la Comisión Europea y del Banco Central Europeo) es un ejemplo de ello. El estado podría haber conseguido incluso más dinero revirtiendo la bajada del impuesto de sucesiones que había aprobado en un periodo anterior. Estas políticas de clase se están llevando a cabo por las elites gobernantes en España, en alianza con las elites gobernantes de la Unión Europea con las cuales comparten intereses de clase.

Las enormes desigualdades en España (España es el país que, después de Letonia, tiene mayores desigualdades en la UE) están basadas en la excesiva influencia de la banca y la gran patronal sobre el estado, realidad que es percibida por la ciudadanía correctamente. Según la Encuesta de Tendencias Sociales, los bancos y la CEOE son percibidos como los sectores que tienen más poder en España por la mayoría de la población española. La expresión de su abusivo poder sobre el Estado es la mayor causa de la pérdida de legitimidad de la democracia. Y es esta influenza que ha ya alcanzado unos niveles sin precedentes en el periodo democrático y que explica que, a pesar de que el porcentaje de la población activa ha ido aumentando, las rentas del trabajo como porcentaje de la Rentas Nacional haya disminuido siendo hoy, un porcentaje menor que las rentas del capital, es decir, que los beneficios empresariales, situación que se ha acentuado todavía más en estos años de crisis (desde 2007), en el que el porcentaje de la población con empleo ha disminuido. La crisis ha dañado el nivel de vida de la población trabajadora. Hoy el 20% de la población de mayor renta (burguesía, pequeña burguesía y clases medias profesionales) poseen más renta que la gran mayoría de la población (el 60%). Y puesto que este 20% domina la vida política y mediática del país, España continúa y continuará siendo el país con mayores desigualdades de la UE. Así de claro.

enero 11, 2013

Un holocausto sin memorial

Iturria: Gara / Antonio Alvarez-Solís – 2013/01/09

«Antes de irme definitivamente». Así comienza el autor su carta abierta al presidente español, Mariano Rajoy, en la que aporta sus reflexiones sobre esta convulsa época y critica con dureza el «exterminio ciudadano» que conllevan sus políticas. Apuesta por una instauración democrática para que la ciudadanía, «ahora condenada a oír la misa que usted oficia a espaldas de la Moncloa», se haga cargo de sí misma.

Antes de irme definitivamente, he decidido, Sr. Rajoy, enviarle esta carta como español que afortunadamente pronto dejará de serlo. Supongo que usted la arrojará de sí, como suele con todo lo que le estorba; pero no puedo partir sin dejar en el umbral de su casa algunas reflexiones que al menos sirvan para contraponer a su labor de exterminio ciudadano una serie de verdades, como creo.

Sr. Rajoy, hay muchas formas de holocausto. De esta palabra se apoderó el sionismo para cimentar el muro milenario de sus intereses, que hoy vuelven a decidir el mundo sobre los huesos de cientos de miles de honrados judíos vilmente exterminados. Pero hay muchos otros holocaustos que no quedan señalados con signo que en su día sirva para recordar la tortura de los acabados en los campos de concentración en que dirigentes como usted van reuniendo a millones de trabajadores a fin de sostener con su sufrimiento el gran edificio fascista. Como pretendió otro alemán inolvidable, se trata de alcanzar la Europa de los mil años. Usted es el gruppenführer encargado de aportar a la ingente empresa el combustible humano español. Supongo que, elevado sobre el poder y el dinero de su entorno, usted no pensará en todo ello cuando oye su misa en compañía de esas señoras con mantilla que van al Rocío para pedir a la Virgen -INEM de urgencia- que encuentre empleo para esos parados a los que ustedes han privado previamente del trabajo.

Le digo todo esto porque a mi edad ya no tiene uno derecho al miedo que imparten ustedes en el Parlamento con el mazo inicuo de sus leyes o administran sus policías y jueces -ahora ya en camino de ser totalmente suyos gracias al Sr. Gallardón, ese inventor de normas para convertir en justo según la letra todo lo que es verdaderamente injusto según el espíritu, pues es ley injusta toda la que no proporciona igualdad y bien-.

Holocausto: «Sacrificio especial entre los israelitas, en que se quemaba toda la víctima». ¿Y que hacen ustedes sino quemar toda la víctima, un día tras otro, para alimentar el horno de un poder que carece ya de límites morales? Nadie, Sr. Rajoy, gruppenführer del ejército enviado a España -¿no es así, Sr. Guindos?-, puede sostener que el sistema social y económico que todos los días duerme a tantos ciudadanos entre los cartones del abandono constituya algo irremediable y necesario. Hay otros sistemas, Sr. Rajoy, pero esos sistemas exigen que la riqueza que nace del común sea retornada a los pueblos para servir de semilla a la siguiente cosecha, mejorada y crecida. Usted sabe eso, porque aunque sus estudios solo le hayan servido para ponerle a la vida el diario corsé de las escrituras que tantos beneficios dejan en las oficinas registrales -ahora multiplicados gracias al Sr. Gallardón, que ha enriquecido aún más ese negocio-, esos estudios contenían algunas referencias universitarias a la rica variedad de los posibles idearios políticos y sociales. Esos idearios que, siempre hay que recordarlo, también fueron ahogados en sangre, desde la primacial que derramaron modernamente los mártires de Chicago a la que formó el gran río de las constantes represiones.

Sr. Rajoy, es criminal, solo moralmente criminal porque no está escrito en el Código, sacrificar a unas generaciones de ciudadanos a la ambición siempre sedienta de los poderosos, que incluso han perdido aquella mínima elegancia con que nos conducían en tiempo de los abuelos desde el duro surco al limitado establo. Es doblemente criminal -hay que gritárselo así al Sr. Wert- contaminar la educación y jibarizar las cabezas de la juventud para volverlas incapaces de respuesta ante la vesania de la trituradora imperialista y económica de los opresores y de los ricos. Es criminal, dramáticamente criminal, que los derechos sociales sean destrozados, hasta en su mínima expresión, mediante la redacción urgente de un balance pretendidamente salvador que hacen ahora los financieros que antes falsificaron el inmoral y verdadero balance. La sangre del pueblo, Sr. Rajoy, no debe mover, con dolor inmenso, ese molino que está acabando con tantas cosas.

Sr. Rajoy, cuando la historia haya calmado la tormenta, que será cuando ustedes y las gentes como ustedes hayan sido expulsados del poder, se hará patente todo el horror que ha suscitado la gobernación de esta época. ¡Qué frialdad en el acabamiento físico y moral de tanta gente! ¡Qué innecesario acabamiento, además, por no doblegar el encarnizamiento criminal de los que han robado las verdaderas posibilidades del mundo! Esa frialdad es defendida y aún ensalzada, para mayor agravio, con el aderezo supuestamente heroico -el «hay que hacer lo que hay que hacer»- de la destrucción de todas las reglas humanas de la convivencia, como si para vivir hubiera que inventar más muerte. Acerca de esa forma de proceder la ciudadanía deberá pedirles gran cuenta llegado el momento. Cuentas, por ejemplo, sobre su sumisión a políticas venenosas para el común de los ciudadanos que, instrumentadas en el exterior, fueron aplicadas en pueblos como el español, siempre deslumbrados por la fanfarria fascista que convierten los estados en campos de trabajo forzado. Usted ha sabido siempre -y permítame que le dedique esta generosa suposición del saber- que la pretendida recuperación de España, con el modelo actual de sociedad, resulta impensable en un mundo donde tres grandes potencias pueden producir todo lo que consumiría ese mundo en una época de verdadero capitalismo burgués, esto es, discretamente normal y con un comercio que buscase la expansión social, lo que tampoco está en los propósitos de esas minorías actuales, cada vez más reducidas y desinteresadas en el bien común.

Lo que resulta también criminal, moralmente criminal, es que gobiernos como el suyo oculten esa incapacidad de creación por su parte y reduzcan la causa del desastre a un puro desequilibrio de las cuentas públicas producido por errores en las sumas. Un desequilibrio en todo caso achacable, al parecer, al afán de gasto de los ciudadanos seducidos por los bancos. Además, ¿quién desequilibró esas cuentas con políticas de crecimiento disparatadas? Usted puede preguntárselo al Sr. Aznar, por ejemplo, que con los pies sobre la mesa encendió un puro en irrisoria postura de poderoso ante los amos.

Sr. Rajoy, la humanidad, que es eso que queda fuera de su programa, tan bien cuidado por beligerantes contra las masas como el Sr. Montoro o señoras de la sección femenina, como la Sra. Cospedal; repito, la humanidad necesita ante todo una instauración democrática para que la ciudadanía, ahora condenada a oír la misa política que usted oficia de espaldas en la Moncloa, se haga cargo de sí misma y decida el destino de la riqueza que produce, que evidentemente no será para los banqueros en corso, gente que debería estar ya en los tribunales.

He cavilado infinidad de veces que en el fondo de su postura hay ese rencor contra la calle que todo español encaramado a la repisa del poder profesa a los españoles del común, a los que tiene por fuerza auxiliar para empujarles su artillería. Se trata, claro es, de una reflexión que surge de una larga contemplación de la historia de España, hecha con retazos de arrogancia y jirones de miedo a la resurrección de la carne pobre. Pero esto ya es otro tema, que corresponde a la medicina. Aunque no acabo de saber con alguna certeza si el remedio a la situación es propio de la política o de la cirugía. Que conste que no hago elogio del terrorismo, sino ensalzamiento del quirófano.

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